Mostrando entradas con la etiqueta Thot el Atlante. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Thot el Atlante. Mostrar todas las entradas

31 de marzo de 2009

El llamado de los Andes

Desde hace un tiempo, Crónica Subterránea viene refiriéndose al papel que los Andes están destinados a cumplir a futuro. Este certeza se ve avalada, por algunas señales que ya se están comenzando a manifestar, y que se vienen detectando desde hace casi dos años.

Estos signos se vinculan a un cambio ya anunciado en innumerables profecías, que hacen mención al destino de esta región sudamericana, que abarcaría Perú, Chile, Bolivia, y Argentina, además de México, como uno de los focos que también son parte de este cambio por venir. Sin entrar en fechas, ni hablar de los tan mentados escritos mayas, tan de boga en estos días, podemos si coincidir que esta vez, el mundo será testigo de un evento inusual, al cual deberemos ir preparándonos, y el cual profundizaremos en la medida de lo posible, sin convertirnos en voceros de la mal bautizada "nueva era", en nuestro blog.

Muchos son los maestros que actualmente atendiendo a este llamado, se encuentran visitando las regiones andinas, confirmando este sentir. El año pasado, la Argentina recibió a Drunvalo Melchizedek, un místico norteamericano, que adquirió fama mundial a través de la enseñanza de la Mer Ka Ba, que popularizó en Flor de la Vida I, II, y III, donde dio a conocer las técnicas sobre este método oculto.

Como ya dijimos la visita de Drunvalo tuvo un motivo especial, y que se vió reflejada en una charla que adjuntamos al final del post.

Elegimos dos capítulos de su último libro, Serpiente de Luz después de 2012, donde se reflejan estas concepciones expuestas. !Andinos, atender!


Capítulo 3
LA SERPIENTE DE LUZ Y LA GRAN PIRÁMIDE BLANCA DE
TÍBET

Tal y como ha registrado la ciencia, hace dieciséis mil años tres grandes trozos de un asteroide cayeron sobre el océano Atlántico junto a la costa de lo que hoy se conoce como el estado de Georgia, en Estados Unidos. Los sacerdotes de la Atlántida supieron que el fin de su gran país estaba cercano.

Hace dos mil años, Platón denominó a este continente perdido Atlántida y habló con admiración de su cultura y su belleza, pero la mayor parte de los arqueólogos modernos siguen considerándolo solamente una leyenda. A pesar de todas las búsquedas y exploraciones realizadas a lo largo de los años para probar su existencia, no se ha podido establecer nada concluyente, pues cuando la Atlántida desapareció bajo las olas del océano Atlántico se llevó con ella toda evidencia al fondo del mar.

Por eso, en este momento, no es posible comprobar esta historia. Pero es de esperar que en el futuro sí se pueda. Edgar Cayce, el Profeta Durmiente, afirmó en los años veinte que la Atlántida volvería a surgir del océano Atlántico, cerca de Bimini, antes del año 1970, y es muy posible que así lo hiciera. En enero de ese año, la revista Life informó de que muchas islitas pequeñas procedentes del fondo oceánico, que se encuentra a más de dos kilómetros y medio de profundidad en las cercanías de Bimini, asomaron a la superficie en diciembre de 1969. Muchas de ellas volvieron a sumergirse, pero algunas siguen estando allí hoy día. ¿Era correcta la predicción de Cayce? El tiempo lo dirá.

Cayce realizó más de doce mil predicciones para los años anteriores a 1970, y sólo una de ellas resultó equivocada; una sencilla, relacionada con un hermano gemelo al que realizó un diagnóstico. Luz Espiritual del Mundo, la kundalini de la Tierra, una energía en forma de serpiente enroscada en las profundidades de la Tierra, residió dentro de este antiguo continente durante miles de años. Fue esta energía espiritual la que hizo que otras culturas acudieran de todas partes del mundo a la Atlántida en busca de iluminación, tal y como los modernos buscadores viajan de todo el mundo a India y Tíbet.

Aquel inmenso asteroide realmente se precipitó desde los cielos tres mil años antes del fin de la Atlántida, pero constituyó la razón física de la desaparición del continente. La kundalini de la Madre Tierra, la Serpiente de Luz, pronto iba a empezar a mudarse a un nuevo lugar para aportar equilibrio a lo que rápidamente se iba a convertir en un nuevo mundo. Un mundo nuevo, quizá, pero este impacto iba a significar el hundimiento y la muerte de la Atlántida.

Debes recordar siempre que no existen los errores. Todo sucede por razones que afectan a todos los tipos de vida, en todas partes y con absoluta precisión. Los sacerdotes internos del antiguo continente de la Atlántida, la Hermandad Nakkal, sabían, gracias a su conocimiento interior, el lugar exacto al que se mudaría y en el que se establecería la Serpiente de Luz, enroscada como una sierpe en el interior de la Tierra, para hibernar durante otro largo ciclo de trece mil años, y que al cambiar su situación sobre la superficie del planeta cambiaría también la forma en la que los seres humanos interpretan la vida. La Hermandad Nakkal sabía que tendría que abandonar la Atlántida y mudarse al lugar donde la Serpiente de Luz iba a encontrar su nuevo hogar.

También sabía que, dondequiera que se instalara la Luz del Mundo, las personas que habitaran en esa región se iban a convertir en los grandes maestros espirituales del planeta. Siempre ha sido así, pues esta Luz afecta a las personas que viven cerca del lugar donde reposa y les lleva de forma natural a un estado de iluminación que depende de su capacidad para recibirlo. Los habitantes de esta nueva región iban a comenzar a despertar y a recordar su íntima conexión con todo tipo de vida, en todo lugar, y con Dios. Con el tiempo recordarían incluso el lugar sagrado del interior de sus corazones donde reside Dios y donde dio comienzo la creación. Y en su recuerdo, se convertirían en luces espirituales para el resto de la humanidad simplemente por su propio ser.

Por eso, la Hermandad Nakkal comenzó a hacer planes para abandonar su amado país de la Atlántida y seguir a la fuente de su entendimiento. No tenían otra elección. Hicieron sus planes y se prepararon para irse casi doscientos años antes de que la Atlántida se hundiera finalmente y se prepararon para irse casi doscientos años antes de que la Atlántida se hundiera finalmente en el océano, antes de verse inmersos en el caos. Con el tiempo, los nakkals siguieron a la Gran Serpiente Blanca de la kundalini de la Tierra hasta una zona remota situada en las alturas de los Himalayas, en una región occidental de lo que hoy día se denomina Tíbet.

Cuando finalmente la Atlántida se hundió, hace unos trece mil años, sus sacerdotes externos (no los nakkals internos) la abandonaron rápidamente en lujosos barcos. Se vieron forzados a salir del país por los terremotos, los volcanes y los incesantes hundimientos de tierras y avenidas de agua. No se trasladaron muy lejos. Los sacerdotes externos llegaron a las costas de lo que en la actualidad es la península del Yucatán, en México, y hoy día los conocemos como los mayas.

Sabemos que esto es así no sólo porque lo afirmen los mayas, sino también gracias a un antiguo documento en piedra encontrado por los arqueólogos en Yucatán, denominado Códice Troano, que se guarda L-n el Museo Británico. Se estima que tiene al menos tres mil quinientos años de antigüedad, fue traducido por el historiador Augusto Le Plongeon y describe con gran detalle el hundimiento de la Atlántida.

El calendario que los mayas tienen en el presente fue creado originalmente durante la época en que la Atlántida estaba viva y en 1 menas condiciones, y fue llevado en mano a Yucatán por los sacerdotes en su fuga de una muerte segura. Este sacerdocio externo está vivo entre los mayas actuales y su representante es Hunbatz Men, un sacerdote y chamán maya elegido en los años ochenta por los ancianos secretos como portavoz para el mundo exterior. Ahora ha sido reemplazado por un hombre humilde llamado don Pedro Pablo, también elegido por los ancianos mayas. En el interior de la cultura maya encontramos a don Alejandro Cino Pérez Oxlaj, que conserva la información original desde los comienzos mismos de esta cultura. Don Alejandro es en la actualidad el presidente del Alto Consejo Sacerdotal Maya, formado por más de cuatrocientos ancianos de México, Belize y Guatemala. El tiempo desvelará la profundidad de sus conocimientos y su sabiduría.

La Gran Pirámide Blanca

Los nakkals, los sacerdotes internos de la Atlántida, llegaron a Tíbet con tremendas dificultades para comenzar la construcción de una de las mayores pirámides del mundo. Es una pirámide hecha de sólidas piedras blancas y que, en la actualidad, da la impresión de haber sido creada en tiempos modernos, pues su estado de conservación es perfecto. Parece completamente nueva. Esta Gran Pirámide Blanca tenía dos misiones simultáneas: marcar la localización exacta de la energía kundalini de la Tierra y enfocar esa energía en beneficio de la humanidad. Creó una zona de energía que abarcaba enormes distancias; los habitantes de aquella región iban a experimentar unos cambios muy especiales en sus mentes, cuerpos y corazones. Algunos iban a cambiar más que otros, pero con entrenamiento los cambios iban a ser inevitables. Esta influencia sobre las personas hizo surgir grandes maestros espirituales, cuya iluminación alcanzó al resto del mundo. Tíbet, algunas partes de China, India y Nepal se convirtieron en el nuevo centro de la Luz del Mundo (aunque en la época de la construcción de esta pirámide, ninguno de estos países había nacido aún). Tuvieron que pasar casi seis mil años después de que la Atlántida se sumergiera en el océano antes de que la raza humana comenzara a recordar lo que realmente era y la civilización volviera a florecer una vez más. Durante todos esos miles de años, los nakkals permanecieron junto a la Gran Pirámide Blanca para protegerla y para prosperar con su energía iluminadora.

Con el tiempo, los nakkals dieron origen a la raza tibetana y han perdurado hasta la época moderna. Lentamente, la influencia de la Serpiente de Luz comenzó a dar vida a grandes almas como Lao Tzu, que escribió el Tao Te Ching {Libro del recto camino}, una de las obras más importantes jamás creadas. Y por supuesto, creó el / Ching, probablemente el libro más asombroso que se haya escrito nunca y que provino también de esta región. Buda vivió dentro de su área de influencia y creó el budismo, una religión mundial que, según mi experiencia personal, posee más que ninguna otra un profundo entendimiento de los campos de energía humanos y unas dimensiones de consciencia que sobrepasan la consciencia normal de cualquier otra religión. El budismo tibetano es la única religión que aún recuerda la Mer-Ka-Ba, el cuerpo humano de luz, y lo que es más importante: lo que significa y cómo crearla y utilizarla. (La Mer-Ka-Ba es el campo humano de energía que se extiende esféricamente entre ocho y nueve metros, en todas direcciones, a partir del cuerpo físico.) Muchos grandes hombres y mujeres (aunque fundamentalmente hombres durante esta parte masculina del ciclo) surgieron allí sencillamente porque la Serpiente Blanca estaba enroscada en el interior de la Tierra bajo la Gran Pirámide Blanca construida por la antigua Hermandad Nakkal. Pero muy pronto todo esto podría cambiar una vez más. Los mayas actuales sabían, gracias a su asombroso calendario, el más exacto que la humanidad haya creado jamás, que se estaba acercando una época especial. Como el gran Sol que se asoma para desvelar el cielo matutino y la belleza del mundo vivo, algo tremendo estaba comenzando a moverse en el interior de la Tierra, algo que iba a desvelar un secreto fantástico que el alma humana perdió hace ya mucho tiempo. Muy dentro del vientre de la Madre, una energía ancestral comenzaba a moverse lentamente de un lado a otro, de una forma muy parecida a la de una serpiente que se desliza sobre la Tierra. Esta energía con aspecto de serpiente comenzó a despertar y a sentir la necesidad imperiosa de hallar un nuevo hogar y una nueva forma de expresar la vida mientras la constelación de Acuario, lentamente, comenzaba a ejercer su influencia.
¡Cada doce mil novecientos veinte años, este impulso resulta innegable!

China invade Tíbet y la Serpiente de Luz comienza a moverse

El Panchen Lama, el segundo en categoría tras el Dalai Lama, que entonces contaba sólo once años de edad, pidió a China en 1949 que «unificara la tierra madre», con lo que quería decir que volviera a colocar a Tíbet bajo su dominio. El dirigente comunista chino Mao Tsé Tung respondió anunciando la intención de China de «liberar a Tíbet de los imperialistas extranjeros». En 1949, China invadió Tíbet.

El mundo se sentía aún cansado y enfermo por todas las muertes y el dolor provocados por la Segunda Guerra Mundial, que había terminado sólo cuatro años antes. Los británicos, que declararon en las Naciones Unidas que estaban «interesados en el mantenimiento de la autonomía tibetana», no tuvieron el corazón ni los medios para resistir a los chinos, y no apoyaron a los tibetanos ni salieron en su defensa.

En el año 1959, tras el levantamiento tibetano en Lhasa y su salvaje represión por parte del gobierno chino, el Dalai Lama huyó a India en busca de refugio, seguido por miles de refugiados tibetanos. En ese mismo momento, tras un descanso de trece mil años, la Serpiente de Luz comenzó a deslizarse desde el interior de la Gran Pirámide Blanca de Nakkal hacia la superficie de la Tierra. Lentamente al principio, más y más deprisa después, esta energía kundalini comenzó a moverse a través de Tíbet. Luego, en un solo día, abandonó el país junto con el Dalai Lama y pasó a India. Fue casi como si el Dalai Lama invocara a la Serpiente para que abandonara Tíbet. Pero este movimiento de la Serpiente de Luz hacia India fue sólo el comienzo de un viaje terrenal muy, muy largo, que con el tiempo iba a atravesar la mayor parte del planeta, exactamente igual que había sucedido cuando abandonó la antigua Atlántida para mudarse a las alturas de las montañas tibetanas trece mil años antes.

El gran encuentro

En el otro lado del mundo, los ancianos mayas de todas las zonas de México, Belize y Guatemala convocaron un gran encuentro de todas las tribus mayas. Era la primera vez que una reunión así se convocaba en tiempos modernos, y se trataba de un acontecimiento realmente importante. Este encuentro se produjo porque el calendario maya mostraba claramente que la Serpiente de Luz iba a moverse en 1959 y que iba a necesitar la asistencia de los nativos, tanto de América del Norte como del Sur. Los ancianos mayas se reunieron para celebrar juntos una ceremonia por lo que el calendario maya estaba profetizando: el final de un gran ciclo y el comienzo de un nuevo ciclo y un nuevo mundo; un mundo en el que todos los cielos se abrirían a la humanidad y seríamos libres de explorar nuestro entorno natural de espacio, tiempo y dimensión más allá de la Tierra. La profecía había predicho una época de maravillosa paz y crecimiento espiritual. Los mayas guatemaltecos predijeron el comienzo de este nuevo ciclo para el 19 de febrero de 2013.

¿Y por qué no el 21 de diciembre de 2012, como se había predicho considerando el momento del cambio de la PE a Acuario? Lo siento, no lo sé. Esta pregunta habrá que hacérsela a los propios mayas guatemaltecos, pues son los únicos que realmente pueden entender el porqué de esta discrepancia de dos meses. Como ya hizo la Hermandad Nakkal antes que ellos, los mayas celebraron este importante encuentro para compartir sus conocimientos y su profecía, de forma que pudieran estar preparados como cultura para responder correctamente a su responsabilidad cósmica de guiar y marcar el movimiento de esta eterna Serpiente de Luz. Durante esta reunión se descubrió que los mayas de las tierras bajas, aquellos que habitan en México y Belize, habían perdido, a causa del tiempo y de los conquistadores españoles, casi todos sus conocimientos y la profecía, y que su legado vivo prácticamente había desparecido. Pero para alivio de la Madre Tierra, el legado no estaba muerto. Todavía seguía vivo en Guatemala. Allí, en lo alto de las montañas, cerca de la bella ciudad antigua de Tikal, los ancianos mayas, la mayoría de los cuales contaban más de cien años de edad, aún conservaban los conocimientos y profecías que habían llegado de la Atlántida trece mil años antes.

Así que los ancianos guatemaltecos entregaron a los mayas de las tierras bajas «quince libros». Los mayas de las tierras bajas recibieron el encargo de estudiar y aprender estos conocimientos, y se les comunicó que en el futuro recibirían más libros. De este modo se inició el regreso del calendario, los conocimientos y las profecías mayas. En esa época, el mundo exterior no supo nada de este intercambio, aunque tampoco les importaba. El materialismo era lo que regía el mundo. El hombre industrial interviene

Con la mejor de las intenciones, algunos exploradores del conocimiento, como José Arguelles y muchos otros, comenzaron a estudiar el calendario maya con la creencia de que los mayas de México mantenían sus conocimientos intactos, cuando en realidad no era así. Estaban limitados por una infusión incompleta de los mayas guatemaltecos. Y por eso se escribieron muchos libros acerca del calendario maya, que realmente no pueden completarse y hacerse exactos hasta que los mayas guatemaltecos no terminen de devolver sus conocimientos a los de las tierras bajas.

Según los mayas de Guatemala, los mayas de las tierras bajas todavía deben leer y comprender cinco «libros» más, y afirman que el decimosexto libro, El libro de los insectos y las estrellas fijas, es el que determina el comienzo y el final de los ciclos cósmicos. Esta es la razón de que la fecha del 21 de diciembre de 2012 nunca se entendiera realmente y de que la del 19 de febrero de 2013 nunca se supiera.

La Serpiente de Luz busca su nuevo hogar

La Serpiente de Luz siguió al Dalai Lama a India, pero no se quedó allí. Continuó moviéndose, abriéndose camino gradualmente a través de todas las regiones de la superficie de la Tierra. Este movimiento duró unos diez años, desde 1959 hasta algún momento a finales de los años sesenta. Finalmente, cerca ya del término de su viaje por todo el mundo, la energía kundalini de la Madre Tierra bajó desde Canadá, atravesando Estados Unidos, hacia México, Belize y Guatemala, para seguir adentrándose en América Central. Cuando llegó a Panamá tuvo lugar algo increíble que la mayoría de las tribus indígenas, con excepción de los mayas, no esperaban. Cuando la Serpiente de Luz llegó al canal de Panamá, no pudo cruzarlo. El canal de Panamá era la mayor geomancia terrestre que jamás se había llevado a cabo en el mundo. Separa, literal y energéticamente, dos continentes entre sí e impidió por la fuerza que la energía kundalini cruzara hacia Sudamérica.

La energía kundalini de la Tierra se quedó atascada, bloqueada. Muchos creen que la detención de la Serpiente de Luz fue la fuente de los problemas de guerras y conflictos de Colombia y otros países cercanos. La kundalini de la Tierra no podía cruzar el canal, lo que provocaba un inmenso desequilibrio energético. (Esto mismo puede suceder en una persona. Cuando la kundalini asciende por la columna vertebral, si uno de los chakras está bloqueado la energía kundalini no puede seguir subiendo, aunque lo sigue intentando. Esto puede producir dolor, enfermedad e incluso la muerte de la persona si el problema no se soluciona.) Este hecho supuso un problema real para los indígenas del mundo, un problema que tardaría muchos años en ser resuelto.
Nadie, excepto los mayas, sabía qué hacer.

Perú responde al nuevo ciclo


Mientras tanto, en las alturas de las montañas de Perú, un hombre plenamente iluminado llamado Óscar Ichazo, junto con otros doce hombres que le rodeaban como los apóstoles rodeaban a Jesús, estaba listo para ayudar a la energía kundalini de la Tierra a cumplir su recorrido y para preparar al mundo para la nueva era que se avecinaba. Esperaban que la Serpiente de Luz se asentara en las altas montañas del norte de Chile antes de finales de los años sesenta y que en esa época su trabajo pudiera comenzar.

Así que Óscar viajó a Estados Unidos con uno de esos doce grandes hombres, Claudio Naranjo, a mediados de los años sesenta para presentar al mundo industrial una antigua forma de conocimiento basada en algo que no se comprendía en aquella época, la geometría sagrada, que Óscar denominó Arica.

Claudio también se preparó para presentar otra forma de conocimiento, basada en la obra del gran ruso Sufi Gurdjieff, y que provenía de lo que recibe el nombre de eneagrama, un sistema de conocimiento que liga la transformación humana al sonido y a la música. Claudio iba a presentar un aspecto poco conocido de esta sabiduría, por la cual la personalidad humana puede ser dividida en veintisiete formas. Su propósito era sencillo: ofrecer al mundo industrial una herramienta para salir de la rueda de los «tipos de ego» y acceder al mundo superior de la iluminación. Creía que, al hacerlo, comenzaría a cambiar a todo el mundo, sacándonos de la vida materialista que llevamos, de forma que pudiéramos acceder a los chakras superiores y al mayor potencial humano. Pero todo esto finalizó unos cuantos años después de haber empezado. En un solo día Óscar paralizó la escuela que había puesto en marcha, y que se había extendido por todo Estados Unidos, y volvió a Perú. ¿Por qué? Muy sencillo: la Serpiente de Luz estaba bloqueada, su culminación no llegaba a tiempo (al menos según lo que interpretaba la mayor parte del mundo indígena) y nadie sabía cuándo lo iba a hacer. Los mayas, por supuesto, sabían con exactitud en qué consistía el problema, cómo corregirlo e incluso cuándo sería corregido. Pero permanecían en silencio y esperando.

La ceremonia del águila y el cóndor

Ellos sabían que este problema no podría solucionarse hasta que no se llevara a cabo la ceremonia del águila y el cóndor. Así lo afirmaba su calendario. También sabían que mover el flujo de poder de la gran Serpiente de Luz iba a requerir más energía humana que la contenida sólo en América Central y del Sur. Necesitaban la energía y la cooperación de Norteamérica. Y esta ceremonia podía reunir a América del Norte, el Águila, y a América del Sur, el Cóndor, de forma que pudieran trabajar al unísono para ayudar a esta energía kundalini de la Tierra a llegar a su destino final.

Muchas tribus, incluso blancos que imitaban a los nativos, creyeron que podían llevar a cabo esta ceremonia del águila y el cóndor, y lo intentaron varias veces. Lo que no se entendió fue que la ceremonia debía aguardar hasta un determinado día del futuro y que sólo podía ser celebrada por los mayas.

El 19 de febrero de 2001, tal y como había predicho el calendario maya, este pueblo y otros doscientos de América del Norte, Central y del Sur se reunieron en Guatemala, y la ceremonia del águila y el cóndor tuvo lugar al fin. Todo está documentado en una preciosa película titulada

El camino blanco: visiones de los indígenas de América, que se cita al final de este libro. Cuando la ceremonia quedó concluida, ya se podía por fin hacer algo para ayudar a la Serpiente de Luz a encontrar su lugar de descanso, aquél donde podría enroscarse en las profundidades de la Tierra durante los próximos trece mil años y presentar al mundo entero los nuevos conocimientos espirituales y la energía que iba a necesitar la raza humana para seguir su camino.

Los dos grandes pájaros vuelan al unísono

En fechas posteriores de ese mismo año de 2001, tribus de toda América (entre las que se encontraban los esquimales, los hopis y muchas otras de Estados Unidos; los mayas, por supuesto, y más de quinientos pueblos de ambos continentes) comenzaron a trabajar juntos con un propósito único: ayudar a la Gran Serpiente Blanca a cruzar el canal de Panamá y completar su viaje.

Los mayas me pidieron ayuda, pues mis raíces también forman parte de una tribu de Norteamérica: los taos pueblo de Nuevo México. Se designaron tres días, que recuerdo que fueron en septiembre de 2001, para que cada tribu y cada persona pudieran trabajar a su modo en pro de este único objetivo común. Tribus indígenas de los dos continentes, trabajando juntos el mismo día, comenzaron a celebrar ceremonias por todas partes. Recuerdo que abandoné todas mis ocupaciones durante esos tres días y me puse a meditar. En mi tradición, el método elegido es la Mer-Ka-Ba, el cuerpo humano de luz, por lo que coloqué un campo Mer-Ka-Ba viviente sobre el canal de Panamá y entré en meditación profunda, utilizando todo lo que sabía para ayudar a la kundalini de la Tierra a cruzar el canal.

El primer día y el segundo pareció que no sucedía nada. Yo podía sentir la tremenda energía de todas aquellas personas dedicadas trabajando al unísono, pero no era capaz de percibir ningún cambio en la Serpiente. Estaba empezando a pensar que quizá podíamos estar fallando, pero no permití que las dudas entraran en mí ser y seguí meditando.

Al final del tercer día sentí que algo estaba ocurriendo. Al principio fue como un pequeño flujo de energía, como una diminuta fuga en una presa, pero la energía siguió ensanchándose y haciéndose cada vez más poderosa. Por fin, la Serpiente de Luz se liberó y comenzó a agitarse con energía de un lado a otro como hacía cuando se estaba trasladando alrededor del mundo. Entró en Colombia, con gran fuerza y determinación, y continuó por Sudamérica, moviéndose por todas partes, entrando en cada región y en cada país. Todo el mundo indígena exhaló un gran suspiro de alivio y gritos de júbilo llenaron el aire desde los dos continentes. Los dos grandes pájaros volando al unísono, como uno solo, habían obrado el milagro. Los mayas sabían que eso era lo que iba a suceder, pues así había sido profetizado en su calendario sagrado; pero con calendario o sin él, cuando sucedió en la vida real fue excitante. Ahora es cuestión de experiencia humana y profundas emociones. Al mismo tiempo, allá arriba, en las alturas de los Andes del norte de Chile, ciento doce tribus estaban sentadas en un enorme círculo esperando la llegada de la Serpiente de Luz. El sitio exacto había sido ya predicho por los mayas, y las tribus rodeaban el lugar, cantando y bailando, haciendo de esta ceremonia el acontecimiento humano más importante en miles de años.

También ayudaron a convertir a este diminuto trozo de tierra en la región más sagrada sobre la superficie del planeta. Estos hombres y mujeres puros siguieron celebrando ceremonias hasta muchos meses después, cuando la Serpiente de Luz finalmente reptó hasta su casa y entró en su sagrado lugar de descanso en la Tierra. Es un lugar que transformará la zona de Chile y Perú en unos nuevos Tíbet e India, un lugar en el que nacerán grandes maestros; unos maestros que serán brillantes luces para el mundo, tal y como lo han sido los de Tíbet e India.

Mi parte en esta saga no había hecho más que empezar. Había que hacer muchas más cosas y yo no tenía ninguna premonición de los cambios que iban a acontecer en mi vida. La Madre Tierra estaba a punto de apuntarme a la tribu del arco iris de liberación e iluminación. Una parte de mi vida estaba a punto de desvelarse en formas que yo no podría haber imaginado jamás.
¿Qué otra cosa podemos hacer más que servir de ayuda?

Capítulo 4
La Pirámide Nakkal


Aquella mañana me desperté en las alturas del árido desierto de Nuevo México, a unos dos mil quinientos metros sobre el nivel del mar. Como un vasto océano, los arbustos de salvia verde grisácea se extendían hasta el horizonte en todas direcciones excepto hacia el este, donde la imponente cadena montañosa Sangre de Cristo se alzaba contra el cielo. La nieve que aún se podía contemplar en las cumbres en aquel día de comienzos de verano no era algo inusual. A veces no desaparece en todo el año. Hacia el oeste, escondido a mi vista, yacía el profundo cañón del río Grande, abriéndose camino en secreto a través de esta parte del desierto en la que no ha estado casi ningún ser humano. Al norte, a unos treinta kilómetros de mi hogar, se alzaba la segunda montaña aislada más alta del mundo, la montaña Ute.

Fue en esta montaña Ute donde la caballería de Estados Unidos intentó eliminar a los utes en 1800. Como éstos pretendían defenderse contra la terrible injusticia que les estaba infligiendo el gobierno estadounidense, eran considerados peligrosos y se afirmaba que debían ser aniquilados.

La caballería persiguió a los utes durante cientos de kilómetros hasta llegar a esta montaña, que recibió su nombre muchos años después en su honor. Los utes y la caballería sabían que en la montaña no había agua, pero en su desesperación los nativos ascendieron por ella para esconderse. La caballería rodeó la montaña y esperó. En realidad no estaban seguros por dónde habían ido los utes, pero esperaron, creyendo que al carecer de agua, si estaban allí arriba, tendrían que bajar.

Según cuenta la historia, los utes rezaron a la Madre Tierra para que les diera agua, pues sabían que sin ella morirían en la montaña o se verían forzados a bajar para que la caballería los matara a todos: hombres, mujeres y niños. Se extinguirían.

Y la Madre Tierra, que vivía en los corazones de los utes, respondió. Un manantial brotó de la montaña, nutriendo sus cuerpos y salvando sus vidas. Unos tres meses después, la caballería de Estados Unidos decidió que los utes no debían haberse refugiado en la montaña y abandonaron la búsqueda. Los utes siguen vivos en la actualidad gracias a esta montaña y a su milagro, cuya energía se difunde por todo el valle en el que yo vivía en 1985.

Yacía en mi lecho pensando que algo parecía diferente o especial aquella mañana, pero no sabía por qué. Ese sentimiento permaneció en mí durante todo el día.

Yo formaba parte de un grupo de hombres y mujeres que regentaba una escuela esotérica llamada Escuela de Misterio Nakkal. El nombre me lo habían dado los ángeles, que nunca me contaron el motivo. Yo sabía que los nakkals eran los antiguos sacerdotes de la Atlántida, pero fuera de eso no sabía nada más. Sencillamente acepté el nombre porque la sugerencia procedía de una fuente superior.

Nuestro recinto abarcaba unas ocho hectáreas y estaba rodeado por millones de hectáreas, literalmente, deshabitadas. Teníamos dos casas de adobe, un jardín natural, una pequeña zona de apartamentos, un área de trabajo y garaje, un precioso centro de conferencias de adobe (con techos de siete metros y medio de altura y construido en forma de pentágono) y lo más importante de todo, una bella sala de oración subterránea llamada kiva. La escuela era perfecta para enseñar y aprender.

Estar completamente aislados de la civilización facilitaba mucho nuestra tarea, pues no había nadie que pudiera juzgar nuestro trabajo ni nuestras acciones, que habrían resultado extraños para algunas personas de nuestra cultura actual. Cada luna nueva, por ejemplo, instalábamos una cabaña de sudación de los nativos americanos con una enorme hoguera para calentar las piedras. Unas cuarenta personas ayunábamos al menos un día antes de la sudación y, durante horas, tocábamos los tambores y cantábamos, entonando el nombre de la Madre y la presencia del Gran Espíritu, entrando en nuestros corazones y esperando a que las piedras se pusieran del color rojo anaranjado de la vida.
Cuando llegaba el momento adecuado, entrábamos en la kiva subterránea rodeados de la más completa oscuridad, con humildad y sin ropa, tal y como marcaba la tradición nativa, y con una actitud de absoluta santidad para estar con la Madre. Era como estar en su seno. Prana, vacío, tierra, agua, fuego, aire, los seis elementos de la creación y la naturaleza estaban presentes al mismo tiempo en esta ceremonia.

Aquella tarde escuché a alguien que gritaba un fuerte « ¡Uau!» y corrí a ver quién era. El Sol se iba a poner en unos treinta minutos y llovía suavemente contra las montañas del este. La razón del «¡Uau!» estaba clara. Enmarcando la cadena montañosa Sangre de Cristo aparecía el arco iris más increíble que he visto en toda mi vida. No había uno solo, sino tres: un arco iris dentro de otro arco iris dentro de otro arco iris. Los intensísimos y brillantes colores vibraban como si estuvieran cargados de electricidad. Me quedé sin habla.
Mientras observaba aquel milagro, me inundó el mismo sentimiento que había notado al despertarme aquella mañana. De algún modo u otro, aquel día era especial. Pero no había nada que pareciera distinto de los demás días a excepción de aquel asombroso arco iris. Sin embargo, el sentimiento se negaba a abandonarme. La mañana siguiente, una furgoneta blanca y sin rotular paró frente a nuestro centro de conferencias. Como estábamos escondidos del público y en un sitio tan remoto, era poco habitual que alguien nos encontrara cuando no se estaba llevando a cabo ningún taller.

Un grupo de cuatro hombres jóvenes, en la treintena, bajó de la furgoneta y caminó hasta la sala de conferencias donde me encontraba yo en una pequeña cocinita preparando el desayuno.
Uno de ellos abrió la puerta delantera, me miró y preguntó:
— ¿Sabe dónde puedo encontrar a un hombre llamado Drunvalo?
Le dije quién era yo, y él fue derecho al grano:
— ¿Alguna vez ha visto este dibujo?
Me entregó un dibujo de la Flor de la Vida. Los diecinueve círculos me eran tan familiares
como la palma de mi mano.

Yo vi este dibujo por primera vez pintado sobre una pared egipcia de seis mil años de antigüedad, y desde entonces lo he encontrado por todo el mundo: en India, Inglaterra, Irlanda, Turquía, Israel, Polonia, Suiza, Grecia, China, Japón, México y en unos cincuenta países más, casi siempre en sitios antiguos. Y seguimos descubriéndolo en distintos países todos los años. Pero lo más significativo de esta historia, como podrás comprobar, es que también lo había visto en Tíbet. Como yo llevaba impartiendo enseñanzas acerca de este dibujo desde 1984, aquellos hombres habían hecho averiguaciones sobre mí y querían saber lo que significaba. En ese punto les pregunté por qué estaban tan interesados en la Flor de la Vida. Se sentaron a mí alrededor y empezaron a relatarme una larguísima historia acerca del descubrimiento en Tíbet de una pirámide muy inusual que su equipo de exploración había encontrado unos meses antes. Lo que tenían que decirme era prodigioso.

Hace ya tanto tiempo de aquello que he olvidado los nombres de aquellos cuatro hombres, pero el que parecía ser el portavoz, o el que llevaba la voz cantante, se excitó y comenzó a hablar con autoridad. Sacó mapas y fotografías que puso sobre la mesa, los extendió, y me miró directamente a los ojos. Me habló acerca del primer equipo de investigación que había intentado llegar a esta pirámide tibetana, pero me contó que sencillamente no estaban preparados para el largo y difícil viaje. Se tardaban seis meses en alcanzar la pirámide, que se encontraba a gran altura en las montañas occidentales de los Himalayas. No existían mapas claros, pues prácticamente nadie había estado jamás en aquella zona, y habían subestimado el tiempo que tardarían en llegar. Para complicar el tema aún más, la pirámide era completamente blanca y estaba permanentemente cubierta de nieve, a excepción de dos o tres semanas al año, por lo que el equipo debía cronometrar perfectamente su llegada para poder encontrar la estructura y, con suerte, entrar en ella.

Me contó que el primer equipo llegó hasta el borde de las montañas desde donde se podía contemplar aquella magnífica pirámide en el valle que se encontraba a sus pies, pero no pudieron continuar, pues de haberlo hecho todo el equipo habría muerto. No tenían suficientes provisiones para el tiempo extra y no tuvieron más remedio que dar la vuelta. Yo creo que esto ocurrió a principios de la década de los ochenta. Pero sólo unos pocos años más tarde, aquellos hombres que estaban sentados alrededor de la mesa lo intentaron una vez más. En esta ocasión se prepararon mejor y llegaron a la pirámide tibetana justo en el momento en que se encontraba completamente expuesta para su exploración. Se quedaron pasmados al comprobar que, a diferencia de la Gran Pirámide de Egipto, ésta no estaba sellada. Tenía una única abertura, que permitió al equipo entrar sin hallar ningún obstáculo.

Durante los dos días siguientes, me relataron cómo encontraron la pirámide, que denominaron Gran Pirámide Blanca. Explicaron el aspecto que tenía y cómo carecía de marcas, escrituras, jeroglíficos o cualquier otra cosa sobre la superficie o en las paredes, tanto interiores como exteriores, a excepción de una única imagen preferente colocada en la parte superior de una pared central de la sala principal. Se trataba de la imagen de la Flor de la Vida. Aquélla era la razón de que me hubieran buscado y encontrado en medio del solitario desierto. Querían que les hablara acerca del significado de la Flor de la Vida. Esperaban que yo les podría conducir a quienquiera que hubiera construido aquella pirámide, pues no tenían ni idea de quién podría haber sido.

Yo no podía explicar lo que la Flor de la Vida «significaba realmente» en una o dos horas. Por eso se quedaron dos días. Es el dibujo de la creación de todo el universo y todo lo que éste contiene, incluyendo a todas las criaturas vivientes. Es incluso el dibujo de la creación de aspectos del universo que no son considerados cosas o materias, tales como las emociones y los sentimientos. Puse el máximo empeño y les di un minitaller sobre la de Flor de la Vida, en el que suprimí todas las ceremonias, los círculos de oración, los relatos con mensaje y, por supuesto, la cabaña de sudación de los nativos americanos.

Aquellos hombres me hablaron acerca de la increíble suerte que habían tenido de ser los primeros seres humanos en tocar realmente aquella inusual pirámide. Me informaron de que no se conocía ninguna otra pirámide cerca de ella y que estaba completamente aislada en una región inaccesible de los Himalayas. Siguieron contándome lo extraño que resultaba que una pirámide así estuviera situada en un lugar en el que jamás había existido civilización alguna.

El sentimiento que había tenido el día anterior de que algo especial iba a ocurrir no me había abandonado. Yo sabía que aquella información era importante, pero en realidad, en aquel momento, no sabía hasta qué punto. Cuando se fueron de la Escuela de Misterio Nakkal, llenos de entusiasmo, las fotografías que me habían mostrado de la asombrosa pirámide seguían volviendo a mi cabeza una y otra vez. Casi podía saborear la causa de su importancia, pero todavía no acudía nada a mi mente. Finalmente, un par de días más tarde, cuando me encontraba meditando, los dos ángeles aparecieron en mi visión interior, y me dijeron:

—Esa construcción se llama Pirámide Nakkal. Sabemos que en este momento no lo entiendes, pero a su debido tiempo lo harás. En un futuro, todo te será revelado.
Pero ¿por qué Pirámide Nakkal? ¿Y por qué Escuela de Misterio Nakkal? En aquel momento, lo único que sabía era que los nakkals eran los sumos sacerdotes de la Atlántida. No sabía que tuvieran ninguna relación con Tíbet.

Había tanto que yo no sabía... Pero confié en los ángeles y los guardé en mi corazón. Cuando me hablaban, siempre me sentía como un niño pequeño que pretende entender el mundo que le rodea, unas veces desconcertado y otras excitado, pero fundamentalmente asombrado por la vida y por el modo en que los ángeles introducían el conocimiento con tanta suavidad en mi simple entendimiento. Llegó un día en que la Escuela de Misterio Nakkal se disolvió, como sucede con todas las escuelas de ese tipo, pero el recuerdo del equipo de exploración y la pirámide que habían encontrado no me abandonaba. Y a su debido momento, los ángeles me contaron toda la historia, que iré compartiendo contigo mientras continuamos caminando. La Serpiente de Luz había dejado su hogar, la Pirámide Nakkal, y se estaba moviendo libremente para encontrar un hogar nuevo y, con el tiempo, una nueva pirámide, y la Red de Conciencia de Unidad sobre la Tierra estaba casi concluida. Para 1989 y 1990, cuatro años antes de mi primer aprendizaje sobre la pirámide, la red había crecido hasta alcanzar el primer nivel de Unidad, pero la Serpiente de Luz todavía seguía buscando su sitio en la Tierra, aparentemente desfasada con el ADN cósmico.

Pero jamás debemos olvidar que la Vida es perfecta.
Véase:


Drunvalo Mechizedek en Argentina 1 - 4







15 de julio de 2008

Las Tablas Esmeralda de Thot el Atlante -Tabla II

Las Tablas Esmeralda de Thoth
Tabla II
Los Salones de Amenti


En lo profundo de la Tierra yacen los salones de Amenti, muy debajo de las islas de la hundida Atlántida, los Salones de la Muerte y los salones de la vida, lavados en el fuego del TODO infinito.

Lejos en un tiempo pasado, perdido en el espacio tiempo, los Hijos de la Luz miraron al mundo. Viendo a los hijos de los hombres en su esclavitud, atados por la fuerza que venía del más allá. Supieron que solamente por medio de la libertad de la esclavitud el hombre alguna vez podría surgir de la Tierra al Sol.


Ellos descendieron y crearon cuerpos, tomando la semejanza del hombre como propia. Los Maestros de todo dijeron después de su formación:

“Nosotros somos esos que fueron formados de espacio-polvo, tomando parte de la vida del TODO infinito; viviendo en el mundo como hijos de los hombres, igual y no obstante diferentes a los hijos de los hombres”.

Después para un lugar donde habitar, muy debajo de la corteza terrestre, explotaron ellos grandes espacios con su poder, espacios lejos de los hijos de los hombres. Rodeados por fuerzas y poder, escudaron del daño a los Salones de los Muertos.

De lado a lado entonces, colocaron ellos otros espacios, llenos con Vida y con Luz de arriba. Construyeron entonces los Salones de Amenti, que pueden habitar eternamente ahí, viviendo con vida hasta el fin de la eternidad.

Treinta y dos estaban ahí de los hijos, hijos de la Luz que habían venido entre los hombres, buscando liberar de la esclavitud de la oscuridad a aquellos que estaban atados por la fuerza del más allá.

En lo profundo de los Salones de la Vida creció una flor, ardiendo, expandiéndose, manejando la noche hacia atrás.

Colocaron en el centro, un rayo de gran potencia, dador de Vida, dador de Luz, llenando con poder a todo el que se acercara. Colocaron a su alrededor tronos, dos y treinta, lugares para cada uno de los Hijos de la Luz, colocados para que ellos fueran bañados en el resplandor, llenados con la Vida de la Luz eterna.

Ahí repetidas veces colocaban sus primeros cuerpos creados para pudieran ser llenados con el Espíritu de la Vida. Cien años de cada mil debe la flama de la Luz dadora de Vida surgir en sus cuerpos. Apresurando, despertando el Espíritu de la Vida.

Ahí en el círculo de eones a eones, se sientan los Grandes Maestros, viviendo una vida no conocida entre los hombres. Ahí en los Salones de la Vida ellos yacen durmiendo; libres fluyen sus Almas a través de los cuerpos de los hombres.

Repetidas veces, mientras sus cuerpos yacen dormidos, encarnan ellos en los cuerpos de los hombres. Enseñando y guiando hacia delante y hacia arriba, de la oscuridad a la luz.

Ahí en los Salones de la Vida, llenos con su sabiduría, no conocidos por las razas del hombre, viviendo por siempre bajo el frío fuego de la vida, se sientan los Hijos de la Luz. Veces hay en las que cuando se despiertan, salen desde las profundidades para ser luces entre los hombres, infinitos ellos entre los hombres finitos.

El que por progreso ha surgido de la oscuridad, que se ha elevado de la noche hacia la luz, liberado es de los Salones de Amenti, libre de la Flor de la Luz y de la Vida. Guiado entonces, por la sabiduría y el conocimiento, pasa de los hombres a los Maestros de la Vida.

Ahí él puede habitar como uno con los Maestros, libre de las ataduras de la oscuridad de la noche. Sentados dentro de la flor del resplandor están Siete Señores del Espacio-Tiempo sobre nosotros, ayudando y guiando a través de la Sabiduría infinita, el camino a través del tiempo de los hijos de los hombres.

Poderosos y extraños, ellos, velados con su poder, silenciosos, todo sapientes, atrayendo la fuerza de Vida, diferentes no obstante uno con los hijos de los hombres. Sí, diferentes, y no obstante Uno con los Hijos de la Luz.

Custodios y guardianes de la fuerza de la esclavitud del hombre, listos para soltarse cuando la luz haya sido alcanzada. Primero y muy poderoso, se sienta la Presencia Cubierta, Señor de Señores, el Nueve infinito, sobre los otros de cada uno de los Señores de los Ciclos;

Tres, Cuatro, Cinco, y Seis, Siete, Ocho, cada uno con su misión, cada uno con sus poderes, guiando, dirigiendo la densidad del hombre. Ahí se sientan ellos, poderosos y potentes, libres de todo tiempo y espacio.

No de este mundo, no obstante semejantes a él, Hermanos Ancianos ellos, de los hijos de los hombres. Juzgando y pesando, ellos con su sabiduría, observando el progreso de la Luz entre los hombres.

Ahí ante ellos estaba Yo guiado por el Morador, lo observé mezclarse con UNO de arriba.

Entonces de ÉL surgió una voz diciendo: “Grande eres tú, Thoth, entre los hijos de los hombres. Libre de ahora en delante de los Salones de Amenti, Maestro de la Vida entre los hijos de los hombres. No pruebes la muerte excepto si lo deseas, bebe tu Vida hasta el fin de la Eternidad, de ahora en adelante está la Vida, tú mismo tómala. De ahora en adelante la Muerte está al llamado de tu mano.

Mora aquí o sal de aquí cuando lo desees, libre es Amenti para el Sol del hombre. Toma tu Vida en la forma que desees, Hijo de la Luz que ha crecido entre los hombres. Elige tú el trabajo, puesto que todos deberían laborar, nunca estar libres del camino de la Luz.

Un paso tú has ganado en gran camino hacia arriba, infinita ahora es la montaña de la Luz. Cada paso que tomaste no hace más que engrandecer la montaña; todo tu progreso engrandece más la meta.

Alcanza la siempre infinita Sabiduría, siempre ante ti reside la meta. Liberado ahora estás de los Salones de Amenti para caminar mano a mano con los Señores del mundo, uno en un propósito, trabajando juntos, trayendo la Luz a los hijos de los hombres”.


Entonces de su trono vino uno de los Maestros, tomando mi mano y guiándome hacia delante, a través de los Salones de la profunda tierra escondida. Me guió él a través de los Salones de Amenti, mostrándome los misterios que no son conocidos para el hombre.

A través del oscuro pasaje, hacia abajo él me guió, hacia el Salón que es sitio es la oscura Muerte. Vasto como el espacio yace el gran Salón ante mí, con paredes de oscuridad pero no obstante llenas con Luz.

Ante mí se elevó un gran trono de oscuridad, velado en él estaba sentada una figura de la noche. Más oscura que la oscuridad sentada la gran figura, oscura con una oscuridad que no es de la noche. Ante ella entonces el Maestro pausó, diciendo

La Palabra que provoca Vida, diciendo: “Oh, maestro de la oscuridad, guía del camino de la Vida a la Vida, ante ti traigo un Sol de la mañana. No lo toques alguna vez con el poder de la noche. No llames a su flama a la oscuridad de la noche. Conócelo, y míralo, uno de nuestros hermanos, elevado desde la oscuridad hacia la Luz. Libera su flama de esta esclavitud, libre deja a su flama a través de la oscuridad de la noche”.

Elevó entonces la mano de la figura, surgió una flama que creció clara y brillante. Dio vueltas rápidamente sobre la cortina de la oscuridad, develando el Salón de la oscuridad de la noche.

Entonces creció en el gran espacio ante mí, flama tras flama, desde el velo de la noche. Incontables millones saltaron ellos ante mí, algunos flameando como flores de fuego.

Otros había que emitían un resplandor tenue, fluyendo pero débilmente fuera de la noche.

Algunos había que caían rápidamente; otros que crecían de una pequeña chispa de luz. Cada uno rodeado por su tenue velo de oscuridad, no obstante flameante con luz que nunca podría ser apagada. Yendo y viniendo como luciérnagas en primavera, llenos con espacio, con Luz y con Vida.

Entonces se oyó una voz, poderosa y solemne, diciendo: “Estas son luces que son almas entre los hombres, creciendo y cayendo, existiendo por siempre, cambiando no obstante viviendo, a través de la muerte hacia la vida. Cuando han florecido, alcanzado el momento cumbre del crecimiento en su vida, rápidamente entonces envío mi velo de oscuridad, envolviendo y cambiando a nuevas formas de vida.

Continuamente hacia arriba a través de las eras, creciendo, expandiéndose en todavía otra flama, iluminando la oscuridad con aún un poder más grande, apagado no obstante encendido por el velo de la noche.

Así crece el alma del hombre siempre hacia arriba, apagada no obstante encendida por la oscuridad de la noche.

Yo, la Muerte, vengo, y no obstante no me quedo, puesto que la vida eterna existe en el TODO; solamente un obstáculo, Yo en el camino, rápido para ser conquistada por la luz infinita.

Despierta, Oh flama que arde siempre hacia el interior, surge y conquista el velo de la noche”.

Entonces en el medio de las flamas en la oscuridad surgió una que empujó la noche, flameando, expandiéndose, siempre muy brillante, hasta que al fin no fue nada sólo Luz.

Entonces mi guía habló, la voz del maestro: Mira tu propia alma mientras crece en la luz, libérate ahora para siempre del Señor de la noche.

Hacia delante me guió a través de muchos grandes espacios llenos con los misterios de los Hijos de la Luz; misterios de los cuales el hombre quizá nunca conozca hasta que él, también, sea un Hijo de la Luz.

Retrocediendo entonces ÉL me guió hacia la Luz del salón de la Luz. Me arrodillé entonces ante los grandes Maestros, Señores de TODO de los ciclos de arriba.

Habló ÉL entonces con palabras de gran poder diciendo:

Liberado has sido de los Salones de Amenti. Elige tú el trabajo entre los hijos de los hombres.

Entonces hablé yo:
Oh, gran maestro, permítame ser un maestro de los hombres, guiarlos hacia delante y arriba hasta que ellos, también, sean luces entre los hombres; liberados del velo de la noche que los rodea, flameando con luz que brillará entre los hombres.

Me habló entonces la voz:
Anda, como sea tu voluntad. Así sea decretado. Maestro eres tú de tu destino, libre de tomar o rechazar como sea tu voluntad. Toma tu poder, toma tu sabiduría. Brilla como una luz entre los hijos de los hombres.

Hacia arriba entonces, me guió el Morador. Habité de nuevo entre los hijos de los hombres, enseñando y mostrando algo de mi sabiduría; Hijo de la Luz, un fuego entre los hombres.

Ahora nuevamente piso el camino hacia abajo, buscando la luz en la oscuridad de la noche. Los marco y los guardo, preserven mi registro, guía será para los hijos de los hombres.


Las Tablas Esmeralda de Thot el Atlante -Tabla I

Las Tablas Esmeralda de Thoth -Tabla 1
La Historia de Thoth, el Atlante


Yo, THOTH, el Atlante, maestro de los misterios, guardián de los registros, poderoso rey, mago, viviendo de generación en generación, preparándome para entrar a los salones de Amenti, dejando la guía de aquellos que van a pasar, estos registros de la poderosa sabiduría de la Gran Atlántida.

En la gran ciudad de KEOR en la isla de UNDAL, en un tiempo muy lejano, comencé esta encarnación. No como lo hicieron los hombrecitos de la era actual, los poderosos de la Atlántida viven y mueren, pero en lugar de cómo lo hacían de eones a eones, ellos renovaban su vida en los Salones de Amenti en donde el río de la vida fluye eternamente hacia delante.

Cien veces diez he descendido el camino oscuro que guía a la luz, y como muchas veces he ascendido de la oscuridad hacia la luz mi fuerza y poder se renovaban.

Ahora por un tiempo desciendo, y los hombres de KHEM (Khem es el antiguo Egipto) ya no me conocerán más.

Pero en un tiempo todavía no nacido surgiré nuevamente, poderoso y potente, requiriendo un informe de aquellos que quedaron atrás de mí.

Entonces tengan cuidado, Oh hombres de KHEM, si ustedes han falsamente traicionado mi enseñanza, puesto que los arrojaré de su alto estado hacia la oscuridad de las cuevas de las cuales vienen.

No revelen mis secretos a los hombres del norte o a los hombres del sur para mi maldición no caiga sobre ustedes.

Recuerden y cuiden mis palabras, puesto que seguramente volveré nuevamente y requeriré de ustedes eso que cuidan. Así es, incluso desde más allá del tiempo y desde más allá de la muerte yo regresaré, recompensando o castigando si han abandonado su verdad.

Grande era mi gente en los antiguos días, grande más allá de la concepción de las pequeñas personas que ahora están a mi alrededor; conociendo la sabiduría de lo antiguo, buscando más dentro del corazón del conocimiento infinito que pertenecía a la juventud de la Tierra.

Sabios éramos nosotros con la sabiduría de los Niños de Luz quienes habitaban entre nosotros. Fuertes éramos nosotros con el poder extraído del fuego eterno.

Y de todos esos, el más grande entre los hijos de los hombres era mi padre, THOTME, guardián del gran templo, enlace entre los Niños de Luz que habitaban dentro del templo y las razas de hombres que moraban en las diez islas.

Portavoz, después de los Tres, del Morador de UNAL, hablando a los Reyes con la voz que debe ser obedecida.

Crecí ahí de niño a la adultez, siendo enseñado por mi padre los antiguos misterios, hasta que a tiempo ahí crecí dentro del fuego de la sabiduría, hasta que ardió en una flama consumiéndose.

Nada deseé más que el logro de la sabiduría. Hasta que un gran día la orden vino del Morador del Templo que me presentara frente a él. Pocos habían entre los hijos de los hombres que hubieran mirado esa poderosa cara y vivido, puesto que no como los hijos de los hombres son los Hijos de la Luz cuando no están encarnados en un cuerpo físico.

Elegido fui de los hijos de los hombres, enseñado por el Morador para que sus propósitos fueran cumplidos, propósitos todavía no nacidos en el vientre del tiempo.

Largas eras habité en el Templo, aprendiendo siempre y todavía más sabiduría, hasta que yo, también, alcancé la luz emitida del gran fuego.
Me enseñó él, el camino a Amenti, el inframundo en el que los grandes Reyes se sientan sobre su trono de poder.

Una profunda reverencia hice en homenaje ante los Señores de la Vida y los Señores de la Muerte, recibiendo como mi regalo la Llave de la Vida.

Libre fui de los Salones de Amenti, no destinado a estar muerto en el círculo de la vida. Lejos a las estrellas viajé hasta que el espacio y el tiempo se convirtieron en nada.

Después de haber bebido profundamente de la copa de la sabiduría, miré en los corazones de los hombres y ahí encontré misterios más grandes y estaba contento. Puesto que solamente en la Búsqueda de la Verdad podría mi Alma estar tranquila y la flama interior estar apagada.
A través de las eras viví, viendo a aquellos a mi alrededor probar de la copa de la muerte y regresar de nuevo en la luz de la vida.

Gradualmente desde los Reinos de la Atlántida pasaron olas de conciencia que había sido una conmigo, solamente para ser recolocadas por semillas de una estrella inferior.

En obediencia a la ley, la palabra del Maestro se volvió flor. Descendentes a la oscuridad se volvieron los pensamientos de los Atlantes, hasta que al fin en esta cólera surgida de su AGWANTI (esta palabra no tiene equivalente; significa un estado de indiferencia), el Morador, hablando La Palabra, llamando al poder.

Profundo en el corazón de la Tierra, los hijos de Amenti escucharon, y escucharon, dirigiendo el cambio de la flor de fuego que arde eternamente, cambiando y cambiando, usando el LOGOS, hasta que ese gran fuego cambió su dirección.

Sobre el mundo entonces se abrieron las grandes aguas, inundando y hundiendo, cambiando el equilibrio de la Tierra hasta que solamente quedó el Templo de la Luz parado sobre la gran montaña en UNDAL todavía surgiendo del agua; algunos hubo que estaban viviendo, salvados del torrente de las fuentes.

Me llamó entonces el Maestro, diciendo: Reunid a mi gente. Llévalos por las artes que has aprendido a través de las lejanas aguas, hasta que alcances la tierra de los velludos bárbaros, morando en cuevas del desierto. Sigue allí el plan que todavía conoces.

Reuní entonces a mi pueblo y entré al gran barco del Maestro. Hacia arriba nos elevamos en la mañana. Oscuro debajo de nosotros yace el Templo. Repentinamente sobre él surgen las aguas. Desaparecido de la Tierra, hasta el tiempo señalado, fue el gran Templo.

Rápido volamos hacia el sol de la mañana, hasta que debajo de nosotros yació la tierra de los hijos de KHEM. Furiosos, con palos y lanzas, elevados en ira buscando asesinar y completamente destruir a los Hijos de la Atlántida.

Entonces elevé mi báculo y dirigí un rayo de vibración, alcanzándoles en sus caminos como fragmentos de piedra de la montaña.

Después les hablé con palabras tranquilas y pacíficas, hablándoles del poder de la Atlántida, diciendo que nosotros éramos hijos del Sol y sus mensajeros. Los intimidé con mi manifestación de magia-ciencia, hasta que a mis pies se postraron, cuando los liberé.

Mucho habitamos en la tierra de KHEM, mucho y todavía más nuevamente. Hasta que obedecieran las órdenes del Maestro, quien mientras duerme no obstante vive eternamente, envié a los Hijos de la Atlántida, los envié en muchas direcciones, que desde el vientre de la sabiduría del tiempo puede surgir nuevamente en sus hijos.

Largo tiempo habité en la tierra de KHEM, haciendo grandes trabajos por la sabiduría dentro de mí. Hacia arriba crié en la luz del conocimiento a los hijos de KHEM, regados por las lluvias de mi sabiduría.

Maldije entonces un camino a Amenti para que pudiera retener mis poderes, viviendo de era a era un Sol de la Atlántida, cuidando la sabiduría, preservando los registros.

Pocos grandes los hijos de KHEM, conquistando personas a su alrededor, creciendo lentamente hacia arriba en la fuerza del Alma.

Ahora por un tiempo me voy de entre ellos hacia los oscuros salones de Amenti, profundo en los salones de la Tierra, ante los Señores de los poderes, cara a cara una vez más con el Morador.

Me levanté en la entrada, una puerta, un portal guiando hacia a Amenti.

Pocos habrían con el valor para atreverse, pocos pasan el portal al oscuro Amenti. Erigí sobre el pasaje, yo, una poderosa pirámide, usando el poder que supera la fuerza de la Tierra (gravedad). Profundo y todavía más profundo coloqué un fuerte o cámara; desde ahí tallé un pasaje circular alcanzando casi la gran cima.


Ahí en el ápice, coloqué yo el cristal, enviando el rayo hacia el “Tiempo-Espacio”, atrayendo la fuerza de lo etéreo, concentrándose sobre el portal a Amenti.

Otras cámaras construí y dejé vacantes para todas las apariencias, no obstante ocultas dentro de ellas están las llaves a Amenti. El que con valor desafiare los reinos oscuros, primero dejen que se purifique por un largo ayuno.

Yacerá en el sarcófago de piedra en mi cámara. Después revelaré a él los grandes misterios. Pronto él seguirá a donde lo encontraré, incluso en la oscuridad de la Tierra lo encontraré, Yo, Thoth, el Señor de la Sabiduría, lo encontraré y lo tomaré y moraré con él siempre.

Construí la Gran Pirámide, modelé después la pirámide de la fuerza Terrestre, ardiendo eternamente para que, también, pueda permanecer a través de las eras.

En ella, construí mi conocimiento de “Magia-Ciencia” para que pueda estar aquí cuando nuevamente regrese de Amenti, sí, mientras duermo en los Salones de Amenti, mi Alma que vaga libre encarnará, morará entre los hombres en esta forma u otra. (Hermes, el tres veces nacido)

Emisario en la Tierra soy del Morador, cumpliendo sus órdenes para que muchos puedan ser elevados. Ahora regreso a los salones de Amenti, dejando detrás de mí algo de mi sabiduría. Preserven y mantengan la orden del Morador: Eleven siempre sus ojos hacia la luz.

Seguramente a tiempo, son uno con el Maestro, seguramente por derecho ustedes son uno con el Maestro, seguramente por derecho todavía son uno con el TODO.

Ahora, me aparto de ustedes. Conozcan mis órdenes, manténganlas y sean ellas, y yo estaré con ustedes, ayudándolos y guiándolos hacia la Luz.

Ahora ante mi se abre el portal. Bajo en la oscuridad de la noche.


Las Tablas Esmeralda de Thot el Atlante -Prefacio

Las Tablas Esmeralda de Thoth El Atlante - Prefacio


La historia de las tablas traducidas en las siguientes páginas es extraña y más allá de la creencia de los científicos modernos. Su antigüedad es estupenda, datando de unos 36,000 años AC. El escritor es Thoth, un Rey-Sacerdote Atlante, quien fundó una colonia en el antiguo Egipto después del hundimiento de la madre patria.

Él fue el constructor de la Gran Pirámide de Giza, erróneamente atribuida a Keops. En ella, él incorporó su conocimiento de su antigua sabiduría y también seguramente resguardó registros e instrumentos de la antigua Atlántida.

Por unos 16,000 años, él gobernó la antigua raza de Egipto, desde el 52,000 AC aproximadamente al 36,000 AC. En ese tiempo, la antigua raza bárbara, de entre la cual él y sus seguidores se habían establecido, había sido elevada a un alto grado de civilización.

Thoth era un inmortal, es decir, él había conquistado la muerte, pasando solamente cuando quisiera e incluso entonces no era a través de la muerte. Su vasta sabiduría lo hizo gobernar sobre las varias colonias atlantes, incluyendo las del Sur y Centro América.

Cuando llegó el tiempo de que dejara Egipto, creó la Gran Pirámide en la entrada de los Grandes Salones de Amenti, colocó en ella sus registros, y señaló guardias para sus secretos de entre lo más elevado de su gente.

En tiempos posteriores, los descendientes de estos guardias se volvieron los sacerdotes de las pirámides, por lo cual Thoth se volvió deidad como el Dios de la Sabiduría, El que llevaba los Registros, por aquellos en la era de la oscuridad que siguió su muerte. En la leyenda, los Salones de Amenti se volvieron del inframundo, los Salones de los dioses, en donde las almas pasaban a su juicio después de la muerte.

Durante eras posteriores, el ego de Thoth pasó a los cuerpos de los hombres en la forma descrita en las tablas. Como tal, él encarnó tres veces, en la última fue conocido como Hermes, el tres veces nacido.

En esta encarnación, dejó escritos conocidos para los ocultistas modernos como las Tablas Esmeralda, una exposición posterior y mucho menor de los antiguos misterios.

Las tablas traducidas en este trabajo son diez, las cuales fueron dejadas en la Gran Pirámide en la custodia de los sacerdotes de las pirámides. Las diez están divididas en trece partes a nombre de la conveniencia.

Las últimas dos son tan grandes y de largo alcance en su importancia que en la actualidad está prohibido liberarlas al mundo. Sin embargo, en esos contenidos están secretos los cuales probarán ser de inestimables valor al estudiante serio.

Deberían ser leídas, no una vez, sino cientos de veces solamente puesto que solamente así el verdadero significado puede ser revelado. Una lectura casual dará unos vislumbres de belleza, pero un estudio más intenso abrirá avenidas de sabiduría al buscador.

Pero ahora una palabra de cómo estos poderosos secretos se revelaron al hombre moderno después de estar escondidos por tanto tiempo.

Unos ciento treinta años AC, Egipto, la antigua Khem, estaba en confusión y muchas delegaciones de sacerdotes fueron enviados a otras partes del mundo.



Entre estos había algunos de los sacerdotes de la pirámide quienes cargaban con ellos las Tablas Esmeralda como un talismán con el cual podían ejercer autoridad sobre los menos avanzados sacerdotes de razas descendidas de otras colonias atlantes.

Se entendía de la leyenda que las tablas daban al portador la autoridad de Thoth.

El grupo particular de sacerdotes que portaban las tablas emigraron al Sur de América en donde encontraron una raza floreciente, los Mayas, quienes les recordaban mucho de la sabiduría antigua.

Entre estos, los sacerdotes se establecieron y se quedaron. En el siglo décimo, los Mayas se habían establecido a lo largo de Yucatán, y las tablas fueron colocadas debajo del altar de uno de los grandes templos del Dios Sol.

Después de la conquista de los Mayas por los españoles, las ciudades fueron abandonadas y los tesoros de los templos olvidados.

Debería ser entendido que la Gran Pirámide de Egipto ha sido y es todavía un templo de iniciación en los misterios. Jesús, Salomón, Apolunio y otros fueron iniciados ahí.

El escritor (quien tiene una conexión con la Gran Logia Blanca que también trabaja a través del sacerdocio de la pirámide) fue instruido para recuperar y regresar las antiguas tablas a la Gran Pirámide.

Esto, después de las aventuras que no necesitan detallarse aquí, fue logrado. Antes de regresarlas, se le dio permiso de traducir y mantener una copia de la sabiduría grabada en las tablas.

Esto se hizo en 1925 y solamente ahora se tiene el permiso para que parte de eso sea publicado. Se espera que muchos se burlen. No obstante, el verdadero estudiante leerá entre líneas y ganará sabiduría.

Si la luz está en ustedes, la luz que está grabada en estas tablas responderá.

Ahora, una palabra de cómo es el aspecto material de las tablas.

Consisten de doce tablas verde esmeralda, formadas de una sustancia creada a través de transmutación química.

Son imperecederas, resistentes a todos los elementos y sustancias. En efecto, la estructura celular y atómica está arreglada, ningún cambio ha tenido lugar nunca.

En este respecto, violan la ley material de la ionización.

Sobre ellas están grabadas caracteres en el antiguo idioma atlante: caracteres los cuales responden a afinadas olas de pensamiento, liberando la vibración mental asociada en la mente del lector.

Las tablas están unidas con aros de aleación color dorada suspendidos de una barra del mismo material. Demasiado para la apariencia del material.

La sabiduría contenida ahí es la base de los antiguos misterios. Y para el que lee con ojos y mente abiertos, su sabiduría deberá incrementar cien veces.

Lean. Lo crean o no, pero lean. Y la vibración encontrada ahí despertará una respuesta en su alma.

En las siguientes páginas, revelaré algunos de los misterios que no obstante solamente han sido tocados ligeramente ya sea por mí u otros maestros o estudiantes de la verdad.



La búsqueda del hombre por el entendimiento de las leyes que regulan su vida ha sido interminable, no obstante siempre justo detrás del velo que escuda los planos más elevados de la visión material del hombre la verdad ha existido, lista para ser asimilada por aquellos que agrandan su visión mirando al interior, no al exterior, en su búsqueda.

En el silencio de los sentidos materiales yace la clave para revelar la sabiduría. El que habla no sabe; el que sabe no habla.

El conocimiento más elevado es impronunciable, puesto que existe como una entidad en rutas que trascienden todas las palabras o símbolos materiales.

Todos los símbolos no son más que llaves para las puertas que guían a las verdades, y muchas veces la puerta no se abre porque la llave parece tan grande que las cosas que están más allá de ella no son visibles.

Si podemos entender todas las claves, todos los símbolos materiales son manifestaciones, no son más que extensiones de una gran ley y verdad, comenzaremos a desarrollar la visión que nos permitirá penetrar más allá del velo.

Todas las cosas en todos los universos se mueven de acuerdo a la ley, y la ley que regula el movimiento de los planetas no es más inmutable que la ley que regula las expresiones materiales del hombre.

Una de las más grandes de todas las Leyes Cósmicas es esa que es responsable por la formación del hombre como un ser material.
El gran objetivo de las escuelas de misterio de todas las eras ha sido revelar los trabajos de la Ley que conecta al hombre material y al hombre espiritual.

El enlace de conexión entre el hombre material y el hombre espiritual es el hombre intelectual, puesto que la mente toma parte tanto las cualidades materiales como no materiales.

El aspirante al conocimiento más elevado debe desarrollar el lado intelectual de su naturaleza y así reforzar su voluntad que es capaz de concentrarse en todos los poderes de su ser y en el plano que desee.

La gran búsqueda de luz, vida y amor solamente comienza en el plano material. Llevado a lo último, su objetivo final es la completa unidad con la conciencia universal. La base en lo material es el primer paso; después viene el objetivo más elevado del logro espiritual.

En las siguientes páginas, les daré una interpretación de las Tablas Esmeralda y sus significados secretos, escondidos y esotéricos.

Ocultos en las palabras de Thoth están muchos significados que no aparecen en la superficie.

La luz del conocimiento traída sobre las Tablas abrirá muchos campos nuevos para el pensamiento.

“Lean y sean sabios” pero solamente si la luz de su propia conciencia despierta el profundo entendimiento asentado que es una cualidad inherente del alma.