1 de febrero de 2021
Aine del Río -Entrevista - Atlántida y Tierra Hueca -Débora Goldstern
6 de agosto de 2019
Phenomena Magazine en Español -Tecnología Perdida de la Atlántida -Débora Goldstern
15 de marzo de 2019
Phenomena Magazine Español - Máxine Kleis Asher - Expedición Atlántida -Cádiz 1973 - Débora Goldstern
22 de agosto de 2018
Alexander Koltypin - “Civilizaciones Anteriores al Diluvio” - Entrevista Exclusiva - Débora Goldstern©
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| Alexander Koltypin |
En el pasado anterior, los continentes presentaban una configuración muy diferente, siendo la distribución agua -tierra, distinta a la actual. La Ciencia está de acuerdo en avalar este modelo, que habría derivado en antiguas super tierras, conocidas como, Pangea, Laurasia, Godwana, Apalache entre otras. Atendiendo estos datos, ¿Lemuria, Atlántida e Hiperbórea, así como otras tierras míticas y aún no aceptadas por los historiadores, formarían también parte, de esta antigua conformación planetaria?
Su segunda obra, Batalla de los Dioses Antiguos, 2010, hace mención de una edad de oro que habría tenido lugar durante la era del Paleógeno, lo cual lleva a seguir retrocediendo la aparición del hombre en la tierra, datada en el Cuaternario. Según su trabajo, es durante esta época que la misteriosa civilización hiperbórea alcanzó su esplendor. También habla de invasores espaciales, llegados al final del Eoceno y Oligoceno, responsables tal vez de introducir tecnología de avanzada, como por ejemplo la energía atómica, causante durante ese período de desastres inimaginable, originando posteriormente mutaciones raciales. Si nos podría sintetizar un poco este importante escrito. ![]() |
| Alexander Koltypin a la derecha, en la preparación de su film sobre antiguos astronautas. |
La existencia sobre una civilización paralela a nuestra actual humanidad, oculta en túneles subterráneos, actualmente viene cosechando cierta adhesión, siendo muchos los relatos alrededor del planeta avalando esta posibilidad. Sin embargo, más allá de estos rumores, nunca se ha producido un encuentro oficial, que ayudara a confirmar estas historias. En su caso ¿cree posible la existencia de estos moradores internos? Y de ser así ¿Por qué esta ausencia de comunicación? 19 de febrero de 2018
La insólita expedición Atlántida - Cádiz 1973 - El Ojo Crítico - Débora Goldstern
Este trabajo forma parte de los cuadernos de investigación del El Ojo Crítico, publicado el pasado enero, siendo una de los mejores boletines de misterios de toda España, del cual vengo participando desde hace unos años, y cuyo director es el genial Manuel Carballal.
En éste número además, se cuenta con la colaboración de algunos de los grandes investigadores hispanos, convirtiéndose de imprescindible lectura.
Atienda el lector!
7 de julio de 2017
Maxine Klein Asher - “Expedición Atlántida- Cádiz 1973” - Débora Goldstern
10 de junio de 2015
¿Atlantes en Latinoamérica? La Señal - Fernando Silva Hilderbrandt
24 de octubre de 2012
Triángulo de las Bermudas - Hallaron una Ciudad Sumergida Bajo el agua - Manipulando la Realidad Virtual - Débora Goldstern
Noticia viral 2012:
“Triángulo de las Bermudas: hallaron una ciudad sumergida bajo el agua”
(Sitio de TN, nótese fuente citada)
http://m.tn.com.ar/internacional/cuba-hallaron-una-ciudad-sumergida-bajo-el-agua_282115
Noticia original 2001:
Descubren ciudad sumergida de tecnología avanzada de 6 mil años de antigüedad.
http://jorgeamarante.obolog.com/descubren-ciudad-sumergida-tecnologia-avanzada-6-mil-anos-antiguedad-1294110
Detención de Paulina Zelitsky en 2009:
http://www.thestar.com/news/gta/article/733940--caledon-woman-s-mexican-arrest-crazy-lawyer-says
Se confirma mi tesis, el sitio desde donde se deriva la noticia es "Rusia Today"
http://www.diariodecuba.com/cuba/13623-sobre-una-noticia-reportada-por-la-agencia-oficial-prensa-latina
16 de julio de 2010
Atlántida, siempre Atlántida - Débora Goldstern
Débora Goldstern

Robert Charroux
La historia que hoy rescatamos para los lectores de Crónica Subterránea, hace alusión a la siempre misteriosa Atlántida, cuyo derrotero venimos siguiendo desde hace un tiempo. En esta oportunidad la narración que vamos a ofrecer se origina en un relato oral recogido por el pesquisador francés Robert Charroux.
El galo incluyó estas visiones acerca del continente perdido en dos de sus trabajos, "Los libros de los Dueños del Mundo" (1967), y una continuación más tardía en "Nuestros Antepasados Extraterrestres" (1971). El escenario de nuestro interlocutor tiene lugar en Grecia, y está protagonizada por un antiguo escafandrista, Christos Mavrothalassitis, quién le trasmite a Charroux sus hallazgos en tierras africanas así como en otros lugares visitados en incursiones posteriores, siguiendo las huellas de la Atlántida.
Desgracidamente el material publicado por Charroux sobre este caso se abastece tan solo de la versión oral, ya que se carece de documentación o fotografías que lo avalen. Más allá de estas prevenciones, encontramos sin embargo fascinante la descripción dada por el navegante griego, y es por eso que creemos importante su publicación.
Como siempre el lector tiene la última palabra.

El extraño Christos Mavrothalassitis (pág. 259-263)
Henry Schliemann creyó en Homero y descubrió Troya. Christos Mavrothalassitis creyó en lo que le decía su padre, navegante mediterráneo, y hoy día tiene una de las más bellas colecciones de alfarería etrusca que se remonta a 3.000 años y aún más, así como monedas atlantes anteriores al Diluvio.
Es posible, incluso, que haya descubierto el antiguo Poseidonis.
En 1922, el padre de Christos, que navegaba costeando el mar de Biban, al Sur del golfo de Gabes, detuvo su bergantín de 280 toneladas y sostuvo una larga discusión con los hombres de a bordo, escafandristas como él.
Christos tenía por entonces doce años. Escuchó a su padre hablar de Platón, de una ciudad sumergida que había descubierto con sus escafandristas precisamente en la vertical del velero.
El viejo marino afirmaba con énfasis:
-¡ Ahí es donde se encuentra Poseidonis!
Durante veinticinco años, Christos surcó el Mediterráneo, lo que equivale a decir que lo conoce mejor que nadie, y en todo momento, su curiosidad alerta se dirigía a todo cuanto se relacionaba con el fabuloso continente descrito por Platón. En 1947, encontró un documento antiguo representando la isla de Djerba incrustada en la tierra de Africa, aunque rodeada de un canal que iba a perderse en el desierto.
Christos recordó la afirmación de su padre de que Djerba era el final del camino que conducía desde la Atlántida hasta el Mediterráneo, por entonces mar cerrado del lado de las columnas de Hércules (el estrecho de Gibraltar). Finalmente, el maravilloso azar que pusiera a Henry Schliemann en la pista de los atlantes y de su moneda oricálquíca, se reproducía exactamente con el arqueólogo de Djerba.
Cierto día, un anciano eremita beréber entabló amistad con él y le reveló el lugar donde se encontraba el cementerio «de los primeros antepasados de nuestra raza». Se encontraba en Tripolitania: los datos eran exactos, señalados sobre un plano, y Christos, al cabo de una noche y un día de navegación, alcanzó el lugar.
Encontró las marcas descritas por el beréber y empezó a cavar en la arena. Dos días después descubriría unas tumbas donde halló objetos de alfarería análogos a los de Tiahuanaco y a los de la colección Schliemann. Pero, además de la alfarería, Christos encontró objetos de mucho valor: monedas blancas de metal desconocido.
Volvía a producirse el milagro de Troya como si Christos Mavrothalassitís, por misteriosos designas del destino, se hubiera convertido en el sucesor de Henry Schliemann y su heredero espiritual.
Monedas de oricalco
Al conocer el eremita beréber el afortunado resultado de la expedición -y después de que hubo recibido su parte de monedas y objetos de alfarería hizo otras revelaciones e indicó el emplazamiento de nuevas tumbas y de templos atlantes.
Por su parte, Christos había recogido la suficiente información para revivir la historia antediluviana de todo el Mediterráneo. A pesar de la amistad que le une a nosotros, no ha podido revelarnos la totalidad del secreto que le liga al eremita del desierto.
Sin embargo, sabemos que la necrópolis atlante está enclavada en Tripolitania. Allí es donde Christos descubriera la alfarería y las piezas de metal blanco, todo lo cual se encuentra seguro actualmente en un Banco de Marsella.
Pero también llevó a cabo fructíferas excavaciones en Bengasi, Egipto e incluso en Djerba.
Nos ha dicho:
Los documentos que poseo en Marsella me han proporcionado cierta certeza.
»Por ejemplo, sé que después del Diluvio las aguas del Mediterráneo subieron 41,30 m. Conozco el trazado de la ruta marítima atlántica que, a través de Africa, unía al Atlántico con el Mediterráneo. Posee el mapa geográfico de la Atlántida y ¡dicho mapa es de la época atlante!
Hemos preguntado a nuestro amigo con enorme asombro: -¿Quiere decir que posee documentos escritos de hace 12.000 años? Christos ha afirmado con la cabeza, con un guiño de complicidad: -Ya vieron esos documentos: mis piezas en oricalco.
¡Y es verdad! Esas piezas rarísimas, únicas, constituyen auténticos documentos grabados que representan escenas de la vida de los atlantes, en cierto modo la historia del mundo antiguo.
Su prolongada estancia entre las arenas del desierto las ha desgastado en cierto modo, pero no están oxidadas. Sin embargo, el relieve ha quedado disminuido y sólo pueden observarse los detalles con ayuda de la lupa.
Helena y el cohete espacial atlante
Una de esas piezas representa a los caballos y es de todos conocido que esos animales eran venerados por los atlantes y sus últimos supervivientes, los celtas. Sobre una de las piezas en forma de herradura, puede distinguirse claramente la cabeza del animal, con las bridas y el bocado, lo que hace tambalearse todos nuestros conocimientos al respecto.
En otras, nuestro amigo Christos ha identificado fantásticos dibujos relacionados con la energía atómica y la conquista espacial.
Una pieza, descubierta en Djerba por su nieta Helena, representa en el anverso un auténtico cohete espacial, con base ensanchada y ojiva provista de una especie de radar. En el reverso se distingue un habitáculo de cosmonauta con dos antenas. En el interior de la cabina espacial puede verse, claramente dibujada, la cabeza del viajero del espacio.
Como Christos Mavrothalassitis se encuentra preparando un libro sobre La Atlántida a través de las imágenes legadas por los atlantes, no podemos revelar el tema, pero es indiscutible que el arqueólogo francés de Djerba parece haber aclarado un gran misterio.
Sus piezas de metal blanco, inoxidable, y sobre el que existen excelentes motivos para pensar que se trata del oricalco atlante, narran la historia de una civilización que, por lo menos, conocía el caballo, las bridas, el bocado y artefactos idénticos a nuestros cohetes espaciales.
Dicha civilización se desarrollaba en un vasto país situado en el Atlántico, entre África, Europa y América.
Ciertamente nuestro amigo Christos ha podido equivocarse en su interpretación, pero también puede presentar testimonios que apoyan de manera singular su tesis. Una pieza que reproduce la imagen geográfica de la Atlántida, está hecha con dos metales: uno blanco representando la mar; en otro rojo cobrizo, para el continente. Extraño, muy extraño.
Los arqueólogos clásicos franceses no se muestran interesados por los descubrimientos de Christos; los alemanes, por el contrario, le presionan para que les venda su valiosa colección , al igual que los norteamericanos insisten cerca de Emile Fradin para que les venda, a peso de oro, las colecciones aún más valiosas del museo de Glozel.
Ya perdimos el tesoro de Troya ... ¿Hasta cuándo resistirá el patriotismo de Christos Mavrothalassitis y de Emile Fradin?
El tesoro de los atlantes se encuentra en Marsella, en lugar seguro.
Podría ser objeto de una exposición maravillosa, pero nuestro amigo Christos tiene miedo, pese a haber arriesgado cien veces su vida para formar su colección.
Miedo de que la roben, de que deshonren su buen nombre, acaso de que le maten. ..
Y este miedo que atenazara a Sanchoníaton, a Henry Schliemann, a Paul Schliemann a Emile Fradin, en suma, a todos los grandes descubridores, está plenamente justificado: hay que evitar a cualquier precio que se haga pública la verdad histórica del hombre.
Y para ello han sido asesinados millones de hombres, se han quemado toneladas de manuscritos, raspado hectáreas de pergaminos ... ¿Qué valor tiene la vida de un hombre cuando se convierte en un ente perturbador, en alguien que impide danzar en círculo? . .
Pese a todo, Christos Mavrothalassitís prepara su libro, al Igual que Paul Schliemann preparaba la divulgación de sus descubrimientos.

Los secretos de Christos Mavrothalassitis (pág 38-41)
Nuestro amigo Christos Mavrothalassitis se hace eco de tradiciones curiosas que tienen todavía curso en Grecia. Los griegos en una época indeterminada, pero sm duda muy antigua cortaban la piedra con el «fuego líquido» que se supone era un ácido.
La antigua ciudad de Ampurias, en el Golfo de Rosas, en La Escala (España) habría sido construida por los griegos con ayuda de este fuego. En Symi, pequeña ciudad del Dodecaneso, un campesino encontró cierto día un pequeño vaso conteniendo un líquido, a juzgar por el ruido que se percibía en su mtenor al sacudirlo. De esto había aún testimonio en Grecia... por lo demás estamos reducidos a conjeturas.
El campesino debió sin duda romper el vaso, pues se oyó una explosión fantástica. El imprudente no volvió a ser hallado ni roto ni entero, y en el lugar en que se produjo el accidente, se formó un gran socavón del que brotó un geyser, que desapareció algún tiempo después. También en Symi, hacia 1911 ó 1912, un pastor se aventuró en un subterráneo hasta entonces desconocido. Vio una corona de oro puesta sobre una tumba, rodeada de una especie de reja de hierro. En derredor había esqueletos. El pastor, poco seguro, contó la aventura al médico de la isla, que hizo levantar el enrejado de hierro, pero temiendo algún cepo, tuvo la prudencia de no tocar la corona de oro. Habiendo hecho excavar la tumba, descubrió dos baterías de arcilla, que ya no daban corriente, pero que antaño electrificaban la corona.
¿Leyenda? Jamás se sabrá, pero Christos Mavrothalassitis da como auténtica la increíble aventura que le hemos dejado contar.
Era en 1919. Mi padre, que tenía un negocio de pesca submarina de esponjas, trabajaba en las islas griegas con su socio, Zalakhos. Yo era muy niño, pero ya los acompañaba en sus expediciones. Un día llegamos a una isla desierta que tiene una orilla con muchos surcos de granito que parecen desembocar en el mar como si antiguamente hubiese caído algo del cielo que hubiese fundido las rocas. Zalakhos buceó por el lado norte, dio la vuelta hacia el sur y regresó aterrorizado al barco. Gabriel -le dijo a mi padre-, hay fuego bajo el mar, y cuando tocas una esponja, la arena que se levanta quema la mano. Si se la toca con el pie se siente como una llama invisible. Hay como unas radiaciones bajo el agua. Mi padre, intrigado, buceó llevando consigo su red para pescar esponjas y llegó al lugar donde Zalakhos había visto el fuego submarino. Cuando volvió a ascender, ví que llevaba en su red, con algunas esponjas, un gran pedazo de metal irisado, que unas veces parecía azul oscuro, otras azul claro (1).
En 1926 mi padre regresó a la capital girondina para consultar al médico que le había tratado cinco años antes. En efecto: después el drama que costó la vida a Zalakhos, mi padre tenía los dedos deformados, hinchados en las junturas. Usted debe haber tocado algo que le ha quemado y que era más fuerte que el radio -dijo el médico. Este médico, si no recuerdo mal, era profesor Fromagé. Cuando salió de la consulta a la que yo le había acompañado, mi padre me díjo : Yo lo sabía! Al norte del islote hay unas jarras hechas de este metal azul, que en realidad no es ni metal ni vidrio. Pero no sé qué otra cosa pueda ser. Hace muchísimo tiempo que los hombres han debido trabajar este material, pero ¿cómo? Zalakhos tenía razón al decir que del suelo salían radiaciones; y son las manos las que más padecen, porque no están protegidas, como el resto del cuero por el caucho de la escafandra. Esta es la historia que le aconteció a mi padre -concluye Christos. y dice a su mujer, una chica joven-: ¿Verdad que es así, M'Barka? M'Barka ben Nasser, una maravillosa beduina de ojos de fuego, que lleva en su fina silueta la gracia y la nobleza de las auténticas hijas del desierto, asiente, añadiendo: Sí. Incluso dijiste que era quizá oricalco atlántico. Tal vez -dice Christos, enigmático-. En todo caso, este año o el próximo iré a tantear las cosas en derredor de la isla, con una sonda. Conozco exactamente el punto. Las jarras que están en el fondo del mar, por sí solas, valen una fortuna.
La Atlántida de Christos Mavrothalassitis (pág 150-152)
Christos Mavrothalassitis, antiguo escafandrista, cree haber descubierto la Atlántida. Como el profesor Galanopoulos, la sitúa en el Medíterráneo, en su parte oriental, y en el Atlántico por su parte continental más importante. Su testimonio no carece de valor, pues se deriva casi exclusivamente de constataciones y descubrimientos hechos en el curso de su vida de buceador.
Creemos interesante reproducir extractos del libro que prepara sobre la cuestión.
Doctor -dijo mi padre uno de sus escafandristas que era, en efecto, un antiguo médico, los historiadores hacen su oficio y nosotros hacemos el nuestro. Te he hecho bucear sobre esta ciudad-fortaleza, sumergida desde hace miles e años, esperando que sacarías indicios, ya que tú h leído a los antiguos autores. Esta ciudad está construida en pleno centro de Banco Greco, a 3° al NE de la front a limítrofe entre Libia y Tunicia y a treinta millas treinta y cinco según Habib Sussi) de la costa.
-No estoy en situación de hacerlo, capitán - respondió el doctor.
Esta ciudad -continuó mi padre (es Christos el que habla)- fue encontrada antes que nosotros por mi suegro y por otros navegantes griegos: Searis, los Paraskevas, los Dandacos, los Zathas y Vlakhakis. Yo tenía dieciocho años cuando la vi por primera vez. Me encontraba co Paraskevas, Hace un siglo sacaron de ahí una estatua de oro. Nosotros estamos contigo, capitán -dijeron otros dos escafandristas. Uno era Mailes Teodoro y el otro un indígena llamado Habib Sus si. Esta ciudad está sobre una meseta rocosa que antaño era una isla. Vista la profundidad que hay en derredor, me parece que estamos ante una isla artificial. Muy cerca de aquí, sobre una colina sumergida cuyo contorno está excavado artificialmente, hay un geyser todavía en actividad bajo el agua.
Hay dieciocho brazas de profundidad y la fuerza de sus aguas cálidas asciende hasta la superficie. Debajo de nosotros la sonda indica veinticuatro brazas; otro geyser brota algo más al Sur. Lo más asombroso es que las aguas de estas fuentes eran ya recogidas por los antiguos y dirigidas hacia la ciudad por un sistema de canalizaciones que todavía se aprecian. Hay cuatro colinas sobre el banco, y sobre otras dos se ven también canales ... "» A propósito de la erupción del Santorín, Christos afirma que la catástrofe se produjo en el momento en que los griegos se proponían a invadir el reino de Minos. Las ciudades de Saranda y Mira quedaron sumergidas.
Mi padre -dice CH estos- ha visto las columnas de los teatros y templos y otros escafandristas vieron también estatuas, aún n pie, sobre las columnas. Pero no se trataba de Atlántida, que se hundió cuando la Tierra entró n colisión con el planeta Ares-Baal, que era el planeta Marte.
Dos videntes, Ayed y la vieja Suffia me lo han confirmado. Nuestra Tierra estalló en ciertos puntos, y Ares vertió sobre ella su arena y su fuego. Yo no he tenido derecho a hablar antes de llegar a la edad de dieciocho años, pero después descubrí una tumba atlante con ayuda de la nieta de Suffia. Guardaba el cuerpo de un vidente de a ciudad de Mau, que era la capital de la Atlántida, y es vidente había sido sepultado con las pruebas de ese saber. Yo las guardo. Este vidente atlante llevaba objetos simbólicos. El ópalo, seis zafiros que revelaban su edad de sesenta años, y tablillas de piedra y metal que contenían predicciones relacionadas con los grandes hombres que más tarde habían de nacer: Homero, Ferécides, Arquímedes, Alejandro Magno, Napoleón, etc. Se llamaba Feureseo. En el centro de su piedra sepulcral había grabada una rosa. Cuatro muescas indicaban su grado en el ejército; lo que predecía su origen real americano (del Norte), la flor misteriosa que da el poder. Yo conozco esta flor, pero no tengo derecho a decir ni su nombre, ni dónde se encuentra. En la tumba había también doce mensajes procedentes de la Atlántida y la designación de una montaña, con un tesoro, sobre la cual había un gato dibujado. Entre las patas del gato se encuentra una gruta en la cual está el tesoro ... , pero se trata de documentos. Cuando sea hallada esta gruta, sobrevendrá otro ciclo, pero nunca he podido saber dónde se encontraba la montaña con el gato grabado. Alguien lo sabe tal vez. Es difícil entresacar, en los relatos de ese tal Christos, la parte de verdades arqueológicas que le pertenecen y la de «profecías» que ha sacado de la misteriosa Suffia. Sus revelaciones les gustarán mucho a los que se interesen por el ocultismo.
(l) Este metal o material no ha sido identificado. A fines prácticos, recordamos que para orientarse en alta mar, incluso cuando no era visible el sol, cosa frecuente en los mares del Norte, los vikingos usaban la piedra de sol" que daba la posición de astro. Se ha descubierto que esta piedra era la cordierita, cristal que va del amarillo al azul oscuro cuando la alineación de sus moléculas, como en los tejidos tornasolados, hace un ángulo de 900 con el plano de polarización de la luz solar (Science et Avenir, setiembre del 67). El metal hallado por Mavrothalassitis era tal vez, una variedad de la cordierita.
2 de noviembre de 2009
Los continentes perdidos y su conexión con América
Este post se lo dedico a un hijo dilecto de Crónica, que hace unos días cumplió años. Para vos "Baby" que lo pediste.

Se hundió la isla de Hiva. ¿Dónde quedó Mapu?
Desde hace muchos años la atención de los científicos de todo el mundo se encuentra concentrada sobre el pueblo que habita la isla de Pascua. Las bizarras estatuas de piedra (Moai), los enigmáticos jeroglíficos de las "tabletas parlantes" Y el idioma de los isleños exigían un estudio más profundo. Muchos libros han sido publicados sobre este apasionante tema y seguirán apareciendo otros nuevos. Es demasiado distinta la cultura de estos isleños, al ser comparada con otras culturas primitivas.El sacerdote Padre Sebastián Englert, que desde hace muchos años es el jefe espiritual de los isleños, es una de las personas mejor informadas en el mundo sobre las costumbres, tradiciones Y mitos de este pequeño pueblo que vive alegremente sobre un islote pedregoso en el Océano Pacífico, separado por miles de kilómetros del continente americano como de los demás archipiélagos e islas. Este sacerdote ha tenido ocasión de investigar las características de este grupo étnico, por ser el cura párroco de la población. Basado sobre estos estudios publicó su libro, magníficamente documentado, bajo el título de La Tierra de Hotu Matúa (Imprenta y Editorial San Francisco, Padre las Casas), que abre nuevos horizontes a los estudiosos interesados en este tema.
El Padre Englert tuvo la suerte de conocer muchos detalles referentes al pasado de los isleños de Rapa Nui (Isla de Pascua), debido a los lazos de amistad que lo unen a la mayoría de ellos, pudiendo así esclarecer puntos que parecían dudosos o sinceramente eran desconocidos. Los isleños contaban la llegada de sus antepasados a Rapa Nui con un cúmulo de detalles, entre los que destacaban el hecho de que éstos habían abandonado su país de origen por haber desaparecido debajo de las aguas. Las historias de los pascuenses fueron ignoradas o se las puso en duda. Es probable que solamente haya desaparecido una isla aislada. Pero lo que sorprende es que aún existan científicos que no quieran dar importancia a las leyendas y a las tradiciones antiguas, ya que ha quedado demostrado innumerables veces que éstas están basadas sobre hechos concretos, que por haber sucedido hace muchos años, adquieren ese viso de leyenda. Cuando las historias se transmiten a través de generaciones de padre a hija, aunque. las mismas estén a veces entreveradas con noticias ciertamente inverosímiles o con aspectos religiosos inesperados, siempre vale la pena investigarlas seriamente y tratar de entresacar aquellas noticias dignas de fe, ya que muchas veces contienen un mensaje de importancia para las generaciones futuras.
Si se ha podido comprobar la verdad del contenido de las antiguas escrituras encontradas en Babilonia y en Egipto y de los rollos hebreos del Mar Muerto, como se desprende de la lectura del libro Y la Biblia tenía razón, de Werner Keller (Egon-Verlag G m. b. H., Düsseldorf) y si la leyenda troyana también resultó verídica, no debemos dudar de la veracidad de los relatos de los isleños de Rapa Nui, conociendo así una catástrofe prehistórica que ya no estamos en situación de comprobar, salvo que las "tablillas parlantes" entreguen su secreto mensaje, ahora que el Profesor Barthel, de la Universidad de Hamburgo, ha podido descifrar algunos de los pictogramas de Pascua. Para mí no existe duda alguna acerca de que esa isla realmente desapareció. Dónde estuvo localizada Hiva, no lo sabemos, pero el relato da una idea acerca de la dirección, desde la cual llegaron las embarcaciones. Dejemos contar a los isleños. El continente Rapa Nui antes era muy grande, pero ahora se redujo, desde que el Dios Uoke (Dios de los mares) levantó las tierras con una barreta y después las hundió. Motivado por los pecados de los habitantes de Te Pito Henua (El ombligo de la tierra como era el nombre antiguo de Rapa Nui), el Dios los castigó levantando las tierras para reducirlas después. Es de suponer, por el relato que fuerzas volcánicas levantaron las tierras, agrandando así la isla, para hundirlos después, dejando solamente las más altas cumbres sobre el nivel de las aguas. La isla da en realidad la impresión de la cima de un cerro, azotada innecesariamente por los vientos y las tempestades, el cual posteriormente fue adquiriendo una capa de tierra vegetal en ciertas partes, mientras que los volcanes apagados mantuvieron sus características. La isla está virtualmente cubierta de piedras.
Uoke) es la fuerza de las olas y del mar, como lo era Poseidón para los griegos. La leyenda cuenta que el cacique Hotu Matúa se encontraba en viaje con dos naves, cuando fue testigo de que las tierras desaparecían y con ellas todos sus habitantes, hombres, mujeres y niños. Advirtió que de todo el Continente solamente quedaba sobre las olas Te Pito O Te Henúa, el ombligo de la tierra, Y por esa se radicó en esta isla. Hotu Matú'a era oriundo de un país que se llamaba Maorí y que era una parte del continente llamado Hiva. La partida de Hotu Matúa de su patria se debió a conflictos familiares. Para obviarlos, preparó dos grandes barcos, los tripuló con centenares de hombres, mujeres y niños. Pero antes de abandonar su patria, había mandado una expedición de exploradores a Rapa Nui para establecer si existía base para una colonización. Todas las tradiciones de los isleños coinciden en este punto, como también en los nombres de estos expedicionarios, e igualmente en los de dos personas que se salvaron durante el hundimiento de Hiva. Estos llevaban los nombres de Ngata Vake Y Te Ohiro. Todos los isleños que relataron sus viejas tradiciones separadamente y en forma individual, coincidieron en nombrar a los dos sobrevivientes de Hiva, como también en dar los nombres de los expedicionario y que eran Ira, Raparenga, Ku'uku'u A'Huatava, Ringi-Ringi. A'Huatava, Nonoma A'Huatava, Uhre A'Huatava y Mako'i Ringi-Ringi.A'Huatava, Ira y Raparenga habían traído consigo una gran imagen de piedra y la habían escondido. Esta estaba adornada con un valioso collar de madreperlas. Al reproducir los relatos de los indígenas, lo hago en forma resumida para no tener que entrar en detalles cansadores. Algunos de los demás expedicionarios quisieron robar el collar, lo que no les resultó. Cinco de los primeros expedicionarios regresaron en dirección a su patria cuando llegó Hotu Matú'a a Rapa Nui. En cambio, Ira trató de convencer a Hotu Matú'a de que no desembarcara, porque la isla carecía de vegetación. El rey contestó que la patria de ellos tampoco había tenido vegetación, antes de que sus antepasados la hubiesen labrado. "Yo traigo muchas plantas y semillas que van a bastar para nuestra alimentación", exclamó, e hizo plantar y cultivar estas nuevas especies por sus súbditos lo mismo que las variedades ya existentes.
El relato deja expresa constancia de que los barcos provenían del oeste. Incluso se mencionan los puntos de la costa, desde los cuales fueron avistadas las naves por los primeros expedicionarios, lo mismo que los desembarcaderos.De los componentes de la dinastía que los isleños se saben de memoria, se desprende que Hotu Matú'a debe de haber llegado a Rapa Nui alrededor del siglo XIII de nuestra era. Por consiguiente, debe suponerse que la desaparición de la Isla Hiva puede haberse producido en aquella época. Pero podría existir un error de cálculo de parte de los investigadores, ya que algunos cuentan 23 y otros 57 reyes, a contar desde la llegada de Hotu Matú'a a la Isla. Cada uno de los primeros visitantes de la isla que se dio el trabajo de anotar !os nombres de los reyes, indica una cantidad distinta, Así, la genealogía más larga es la que menciona los nombres de 57 reyes. Si esta lista estuviera correcta, el hundimiento de Hiva sería mucho más antiguo.
Creo que la lista indicada por Thompson a fines del siglo pasado, debería ser considerada la correcta. La suposición de los investigadores de que el reinado de cada gobernante debla calcularse en diez años la considero completamente increíble. Para poder efectuar una comparación, he estudiado las genealogías de los reyes del Níger (Yoruba) descritas por Frobenius en su libro Y África habló. Frobenius da una lista de 43 gobernantes, que reinaron en total 1.271 años, lo que daría un promedio aproximado de 30 anos por gobernante. Si consideramos que Rapa Nui se encuentra en una posición mucho más protegida, o sea, con menos peligro de invasión y guerras exteriores, podemos tomar el mismo promedio de 30 años Si consideramos la lista más corta de los reyes o sea de 31 gobernantes, la isla Hiva habría desaparecido hace unos 930 años, o sea, alrededor del año 1029 de nuestra era. Esta fecha podría ser considerada como aproximadamente correcta para la llegada de Hotu Matú'a a Te Pito O Te Henúa.
Si se comparan las cuatro primeras dinastías egipcias en relación con el promedio de gobierno de sus reyes se llega al resultado de que éste es de 22 años por gobernante, habíendo gobernado 42 faraones en el tiempo comprendido entre 3440 a 2475 a. C., o sea, en un período comprendido en 925 años. Pero insisto en que las condiciones deben ser más favorables en una isla por lo que se puede suponer que muchos reinantes habrían gobernado más de 30 años. Por consiguiente, la suposición de una dinastía que durara 930 años debe considerarse como la más aproximada. Como ya lo ha dado a conocer el profesor señor Barthel de la Universidad de Hamburgo, los Jeroglíficos de Rapa Nui tienen cierto parecido con la escritura japonesa. Es de suponer que Hotu Matú'a trajo consigo las primeras "tablillas parlantes", lo que demuestra que los habitantes de Hiva ya disponían de una escritura propia. Gracias a la labor de pionero del profesor Barthel, es de esperar que muy pronto sabremos más acerca de la misteriosa civilización de los habitantes de Rapa Nui.
Un hecho que demuestra que 400 años d. de C. ya se construyeron fortalezas de piedra en la isla de Pascua, lo comenta Thor Heyerdahl en su libro Aku Aku (Ruskín House Georg Allen & Unwin Ltd., p. 112, Cap. V). Las excavaciones efectuadas en una depresión de terreno que hasta entonces se había considerado natural, demostró el hecho sorprendente de que dentro del mismo se encontraban restos de huesos calcinados Y de ramas quemadas. Estos hallazgos confirmaron la antigua leyenda pascuense, de que en aquella parte de la isla se había producido la lucha final entre los orejas largas y los orejas cortas, terminando con el exterminio casi total de los orejas largas, de los cuales quedó un solo sobreviviente. Los estudios a base de Carbono 14 permitieron establecer que las fortificaciones de piedra eran del año 400 d. de C, mientras que el exterminio de los orejas largas (tal vez invasores desde el continente americano) se efectuó hace unos 300 años. Al considerar estas evidencias, puede suponerse que los orejas largas llegaron con posterioridad a los orejas cortas y que éstos construyeron las fortificaciones. Los. orejas cortas probablemente han sido los habitantes primitivos de la isla, a pesar de que las leyendas no hablan de esta circunstancia Pero indudablemente uno de los dos pueblos deben de haber construido las fortalezas de piedra. Las tradiciones de los isleños hablan de ese foso como del foso de fortificación del Iko. Los orejas largas habían dominado a los orejas cortas, y éstos tenían que erigir las grandes estatuas de piedra (moai), las que eran esculpidas por los primeros. Los primeros hablan convertido la península de Poike en una fortaleza y vivían en ella con sus familias. Desde allí dominaron la isla hasta que se produjo la batalla final. Por una estratagema, los orejas cortas supieron atacar, a los orejas largas por la espalda, mientras estos se sentían seguros detrás del foso que se encontraban lleno de ramas secas, que habían sido encendidas, Y así estos fueron obligados a caer dentro de su propio fuego de protección, donde encontraron horrorosa muerte. De los pocos orejas largas que lograron cruzar el fuego, solamente sobrevivió uno solo, que se llamaba Ororoine y que es el tronco de los descendientes de los orejas largas que aun viven en la Isla y se consideran de la aristocracia. Es realmente interesante constatar que por lo general los descendientes de los orejas largas son de pelo rojo, Es curioso igualmente que los moai, o sea, las grandes estatuas de piedra existentes en la isla de Pascua, primitivamente llevaban en la parte superior una piedra roja que debía representar el pelo rojo, que era característico en esa raza misteriosa.Habiendo podido establecer Thor Heyerdahl y su expedición que en el foso de la península de Poike no sólo se encontraban restos de ramas carbonizadas, sino que también de seres humanos, ésta es nuevamente una demostración elocuente de que las leyendas son, por lo general, dignas de considerarse y que siempre esconden un hecho histórico en la maraña de relatos, a veces fantásticos. Este caso, naturalmente, está aún fresco en la memoria de los isleños, por haberse producido hace alrededor de 300 años. Pero, como se ha podido verificar la veracidad de este mito, también debe creerse en la autenticidad de los hechos relatados en relación con la desaparición del Continente maorí y de la isla de Hiva.
El doctor Walter Knoche- establece en su libro La Isla de Pascua, algunos hechos de gran interés: "es curioso que en la Polinesia, que en su unidad posee un eje transversal que llega desde 'I'onga hasta la isla de Pascua y que en su longitud equivaldría a un eje que se extendiera desde Berlín hasta la China central, o sea hasta la curva del río Hoang-h.o, y un eje longitudinal que abarca desde las islas Sandwich hasta Nueva Zelandia, o sea, desde Berlín hasta la antigua colonia alemana de Africa Sud-Ocidental, que en todo este enorme espacio solamente existan dialectos de una sola lengua, lo que demuestra en forma elocuente de cuán relacionador de pueblos es el mar". Al hacerse la comparación con el pequeño espacio de los Alpes, que en realidad no pueden considerarse como un caso extraordinario de reunión de distintas lenguas o idiomas, vemos que allí se hablan los siguientes: alemán, francés, italiano, latino y esloveno. Que en el enorme espacio polinésico no se haya producido una mayor diferenciación idiomática, fuera de algunos dialectos, hace pensar al doctor Knoche que la población polinésica no está radicada en aquel archipiélago desde hace mucho tiempo. Insinúa también que es -probable que el idioma polinésico no se preste para modificaciones sustanciales. Supongo que el doctor Knoche no ha tenido antecedentes acerca del hundimiento de la isla Hiva, ya que de lo contrario habría mencionado este hecho en su tan bien documentado libro. Así no consideró la probabilidad de que el pueblo o la raza polinésica haya vivido sobre un continente unido y que, al hundirse el mismo en forma parcial, haya tenido que buscar refugio en un área más extendida, conservando su idioma.
Como menciono en otros capítulos, se puede encontrar la huella de palabras de los más variados idiomas a distancias inverosímiles de sus supuestas fuentes de origen. Esto demuestra dos hechos: primero, que la navegación de las civilizaciones anteriores y ya desvanecidas, era verdaderamente digna de consideración. Segundo, que por intermedio de esta navegación o por otros medios que desconocemos, siempre ha habido un contacto entre pueblos distantes entre sí, aunque entre ellos se extendieran grandes océanos y medio globo terráqueo. Este segundo hecho lo explico por la razón de que los pueblos han debido emigrar, obligados por las más diversas causas, en busca de regiones más propicias, las que muchas veces pueden haber estado en otro continente o en otros archipiélagos o islas.
Indudablemente América fue colonizada por tribus asiáticas a través del estrecho de Behring, como lo han demostrado investigaciones antropológicas, filológicas y culturales. Igualmente coinciden costumbres y folklore entre pueblos asiáticos y americanos. Pero quisiera dejar constancia de la convicción que me he podido formar después de estudiar durante años las leyendas y tradiciones americanas, de que no todos los pueblos americanos son de procedencia asiática. Estoy convencido de que América contaba con una población autóctona, cuando se produjeron las invasiones asiáticas, atlánticas y europeas. Para ello basta considerar la leyenda de los indios norteamericanos conocidos bajo el nombre de "Sioux". Esta cuenta que Manitou, el gran Dios, quiso crear al hombre. Formó a un hombre en arcilla, lo introdujo dentro de un horno y lo expuso al calor con el objeto; de endurecerlo. Cuando lo sacó al rato, notó que se habla quemado y estaba totalmente negro. Manitou se enojó, lo tomó y lo lanzó despectivamente al suelo. Este primer hombre cayó de narices y se la aplanó. Así fueron creados los negros con sus narices anchas. Después, Manitou formo a un segundo hombre de arcilla y lo volvió a exponer al calor del horno, dejándolo menos tiempo en el mismo. Cuando lo sacó demasiado rápido aún estaba blanco. Así creó a la raza blanca; Manitou: no contento con esta segunda experiencia, volvió a formar otro hombre que, expuesto en forma precisa al calor del horno, dio como, resultado el hombre cobrizo, el más perfecto de la creación.
Esto demuestra que en tiempos primitivos ya convivían en América pueblos blancos, cobrizos y negros. Cuáles fueron los primeros en llegar, no se puede establecer pero es muy probable que primero hayan sido los negros después los blancos y al final los cobrizos, como indica la leyenda. Desde luego existe la evidencia de influencias melanésicas, polinésicas y de tribus australianas en las costas occidentales de América. Que se haya calculado la antigüedad de las ruinas de Tiahuanaco en 23.000 años, demostraría que hubo en América una civilización más antigua que la sumeria y la egipcia. Cuando se encuentran ruinas de ciudades ello demuestra que sus habitantes habían alcanzado una etapa superior dentro de su evolución. Ese grado de civilización es alcanzado por los pueblos después de pasar por las diversas etapas de coleccionadores de frutas, raíces y bellotas, de pueblos nómadas que persiguen la caza, de los pueblos que ya poseen rebaños propios de animales semi-domesticados y que después se hacen sedentarios, llegando a ser ya campesinos con una agricultura propia y formando aldeas que después dan base a las ciudades. Esto hace suponer que el enigmático pueblo que construyó la ciudad de 'I'iahuanaco hace unos 23.000 años, anteriormente se dedicaba al pastoreo de las llamas, guanacos y vicuñas o a la pesca. Es posible que los constructores de Tiahuanaco ya hayan, poseído una cierta cultura al radicarse a orillas del Titicaca ¿Eran sobrevivientes de una terrible catástrofe? ¿Cuántas civilizaciones que florecieron en la desembocadura de caudalosos ríos, estarán sepultadas en el fondo del mar?Quisiera mencionar un hecho que durante la última, fue comentado por los diarios. Un piloto de guerra americano cruzaba el Atlántico en su bombardero, en viaje a Inglaterra. Era un día excepcionalmente tranquilo y hermoso. Ni una débil brisa encarrujaba la superficie de las aguas y se veía hasta el fondo del mar. Cuando el avión sobrevolaba la parte que es conocida como la de menos profundidad y que forma una especie de cadena submarina que se extiende paralela a Europa y Africa, como a América (Atlantische Schwelle), la tripulación quedó sorprendida al constatar que en las profundidades se veían las ruinas inconfundibles de una ciudad. Calles rectilíneas y plazas podían observarse claramente como las ruinas de las construcciones. No era posible establecer la longitud y latitud exacta de ese punto perdido en el océano, como el piloto lo habría deseado ardientemente. Así, después de sobrevolar en amplio círculo esas ruinas, el avión prosiguió su ruta establecida. Llegando a Inglaterra, el piloto dio cuenta de sus observaciones. Desgraciadamente, en tiempos de guerra no existía la posibilidad de una investigación. El piloto tuvo varias oportunidades más de cruzar el Atlántico pero no se le presentaron de nuevo las condiciones ideales de ese vuelo, por lo que no pudo volver a ver el espectáculo que tanto lo había impresionado. Jacques Ives Cousteau, el famoso hombre-rana francés cuenta en uno de sus libros[1] sobre investigación submarinas que en el Mar Mediterráneo tuvo ocasión de descubrir una calle pavimentada que se encontraba a unos 20 metros debajo de la superficie del agua y la que él siguió durante un buen trecho, convenciéndose de que era tan larga que no valla la pena seguirla, ya que no tenía él la posibilidad de efectuar una investigación en regla. Las exploraciones submarinas por desgracia se han limitado hasta el momento a áreas aisladas y muy reducidas, que generalmente se encuentran a una profundidad de 20 a 30 metros. Si este sistema de investigación pudiera perfeccionarse para extenderlo a profundidades mayores, podría servir seguramente para aclarar muchos enigmas. Si se llegara a hacer más segura la labor de los hombres-rana, ello permitiría efectuar buceos en el "dintel atlántico", con lo que la Arqueología seguramente obtendría valiosísimas informaciones. .
Si consideramos un hecho la desaparición de la isla Hiva, también debemos creer en que hubo una Lemuria que, según tradiciones romanas antiguas, debería haber estado situada en el océano Índico. Volviendo sobre la circunstancia de que determinadas palabras cruzan los océanos y las más largas distancias, llegando de un país a otro, quisiera mencionar algunas de ellas que pudieran ser una evidencia de que en el pasado hubo relaciones entre países situados en ambas riberas del océano Pacífico y del Indico. Otra posibilidad sería la de que estas palabras hubieran partido desde un continente o isla que entretanto hubiera desaparecido en las profundidades del mismo mar, como tiene que haber sido en el Atlántico con el hundimiento de Atlantis y siendo esta isla el centro desde el cual se esparció la civilización al Mediterráneo y a América.
La palabra "Noche" se pronuncia: en japonés: iabun
en alakaluf: aiulapu
en aymará: [aipu
en pascuense: anga po en araucano: pun
en guaraní: pug-tú
en ntomba (Africa): batió en Iíngala (Africa): butú.
A esto se añade la circunstancia desconcertante de que la palabra Lemuria contiene una parte típicamente araucana ya que Lemu significa bosque en ese idioma. La sílaba "ria'; podría compararse con la palabra araucana "rün". Según el bien documentado libro Voz de Arauco, del padre Ernesto Wilhelm van Moesbach (Editorial S. Francisco, Padre Las Casas, 1952, pp. 125 y 232), se traduce esta sílaba en la forma siguiente: "Rün", pasar, correr el agua, fluir, lo que daría la traducción de "Lemuria" como "Bosque donde corre el agua". ¿Desapareció Lemuria antes de que sus habitantes tuvieran la palabra escrita? ¿O es Lemuria el mismo continente maorí de la isla Hiva?
Posiblemente en el océano Pacífico han existido antiguamente más islas o algún continente mayor, como lo afirma la relación de Hotu Matú'a y que fue llamado Hiva por los pascuenses y Mapu por los araucanos. Algo sabemos con certeza: hubo islas que desaparecieron debajo de las traicioneras aguas. Sabemos que en la Isla Atlántida vivía un pueblo culto que conocía los secretos de la astronomía, de las matemáticas, de la orfebrería, de la alfarería, de la escritura y que poseía otros conocimientos diversos. El diluvio cubrió la isla con todo su progreso. ¿Cuál es la antigüedad verdadera del género humano? También los araucanos de la zona sur de Chile, como sus parientes al otro lado de la cordillera, tienen tradiciones orales que hablan de la desaparición de un puente natural hacia un continente. Dejemos hablar al toqui[2]. "En el silencio del cielo y de la tierra nos hemos extraviado como pajarillos cansados, llegando a estas tierras peladas. Calurosa era la antigua patria, como lo supo mi padre de mi abuelo, y así debe haber sido. Hoy el indio choca en todas partes con su rostro, ya que en ninguna parte esta en su hogar. Y solamente sabe de sus antepasados de que antiguamente poseía una patria propia, la tierra desaparecida de 'Mapu. Así no nos queda más que soñar de esa patria y del precioso significado que encierra el concepto de la libertad. "El puente hacia la patria cayó destrozado y se hundió, como una kui-kui, un puente colgante, cuyos soportes han cedido hundiéndose en las aguas pantanosas. Así sucedió también con la cuna. En ninguna parte tiene patria el mapuche (Mapu - tierra, ché - hombre).
"Calurosa era la tierra natal de los indios que estaban tan apegados a la naturaleza que veían su dios en el sol, en el pal, o sea, en los astros, y que los adoraban y ofrecían al espíritu de la madre tierra el sacrificio del corazón aún palpitante del animal sacrificado, en humilde ofrenda. "Nos encontrábamos en camino hacia el norte. Después de lo bello sigue lo triste. Nuestros antepasados eran esos caminantes. Y aquello sucedió en aquella época en que el gran toqui hizo acompañar a su hermana a los guerreros, para conocer la región fría de los lagos, de los volcanes (Pillán). Lindo había estado el verano. Bastante calor había dado el sol y el producto de la caza era más que suficiente. Ahora venía el regreso que no era peligroso, ya que debía ser en dirección al sol, dejando atrás las nieves y el frío. Precisamente cuando los indios se preparaban para partir de vuelta al 'pie del gran volcán, acondicionando las pieles y los cueros ricamente trabajados, como el valioso metal y las piedras brillantes sobre las andas -la princesa había partido ya en su anda con medio día de ventaja, con parte de las riquezas reunidas-, se produjo un terremoto tan fuerte que los cerros cambiaron sus cimas, se abrieron grandes grietas y boquerones que expulsaban vapores y que se tragaron una gran parte de la tribu. Otros sucumbieron a causa del fuego que expulsaba el pillán el cual estuvo tronando muchos días y noches, lanzando flechas incandescentes, por lo que sobrevivió solamente el que pudo huir a tiempo.
Y ésos fueron muy pocos. Como llovía en forma incesante, se fue acumulando mucha agua en las llanuras, ahogándose muchos indios. Fue una catástrofe terrible. Cuando al fin se pusieron en movimiento los sobrevivientes con la princesa y con los hombres que la habían acampanado, encontraron destruidos los caminos de aquellas zonas por las que siempre habían transitado, por lo que pudieron avanzar a costa de grandes sacrificios. Pero de repente terminaba el camino. Todo se había encontrado cubierto por pasto y había sido terreno duro y rocoso. Pero ahora se extendía ante ellos solamente un mar sin límites. Como un puente colgante se despeña dentro de las quebradas o dentro de las aguas correntosas, así había desaparecido el camino en forma total, y solamente se encontraba un par de olas bravías, donde antes se había extendido la tierra verdegueante con su camino seguro. Separadas estaban ellos de su patria, los extranjeros que deseaban regresar a sus hogares, y que ya no podían regresar. Pero todos los años regresaban al Fucha Lafquén buscando el camino perdido a orillas del mar que se había agrandado gritando apenadamnte "chadi, chadi" (sal, sal), porque el agua era demasiado salada para beberla. Pero el camino desaparecido jamás volvió a aflorar.
"La primera reina que reinó en el Bajo Imperial como fue nombrada esa región posteriormente, la que reunía los pueblos, cuando estaban discordes entre sí, descendía de aquella princesa, de la cual descienden también los demás toquis y caciques que supieron hacer grande y respetada la nación. Porque de los pocos extranjeros que fueron mandados por su gobernante a-este país surgió la nación de los hombres cobrizos o de piel oscura; como somos aún hoy nosotros, los indígenas o mapuches, lo que nos hace ser los verdaderos propietarios de estas tierras. Una valerosa princesa fue la madre de nuestra estirpe, y de ella debemos haber heredado la nostalgia de la patria lejana que todos los indios llevamos dentro del corazón, sin poder expresarla con palabras, lo que influye en la manera de ser del indio, que no puede estar alegre si no encuentra un medio para producir su alegría artificialmente. El dios tutelar de nuestra estirpe llegó nadando por sobre las grandes aguas en la figura de un ser de piedra, cuando mis antepasados se encontraban en grave peligro y miraban por sobre la gran extensión del mar, ansiando la salvación. Lo llamaban Puel-Che (hombre del Este) y se dice que les evitó muchos sinsabores, lo mismo que hoy en día".
Al analizar esta relación, salta a la vista el carácter melancólico, silencioso y reflexivo de los mapuches. La herencia mongólica se establece al estudiar los rasgos y la posición de sus ojos. La mancha mongoloide al extremo de la columna vertebral les es peculiar. Del relato de esta leyenda se desprende una sensibilidad como también una sentimentalidad que sólo puede pertenecer a un pueblo de cierta cultura. Un pueblo recién salido de un régimen de vida neolítico, con procedimientos rudimentarios de vida, no va a encontrar las palabras ni tener el sentimiento para relatar esta sencilla leyenda.
Indudablemente, los Mapuches venían de una tierra que ellos llamaban Mapu. Si recordarnos que los mayas tenían la tradición de un continente denominado Mu y del que pensarnos que puede haber sido el mismo que la Atlántida, mientras que otros pueblos asiáticos hablan de Lemuria, vemos con sorpresa que en los nombres de estos tres continentes desaparecidos aparecen las letras "m" y "u". ¿No sería posible que los tres pueblos se refirieran a una misma isla, dándole solamente un nombre distinto?
Se ha podido establecer que en tiempos precolombinos, los Mapuches o Araucanos vivían en Argentina y que desde allí irrumpieron por sobre la cordillera de los Andes a territorios chilenos. Una parte del pueblo Araucano permaneció en Argentina (indios Pampas) y opuso una tan tenaz resistencia a los Españoles, lo mismo que en Chile, que en Argentina significó su aniquilamiento casi completo. El mismo motivo fue causa de la salvación de grandes grupos indígenas en Chile. Estos se atrincheraron entre cordillera y mar en la región comprendida desde el sur de Concepción hasta casi Valdivia, no dejando pasar por tierra a ninguna expedición española. Así, estos grupos étnicos pudieron mantenerse a través de generaciones, comenzando a mezclarse poco a poco con los Españoles y sus descendientes que ya llevaban sangre india en sus venas, para formar un pueblo homogéneo con todas las características de los pueblos blancos, ya que los remanentes de tribus araucanas se encuentran reunidos en pueblos y siguen manteniendo sus costumbres y tradiciones, las que naturalmente han sido influenciadas poderosamente por las de sus connacionales chilenos. Sabiéndose que los Mapuches venían desde la Argentina. Es de suponer que la catástrofe por ellos narrada se refiera a un hecho acaecido en el océano Atlántico. Así, Mapu podría ser una parte del continente que durante el último diluvio quedó cubierto por las olas de ese océano. La desaparición de Mapu es otra demostración indiscutible de que o el diluvio, u otras causas han privado a estos pueblos de sus tierras primitivas, obligándolos a buscar otras, a Igual que a los Pascuenses,
[1] El mundo silencioso, Editorlal Jackson. Buenos Aires, 1954. 2.13 pp
[2] lndianische Maerchen aus den Cordilleren, Bertha Koessler, Hg. E. Diedrichs Verlag, Düsseldorf, p. 164















