23 de julio de 2008

Hallan en la Esma inscripciones hechas por un desaparecido

Hallan en la ESMA inscripciones hechas por un desaparecido
Las hizo Horacio Maggio, un detenido que logró fugar y fue asesinado en 1978.

Por: Alberto Amato

El nombre apenas si sobrevivió a la lija o al tiempo. Lo que se lee es "cio". El apellido, en cambio fue escrito con trazos gruesos, ásperos, resistentes: "Maggio". Después sigue la fecha: "27/12/77". Hay otra leyenda que escribió la misma mano del secuestrado, luego asesinado y hoy desaparecido Horacio Domingo Maggio: "3/3/78 HM".

Las dos aparecieron el 4 de julio, según informó ayer el Instituto Espacio para la Memoria, en una viga estructural de hierro de "Capucha", el temible espacio del Casino de Oficiales de la ESMA que, durante la dictadura, vio pasar hacia la tortura y la muerte a cerca de cinco mil personas.

Las inscripciones fueron hechas con "bolígrafo o algún tipo de marcador", según el Instituto, y encierran la historia de un guerrillero que fue una pesadilla para los represores.

Ayer, en diálogo con Clarín, uno de los sobrevivientes de la ESMA que conoció a Maggio, confió, a condición de mantener su nombre en reserva: "El "Nariz" dejó su sello en esas inscripciones. Era un tipo con un gran sentido del humor, aún en esa pesadilla que fue la ESMA. Su fuga fue espectacular.

El hombre empeñado en volver de la muerte nació en Santa Fe el 5 de enero de 1948. Fue empleado del Banco Provincial, donde fue delegado gremial y adhirió a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) un grupo guerrillero que en 1975 se unió a Montoneros.

Maggio fue secuestrado por un grupo de tareas de la ESMA en 1977, el año en el que garabateó su nombre, apellido y fecha en "Capucha". Ese era el sitio donde los secuestrados esperaban, cada miércoles, los "traslados" hacia los "vuelos de la muerte", en los que, adormecidos, eran arrojados al río o al mar desde aviones.

Otro sobreviviente de la ESMA, Víctor Bazterra, no duda que quien escribió su apellido en la alta viga fue Maggio. La letra "g" que volvió del tiempo, es igual a la que figura en las cartas que Maggio envió a medio mundo para denunciar los horrores de la dictadura cuando escapó del centro de detención.

Fue después del 3 de marzo de 1978, cuando Maggio escribió sus iniciales y esa fecha. En sus meses de cautiverio, Maggio se había ganado la confianza del temido capitán Jorge Acosta, amo y señor de la vida y la muerte en la ESMA. Cuenta su compañero de cautiverio que Acosta lo mandó, custodiado por un "verde", un joven oficial o aspirante, encargado de vigilar a los secuestrados, a comprar bolígrafos y papel a ser utuilizados en la "Pecera", el centro de información diseñado por Emilio Massera en las mazmorras de la ESMA como base de su candidatura política. "El 'Nariz' Maggio hizo una de manual. Buscó un negocio con puertas a dos calles. Dejó al que lo vigilaba en una puerta y se rajó por la otra.




El truco está en el libro 'La orquesta roja'. A la noche, Acosta estaba como loco y entró a revisar la cucheta de Maggio. Allí encontró el libro: no lo podía creer".


"La Orquesta Roja", de Gilles Perrault, narra la historia del espía Lebj Domb, conocido como Leopold Trepper, el más famoso agente anti nazi de la Segunda Guerra.

En libertad, Maggio denunció el calvario de las religiosas francesas Alice Domon y Leonie Duquet y la verdadera muerte de Norma Arrostito, sindicada como una de las secuestradoras del general Pedro Eugenio Aramburu.

Además de sus denuncias, Maggio se hacía tiempo para llamar a sus captores y decirles: "Va a haber un Nüremberg para ustedes, asesinos", según reveló el hoy diputado nacional Miguel Bonasso.

Convertido en enemigo número uno de los represores, Maggio fue cercado y muerto por un grupo de tareas de la ESMA. Fue en setiembre de 1978. En algunos escuetos testimonios se afirma que Maggio estaba desarmado y que se defendió a pedradas. Su cadáver, acribillado a balazos, fue exhibido ante los secuestrados en el centro de detención como trofeo de guerra.

Ana María Martí, otra sobreviviente de la ESMA, narró al Tribunal Federal Oral 5 que juzgaba al prefecto Héctor Febres, que vio a Maggio muerto y que Acosta la obligó a posar su nariz sobre el cráneo abierto del montonero, mientras le advertía que eso le iba a pasar si intentaba fugarse.

Un año después del asesinato de Maggio, fue secuestrada su mujer, Norma Valentinuzzi. Permanece desaparecida.

A ambos les sobreviven sus dos hijos: Facundo y María Eva.
http://www.clarin.com/diario/2008/07/23/elpais/p-01720893.htm

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