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5 de septiembre de 2018

Norteamérica Subterránea - Entrevista Exclusiva - Alex Chionetti - Débora Goldstern

Norteamérica Subterránea 
Entrevista Exclusiva - Alex Chionetti
Débora Goldstern©

Alex Chionetti en el noroeste del legendario Shasta,
foto de Caterina Patti, 2004



Hoy Crónica Subterránea repasa junto al estudioso argentino Alex Chionetti, invitado permanente de este blog, su visión sobre una Norteamérica Subterránea, abriendo en exclusiva por primera vez, sus archivos personales a los lectores de este sitio, entregando información de primera mano, sobre uno de los misterios más comentados de la red, matizadas por investigaciones inéditas. 

Atienda el lector!
Pit River, territorio de los Lava Beds, norte de California.
Foto exclusiva, Alex Chionetti@, 1999-2018

Cuando se revisan antiguas crónicas norteamericanas, así como análisis de relatos centrados en la transmisión oral, sorprende la cantidad de pasajes dedicados a la cuestión subterránea, donde declaran antiguos túneles de origen desconocido, se extenderían bajo los subsuelos de ese país. Y te pregunto Alex, ¿debemos enmarcar estas interpretaciones tan sólo como producto del folklore mitológico de estos pueblos, o es que quizás tras estas leyendas, se esté revelando una realidad aún oculta?


Toda leyenda y génesis mítica se base en una realidad de conciencia y de subconsciencia que todo pueblo ancestral mantiene y traspasa a través de generaciones. Esas leyendas revelaron una realidad en su tiempo. Ahora nuestros tiempos revelan, otras realidades a pueblos no originarios, pero a individuos que han usurpado esos espacios, sean militares o civiles. La percepción es diferente, pero también subsisten geografías inexploradas en suelos y semisubsuelos.

Yo siempre he seguido la llamada de que en el corazón de las montañas sagradas, se guardan muchos secretos. Principalmente aquellos que nos llaman en sueños, y en las premoniciones de la humanidad se han salvado, y se seguirán salvando en las décadas venideras en las “Arcas de Piedra”.

Un miedo atávico se ha cernido en Norteamérica, ya desde entre la Primera Guerra Mundial y la Segunda. De un enemigo que derrotara al Imperio del norte. Está en la sangre de que los “Bárbaros del Este” regresaran. Sobre todo en la memoria cromosómica de los norteamericanos, y canadienses, tienen sus miedos y precauciones. Los túneles se fueron creando en esa época, como así las bases subterráneas.

Algo que los empujaba a emular a los aborígenes locales, una repetición de bajar al seno de la tierra pensando y creyendo que estarán más seguros. La noción de refugios antinucleares,  de  estructuras anti atómicas, van sustituyendo a las batería de los 1900 cuando se temía que los invasores europeos llegarían hasta la ciudad de Nueva York,--como habían llegado los británicos en sus invasiones un siglo antes--o a las costas de California, como van a tratar de destruirla los japoneses en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial.

Como te comentaba, habiendo recogido testimonios de una anciana que había vivido su larga vida en los estados del Suroeste, me encontré que lo pasado se refleja en el presente, y viceversa.

Comenzamos a percibir y a saber, que todo el mapa de los Estados Unidos es un queso gruyere. No solo por una gran cantidad de sistemas cavernarios, que se ocultan debajo de las arenas milenarias. El viento del tiempo y la erosión, ocultan rápidamente el paso de los hombres. A esto se le suma la construcción de sistemas y bases subterráneas, que no han cesado antes y después de que se firmaran, los pactos de no proliferación nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Me recuerda el mapa que había pensado, cuando diseñaba mis “Mundos Paralelos”, donde tanto América del Sur, como la América del Norte parecían uno de esos dioramas, o cortes sagitales de los hormigueros. Hoy en día los estados de California, Arizona, Nevada, Nuevo México, Colorado y Utah ,y muchos otros más, estarían sembrados de bases que no son solo de refugio, sino de ciudades autónomas que se usaría en caso de una catástrofe mundial. Específicamente, ciudades construidas para estar protegidas de la radiación atómica, producida por una latente guerra nuclear mundial.
Los petroglifos y las pictografías con forma de V—de cuernos de carnero—se dan en muchos sitios tradicionales indígenas. Representan de la superficie a lo interior. Al mundo subterráneo que no es visible para todos…

En tu mítico libro Mundos Paralelos, donde entre otros enigmas abordás la cuestión subterránea, dedicás en tu informe, un capítulo completo a los Estados Unidos. Allí hacés mención a la leyenda de los Hav Musuvs, denominados como la “gente que vuela”, y que según narraciones de la tribu navaja de los Paiutes, habrían habitado las “Montañas de Panamints”, así como también El Valle de la Muerte, localizadas en la actual California. Allí en el interior de inmensas cavernas, los Hav-Musuvs habrían erigido una poderosa civilización interna bautizada como el reino de Shin-au-av (Tierra de Dios o Tierra Fantasma) ¿Qué nos podés contar sobre esta historia?

Interesante que me preguntas de los Indios Paiutes, ya que viví un buen tiempo, una buena media década, en esas tierras entre California y Nevada, recogiendo sus experiencias y narrativas en lo que queda de esas reservaciones del siglo XIX. La existencia de “lava beds” o sea túneles de lava, dio lugar a que mas al noroeste del Valle de la Muerte se originaran experiencias con seres físicos, como así entidades sobrenaturales, utilizando más trances chamánicos, y el uso de plantas psicodélicas. Por eso también, la “Beat Generation “, se ha gestado en esas latitudes. Las “Puertas de la Percepción”, se abren en lugares ya predeterminados en las Geografías Sagradas. Los aeronautas están en las culturas aztecas, de escafandristas que vencían la gravedad, y podían esculpir montañas. Las leyendas del Tepozteco mejic,a unen túneles, y cuevas, con cúspides con templos piramidales. Y lo mismo se da en el sudoeste, se repite en las tierras de navajos ,hopis y paiutes. 

Otras historias que se desprenden de la leyenda de Hav Musuvs, es la narrada por Bourker Lee escritor famoso por sus descripciones del oeste norteamericano, quién en Death Valley Men, 1932, se hace eco de la historia de Tom White y su compañero Thomanson, que se rumorea encontraron evidencias de una ciudad subterránea dentro del Valle de la Muerte. 

Una década más tarde en 1946 un tal Dr- Bruce Russell, habló públicamente ante la prensa del descubrimiento de gigantes y artefactos egipcios, ocultos en túneles del desierto, aunque jamás presentó evidencias.Otro relato, es del guía minero Tom Wilson, quién mencionó su abuelo había convivido con una civilización subterránea oculta en caverna del Valle de la Muerte ¿Crees podamos fiarnos de estas declaraciones?

Nunca revisé esa leyenda, aunque las revistas de la época inventaban mucho. Desde los duelos de los pistoleros y bandidos, como las episódicas, donde aparecían fantasmas o criaturas infernales. Yo no me confiaría demasiado. No hay descendientes vivientes de estos personajes que puedan avalar la historia. Y ningún periodista de envergadura de esos tiempos, se dignó a investigar el caso. Suena más como noticia inventada para vender amarillismos.

En el Libro de los Secretos Descubiertos, 1964, Robert Charroux clama que en Estados Unidos se encuentran vestigios de vitrificación, resultado de una atomización ocurrida en un pasado prehistórico. Como ejemplo cita al explorador Ives William Walker, quién en siglo XIX declaró observar ruinas de edificaciones dispersas en el Valle de la Muerte, que creía resultado de un tremendo cataclismo ¿Puede esta hipótesis aclarar el misterio de los supuestos túneles, utilizados quizás como refugios por antiguos pobladores, ante un supuesto cataclismo nuclear, así como de los hallazgos que cada tanto tienen lugar, en esta zona desértica?

El oeste americano tiene muchas formaciones de cuarzos y obsidianas. Vitrificación de los desiertos donde también se encuentran tectitas, no es inusual. Grandes franjas que presentan franjas de deflagración , por ejemplo en el “Desierto Pintado” , o de “Red Rock” o Black Desert, son evidentes. Alrededor de Pyramid Lake hay zonas de vitrificación, pero también responden a aspectos peculiares de las salinas, las cuales, se extienden a lo largo del estado de Utah, otra zona de cuevas con restos de gigantes, en particulares ocasiones. Pero estos casos, son como parte del síndrome del “Dorado fantasma”. Seguís una pista, encontrás a los que vieron el lugar y hechos, y después no los encuentran, o le dan vueltas. Eso me paso con el gigante de Utah que tenía todas de probar la existencia de los tan mentados hallazgos, donde el principal que lo había visto después no quería llevarnos, o darnos precisión del lugar.

Asentamiento Hopi de Walapi
Continuando con prehistoria desconocida, en la narrativa Hopi encontramos detalles inquietantes de un pasado misterioso, donde se menciona al mundo subterráneo como patria nativa de este legendario pueblo, así como refugio durante catástrofe ¿Cuál es tu opinión sobre las reclamaciones de Joseph Blumrich, y Frank Waters, citando dos de los autores más dedicados a esta temática, acerca de estas supuestas revelaciones de los Hopis, donde se alude a la existencia de una guerra antigua entre civilizaciones de avanzadas, contacto con supuestos emisarios celestes, y los guías del subsuelo (Gente Hormiga)?

He seguido la obra de Frank Waters desde que llegué a los Estados Unidos, y su recolecciones de leyendas en vivo y en directo”, no tiene parangón. Hace casi un siglo muchas de esas historias estaban más frescas, de una generación que sobrevivió el exterminio, de “aquellas campañas del desierto—del Norte”. Recientemente he estado revisando un tema que muy pocos conocen: La Masacre de Awat’ovi . En este lugar de New México, los mismos indios Hopis masacraron Hopi. El genocidio sucedió en el 1700,y los anteriores historiadores no pueden explicar cómo entre hermanos de sangre haya sucedido aquello. Pero algo, una fuerza desconocida los empujó a ello. Las explicaciones más oficiales, echan la culpa a la intromisión de los jesuitas evangelizadores en la zona. Otros, que uno de los clanes Hopi, habían modificado varias de sus creencias religiosas, llevando a la intolerancia de sus cercanos hermanos tribales. Pero estos genocidios son típicos de nuestra humanidad, y de las humanidades anteriores. Todavía no podemos explicar guerras más recientes, como la Guerra de Secesión norteamericana, o “Norte contra Sur”, o los horrores de Camboya, o de los Balcanes.

Vayamos a 1934 cuando los norteamericanos son sorprendidos por una noticia explosiva, la denuncia
sobre el hallazgo de pasajes subterráneos, albergando una antigua ciudad, que según relatos legendarios, pertenecería a una civilización conocida como “peoplelizard”. Según lo narrado en los periódicos de la época, estas ramificaciones subterráneas se extenderían por todos Los Angeles. Quién propagó la historia, fue un ingeniero de minas llamado Warren Shufelt, que habló también de haber descubierto una biblioteca de esa cultura desaparecida, lo cual me remite a cierta historia ecuatoriana ¿Crees posible esta pista, o solamente estamos ante otra encerrona como en Tayos?

La leyenda de los hombres lagarto, fue próspera en los treintas. Un poco por el “pulp fiction” de esa década, que bebía de la imaginación hollywoodense, en su transición del cine mudo al sonoro. Por encima y debajo de la ciudad de Los Ángeles, uno debía confrontar la imaginación desatada por las fuerzas luciféricas, que azotan el Sur de California. Ya sólo ver los incendios forestales actuales, me recuerdan como defendíamos la región de las constantes catástrofes internas y externas, la tierra de los mil fuegos, y de los plebeyos de la Reina California. Por eso, a través de la narrativa los pueblos se regeneran. Pueblos sobrevivientes, y no necesariamente de los diluvios universales, pero sí de los genocidios planetarios recurrentes. Asi sucedió con los judíos europeos que forjaron Hollywood, reinventándose así mismo, y creando nuevos parámetros legendarios. Yo vi gestarse el mito viviente de los Reptilianos, ya desde finales de la década de los ochenta, pero sobre todo en los noventas. Nuestras reuniones ufológicas con los colegas del Mufon de Los Ángeles, era un campo de recolección de historias extraordinarias. Los lagartos extraterrenos tomaban forma de militares, o estos-principalmente de la Fuerza Aérea Norteamericana—quiénes secuestraban principalmente tantos hombres, y mujeres-- para someterlos a atroces experimentos, embarazos no deseados, con los subsiguientes efectos “post traumáticos”,  donde el gobierno los seguía jodiendo en sus vidas privadas.

Casos como las experiencias de Melinda Leslie, o las de Robert Hamilton, eran verdaderas narrativas de terror, y ellos lo contaban como uno cuenta, que fue a comprar el periódico a la esquina de su casa.

Unos años atrás, cuando conferenciaba sobre mis temas en una famosa convención del Sur de California, y toqué el tema de los “alienígenas subterráneos” (que fuera uno de los capítulos que diseñara para la serie “Ancient Aliens), un par de muchachos se presentaron y me contaron eran parte de un grupo, que estaba buscando las entradas al subsuelo de la Ciudad de los Ángeles. Sus informes coincidían con historias, que había recabado en mis paseos por el centro antiguo, donde también había vivido y trabajado. Los jóvenes estaban buscando acceso a un edificio abandonado, pero que no era posible acceder, estando  denegado el permiso. Por ende nuestra exploración quedó abortada, digamos, postergada. Fenómenos que eran muy difíciles de aceptar que existían físicamente en la tercera dimensión de la realidad, pero si en cuarta donde lo psicosocial se unían a lo hipnagógico, y luego a lo sobrenatural. Yo lo llamo, la “Llave Tripartita”,  para que este tipo de fenómenos se origine. Una clave que no se estudia suficientemente, es ese límite entre la vigilia y el dormir, entre la noche o la niebla interna, y el alba, procesos inevitables a las que estamos encadenados, todos los ensartados en Culturas Solares.

La otra gran ciudad que tiene su mundo subterráneo es sin duda New York. Manhattan fue hundiendo sus siglos anteriores, sobre todo desde la construcción de sus sótanos y subterráneos, todo un estrato que pocos han explorado. Debajo de la estación principal de trenes--la Penn Station hay toda una serie de recintos subterráneos, donde les dan lugar a los sin techo a pasar la noche, y desde ahí hay otras galerías de las épocas de origen del metro, y de los primeros ferrocarriles. Una zona tan peligrosa como adentrarse en una selva, aunque esta es de cemento, y sin luz diurna. SImilar a lo que ha sucedió con París, donde la ciudad luz del medioevo hasta nuestros días, fue superponiendo niveles que aún se pueden ver, como las viejas torres que eran del palacio del Louvre, ya en la alta edad media, y anteriores a las catacumbas.

Montañas de la Supertición, Arizona
Uno de los enclaves quizás más famosos de Los Estados Unidos, son Las Montañas de la Superstición en el estado de Arizona. Muchos son los rumores que lo envuelven, donde tesoros ocultos, avistamientos de luces, fenómenos paranormales, objetos aéreos extraños, desapariciones, hasta el mismísimo bigfoot, y que según los Apaches, serían estas montañas además, la entrada al reino del inframundo. Algunos testimonios señalan un gran laberinto subterráneo en su interior, habitados por los “Ant People” (gente hormiga), y otras evidencias. También se vincula a esta zona con el mítico Aztlan. ¿Podemos pensar se oculta realmente algo importante en el interior de estas Montañas, o tan sólo debemos tomar estos reportes, como cuentos legendarios?

Recuerdo que unos buscadores de tesoros que siempre recorrían esa parte de Arizona habían publicado que habían encontrado unas formaciones de estatuas y un templo. En mi larga búsqueda de probar la teoría de una "Cultura Masma" mundial, me llevo al lugar a principios de la década del noventa. Mi decepción sobre lo que alegaban estos mineros se expandió cuando vi que eran formaciones naturales, pese a que les había insistido que me corroboraran mis dudas.

Las montañas están conectadas con el tema de las Piedras de Peralta, que sin duda son simbólicas, y que pareciera usaran una escritura más antigua, que la de las tribus de esa región, o de las del norte de México. Unos años atrás, cuando yo iba a estar a cargo de las investigaciones y del departamento audiovisual de la compañía "Open Minds" en Phonix, Arizona, me iba a dedicar a explorar con más detalle esa parte, si es que me radicaba allí, ya que también me había atraído la clásica historia de la Mina del Holandés", (que no era precisamente la del Holandés Errante, pero conectaba en sus elementos fantasmales ... Mi amigo Scott Wolter, hizo un programa muy bueno para la serie "America Unearthed", sobre esas piedras labradas, que ya en ese entonces me hicieron recordar, a mismos símbolos que analicé en las piedras del norte patagónico (Museo salesiano de Trelew), donde el uso de la mano, y del signo del corazón, eran sobresalientes. Además, esta zona tiene un gran récord de desapariciones misteriosas, muchas conectadas con cavernas, y minas antiguas, donde los que han penetrado, nunca más salieron.

Monte Shasta, norte de California
El legendario Monte Shasta, en la zona de California, concentra un sinfín de historias, sobre
interminables sucesos reportados en sus inmediaciones. Algunos de estos relatos también alegan una vertiente subterránea, que menciona la existencia de túneles internos en los subsuelos de aquellos parajes, donde se rumorea, una antigua civilización planetaria, refugiada luego de una inmensa catástrofe estaría residiendo aún en su interior. Y mi pregunta Alex ¿Es el Monte Shasta el santo grial subterráneo de Los Estados Unidos, o estamos ante narrativas sobredimensionadas sin ningún sustento?

Sin duda se ha exagerado. Durante casi dos décadas frecuenté la zona de Lassen, y Siskiyou. Ya en mis primeros viajes sentía que había mucho “karma” en la zona, como así desplazados de muchos lugares que habían encontrado salvación, en los faldeos del Shasta. Percibir la existencia de Lemuria y de sus lemurianos, era observar a algunos de sus habitantes. Sentia ahí que estaba lo céltico, lo leprechaumniano. Pero en situaciones extremas, lo espiritual se desvanecía en lo monetario. La zona de Shasta tiene un pasado tribal nada espiritual. Los indios Shastas, como los de las naciones de los Pit River y los Modocs—con los que yo he convivido y compartido celebraciones, rituales, sudaderas —no tenían mucha compasión entre ellos mismos.  Los  Shastas esclavizaron a sus vecinos por varios siglos, hasta que la colonización del Oeste los fue reduciendo.

No significa que los fenómenos en torno al Monte Shasta, y a los “Maestros Ascendidos” no haya podido darse, siendo el lugar una montaña considerada sagrada a lo largo del milenio. Hasta el día de hoy. Las reuniones al pie de esta montaña se han incrementado en estos últimos tiempos. Los miembros del “Grupo Rama”—sean los que viven en los Estados Unidos como los que vienen especialmente al lugar -- van periódicamente y tiene contacto con sus “Guías”, teniendo experiencias personales y colectivas. Pero no se de reportes donde se ven lemurianos, o al Conde de Saint Germain, como sucedió en la década del treinta. Seguramente se ha dado un sustituto a los dioses y celebridades antiguas, por sustituciones más modernas. Ya no es Saint  Germain pero si “Oxalc “, y los clásicos guías ganimedianos, con sus nebulosas irrupciones….

El pueblo de Shasta, como también se da con Sedona, sobrevive y lucra con sus tiendas y servicios. Nada malo, pero no sé hasta qué punto, quiénes están detrás, creen en lo que están vendiendo. Los dos lugares son vórtex, centros de peregrinación y convivencias. Pero que sea el grial subterráneo, no, no lo creo. A un par de horas están los lava beds, con sus túneles gigantescos por los que puede entrar un bus por kilómetro, pero no me he enterado de que se establezcan expediciones para explorar todas sus profundidades. Así también con la famosa cueva de Lovelock, poco se sabe de sus orígenes, o de modernas investigaciones metódicas. El Grial-como lo ha sido por cientos de años—sigue siendo una peregrinación interna.

Y en todo caso prefiero quedarme en casa viendo la película de los de “ Monty Python”, ya que busqué el grial en esas latitudes, y esta más en la unión de un “El Ella” , o en lo que uno ya sabía o experimentaba, antes de que Dan Brown garabateara “El Código Da Vinci” : un eterno femenino que saciara la sed de los necesitados de iluminaciones.

Reserva Red Rock State Park, Sedona
Otros de los lugares míticos más reseñados en el imaginario subterráneo norteamericano es el de Sedona, norte de Arizona, con mucha semejanza con como enclave espiritual y energético a lo reportado en Capilla del Monte, Argentina. También rumores de oquedades subterráneas, y de bases ocultas gubernamentales ¿Cómo interpretás todo lo que se refiere a Sedona?

A Sedona la experimenté, como así la  vi nacer como movimiento psicosocial de la Nueva Era, con su clímax en la década delos noventa. La corriente Angelina (o sea de la ciudad de Los Ángeles y derredores) -metafísica-artística fue convirtiendo el lugar, en un oasis, en una isla salvífica del estrés de ciudades super-materialistas como Los Ángeles y San Francisco. Una pseudo-intelectualidad  marcó la “Welsteschaung”, una filosofía de vida,  un impulso espiritual que luego se fue anquilosando. Siempre ha pasado lo mismo. Se descubre un lugar donde uno se ilusiona que hay una libertad más personal, y una experimentación con lo espiritual. Luego vienen los cretinos de bienes raíces a encarecer todo, a desplazar a los que fueron pioneros en haber encontrado esas “tablas de salvación”.  Así pasó y lo comprobé en Laguna Beach, o el Valle de Ojai (Sur de California), Big Sur (Centro de California), en los alrededores de Monte Shasta (Norte de California), Taos, y Santa Fe (New México), Costa Rica o San Fernando Allende, Chapala, o Taxco, en Mexico.

Con respecto a Capilla del Monte, no he vivido el crecimiento que se dio a mitades de los ochentas, cuando yo ya no residía en la Argentina. Había estado al principio de los ochentas, más en un bello paraje (San Marcos Sierra), desde donde se veía a lo lejos la cadena del Uritorco. Recién pude redescubrir Capilla del Monte en el 2009, y me decepcioné. Uno sentía que estaba en Lourdes, o en la Lujan de mi niñez, el olor de las velas, del incienso y del dinero. Al correr de las décadas, me habían dicho que mi libro “ Mundos Paralelos” era como un clásico o de culto, y que lo leían en reuniones o en clubs de lecturas. Me imagino, porque hacia finales de los setentas, expuse el tema de los Comechingones y lo intraterreno , y sin saber que esos escenarios se iban a convertir en una meca, y el “realismo fantástico” tornado en una realidad comunitaria. Tendria que pasar un tiempo para poder experimentar lo que ha estado pasando, más allá de que sin dudas, una realidad paralela subterránea emerge y ya convive, con los moradores y visitantes.

Con la irrupción de internet, un supuesto hallazgo de 1900 que involucra al Gran Cañón Colorado, Arizona, devela a los conspiranoicos, aunque hasta el momento jamás se pudo probar nada. Se habla de una inmensa instalación subterránea, donde se habrían hallado evidencias de una antigua civilización de tipo oriental ¿Pudiste investigar algo de esta historia?

Sí, justamente tengo un investigador amigo, Chris O’Brien, que realizó una expedición conjuntamente con nuestro conocido en común, David Hatcher Childress, quién había recogido en sus guías, mucha de esa historia original. La cual siempre me había atraído.
Acompañados por un venerable de los indios Zuni, que había estado buscando entradas a esos mundos internos--- Clifford Mahooty—realizaron una travesía a través de las tierras llamadas Sipapuni, las cuales reúnen también a los Hopis, y a los Navajos.

En mis primeras incursiones y descensos al Rio, y  al  “Cañón del Colorado”, no pude encontrar el lugar que describía el artículo de la “California Gazette”,  en su edición de Abril del 1909. Ahí se citaba una ciudad subterránea a la que se llegaba a través de un gran túnel. También se vinculaba al Smithsonian emprendiendo una exploración, donde seguían la leyenda de los indios Hopis, asistidos por la “Gente Hormiga”.

Pienso que la noticia era tan falsa como las que se crean en la actualidad, ya que ese periodo—como explicaba en algún lugar de esta entrevista—era muy prolífico del periodismo de reportaje sensacionalista—la prensa amarilla anecdótica- donde se desarrollaban fantasías dentro del realismo. Temas que sucedían en lugares remotos, y que eran leídos por la gente de las grandes ciudades, que no tenían forma de corroborar si esos hechos habían sucedido realmente. Las historias del Oeste no eran solo las de los tiroteos en el OK Corral, o los pistoleros de Tombstone, o el reguero de  muertes dejadas por Blly The Kid, sino relatos también, de índole fantástica.

Volviendo a la expedición de O’Brien/ Childress, encontraron una especie de acumulación de bloques con forma circular, como así sus cortes. Me hizo recordar, a los bloques cortados como si fueran una hogaza de pan dentro de la Cueva de Tayos del Coangos, concentrados, en una zona abierta de la sección llamada “cueva de los comandos”. Aún así, Childress declaró que la formación podía ser una construcción hecha, y ya destruida en el Siglo XIX. El grupo volvió con drones hacia el 2015, pero no lograron nada.

Foto de Alex Chionetti@ Los paredes del Lago Tula
De esta parte del Gran Cañón se habló mucho, como así de los jeroglíficos egipcios, pero nadie los fotografió, ni brindó pruebas de sus momias, o demás artefactos. Nunca pude dar con una pista que te llevara al lugar exacto. Sabiendo de la existencia de tantos visionadores remotos, sería bueno que estos aplicaran sus dones para la Arqueología Psíquica, y aplicarlos sobre estos enigmas, en vez de estar siempre preocupados como hacer plata, sobre todo con los juegos de apuestas, una tendencia actual en un grupo de RVs que justamente están basados en Nevada, en las puertas de todos estos misterios del gran desierto del oeste norteamericano. En relación con esto, y lo interesante que conecta con representaciones de los aborígenes de los desiertos del oeste, es la recurrencia de la V “ corta, o símbolo del carnero. El símbolo que escriben, o dibujan  los visionadores remotos en muchas de las sesiones, que tienen que ver con misterios o tesoros subterráneos, es precisamente ese.

Muchas veces tienen que ver con lo que puede existir en las cercanías, o en las profundidades de las cavernas. Es también, como una emanación de energía, o una reverberación que va de la superficie hacia abajo. Acaso una señal del cielo a la tierra.

También encontré este símbolo en mis primeros estudios de pinturas rupestres. En el Cerro Colorado de los Comechingones, existe todavía un símbolo que marca que hay gente viviente debajo de un alerón, el cual termina en una simple depresión. El círculo mostraba su semejanza con el sol. Y al fondo una flecha o V corta, apuntando otra vez, que esas ondas denuncian que algo está abajo. Similar a los barridos que se ven en las detecciones con el magnetómetro, o con escaneos laterales de radar. Las simbologías de las técnicas del hoy, tienen eco con las de ayer, hayan sido de uso del real imaginario, o del virtual visionario.

Me gustaría tu opinión sobre el caso del Emperador azteca Moctezuma, que según algunos rumores, habría emergido subterráneamente del pueblo de Taos, Nuevo México, y donde actualmente investigadores señalan esta zona, como refugio del legendario tesoro desaparecido. 

Sí, están los “Halls de Moctezuma” y el “Castillo de Moctezuma”, asentamientos arqueológicos que mostraban la migración de los aztecas al norte. Eso ha sido por siglos y milenios. Me da risa ver al engendro de  Trump, y a su corte de racistas republicanos enfurecerse por ver, que para los pueblos originarios, las fronteras siguen siendo virtuales. Los pueblos ancestrales repiten sus corrientes migratorias, marcadas también, por eventos planetarios que no discernimos, y que van más allá de los vaivenes geopolíticos y sociales. Muchos han buscado ese tesoro, pero no han sido halladas reliquias, o el oro de los ancestros, de los pretéritos pueblos mejicas, olmecas, o toltecas.

Pueblos como los Tarahumaras, y Huicholes, que siguen peregrinando hacia el sur de los Estados Unidos en sus rituales peyoteros, o de sus corredores, no han mantenido leyendas que hayan perdurado, ante la falta de evidencias mas sólidas.

Con respecto al tesoro están todos equivocados. Hernán Cortés, ya planeando regresar a España, lo embarcó y lo mandó con otro enviado. La nave sucumbió en el noroeste de la Isla de Cuba, y nunca más se supo. El gran Tesoro de Moctezuma, yace en las profundidades de esa parte de territorio cubano. Tarde o temprano, alguien lo encontrará. Y no precisamente en territorio del sudoeste norteamericano.

Petroglifo Hopi representando,
a los misteriosos Ant People
Aunque el misterio de lo sucedido en Roswell sigue sin tener respuesta firme, y que para una gran mayoría de estudiosos se vincula con un estrellamiento alienígena, en los últimos años vimos crecer algunas hipótesis, donde algunas voces, tímidamente, empiezan a vincular este enigma con la cuestión subterránea. En lo personal, ¿crees posible el caso Roswell deba dar un giro en su visión dominada por el factor extraterrestre, y concentrar atención, en esta posibilidad intraterrena?

Sin dudas depende, si se le da importancia a los testimonios de los Antiguos Astronautas en el Oeste Norteamericano, encontramos esa interacción con túneles y construcciones subterráneas, o semi, como las Kiwas, con su diseño circular, mandálicas, propiamente dichas.

Justamente, por estas semanas tuve un encuentro de esos que se dan “sincrónicamente”, de vez en cuando, y cuando la verdad tiene que surgir pese a todas las obstrucciones e injusticias de la vida cotidiana, y de la profesional, sobre todo a los que todavía no podemos retirarnos, y no podemos eludir la vida pública o comunicacional, y hemos aceptado el rol de continuar investigando, y divulgando como podamos. A raíz de lo que me ha sucedido en varios escalones de mi carrera, de brindar y de ser hurtado por confiar en la palabra o en los medios, ahí acechantes de aprovechar lo que puedan impunemente, a raíz del trabajo o de la dedicación de otros, me ha hecho más cauteloso y cerrado, como así son muchos otros.

Conocí una testigo del caso Roswell, quién con sus casi 80 años de edad nunca habló, y fue testigo de humanoides cuando vivía con su familia en New México, cuando su padre estaba destinado  a la famosa base de bombarderos nucleares. Después de dos primeras entrevistas, pude enterarme que con sus 7 años de edad tuvo encuentros con seres grises que se manifestaron en ese 1947, en los alrededores de Roswell,y con los que tuvo contacto en los patios y jardines de su casa.

Esos contactos continúan hasta el día de hoy. Durante décadas ha tenido tiempos perdidos, tele-transportaciones, y experiencias conscientes, no durante el sueño como tienen la mayoría de los abducidos, y contactados norteamericanos. Planeamos hacer una sesión de regresiones hipnótica con un profesional de este rubro, y ver como reconstruimos esta historia.

A lo largo de esta entrevista pasamos revista, a muchas historias que llevan a suponer un antiguo complejo subterráneo se extiende por todos los Estados Unidos. Paralelamente, reportes de bases gubernamentales, curiosamente muchos de ellas vinculadas a los asentamientos de estos misterios, infieren, estas instalaciones no se establecen al azar ¿Pensás, existe una vinculación entre ambos enigmas, y de ser así, por qué crees el gobierno de Estados Unidos intentaría ocultar esta realidad?

Las bases subterráneas han tenido su origen en el tema de defensa, y de ocultar armamento. Sobre todo las armas nucleares y químicas, que pese al congelamiento momentáneo de la “Guerra Fria”, siempre han permanecido allí. Muchas fueron trasladadas y destruidas, cuando otras eran reconstruidas en nuevas base secretas, la mayoría subterráneas, o dentro de fortines, e inexpugnables fortalezas. Bases subterráneas ya existían desde la Primera Guerra Mundial, construidas sobre todo para defender las costas, tanto en las del Atlántico como del Pacifico. Yo he entrado en muchos de esos túneles abandonados, que servían a los asentamientos de los misiles con ojivas nucleares, visibles hasta una década atrás, a lo largo de la costa de New Jersey. Uno de ellos fue testigo de casos Ovni y Humanoides, como así de bigfoots---créalo o no—y los no identificados produjeron desmantelamiento de los proyectiles, como así un incidente de explosión, donde se perdieron vidas humanas.

Figura arquetípica del símbolo del Grial,
 eje cielo tierra, Tula Lake, California,
foto exclusiva Alex Chionetti 2018@
Pregunta final y obligada: recomendaciones de Alex Chionetti, a todos aquellos que deciden internarse en el enigma subterráneo.

Recomiendo la lectura y análisis de la obra del peruano Daniel Ruzo, viejo maestro de estos temas, que fuera mío, y que anhelo que su trabajo—a través mío o de otros—se siga perpetuando en las nuevas generaciones. Aquí algunas de sus expresiones, que he recogido casualmente cuando respondía a esta entrevista…

“Nuestra humanidad—durante el Siglo XXI—redescubrirá y utilizará los Templos Subterráneos de las civilizaciones anteriores que han hecho posible nuestra existencia”.

“La Verdad más importante para el hombre actual, se debe encontrar en las profundidades de la Tierra, y no deberá solo concentrarse en la búsqueda de tesoros materiales, o de metales preciosos”

 “De los Mundos Subterráneos se creara una nueva humanidad”

Y basándome en la influencia pensativa de Ruzo sobre mis primeras búsquedas, digo, le continúo, afirmo, que las verdaderas puertas al Mundo Subterráneo no tienen ninguna señal discernible. Aquellos preparados, y que puedan comprender lo simbólico, tendrán un pie, y una posibilidad de ya estar más adentro, que los no ven o no sienten. Pero también si van a bajar a medianas o grandes profundidades …no se olviden llevar muchas pilas, o baterías que duren suficiente. Es feo –o fatal--quedarse en la oscuridad, en medio de las cavernas…

Alex Chionetti
Infinitas Gracias!
Débora Goldstern


22 de junio de 2012

El lado oscuro del Monte Shasta, Telos y la Hermandad Blanca
Entrevista -Audio





Reciente entrevista que me realizaran los amigos de La Rueda del Misterio, hablando sobre algunos temas tratados en el blog.


14 de mayo de 2012

La otra cara de las revelaciones del Monte Shasta - Una mirada Crítica - Débora Goldstern

La otra cara de las revelaciones del Monte Shasta 
Una mirada crítica 
Débora Goldstern©



Monte Shasta


Hoy Crónica Subterránea se posa sobre un tema que aunque ya tratado en alguna oportunidad dentro del blog, sentimos requiere una aproximación mayor, y que tiene al Monte Shasta, como protagonista absoluto de nuestra pesquisa. 

Este enclave norteamericano que se yergue en las montañas californianas, es uno de los centros más convocantes en cuanto a misticismo se refiere, y reverenciado desde la antigüedad por muchos pueblos indígenas de la región. Sin embargo, su ascendencia ganó notoriedad a partir de los años noventa, cuando la explosión New Age, estaba en auge, dando nacimiento a la era de los canalizadores modernos. 

Valga decir que el legendario Monte Shasta, siempre fue asociado con historias de tesoros perdidos de supuestas civilizaciones desaparecidas, fenómenos de corte ufológico, así como extrañas formaciones de nubes, sin olvidar su principal vinculación que tiene al mundo subterráneo como uno de sus tópicos centrales. 

Aunque dentro de este informe algunos de estos puntos vamos abordar, nuestra mirada se va a centrar en cierta información canalizada, la cual hace referencia a la tierra hueca, o mejor dichos los mensajes de Telos, que a pesar del fraude evidente sigue viéndose como un relato fidedigno emitidos por los intraterrenos, que muchos afirman tienen su residencia en el interior del Monte Shasta. 



Veamos. 


Dianne Robbins
La historia se remonta a los tempranos noventa, cuando una escritora y canalizadora norteamericana, Dianne Robbins, publica, “Telos: original transmission from the subterranean city beneath Mt. Shasta, 1996, y que en castellano se rebautizó como “Telos: sale el llamado desde la tierra hueca y las ciudades subterráneas”, en el 2003 le seguiría una continuación “Messages from the Hollow Earth”. Examinando el prólogo de ambos materiales encontramos la siguiente revelación, y que pone en la pista de un nombre clave dentro de la saga telosiana, Sharula Dux. 

“A principios de los 1990, leí un boletín acerca de una mujer llamada Sharula, nacida en Telos, una Ciudad Subterránea ubicada bajo el Monte Shasta, California. Ella salió a la superficie en 1960. Ahora vive en Santa Fe, Nuevo Méjico con su esposo Shield. En los años anteriores a su mudanza a Santa Fe, la conocían en el área de Monte Shasta como Bonnie. 

En su boletín Sharula escribió acerca de la vida en Telos, y acerca de otras ciudades Subterráneas que existen bajo la superficie de la Tierra. Ella escribió acerca del Maestro Ascendido y Alto Sacerdote de Telos, llamado Adama. Poco después de leer acerca de Adama, él me contactó telepáticamente y me preguntó si tomaría sus mensajes. Verán, nuestros pensamientos salen al Universo y nos conectan instantáneamente con quienes sean en que estemos pensando”. 

Sus libros trataban en extenso la supuesta comunidad lemuriana, a la cual describía como una sociedad superviviente de un tremendo cataclismo, el cual buscó refugio en las entrañas de la tierra, y que actualmente continuaría en actividad, leyenda, muy en sintonía, con los relatos que circulaban en la zona acerca del pasado de Shasta. La Robbins invocaba además la presencia de un mentor, Adama, el cual funcionaba como su catalizador subterráneao, y cuyos mensajes decía canalizar. Aunque sin presentar ninguna evidencia concreta que avalara su relato, sus ediciones se convirtieron en un clásico dentro de la naciente comunidad internauta, expandiéndose rápidamente como una historia aceptada por los seguidores de la vida intraterena. La Tesis de la Tierra Hueca volvía a la palestra, y más viva que nunca. 

Pero volviendo a nuestro dato estrella como decimos en el prólogo enunciado, se aludía a un nombre, Sharula, y que más tarde supimos se apellidaba Dux. Aunque la Robbins se hace suyo el mensaje de esta misteriosa mujer, Sharula Dux, es en realidad la verdadera precursora, aunque como veremos en el trascurso de nuestra investigación, es solo la punta del meollo. 

La princesa Sharula Aurora Dux como se la conocía en los algunos círculos esotéricos de Estados Unidos, se presentaba como nativa del estado de Nuevo México, siendo acompañada por su esposo, Shield Dux, quiénes son uno de los promotores del colectivo conocido como World Ascension Network. 

En otra parte de su “biografía oficial” se mencionaba que su verdadero nacimiento fue en la ciudad subterránea de Telos, siendo sus padres Ra y Rana Mu, agregándose que fue designada como embajadora para el mundo de la superficie de la red de Agartha. Se cree tiene 236 años, pero aparenta 30 … 

Su primera manifestación oficial como “embajadora del mundo subterráneo”, fue publicar Secrets of the Subterranean City (Secretos de Ciudades Subterráneas), 1995, una especie de manifiesto divido en cuatro partes que entre otras revelaciones contenía lo siguiente: 

“Telos era el nombre del gran parte de lo que es hoy el suroeste y mucho de lo que es conocido hoy como California, Telos significaba “comunicación con el espíritu” “uno con el espíritu” “entendimiento con el espíritu”. Fue construida para albergar un máximo de 2 millones de personas. Cuando los cataclismos empezaron sólo 25.000 personas se salvaron. Muchas fueron traídas a Telos antes de que los cataclismos empezaran, pero cuando empezó una segunda serie en Lemuria los volcanes entraron en erupción tan rápido que había tantos escombros en el aire que aunque pretendían salvar al menos un millón de personas de la tierra principal, sólo pudieron salvar 25.000”. 

“La red de Agarta 

Sharula Dux
Durante este tiempo, había integración, más y más con la red Agarta. Como expliqué antes, Agarta es una confederación de muchas ciudades subterráneas. De hecho hay más de 120. Algunas fueron construidas muy al principio de los tiempos como Shambala la Menor, que está poblada por seres de Hiperbórea. Miden casi 4 metros de alto. Cuando perdimos la capa de ozono recibimos más y más rayos de sol al planeta de los que podíamos aguantar, lo que causó cambios en nuestros cuerpos. Ya por el tiempo del hundimiento de los continentes bajaron de los 4 hasta los 2,5 metros. Los atlantes y lemurianos medían 2,5 y todavía lo miden. Y como puedes ver las personas han reducido su altitud para la mayoría a menos de 1,90 metros. De todas formas, esta tendencia está empezando a cambiar y al crecer nuestra espiritualidad, lentamente volvemos a nuestra altura original. 

Dentro de la red de Agarta, las ciudades que se unen son aquellas que se basan en los principios de la luz, las que se basan en el amor, las que no dañan las que se basan en la no agresión. Dentro de la red agartiana, aparte de Telos, que es la capital, hay 4 ciudades más que están construidas en las ideas y tecnología de Lemuria. Una es llamada Rama que está debajo de la India (siendo Arama el nombre original de la India). La cultura Arama consiste en gente que son casi puros lemurianos, antes de que los conocidos como los de raza aria entraran en la India. Las otras dos ciudades, aunque tienen mucha independencia, son las ciudades Ulger. Una se llama Shonshi, que está bajo el Tibet, no muy lejos de la capital del Tibet. Está siendo cobijada en la superficie por un templo budista. Los Ulgers son un grupo de personas que dejaron Lemuria hace de 40 a 50.000 años y se situaron por una gran extensión de Asia, India y Europa central. La segunda ciudad Ulger se llama Shingla y está en el Gobi o debería decir bajo el desierto del Gobi. 

Arriba de la ciudad atlante llamada Poseida que está en la meseta de Mato Grasso, hay otra ciudad atlante. Sólo un poco más al norte y hay otra ciudad atlante que está bajo el océano atlántico, y muchas pequeñas ciudades satélite por el planeta. Como dije, todas son miembros de la red de Agarta. Además hay otras muchas ciudades independientes que simplemente construyeron bajo tierra para escapar de lo ocurrido en la superficie, algunas son de antes del desastre y otras posteriores” 

Este engendro literario, que llevaría otro informe decodificar, por la cantidad de errores o mejor dichos “horrores citados”, fruto de las lecturas de clase b de ciencia ficción y el esoterismo más bajo, alcanzó como dijimos cierta repercusión y hasta el día de la fecha continúa siendo un texto de lectura obligatoria, para aquellos seguidores que comulgan con la idea de civilizaciones viviendo bajo tierra. 

Pero el destino tenía preparada una sorpresa. 

Se encontraba esta escritora buceando en un viejo monográfico subterráneo, donde se mencionan historias norteamericanas sobre la materia, recogidas por un tal Brandon, y que por desgracia desapareció misteriosamente de la red … En ese intenso estudio recopilatorio di por casualidad con un cita bibliográfica, firmada por William F. Hamilton, y que se diera a conocer en el hoy desaparecido The New Atlantean Journal, En ese artículo titulado “The girl from the lemurian beneath Mt. Shasta”, 1982, Hamilton narra su encentro con Bonnie, a quién describe como una belleza rubia, la cual habría nacido en Telos, remontándose su natalicio al 1951, para más datos, signo de Leo. La tal Bonnie contó que su padre se llamaba RA-MU, su hermana, Judi y sus primas Lorae y Matox y habló de una civilización emparentada con los desaparecidos continentes de Lemuria y Atlántida, siendo su tecnología sumamente avanzada. También hace mención de los Uighurs, a quiénes sindica como los Naga-Maya, descendientes también de estos pueblos olvidados. Otros conceptos vertidos hablaban de cristales poderosos, y de un reino aún más antiguo, especie de confederación llamada o casualidad “Agartha”. 

Examinados ambos relatos estamos en condiciones de decir que Sharula y Bonnie Condey, tal su apellido, o son la misma persona, o la tal Sharula encontró finalmente la fama reconvertida en la princesa Sharula, la ahora embajadora del imperio subterráneo bajo los subsuelos de Shasta. 

Para empezar a entender este entramado, es necesario atender algunos detalles que se desprende del informe hasta aquí remitido. 

Primeramente señalar que Sharula Dux, es un personaje extraído de la novela “Sunrise of Splendor”, 1978, del escritor norteamericano Joyce Verrette, quién ambientó su obra en el antiguo Egipto.

Pero hay más. Sabemos que su canal “Adama”, es en realidad el nombre del comandante de la popular serie Galáctica, personaje interpretado por Lorne Green y que tenía como base principal la trilogía de La Guerra de las Galaxias. 



El término Telos, la supuesta ciudad intraterrena, vio la luz cuando George Hunt Williamnson, uno de los primeros hombres contactos junto con George Adamsky, diera a luz “Sacred Places of the Lion", 1958, donde se hacía mención de mismo, sindicándolo como un lugar antiguo en la actual zona de Sedona, estado de Arizona, donde antiguos lemures se refugiaron después del cataclismo. Más adelante retomaremos la cuestión. 

Siguiendo con las fuentes que armaron el relato de Sharula, podemos mencionar también referencias como las extraídas de James Churchward, el padre de la saga sobre Mu, así como Nicola Tesla y Edgard Cayce al tratarse la cuestión tecnológica. 

Si la cuestión Telos queda desmitificada por completo, no es tan fácil poder obviar algunas historias que sobre el Monte Shasta aún circulan, sobre antiguos rumores de extraños eventos en sus cercanías. En Crónica Subterránea desarrollamos algunos de esos tópicos, que vale la pena recordar. 

Uno de esos expedientes X tiene a J.C. Brown como protagonista, de un hallazgo sensacional. Recordemos que fue en los inicios del siglo 20’, que este geólogo, empleado de la Lord Cowdray Mining Company de Londres, Inglaterra declaró haber encontrado dentro de la cueva de la región, un túnel “que formaba una curva hacia abajo dentro de la montaña”. Según Brown: a tres millas de la entrada del túnel me encontré con un cruce mostrando mineral con contenido de oro, y más adelante, me encontré con otro cruce en donde una raza antigua aparentemente habían trabajado cobre”. “Creía que los otros cruces aparecían en alguna otra parte de la montaña. El declive continuó por aproximadamente unas 11 millas dentro de la montaña donde encontró lo que él llamó “El Depósito de la Aldea” (The Village Blets), donde se encontraron muchas piezas y cuartos. 

Mapa de J.C. Brown
Los cuartos estaban literalmente llenos con láminas diversas, todas prolijamente inscriptas. Las paredes se hallaban forradas de cobre laminado y había colgando escudos y piezas decorativas para la pared, hechas de oro. Algunas de las láminas doradas notó estaban grabadas con ciertos dibujos y jeroglíficos. Las piezas se abrían hacia otros cuartos, uno de los cuales parece haber sido un lugar de adoración. Además de ello, había 13 estatuas hechas de cobre y oro y un diseño de un gran sol del cual sobresalían irradiaciones doradas. La forma en la que los objetos se hallaban apilados, le dio la sensación de que los ocupantes de la ciudad subterránea se fueron bajo el impulso del momento. 


Y luego se encontró frente a una escena macabra - en una pieza contó 27 esqueletos, el menor de los cuales era de unas 6’6” y el más grande alcanzaba a más de 10 pies. Dos de los cuerpos se hallaban momificados, cada uno vestido con túnicas ornamentadas y de colores. Brown pasó muchos días explorando, estudiando los jeroglíficos e imprimiéndolos indeleblemente en su mente. El estaba muy excitado acerca de este gran hallazgo arqueológico y decidió abandonar el túnel y su contenido, dejando todo exactamente tal como lo había encontrado. Él pensó que iba a regresar. Pero, en primer lugar, diestramente disimuló la entrada al túnel y marcó en su mapa exactamente donde se hallaba en la montaña. Durante las siguientes tres décadas, las que van desde 1904-1934, las actividades de Brown parecen ser rodeadas de misterio, pero se ha sabido que él estudió la literatura y la filosofía correspondiente al continente perdido de Mu y a la civilización Lemuriana perdida, entre otros conocimientos de razas prehistóricas. Años de estudio y comparación de los jeroglíficos y pictográficos que él encontró en el túnel lo convencieron de que ciertamente, eran registros de la raza Lemuriana. Y así, después de 30 largos años, Brown salió a la superficie. Él decidió que la gloria de aquellos Lemurianos y de los artefactos dorados que aún se encontraban tranquilamente colgados en la cueva de la montaña, tendría que ser compartidos con otros. 

En 1934, a la edad de 79 años, Brown apareció en Stockton, California. Era su idea organizar un grupo de gente interesada en acompañarlo, por su cuenta, hasta el Monte Shasta, y que una vez allí, ellos seguirían explorando más allá del antiguo túnel que había encontrado en 1904. 

Ocho ansiosos residentes de Stockton, incluyendo al editor de un diario, un guardián de un museo, un impresor retirado, varios científicos y otros ciudadanos sólidos formaron un grupo para investigar el túnel junto a J.C. Brown. Durante seis semanas se encontraban en la noche para planear la expedición, y también para escuchar los fabulosos cuentos de Brown acerca de continentes perdidos, jeroglíficos, y las seductoras descripciones del tesoro, que parecía estar justamente al alcance de su mano. Algunos incluso abandonaron sus empleos y algunos vendieron cantidad de su propiedad personal durante estas seis semanas, tan seguros se sentían de que sus vidas se verían alteradas y enriquecidas después de sus descubrimientos notorios. 

El editor y el guardián del museo cuestionaron a Brown intensamente, repasando una y otra vez los detalles de su historia tan rara. Brown dio a conocer que él había pasado una gran parte de los 30 años previos buscando registros antiguos correspondientes a los Lemurianos, y su cuadro mental de los jeroglíficos en el túnel de la aldea subterránea lo habían convencido de haber encontrado el eslabón perdido en la historia de la civilización. 

Dijo creía que las antigüedades de oro que había encontrado eran las de los Lemurianos, o de sus descendientes. Brown incluso prometió suministrar un yate para transportar al grupo hasta tan al norte como pudiesen ir por agua. Ellos partirían el 19 de junio a las 1:00 p.m. El día amaneció claro y hermoso, y 80 ciudadanos de Stockton estaban esperando a la hora señalada la llegada de su líder. Ellos se habían reunido la noche anterior a fin de finiquitar los detalles finales, después de lo cual J.C. Brown les dijo adiós hasta la tarde siguiente”. Jamás se lo volvió a ver. (Sobre esta historia recomiendo ampliar el tema, a través del trabajo de Stephen Anthony Sindoni). 

Esta narración cuenta con algunos paralelismos tradicionales dentro del folklore subterráneo, que desde este blog venimos siguiendo. Cuevas y túneles perdidos, depositarios de un antiguo tesoro ancestral, donde además abundan verdaderas bibliotecas metálicas con símbolos desconocidos, todo lo cual remite a la legendaria Cueva de los Tayos, centro de nuestro estudio. 

Si existen o no estos registros escondidos en las profundidades de Shasta es imposible por ahora confirmarlo, no existen pruebas que avalen estos “supuestos hallazgos”. Otro relato oral también ocurrido en esa misma época en que se produce la experiencia de Brown, es el que tiene a Edgard Lucin Larkin como un testigo de una extraordinaria visión, la cual reveló al público causando sensación. Larkin astrónomo de profesión y por ese entonces director del Observatorio del Monte Lowe, dijo captar con su telescopio una especie de cúpula dorada, de apariencia oriental, a la cual ubicó en las inmediaciones de Shasta. Tampoco aquí encontramos evidencias más contundentes, salvos las declaraciones de Larkin, quién a su vez era un devoro creyente de las civilizaciones desaparecidas. 

Actualmente las canalizaciones acerca de intraterrenos pululando por Shasta, continúan atrayendo miles de creyentes, que no se convencen de las falsedades de algunas de estas historias. Esto se ve reflejada en la entidad Adama, que aún tiene gran adhesión entre los seguidores de las mismas, y cuyas revelaciones continúan produciéndose. Sin embargo creemos que el Monte Shasta guarda enigmas antediluvianos, por ahora esquivo, pero que en futuro, quién sabe, vean la luz. 


Bibliografía Consultada: 



Dux, Sharula. Secretos de las ciudades subterráneas. Estados Unidos, 1995. En: http://diannerobbins.com/dux4sp.html 

Goldstern, Débora. Los actuales místicos lemures en California. En: http://cronicasubterranea.blogspot.com.ar/2008/08/los-actuales-msticos-lemures-de.html 

Goldstern, Débora. Monte Shasta. La Leyenda de J.C. Brown. En: http://cronicasubterranea.blogspot.com.ar/2008/07/monte-shasta.html

Goldstern, Débora. Reflexiones sobre la Tierra Hueca y el Mundo Subterráneo II. ContactoIntraterreno.En:http://cronicasubterranea.blogspot.com.ar/2009/09/reflexiones-sobre-la-tierra-hueca-y-el_14.html

Robbins, Dianne. “Telos: sale el llamado desde la tierra hueca y las ciudades subterráneas, 4a.ed. Estados Unidos: 2008. En: http://diannerobbins.com/TelosBook-spanish-sample.pdf 

Truthseeker, J. Shasta True, 2005. En: http://tech.groups.yahoo.com/group/prepare4contact/message/10938







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11 de agosto de 2008

Los Actuales Místicos Lemures de California

Los Actuales Místicos Lemures de California
Débora Goldstern

Continuando con nuestros relatos subterráneos de Shasta, hoy es el turno de citar uno de los libros clásicos del tema: “Lemuria, el continente perdido del Pacífico: la gente misteriosa del Monte Shasta” (1959) de Wishar S. Cervé, integrante de la agrupación rosacruz norteamericana, Gran Logia Suprema de Amorc, a quién se le encargó la tarea de hacer público algunos documento sobre Lemuria, continente desaparecido que una vez se extendió en el Océano Pacífico.

Cervé tardó diez años en compilar todos los datos que luego fueron la base de su obra, considerado un libro de culto sobre el tema.

Este pasaje que citamos a continuación, corresponde al Capítulo XII “Los Actuales Místicos Lemures de California”. Hay muchas pistas en este escrito, que conecta con otros post subterráneos que integran nuestro menú y que luego invitamos a revisar. El lector observador sabrá leer entre líneas y estará atento a las señales.

“El actual lago Klamath ocupa tan solo una corta porción de superficie en el ángulo nordeste de Siskiyou, mientras que en otro tiempo ocupaba todo este condado y parte del contiguo. En este lago se proyecta hoy una pequeña península, que es el residuo de una gran montaña donde estuvo ubicada una de las colonias de los lemurianos supervivientes.

En las rocas de esta península se ven grabados unos signos de escritura criptográfica o jeroglífica, que la ciencia moderna no ha sido capaz de interpretar. Hay millares de estos caracteres criptográficos, de los que reproduce el grabado alguna de las principales muestras.

Quienes intentaron descifrar estos caracteres, se dieron cuenta que revelan una escritura uniforme, pero no lograron descubrir el alfabeto o clave capaz de interpretar lo allí escrito para que las futuras generaciones conocieran la índole de las colonia ubicada en las orillas del lago, y lo concerniente a la catástrofe que allí los llevó y las luchas que hubieron de sostener en defensa de su vida.

Por mi parte encontré cierta analogía con algunos otros también lemurianos, en que aparece la cruz según veremos más adelante.

Conviene advertir que, desde muy antiguo, ciertas partes del país del lago Klamath y de su cuenca tienen nombres extraños y hace un siglo se creían que eran nombres dados por los indios en su idioma; pero un más detenido estudio de tales nombres ha demostrado que ya existían mucho antes de que los indios pudieran haberse establecidos en aquel país y que no son nombres indios.

Los arqueólogos convienen que la mayoría de los caracteres criptográficos aparecen grabados en rocas que en diferentes períodos estuvieron sumergidas en el agua o emergidas de la superficie, es decir, debajo del agua, según el período y que por lo tanto datan de hace muchos siglos, de suerte que sucesivas generaciones futuras fueron aumentando dichos escritos con objeto que la historia de su pueblo alcanzara a una época relativamente moderna.

Otras circunstancias muy significativas es que en algunos puntos de estas escrituras aparece el roble sagrado de la antigua fraternidad mística de los druidas, y en otros puntos se ve la lámpara sagrada de la misma fraternidad.

Se sabe que eventualmente tuvieron los druidas el centro de su actividad en las Islas Británicas, y en el norte de las Galias al principio de la era cristiana. A parte de esta prueba de relación entre las Galias y la colonia lemuriana de Klamath, tenemos la positiva que los autores de esos extraños caracteres contribuyeron a la formación del sánscrito y del latín y por lo tanto, pertenecieron a las cultas y civilizadas razas que derramaron la cultura literaria por varias partes del mundo. Ejemplo de ello nos da la circunstancia que los indios modocos, establecidos posteriormente en el valle del lago, lo llamaron “Valle del Conocimiento”, porque encontraron señales evidentes de que aquel lugar había sido el centro de instrucción de antiguas tribus.


Los indios norteamericanos llamaron a este Valle del Conocimiento el “Walla-Was-Skeeny”, que significa también “Valle del Conocimiento”; pero las palabras de aquella denominación no correspondían con la de su dialecto, sino que habían heredado dicho nombre de los descendientes de las primitivas tribus que allí vivían cuando llegaron los indios y que la palabra “Walla-Was Skeeny”, era un intento de pronunciar la palabra latina Vallis Sentía. Así mismo se descubrió que los indios modocos habían heredado la palabra “wocus”, para el nombre del lirio, que en latín es lotus.

Estos mismos indios llamaron moinia a las ruinas de un recinto amurallado que los lemurianos habían construído en la cumbre de una montaña al norte de Olene, en el condado de Klamath, y en latín es munitio toda obra de fortificación, reparo y defensa. A las colinas las llamaban collil, que en latín son collis. Por otra parte aparecen en la toponimia algunos indicios del léxico griego, pues a una montaña la llamaban Mu-Pi, en cuyas dos sílabas se reconoce dos letras del alfabeto griego.

Valga decir de paso, que cuando los primeros exploradores de esa parte de California descubrieron a los indios modocos y observaron los caracteres criptográficos de las rocas, los indios dijeron que nada tenían que ver con el origen de dichos caracteres ni sabían interpretarlos. Además, los filólogos que estudiaban el lenguaje hablado y escrito de los indios afirmaron que los caracteres del lago Klamath eran totalmente distintos de los de la escritura de cualquier indio norteamericana.

Se ha dicho que hace muchos años, la comarca contigua a estas extrañas escrituras quedaban nocturnamente iluminada por luces blancas, sin que nadie pudiese indagar la causa de semejantes luces, pues en aquel entonces no se conocía la luz eléctrica en aquel distrito ni había señales de fogatas en parte alguna.

Este elemento de las luces extraña interviene a menudo en los misterios de California. En algunas partes del país y en ciertas noches de cada mes aparecen iluminados los picos de las montañas o se ve entre los árboles de los grandes bosques una extraña luz blanca muy parecida a la del magnesio que usan los fotógrafos, pero que subsiste durante algunas horas, sin que modo alguno hayan podido averiguar su causa los investigadores.

Así por ejemplo, en el año 1930, reapareció en las laderas del oriente de San José, a unos tres kilómetros de la Misión, una luz blanca que ya había aparecido hace cincuenta años y se difundía por el espacio de muchos metros por el Valle de Santa Clara, como si tuviera un foco en medio de un espeso bosque y que sobrepusiera a los árboles. Se veía claramente desde la Bahía de San Francisco.

Al principio creyeron algunos que aquella era una señal convenida que hacían los clandestinos fabricantes de licores, para avisar algunos barquichuelos de la bahía; pero las indagaciones hechas durante el día no descubrieron ni rastro de casa, choza ni cueva de nada que indicase fuego. Finalmente se encargó a varios agrimensores que trazaron el paso al exacto punto en que por la noche se veía la luz y resultó ser un denso grupo de árboles en la falda de la montaña, sin vivienda alguna por aquel paraje ni señal de hojas quemadas en el suelo. El alumbrado eléctrico no se conoce en aquel distrito montaneros y uno de los inescrutados misterios que preocupan a muchos pensadores es cómo puede producirse una luz que dura largo rato sin dejar señal ni rastro de su aparición.

Por otra parte, en prueba de que estas luces pueden relacionarse con alguno de los misterios de Lemuria y sus habitantes, tenemos las fascinadoras leyendas del Monte Shasta, ubicado en la extremidad de la sierra septentrional de Sierra Nevada, en el condado de Siskiyou, a pocos kilómetros del Lago Klamath. Dicho monte es el cráter de un volcán apagado, con 4.312 metros de altitud. Los geólogos infieren de las profundamente estriadas laderas de esta montaña, que en un tiempo era mucho mayor su altitud; pero que se ha hundido el terreno en que se asienta y la acción corrosiva de los hielos la fue desgastando.

Hay cerca de allí otra montaña de 2.772 metros del altitud que da pruebas de ser el resto de su primitiva ingencia. El cráter de Shasta todavía es susceptible de reavivarse, pues inmediatamente del bajo del tope hay un respiradero sulfuroso y otros dos en la estribación septentrional, que echan humo e irradian calor, con riesgo que un día sobrevenga una no muy violenta erupción del volcán.

Pero hubo un tiempo en que era la montaña de Shasta la más alta de California. Ofrece una hermosa vista con sus cimas cubiertas de nieve la mayor parte del año y se ve desde muy lejanas distancias. Las corrientes fluviales de la comarca son de excelente calidad y fertilizan el suelo, remontándose su antigüedad a la de las demás partes de California. A oriente del volcán, está el famoso bosque de Shasta, cuyo centro dista algo menos de cincuenta kilómetros del pie del volcán y la tierra de entre éste y el bosque es baja y la surcan suaves arroyos. Aunque poco conocida esta comarca, la recuerdan millares de personas que la han contemplado desde ventajosas posiciones.

Durante siglos los habitantes del norte de California y los turistas, exploradores, funcionarios públicos, científicos, escritores, novelistas, artistas y curiosos, enfocaron su atención en los extraños sucesos de esta comarca. Hace muchos años era muy frecuente escuchar en el norte de California relatos acerca de apariciones de personas que salían de los bosques y retrocedían para esconderse cuando alguien los veía. De cuando en cuando, uno de aquellos extraños personajes, raramente vestidos, se acercaba a una aldea y cambiaba pepitas y polvo de oro por algunas modernas mercancías.

Estas extrañas gentes no solamente lo eran por su traje, completamente distinto de lo usual entre los indios norteamericanos y especialmente de California, sino por el color de su rostro, facciones, talla, agilidad y gracia, con aspectos de ser muy viejos y sin embargo, sumamente viriles. Tenían traza de extranjeros, pero con cabeza más voluminosa, más ancha frente y un tocado que tenía un especial adorno que les caía por el centro de la frente hasta el caballete de la nariz, con lo que ocultaban parte de la frente a las miradas de los que hubieran querido examinarla.

En pasado tiempo se veían en el centro de los bosques, grandes fogatas cuyo resplandor disipaba la oscuridad de entre los árboles. Entre la fogata del observador se veía de cuando en cuando, pasar la silueta de extrañas figuras iluminadas por el resplandor de la hoguera.

Otras veces, cuando el viento era favorable, se escuchaban mágicas canciones acompañadas de fantástica música cuyos sones vibraban en dirección de una cercana aldea.

Todos los intentos de los investigadores que vinieron a este distrito para observar lo que sucedía, dieron por resultado los mismos fenómenos, que también presenciaron muchas personas que previamente no habían oído hablar de ellos, y esta circunstancia comprueba señaladamente la veracidad de los relatos.

Al investigadores se les tenía por intrusos, pues cuando uno de ellos llegaba cerca del foco de la luz y de los sones, se le aparecía un sujeto de extraña facha y gigantesco corpacho que se lo cargaba a hombros y lo ponía fuera del distrito, o bien se sentía el investigador invadido por una fuerza extraña que le impulsaba a escapar más que de prisa o esta misma fuerza lo clavaba en su sitio sin permitirle pasar delante ni moverse en otra dirección que la del retroceso para irse por donde había venido.

Así continuaron durante muchos años los relatos de estos extraños fenómenos, hasta que el famoso científico, el profesor Edgard Lucin Larkin, director del observatorio astronómico de Mont Lowe, en el sur de California, descubrió unos cuantos misterios relacionados con este misterio de la California septentrional.

Mientras experimentaba probando las nuevas características de un en telescopio de largo alcance, lo dirigió hacia el Norte y después al Sur de su situación, a lo largo de las cimas de la cordillera en que hacía muchos años estaba ubicado el observatorio, con el objeto de calcular el tiempo diurno que había de servirle para el trazado de una nueva escala de distancias. Aseguró Larkin que jamás había oído hablar de los misteriosos fenómenos que ocurrían al decir de las gentes en el distrito de Shasta, y probablemente no hiciera gran caso de ello si lo oyera. Asestó el telecopio a la cumbre del Shasta, con el propósito de comparar estas cifras con las obtenidas en su nueva escala de distancias, movió el telescopio de modo que en el campo de visión queda incluída la parte inferior de la falda oriental del Shasta, creyendo solo vería las copas de los árboles del fondo, cuando le sorprendió el espectáculo de una luciente superficie curva completamente desconocida hasta entonces.

Como quiera que el sol hería aquel reluciente objeto ubicado entre los árboles, semejaba aquella vista la de la dorada cúpula de un templo oriental. A intervalos de unos veinte minutos iba Larkin anotando sus observaciones y según fue el sol adelantando en su aparente carrera, acabó por descubrir que la columbrada superficie eran dos cúpulas que sobresalían de la copa de los árboles cercanos al Shasta y que a muchos metros de distancia se veía parte de una tercera cúpula. Moviendo de nuevo el telescopio descubrió entre los árboles, el ángulo de otro edificio al parecer de mármol.

Como quiera que Larkin estaba seguro que no había tales construcciones en el norte de California y mucho menos en el distrito de Shasta, mantuvo fijo el telescopio en la última posición para observar qué aspecto tomaban aquellas cosas durante la puesta del sol y por la noche y mucho fue su asombro al observar una vez cerrada la noche, que alrededor de las cúpulas brillaban varias luces, al parecer blancas, que las iluminaban en parte y las hacían visibles, aunque no era noche de luna.

Anotó escrupulosamente Larkin sus observaciones y esperó la salida del sol para proseguirlas, descubriendo por nueva variación del telescopio, una columna de humo que se levantaba entre los árboles y parte de otro edificio.

Después de una semana de estudiar el asunto, decidió llevar más adelante las investigaciones y a su ejemplo otros científicos decidieron explorar el distrito hasta donde les fuese posible y compilaron los informes recibidos de las gentes del país, de los que se vino en conocimiento que hubo tiempo en que un anciano personaje había aparecido en el distrito, marchándose a pie a la ciudad de San Francisco, donde lo recibió una comisión de ciudadanos opulentos, que lo acompañaron a la Casa de la Ciudad, donde se celebró una ceremonia secreta.

Quienes vieron al anciano personaje acompañado de tal suerte, dijeron que en la vida habían visto tanta nobleza y a la par humildad y majestuosa prestancia. Nunca se supo quién era ni a que fue a San Francisco y aún la misma fecha de esta visita no se quiere revelar a los investigadores; pero el relato es de real conocimiento y concuerda con otros relatos de análogas visitas por partes de extraños personajes al distrito. A varios vecinos que tenían su vivienda al pie del Shasta, se les vio inesperadamente en medio de la carretera, vestidos de blanco, con sandalias, larga cabellera rizada, de alta estatura y majestuoso aspecto, pero que se retraían de la pública atención, pues apenas intentaba retratarlos un fotógrafo o si alguien se acercaba para hablarles, desaparecían repentinamente, diciendo uno que se habían ocultado en los bosques lindantes con la carretera, mientras que otros aseguraban que habían desaparecido en la sombra.

Quiénes de estas extrañas gentes han ido a perpetrarse en las aldeas aledañas, especialmente en Leed, hablaban un inglés correcto, con ligero acento británico y nunca quisieron decir nada acerca de ellos. Siempre pagaron las mercancías que compraban en pepitas de oro de valor mucho más subido que de el género comprado, sin que aceptaran compensación, pues decían que para ellos no tenía el oro ningún valor ni necesitaban para nada el dinero.


Quiénes han observado de lejos las ceremonias de estas extrañas gentes alrededor del fuego a medianoche, aseguran haber contado de cuatrocientas a quinientas siluetas en sólo un lado del fuego, cuyo origen y naturaleza se desconocen, pues desde luego no son fogatas de leñas o de malezas ni lámparas de aceites ni gasolinas, porque la luz es blanca tirando a violada.

En cierto punto de la ceremonia de medianoche hieren las copas de los árboles, rayos de brillantes luz que iluminan el firmamento y tiñen el borde de alguna baja nube. También iluminan estos rayos la parte superior de los edificios y especialmente las cúpulas que parecen chapadas de oro. Cuando por estar iluminados los edificios se los puede observar más detenidamente, parecen como si fuesen entonces de mármol y ónice.

Al salir el sol se celebra entonces una ceremonia análoga, pero más curiosa, por las luces en las partes sombrías del bosque. La única clave de estas ceremonias es la reproducción escultórica en unas estelas semejantes a las de Egipto, ubicadas en los linderos del bosque.

En una de esas estelas se ven muchos jeroglíficos debajo de los cuales aparece cuidadosamente esculpida en inglés una inscripción que traducida dice:
“CEREMONIA DE ADORACIÓN A GAUTAMA”.

Indican los jeroglíficos que esta ceremonia se celebraba al salir el sol, al ocaso y a medianoche, y que la palabra “Gautama” significa el continente americano.

Es posible que estas ceremonias tuviesen carácter de acción de gracias, por haberse salvado sus descendientes de la catástrofe que hundió el continente lemuriano excepto la pare oriental donde lograron refugiarse.

Los relatos que atribuyen místicas facultades a estas gentes, se escuchan con incredulidad y desconfianza, aunque el lector puede interpretarlo como guste. Por ejemplo, se dice cuando en varias ocasiones estallaron incendios en los bosques de California, al acercarse las llamas al de Shasta, se levantó del suelo ocupado por aquellas gentes una densa niebla que rodeó como una muralla todo el territorio, sin que las llamas pudieran atravesarlas.

Algunos indígenas de aquel distrito se complacen en acompañar a los escépticos e incrédulos a que de vuelta por allí y vean el cinturón de árboles quemados que señalan el círculo en donde se detuvo el incendio. Dentro de este círculo abundan lo árboles milenarios de talla gigantesca, sin la menor huella del incendio que abrasó los árboles cercanos.

Dicen otros que intentaron penetrar en automóvil en aquel distrito y al llegar a cierto punto se les apareció una luz y el coche perdió la acción, como si los detuviera un circuito eléctrico, viéndose precisado los pasajeros a bajar del auto, empujarlo hacia atrás unos treinta metros y virar en redondo, para que el motor volviese a funcionar.

También se refiere que a veces salieron del bosque rebaños de reses completamente distintas de cuantas se conocen en América, pero antes de alejarse mucho por los vericuetos, quedaron los animales espantados por alguna señal invisible y de pronto dieron vuelta entera y retrocedieron al lugar de dónde habían salido.

Muchos otros testimonios hay de gente que aseguran haber visto surgir de los bosques una especie de barcos que volando por encima de las montañas de Californias fueron a bogar por las aguas del Pacífico.

Los marinos han visto barcos semejantes en alta mar, que se levantaban en los aires para aterrizar en alguna isla del Pacífico, y no falta quién los viera tan hacia el norte como en una de las islas Aleutianas.

Hace poco tiempo, unos deportistas que jugaban al golf en uno de los campos cercanos a Sierra Nevada, vieron en los aires un extraño barco que parecía de plata, y desapareció de su vista tras las cumbres de las montañas.


Acaso la más verosímil explicación de lo que se observa en este distrito es que allí subsisten centenares de lemurianos que con su trabajo satisfacen sus más imperiosas necesidades y se mantienen aislados, como se mantuvo el otro grupo de lemurianos que hace muchos años vivió en Santa Bárbara. Pero su poblado está sólo en parte en la falda del Shasta, pues atraviesa la montaña un túnel que da a un vasto recinto en el que se asienta una ciudad de extrañas viviendas, de las que salen el calor y el humo que parecen surgir el cráter del volcán. Esto no es cuento peregrino, pues hay datos demostrativos de la existencia en México de otros grupos de descendientes de Lemuria, que moran en el centro de un volcán apagado, retraídos de toda mundana observación”.


Mystic Mt. Shasta



Beyond Lemuria