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15 de marzo de 2010

Renato Longato - Entrevista Exclusiva - Débora Goldstern

RENATO LONGATO
Entrevista Exclusiva
Débora Goldstern©




Para iniciar nuestra sección entrevistas, que comenzamos a desarrollar el año pasado, elegimos como primer entrevistado del 2010, a Renato Longato, investigador de origen peruano, y que actualmente reside en Estados Unidos.

Aunque Renato no es un desconocido para los lectores del blog, sin embargo recién hoy tenemos la oportunidad de conocer en profundidad los estudios que Longato viene llevando a cabo no solo en el campo de la ufología, sino especialmente sobre civilizaciones andinas desaparecidas.

Una de las metas de Crónica Subterránea es acercar los mejores exponentes sobre los temas aquí desarrollados, como una forma de ampliar la información y provocar en el lector una mayor avidez en cuanto a estos tópicos, que no siempre cuentan con voces más autorizadas.

Como siempre decimos este es una primera aproximación a la figura hoy convocada, y que avisamos tendrá un protagonismo posterior cuando presentemos los temas andinos que tenemos preparados para este año, y donde Renato será un asesor de lujo. Ruego al lector preste máxima atención.


Tus inicios en este camino tienen semejanza con un disparador común, manifestada por la mayoría de los entrevistados que ya pasaron por Crónica Subterránea, donde una temprana experiencia ovni marcó el camino a seguir. En tu caso, ese suceso según relatás aconteció en 1979, donde fuiste protagonista de un espectacular avistamiento ufo. ¿Qué recuerdos guardás de aquella experiencia?

Ahora que pienso sobre mi experiencia en 1979 creo que todo se dió bajo una serie de eventos de carácter sincrónico. Después del fallecimiento de un familiar, decidimos mudarnos lejos de la ciudad y terminamos residiendo en Santa Felicia una nueva urbanización, ubicada en las afueras de la ciudad de Lima. Fue allí que tuve tres avistamientos ovnis de manera consecutiva. Para hacer mi relato más breve, diré, que el fenómeno estuvo acompañado de disturbios electrónicos en mi casa que involucró el alumbrado público en el área. Inclusive recibí un mensaje de tipo onírico, sugiriéndome que utilizara mi mente para comunicarme con ellos. Yo no tenía la mayoría de edad, y fue algo asombroso y espectacular para mí. Pude personalmente comprobar que era cierto, había vida inteligente en el universo. Era algo real, pero a la vez increíble que nunca olvidaré. Sin embargo fue frustrante, porque la gente no entendía, o no prestaba la atención del caso cuando lo compartía. Durante varias semanas no pude quitar mi vista al cielo, pensando en esos objetos luminosos que sobrevolaron la zona.

Ello me llevó a buscar todo tipo de información sobre el fenómeno ovni. Visite cuanta librería pude en Lima metropolitana. En ese entonces era escaso lo que pude encontrar, pero mi interés no se amilanó, por el contrario, se incrementó. Había algo mágico en todo ello. Era como percibir una sensación de algo bueno y positivo, en relación a mis experiencias. Había una presencia que no puedo describir en palabras. Por ello decidí seguir la indicaciones recibidas durante el sueño que me indicaron utilizara mi mente. Así, después de informarme sobre diversas técnicas de meditación utilizadas en aquel entonces, me quedé con el
Método Silva de control mental. Mi primera instructora, fue una Sra. argentina llamada María Luisa Brugue. Luego seguí el método superior con el mismo José Silva en Lima. Llegué a ser un excelente alumno en las prácticas, y tuve experiencias extra-sensoriales. En ese entonces yo tenía diecisiete años, y hacía mis ejercicios mentales diariamente de manera disciplinada.

Éste proceso te motivó a vincularte con algunos grupos de contacto, uno de los cuales fue Rama, aunque según declaraste, nunca te hiciste miembro activo. ¿Tu acercamiento al grupo lo consideraste como un paso necesario de transitar o, se debió alguna otra causa?

En su momento fui un miembro muy activo del grupo Rama. Aquí me permito relatarte como ingresé. Fue durante una invitación a una reunión Rosacruz fue donde me enteré de la existencia del grupo. Solo estuve de invitado una sola vez, y el tema de la reunión era sobre el fenómeno ovni. ¡Vaya casualidad! Guardo un grato recuerdo de la reunión, porque tuve la oportunidad de hablar sobre mis experiencias con toda libertad y respeto. Fue allí que me contacté con un reconocido periodista, quién me dijo que me debería acercarme a Rama. Para mí esto fue una sorpresa, porque no tenía conocimiento de un colectivo de estas características dentro del país. Mi primer contacto fué a través del teléfono, con la Sra. María de Giles quién pacientemente respondió todas mi preguntas durantes varias llamadas. Finalmente me dijeron que se abriría un grupo, y lo más curioso de todo, fue que la casa donde nos reuniríamos estaba a solo una cuadra de mi anterior domicilio. La coordinadora asignada para nosotros en ese entonces, fue la Srta. Patricia Koester. Las reuniones eran simples, semanales y la llamada “guía de prácticas” duraba solo tres meses. Si se distribuían las pocas comunicaciones psicograficas recibidas, están eran escritas a máquina, en todo tipo de papel, copia de papel carbón, o en fotocopias.

Una vez que formabas parte del grupo ello incluía prácticas de campo, o salidas a la ahora conocida y urbanizada playa de Chilca, ubicada en el Km. 67 al sur de Lima. Recuerdo como si fuera ayer, que en mi primera salida tuvimos un espectacular avistamiento de un ovni que se metió en el mar. También íbamos al sector de la “mina” que era una antigua cantera de piedra ubicado en la urbanización Papa León XIII, o hacia la “estrella” camino a Santo Domingo de los Olleros. Este último es el lugar donde los actuales grupos se reúnen por lo que tengo entendido.

Para mí fue algo muy particular ingresar al “grupo”. Estimo que era algo que tenía que darse cumplimiento, dentro de mi persona. Era como si conociese todo ello de alguna u otra forma, me era familiar, hasta las salidas al desierto me hacían sentir como en casa. En una segunda salida recién conocí a Sixto Paz, y las personas que estaban más dedicadas a sostener la informal organización del grupo de aquel entonces. Con el tiempo mis experiencias fueron diversas, intensas y cercanas en los seis años posteriores a mi ingreso. De tal manera que puedo decir, que la presencia extraterrestre es real y concreta.

Posteriormente el grupo creció y se organizó bajo un consejo de miembros comprometidos, para orientar de mejor manera a diversos grupos a nivel nacional. Formé parte de dicho grupo por una temporada, y gracias a ésta mejor organización, el mensaje del grupo se expandió como nunca antes. Mi participación fué diversa y enriquecedora, llegando a ocuparme de la difusión a nivel nacional. En 1990 viajé a Sao Paulo por cuestiones de trabajo, y allí pude conocer a Charlie Paz junto a varios miembros de los grupos paulistas en ese entonces.

Después de la disolución de Rama en 1991, decidí tomarme un sabático y organicé un grupo llamado Lux Nova, cuya principal actividad es promover el cambio de consciencia como medio, para poder sobrellevar lo mejor posible los cambios que ahora estamos viviendo. Lux Nova es un grupo pequeño que ha permanecido activo desde 1992, y actualmente está explorando la cultura orgánica y la autosuficiencia; elementos mencionados a los grupos de contacto por medio de la interacción extraterreste.

Como podrás apreciar mi ingreso al grupo Rama fue por una causa exógena-inteligente de la que fuí solo un testigo, pero que me llevó a cambiar mi punto de vista sobre nuestra realidad. Ahora estoy involucrado en otros temas más allá del aspecto fenoménico.

Como investigador del mundo andino llevás escrito dos trabajos, El Mensaje de los Andes y Dioses del Pasado. La tesis central se enmarca en la existencia de una élite de arquitectos desconocidos que según tu visión, fueron responsables de las construcciones más ciclópeas no solo del Perú, sino incluso de Bolivia. Hay mucha controversia cuando se trata este tema, los historiadores evitan pronunciarse sobre los realizadores de estas moles pétreas, que representan un desafío cultural y sin solución aparente. El suponer que los incas contaban con avanzada técnicas de albañilería desespera a las mentes más conservadoras, por no mencionar a una cultura aún más anterior, como los verdaderos constructores de aquellos monumentos. ¿Cuál es tu lectura acerca de esta controversia?

Efectivamente, este es un tema complejo. Mientras más antiguo los restos arqueológicos en cuestión, mas difícil se hace conseguir una información más completa. No obstante, existe un vacío entre la investigación arqueológica y la arquitectura. Ambas son disciplinas que no intercambian información en la gran mayoría de estudios arqueológicos. O mejor dicho, no trabajan en conjunto sobre un proyecto determinado.

Quiénes construyeron los enormes y precisos muros que se encuentran en la zona andina desde el Cusco hasta Bolivia, fueron realmente un selecto grupo de personas que han quedado al margen de la historia. Si bien es cierto que existió una transmisión de información entre cada cultura; resulta extraño comprender como se puede realizar bajo una tradición oral, cuando no se han encontrado ningún tipo de escritura de acuerdo al grado de sofisticación que alcanzo el imperio inca. La controversia se complica al no encontrarse hasta el momento, una serie de herramientas que servirían para tal fin. Las herramientas que se observan en los museos, no corresponden al tipo de acabado que se observa tanto en Sacsayhuaman, como en el Coricancha.

Tampoco se comprende como con la llegada de los conquistadores no se pudo conocer a ningún arquitecto en vida, ni se pudo construir esas ciclópeas murallas como medio de protección contra los ataque de los grupos rebeldes que plagaron esas primeros años al naciente virreinato. Ni siquiera utilizando el método de torturas, de los cuales eran expertos en extremo.

Ese vacío, más no un divorcio, es la falta de un proyecto interdisciplinario con el apoyo de la tecnología actual que nos permita arrojar luces sobre la introducción de un elemento foráneo que formo parte de los llamados “incas mitológicos”. Basta imaginar todo el trabajo desplegado para escoger el futuro terreno de la ciudad del Cusco, su diseño y posterior construcción. Siguiendo un curioso patrón astronómico presente en otras complejas y lejanas civilizaciones. De la misma manera si uno observa con detenimiento el trabajo realizado para poder mover toneladas de tierra y piedras, para poder construir los megalíticos muros de la fortaleza/observatorio de Sacsayhuaman y finalmente Machu Picchu. Entonces vemos que estamos frente a un selecto grupo de desconocidos genios, que desplegaron en muy poco tiempo mega-proyectos que requieren una sólida base y estable economía para poder llevarlos a cabo. ¿Cómo es posible esto, mientras los incas recién estaban en un lento proceso de consolidación y expansión territorial? Hubo algo más. Existió una sofisticada técnica, que ya estaba prácticamente en el olvido en las últimas etapas del imperio inca.

Otro de los grandes interrogantes además de la identidad de los constructores, lo representan las herramientas empleadas en la elaboración de esas edificaciones. El caso andino tiene correspondencia en Egipto, donde se presenta el mismo enigma, que también tiene de cabeza a los estudiosos. En Dioses del Pasado desarrollaste ampliamente este tema, buscando alternativas que ayudaran a clarificar el misterio. Y mi pregunta es si es posible enunciar alguna hipótesis válida, en medio de anomalías tan marcadas.

Es correcto, existen curiosas coincidencias por así decirlo. Sucede que Egipto es la cenicienta de los investigadores de civilizaciones del pasado, y por ello es el centro de atención. Ello es aceptable, pero Egipto posee una fuerte influencia política local que no permite ir más allá en cuestión de válidas investigaciones alternativas. Ello ha quedado demostrado en las investigaciones realizadas por el eminente egiptólogo norteamericano Mark Lehner
[1] en la décadas de los ochentas, con respecto a la mítica Esfinge de Giza. Es conocido en los círculos de los más serios investigadores, que Lehner estaba tratando de encontrar una cámara subterránea debajo de la Esfinge, pero con los auspicios y parabienes de la Fundación Edgar Cayce. Así es, el famoso profeta durmiente había tenido visiones de una cámara subterránea que guarda una sala de archivos, que poseería una serie de reliquias que pondría en serios aprietos a los más liberales de los egiptólogos. Era obvio que Lehner tenía toda la intención de ubicar la cámara secreta, bajo la información de los archivos Cayce. De la misma manera, el investigador John Anthony West logró apoyar sus investigaciones sobre la antigüedad de la Esfinge basado en las hipótesis del hermético francés Schwaller de Lubicz. Ambos se valieron de informaciones de origen alternativo en sus investigaciones. Por ello, es reconocido por las investigaciones geológicas de Robert Schoch que la misteriosa esfinge tendría una antigüedad de entre 5000 a 7000 A.C. Algo imposible de ser aceptado por los egiptólogos, pero válido en su totalidad por la geología ¿Existe o no un vacío de información?

Aquí en el continente Sudamericano, hasta hace poco se pensaba que la cultura más antigua de América Precolombia era la Olmeca. No lo es más. La Cultura Caral, ubicada al norte de Lima, tiene una antigüedad aproximada de 4,000 años. Se esta reescribiendo la historia de manera lenta pero segura. De la misma manera es patente observar la presencia de un hermoso muro pétreo trabajado por una desconocida cultura ubicada a trescientos metros debajo de la superficie de la entrada a la Cueva de los Tayos en Ecuador. Lo que aquí quiero decir es que mientras en la superficie en dicha cueva habita desde siempre la tribu Shuar, que son cazadores, recolectores y agricultores. Debajo tenemos un resto arqueológico prácticamente sepultado por la tierra, pero que no ha sido investigado debidamente por los entendidos en la materia. En la expedición de Stan Hall se asume que las piezas encontradas en sus oscuros laberintos de túneles son de la cultura local. Eso es el llamado “criterio de asociación”, pero no nos arroja respuestas a la presencia de un muro ciclópeo.

Por ello de acuerdo a mis investigaciones, es en la zona sur andina que posee todos los elementos para poder encontrar las evidencias del uso de una técnica que sirvió para dejar un sello inconfundible. Una evidencia que está frente a nosotros, que nos obliga a verla desde un prisma distinto para desentrañar su enigma. Este tema es algo complejo por que requiere de la participación de auténticos especialistas en disciplinas, tales como la arqueología, geología, arquitectura y arqueo-astronomía para poder descifrarla. En mi opinión, no solo existen solamente la presencia de herramientas capaces de realizar cortes milimétricos, o perforaciones con taladros desconocidos como los que se han ubicado en Egipto, sino que también se encuentran nuestros Andes. Aquí también existen cortes milimétricos realizados con herramientas desconocidas. Así como fuertes indicios de cámaras subterráneas, tanto en el Cusco como en el Altiplano Boliviano.

Basta hacer una paciente visita en el templo del Coricancha, y observar como la juntura de las piedras se mantiene a pesar de los golpes de combas de hierro que intentaron vanamente derribarlas. Eso no es producto de la casualidad, o del engaste y colocación de las piedras. Eso fue el resultado de la introducción de una técnica de construcción que obedece al uso de fórmulas fito-químicas para producir semejantes junturas de milésimas de precisión.

Los trabajos de West
[2], Schoch[3] así como los de Bauval[4], tuvieron amplia repercusión a nivel mundial, y supusieron un verdadero golpe a las tesis históricas imperantes. Sin embargo, en el caso americano, existen mayores resistencias a otorgar una antigüedad mayor a las conocidas, y las hipótesis enunciadas son menos arriesgadas. Por ejemplo, Schoch declaró que la meseta de Marcahuasi era de origen natural, lo cual invalidaría las tesis que sobre el tema legó Daniel Ruzo. Otro ejemplo es el británico Jim Allen, a quién entrevisté el año pasado. Desde hace tiempo viene batallando para que se reconozca a las ruinas de Tiahuanaco como la verdadera Atlántida perdida. Sin embargo, si se escucha a los locales, estos niegan tal vinculación y sostienen que puede tratarse de una cultura autóctona desconocida, algo impensado para Allen. Con esto quiero decir, que en la osadía de romper con viejos esquemas no se comparte la misma visión, y donde el continente americano actualmente sigue relegado a un papel menor, negándosele autoridad como posible centro difusor de culturas, que de estas tierras pudieron dirigirse hacia otras latitudes, en un pasado remoto.

Así es, esta triada de investigadores han logrado plantear una serie de validos cuestionamientos sobre la cronología histórica. Curiosamente ninguno de ellos es un arqueólogo, pero conocen tanto de la cultura egipcia como para haber expuesto sus investigaciones. Deseo agregar que los estudios tanto de West, Schoch y Bauval, hicieron reconsiderar la hipótesis de los antiguos astronautas que difunde Erick Von Daniken. Ahora, bajo estas nuevas investigaciones, la atención ha cambiado hacia una civilización desaparecida como la responsable en introducir un pretérito conocimiento. Con esto no quiero decir que todos los alcances logrados por grandes culturas del pasado, sean solo producto de una antigua civilización o de un paleocontacto.

La opinión de Schoch es respetada y también dijo lo mismo sobre los restos de
Yonaguni ubicados en el Japón. Esto contradice las investigaciones de Graham Hancock que prefiere decir que es milenariamente antigua. Schoch habla que la Esfinge es de entre 5,000 a 7,000 años de antigüedad; lo cual es suficientemente antigua. Aunque West desea decir que posee una antigüedad de hasta 10,000 años para así relacionarlo con la Atlántida. De la misma manera Schoch se expresa de Marcahuasi como un capricho de la naturaleza, la erosión y del enfriamiento del magma.

Con respecto al caso americano te diré que la zona andina es la que ofrece la posibilidad de una antigüedad mayor, debido a su peculiar desarrollo. Estimo que uno de los graves atrasos que hubieron –en el caso del Perú- fue la etapa del terrorismo que no solo costó lamentables vidas humanas, sino trajo un considerable atraso en las investigaciones arqueológicas en general. Fueron contados los casos de investigaciones tanto extranjeras como nacionales en esta época.

Ahora bien, el tema de Marcahuasi es distinto y amerita, una relectura. Aquí expongo mi parecer, pero no significa que sea la última palabra. Debemos entender que Daniel Ruzo era un esotérico de primera línea. Quizás el esotérico hispanoamericano mas grande en su tiempo. Déjame decirte que el
Dr. Javier Cabrera Darquea le tenía un respeto a su trabajo y a sus logros. Primero, Ruzo era un eximio conocedor de la procesión de los equinoccios y de los grandes ciclos cósmicos. Eso le sirvió para comprender que estas esculturas pétreas solo se mostraban en su totalidad en determinadas días del año. Segundo, Ruzo capturó esos momentos en centenares de fotografías tanto en film como en negativos. Tercero, las relacionó con la simbología esotérica y su significado. Cuarto, Ruzo hablaba de la ubicación de una caverna en la meseta. Quinto, Marcahuasi era el mejor lugar para poder preservar un contingente humano en caso de un desastre a gran escala. Sexto, son los archivos personales de Ruzo. Si no se acceden a su vasta biblioteca, no podremos llegar a ubicar con exactitud el alcance de su investigación. Tengo entendido que su colección privada fue a parar a una universidad norteamericana. Lamentablemente, cuando estaba a punto de enviarle una carta-cuestionario me enteré de su fallecimiento en Cuernavaca.

Tú comentas sobre la posición del continente americano a un segundo plano. Estoy de acuerdo contigo, pero le agregaría el aspecto cultural. Egipto fue colonia británica y por ello tiene lazos con el mundo anglosajón. Además este tipo de investigación requiere de un presupuesto y hasta equipo no solo investigar la teoría sino para realizar viajes in situ. Las grandes casas editoriales publican en inglés. Es decir, tampoco hay editoriales en Latinoamérica que se interesen mucho en este tema. Salvo el caso de España. Es contado con los dedos aquellos investigadores latinos que son bilingües, y saben lo difícil que es abrirse paso en otra cultura. Si hay información y conferencias, pero en su mayoría son light. Pero, eso también está cambiando y por otro lado, es cuestión de tiempo lleguen inversiones desde países que hace una década atrás era impensable de concebir, y se auspicien publicaciones e investigaciones.

Si me permites, deseo agregar algo más. Se están dando una serie de cambios a nivel mundial. Esto lo había descrito de una manera breve y sencilla en mi primer libro El Mensaje de los Andes en 1993. Allí expresé que es la zona sur andina en donde se darán revelaciones sobre nuestro pasado. Esto tendrá un efecto detonante que encontrara una resistencia local, pero a su vez despertara un gran interés internacional. Existe la posibilidad con el apoyo de tecnologías y disciplinas fuera de la arqueología, se de el primer paso para desentrañar el método de construcción utilizado por los Incas.