El Retorno de los Brujos
Débora Goldstern
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| Horacio Velmont |
Por estos días acabo de
encontrarme con un “carta abierta” hacia mi persona, emanada de Horacio Velmont. Para quién ignore tamaño
personaje, diremos que el benemérito Velmont, alias Emilse Baldwuin, Edward Lereo, Roque
Mastandrea, etc, anteriormente integró junto a Jorge Olguín, “El Grupo Elron”, sitio dado de baja en 2006 debido a denuncias de spam indiscriminado, además de otras cosas, pero que misteriosamente sigue en funcionamiento.
Luego de este parate obligado, Velmont
ahora bajo el paraguas del constituido Grupo Ruanel, junto a oh casualidad
Daniel Asumaya, centrados en la canalización espiritual de corte mediúmnico, cuyo
mentor no es otro que es Ron Hubard.
Claro que además de esta web, Velmont
también cuenta con una página personal, desde donde extraemos la ominosa
carta dirigida hacia Débora Goldstern ja. Con los antecedentes descritos me
pregunté si valía la pena responder a esa enojosa iniciativa, que si el lector
no comprende surge de mi crítica hacia Gabriel Silva, de quién hace unas
semanas alertamos algunas incongruencias graves.
Veamos que aduce Velmont en su “denuncia
abierta”, ja:
“Existen buscadores del
conocimiento que por alguna razón logran armar el rompecabezas y llegar a la
verdad. Éste es precisamente el caso de Gabriel Silva. Es por esto que quedé un
poco sorprendido al encontrar en Internet un artículo de Ana Débora Goldestern
que lo criticaba y lo tildaba de esotérico peligroso. Si Débora hubiera
estudiado la Biblia III, Testamento de todos los tiempos, del iniciado Ramiro
de Granada, además de los libros y videos de Gabriel Silva, por supuesto, nunca
se hubiera atrevido a escribir este artículo, porque en ese libro se revela una
verdad que se mantuvo oculta, precisamente para que no fuera bastardeada, tanto
por intereses espurios o por ignorancia. Ésta es la razón por la cual existen
las órdenes esotéricas, para guardar el conocimiento evitando que se pierda, se
tergiverse o directamente se oculte. No obstante, “los tiempos son llegados” y
el conocimiento oculto se revela. Pero al principio es para pocos, y luego se
va difundiendo para la comprensión de todos y se transforma en un conocimiento
público. Algo similar al hecho de que la Tierra no es el centro del universo,
que a muchos que lo afirmaban la Inquisición los quemó en la hoguera. Es una
fortuna para Gabriel Silva que la época de la Inquisición ya pasara, porque de
lo contrario estaría ardiendo, y seguramente Débora ayudaría a acercar algunas
ramitas para que el fuego encienda mejor. El problema de Débora es que su
conocimiento se basa en la “historia oficial”, sin darse cuenta de que la
historia oficial es totalmente falsa. Seguramente, como muchos, cree en el dios
Jehová y todo lo que cuenta la Biblia de él, y por supuesto que Jesús fue
crucificado.
Con respecto a que tilda de
racista a Gabriel Silva, también ignora la verdad de la creación del hombre y
también la que subyace detrás del mito de Adán y Eva. Cuando uno lee la Biblia
III, Testamento de todos los tiempos, y salvo que uno sea muy ignorante o muy
cerrado, se produce una expansión del conocimiento que uno tenía y
fundamentalmente ese rompecabezas que teníamos mal armado empieza a tomar forma
y sentido. Lo primero que se aprende, por supuesto es el bulo de la crucifixión
de Jesús. La crucifixión de Jesús fue un invento de la Iglesia para hacer creer
que la mansedumbre es la conducta apropiada para ir al Paraíso. ¿Cómo nadie -me
incluyo, obviamente- se dio cuenta o siquiera sospechó que algo así nunca podía
ser verdad. ¿Cómo el Paraíso podría alcanzarse solamente siendo dócil como una
oveja que va sin protestar al matadero? Para
reforzar esta idea se le hizo decir a Jesús que cuando a uno le pegan en una
mejilla hay que poner la otra. Verdaderamente, cuando uno sabe la verdad, es
muy difícil no sentirse muy estúpido y pensar con que facilidad nos engañan.
Bueno, por lo menos así me sentí yo. Y desde ya que es otra falacia eso de que
“la violencia engendra la violencia”, especialmente cuando la violencia se
justifica. La meta es siempre que las “ovejas” no se rebelen. Lo otro que se
aprende en la Biblia III, y que produce verdadero escozor, es sobre quién era
-y es- el famoso Jehová, un ser humano como nosotros, pero Primordial, que
clonó a Adán y Eva de sus propias células (“los creó a su imagen y semejanza”)
y que para que no sean como él los hizo mortales.
Desde ya que estamos hablando del
organismo físico (los Humanos Primordiales no mueren como nosotros sino que
Ascienden), porque nuestro espíritu es por esencia ya inmortal. Este perverso
ser, un científico demente que se creyó Dios, echó a Adán y Eva del Paraíso o
Jardín del Edén (ubicado obviamente en la Tierra hueca), condenándolos al mundo
de la superficie (a ellos y a toda su descendencia, es decir, a nosotros),
donde la vida es mucho más difícil. Jehová no solo clonó a Adán y Eva sino
también hizo experimentos creando seres monstruosos, y al final sus hermanos
Primordiales, hartos de sus creaciones demenciales, también lo echaron a él. Este
ser degradado, que simuló ser Dios ante el pueblo israelita, lo utilizó para
alimentarse de sus emociones negativas: miedo, dolor y todos los padecimientos
humanos. ¿Quién en su sano juicio, ahora que la verdad salió a la luz gracias a
Gabriel Silva, entre otros, puede seguir sosteniendo que Jehová es Dios cuando
hizo a “su” pueblo escogido matar a otros pueblos para apoderarse de sus
tierras, sin perdonar a las mujeres y a los niños y a sacrificar en rituales
sangrientos a seres humanos y animales. Y por supuesto que continúa haciéndolo.
Y así podría seguir hasta el infinito demostrando que cuando Débora critica a
Gabriel Silva lo hace desde el desconocimiento. Pero si bien no es culpable, sí
es responsable cuando esa crítica es injusta y puede sumir más a la gente en la
ignorancia”.
Luego de la lectura atenta solo
queda decir lamentamos Horacio, no ser seducidos por el evangelio de Gabriel
Silva, del cual solo reproducimos textual sus propias palabras. También decirle,
no compartir en su misiva la visión anticristiana, y confusión con respecto a
Jehová, porque al reducirlo a un dios vengativo, se pasa por alto el verdadero
esoterismo de escuela que dicta “jamás debe
tomarse literal”, así como la Biblia mutilada. En cuanto a mi visión de seguir “la
historia oficial”, si la misma significa oponerse a los postulados de Silva,
entonces adhiero a esa postura, no abjuro.
Como dice el dicho, los judíos, somos de “dura cerviz”, ¿o no Horacio Velmont? Amén!
Véase:
https://horaciovelmont.wordpress.com/2014/11/19/carta-abierta-a-debora-goldstern/
Textual del Grupo Elron acerca de Juan Móricz: "En esta caverna, llamada “Cueva
de los Tayos”, Juan Moricz pasó sorpresivamente, a través de una puerta
dimensional, a un universo paralelo, donde estuvo quince días con sus
habitantes neandertalenses, pero no pudo asimilarlo y como consecuencia su
decodificador borró todo lo sucedido". SIC!
