6 de mayo de 2009

Apolonio de Tiana - El Mesías Griego


Apolonio de Tiana es uno de esos personajes abonados al espíritu de Crónica Subterránea. En nuestros comienzos, le dedicamos un post, pero su figura es tan poderosa, y tan importante para aquello que intentamos transmitir desde este blog, que nuevamente lo convocamos para seguir estudiando su vida.

En esta oportunidad requerimos de la pluma de otro abonado a este sitio, hablamos de Jacques Bergier. Su clarificador escrito, pone de relieve los enigmas que Apolonio suscitó entre sus contemporáneos. Debido a la carencia de documentos, reconstruir los días de aquel mortal, que por sus acciones fue catalogado casi como un dios, es una tarea casi imposible, pero dos sendas biografías ayudan a tratar de desvelar el misterio que representó su figura en aquellos días de la Roma Imperial. Sin embargo, para ser honesto, tratamos de seguir el rastro de su paso por aquellos reinos imperecederos, que dijo visitar, tierras que no aparecen en los mapas, como bien dice Bergier, y que según otros se trataría de una morada subterránea. A eso vamos.

Recordemos un dato ya citado: Apolonio para ir a esa tierra sin tiempo, se basó en una plancha de oro, donde estaba grabado el trayecto seguido por otra leyenda de su época, que pronto trataremos, Pitágoras, el gran maestro matemático. ¿Pitágoras y Apolonio visitaron a los grandes desconocidos de la hermandad blanca? Precisamente eso intentamos averiguar.

Vayamos a Bergier.

Según Gustav Meyrink, existe una serie indefinida y tal vez infinita de estados de conciencia superiores a la vigilia. Una persona despierta puede despertarse más todavía, y pasar a un estado de conciencia superior. Meyrink escribe: El primer escalón ya se llama genio. Los demás son desconocidos por el vulgo y tenidos por espejismos. Troya era considerada también un espejismo hasta que un hombre tuvo el valor de realizar excavaciones por su Cuenta.

Estos son algunos ejemplos de esas leyen­das de que me gustaría hablar en el presente capítulo. Algunas de estas leyendas pertenecen al pasado, otras al presente. Cosa curiosa, incluso en la actualidad, los testimonios son tan contradictorios que acontecimientos contem­poráneos nuestros se convierten rápidamente en leyendas.


El primer ejemplo que he elegido es el de Apolonio de Tiana, personaje misterioso e importante; tan importante que Voltaire lo situaba, en cuanto a importancia histórica por encima de Jesucristo.

Apolonio de Tiana ofrece otra ventaja para el buscador de maravillas y es que existe buena biografía suya escrita por G. R. S. Mead. Un buen biógrafo debe tener ciertas semejanzas con su héroe.

George Robert S Mead, nacido en 186 y muerto en 1933, era el biógrafo ideal para Apolonio de Tiana último de los secretarios privados de Madame Blavatsky, la ayudó en los últimos tres años de su vida.

Fue redactor jefe del periódico de la Sociedad de Teosofía hasta 1909. Publicó dieciséis volúmenes, entre ellos una traducción absolutamente esencial para todo investigador de los Upanishads.

Publicó un periódico muy notable, Th, Quest Review, del cual se puede decir que fue, el análogo inglés de La Tour Saint-Jacques. Era el hombre que hacía falta para biografía de un taumaturgo. Pues Apolonio, si realmente existió (cosa no absolutamente segura por lo que se refiere a otros personajes de los que hablaremos) dejó la impresión de haber sido un personaje sobrehumano, enteramente por encima de la humanidad ordinaria.


Nace en el año 17 de la Era cristiana. En el año 66 es expulsado de Roma. Viaja a la India y luego vuelve a Grecia. Manifiesta entonces unos poderes supernormales, especialmente en el año 96, cuando ve a distancia el asesinato del emperador Domiciano. Finalmente de­saparece sin que puedan encontrarse testigos de su muerte ni su tumba. Tiene entonces en­tre ochenta y cien años.

Parece haber viajado más lejos aún de la India, a uno de esos países no situados en el mapa, de los cuales hemos hablado en el capítulo anterior.


Así se citan sus palabras des­pués de estos viajes:


He visto hombres que viven en la Tierra y, sin embargo, no son de la Tierra, defendidos por todas partes y no obstante sin defensa al­guna y con todo no poseyendo nada más que lo que poseemos todos

La ciudad que visitó se llamaba Iarchas, un nombre que, evidentemente, no es indio. Por lo demás, no existe rastro alguno de ella. Las descripciones que él da guardan más semejanza con la ciencia que con el misticismo. En particular, habría visto un modelo de sis­tema solar, construído por seres superiores a la Humanidad y que se desplazaba sin ningu­na clase de soporte bajo la cúpula, construida de zafiro de un templo.



Habría visto también cuatro «ruedas vi­vientes», dispositivos procedentes de otros lugares y que transportaba mensajes de los dioses. Estos dioses habrían sido seres no humanos,superinteligentes y que se habrían retira­do de la Tierra después de haber puesto en marcha la civilización humana. En resumen, extraterrestres.

A su regreso a Grecia; Apolonio parece haberse interesado particularmente por las reliquias de las civilizaciones avanzadas que se encontraban aún en su época.

Visitó también Creta y luego Sicilia. Después, parece que pasó el resto de su vida en Egipto y tal vez más allá de Egipto, en un país que sus biógrafos han llamado Etiopía pero que nada tiene que ver con la Etiopía actual. Según él, ese país había' estado habitado por hindúes budistas. No se han encontrado huellas de tal colonización hindú en las fuentes del Nilo.

Durante toda su vida realizó milagros manifestó lo que nosotros llamamos poderes parapsíquicos: levitación, lectura del pensamiento, clarividencia y visión del futuro.

Asimismo curó enfermos y locos. Estando en Alejandría, por ejemplo, describió el incendio de un templo de Roma, lo que fue confirmado cuando llegaron las noticias.

Se le atribuye el poder de obtener fuego éter. Se trata obviamente de un fenómeno análogo al «fuego secreto» ele los alquimistas y lo que los judíos llamaban la «Gloria del señor». Aún sabemos pocas cosas a este respecto. En términos modernos, parece tratarse de un fenómeno intermedio entre la energía química y la energía nuclear, La hipótesis es necesariamente vaga a falta de pruebas.

Se negó también a subir bordo de un barco diciendo que éste naufragaría, lo cual ocurrió. Acusado de brujería, se hizo invisible ante el tribunal y luego abandonó el Palacio de Justicia.

Por su parte, consideraba todos estos fenómenos como algo totalmente secundario y completamente natural. Por lo demás, explicaba que los volcanes y las mareas son fenó­menos perfectamente naturales que el hombre algún día explicaría. Empleaba la mayor par­te de su tiempo enseñando y respondiendo a preguntas.

Físicamente, habría parecido más bien un indio que un griego. Existen dos retratos de él, así corno un busto. También hay algunas medallas. Todas esas representaciones le mues­tran con una larga barba y largos cabellos. Los discípulos tenían también el aspecto «hippy», para emplear un término moderno.

No se sabe de qué vivía, puesto que recha­zaba los regalos. Constantemente aludía al «co­nocimiento procedente de los Dioses», y a «la energía demoníaca». Pero, para él, los dioses y los demonios eran seres perfectamente reales, aunque no humanos. Los hombres poseían, según él, todos los poderes de los, dioses y de los demonios, pero generalmente no sabían utilizarlos.

Escribió muchas cartas, la mayor parte de las veces en clave, de las que han que­dado algunas. Noventa y cinco de ellas son citadas en la mayor parte de las ediciones de Apolonio. Hay una que es particularmente in­teresante, la carta número 17, de la que da­mos aquí un extracto:

Los persas llaman a aquellos que poseen la facultad divina los Magos. Un Mago, por consiguiente, es un representante de los Dioses, o que posee en sí mismo la facultad de lo divino.

También escribió libros, pero ninguno ha llegado hasta nosotros más que en forma de fragmentos. Entre estos escritos había El Libro de los Sacrificios que aconsejaba no ofrecer a los dioses ningún sacrificio, pues el uso de la razón era el único sacrificio digno de ellos (se comprende que Apolonio gustara Voltaire); Él Libro de la Adivinación, en cuatro volúmenes, basado en lo que Apolonio había aprendido en la India.

Los contemporáneos de Apolonio escribieron que nada tenía que ver con la astrología. Desgraciadamente no se ha conservado ninguno de esos cuatro volúmenes. Se cita también una vida de Pitágoras, un testamento filosófico y un himno a la memoria. .

Hay que reconocer que todo esto no justifica la reputación fantástica del personaje ha sobrevivido es porque fue constantemente un hacedor de milagros.

Es en su calidad de taumaturgo como el único biógrafo que ha llegado hasta nosotros Flavio Filostrato (175 al 245 de la Era cristiana), nos lo presenta. Esta biografía ha sido muy criticada y su autor ha sido considerado más bien como un novelista que como un biógrafo en el sentido corriente. Por desgracia, no poseemos ninguna biografía mejor.

Un discípulo de Apolonio, Damis, tomó notas en una libreta de apuntes que no ha si conservada. Tal vez se encuentre algún día, corno se han encontrado los manuscritos del Mar Muerto.

G. R. S. Mead lo espera así. Filostrato, casi dos siglos después de los acontecimientos, re­construye lo que Damis dijo de tercera o cuar­ta mano.

Se acusa a Filostrato el haber añadido mi­lagros por Su cuenta. En todo caso, está cla­ro que no restó ninguno, al contrario. Lo que parece cierto es que, como escribe muy justamente Mead, Apolonio fue a la India con un objetivo bien definido y regresó con una mi­sión.

¿A la India, o más allá de la India? No podemos responder a esta pregunta -en el es­tado actual de nuestros conocimientos Filos­trato ignoraba todo lo referente a la geografía de la India, y dice, de vez en cuando, que Apolonio- fue más allá de la India, «al fin del mundo».

¿Imagen retórica? No lo sabemos. Lo que afirma es que el centro de conoci­mientos, la central de energía que Apolonio vi­sitó en la India, era única en el mundo de su época. El propio Apolonio escribió: Me acuerdo a menudo de mis Maestros, y viajo a través del mundo enseñando lo que aprendí.

El punto esencial de esta enseñanza es que no hay que tener miedo de la muerte. No vale la pena, La enseñanza de Apolonio insiste también en el hecho de que hay que ser sano de mente, y entonces la salud del cuerpo vendrá de un modo, natural. Eso, es lo que ha redescu­bierto la moderna medicina psícosomática. ,

Como todos los personajes fuera de serie Apolonío plantea problemas difíciles de resolver. ¿Puede situarse en un mapa en centro que visitó? ¿Cómo los Superiores desconocidos de ese centro conocieron la existencia en Grecia de un joven tan excepcional? ¿Cómo lo convocaron y ¿Cuál era la misión que le encargaron en Europa? Otros tantos problemas.

Fuente:
Bergier, J. Visado para otra tierra. Barcelona: Plaza & Janes, 1979.

Véase:
The Life of Apollonius of Tyana by Flavius Philostratus (Greek, 220 CE)

Apolonio de Tiana - Postcat- La Rosa de los Vientos (093)
http://www.todorosavientos.com.es/enigmasdelmundo.htm

Los rivales de Jesús

4 de mayo de 2009

Coclé - La Pompeya Americana

Hoy Crónica Subterránea, invita a sumergirse en el estudio de una cultura americana olvidada. Hablamos de la cultura panameña Coclé. Su existencia salió a la luz, en los primeros decenios del siglo pasado, y aunque su relevancia no opaca a las siempre altas civilizaciones que otrora reinaron en este continente, su historia cuenta con datos más que sugerentes, en el siempre intrincado rompecabezas cultural y arqueológico, que son una constante en el pasado de América.

Coclé fue descubierta por un estudioso norteamericano, Alpheus Hyatt Verrill, 1871-1954, quién contaba con un extenso currículum. Hijo de un reputado zoólogo, Verrill, además de arqueología incursionó en la literatura, destacándose también como inventor. Consagró casi toda su vida al estudio de las antiguas civilizaciones americanas, profundizando en algunos de sus misterios.

Veremos como Verrill al referirse a Coclé, se muestra intrigado, no solo por la repentina desaparición de esta cultura, sino además por sus curiosas construcciones ciclopéas, a la cual no encuentra explicación normal. También refiere sobre ciertas anomalías, que son una constante al tratarse de estas culturas americanas, y que en este blog ya hicimos mención en más de una oportunidad.

La cultura Coclé destaca además, por sus fabulosos trabajos en oro, y una extraña rareza en artesanía donde se ve una extraña máquina, semejante a las excavadoras modernas, y que explicaría el porque de aquellas curiosas construcciones ciclopéas que tanto intrigaron al norteamericano[1]



LA POMPEYA AMERICANA




Si conociéramos los relatos de estas civilizaciones pretéritas, sin duda encontraríamos las historias más románticas y trágicas. Desgraciadamente, estos relatos yacen, por lo general, sepultados junto con los pobladores que hace tanto desaparecieron, sólo nos llegan de aquí y allá informaciones que nos permiten conjeturar su destino. Este es el caso de la cultura de Coclé, la cual descubrí en 1924 en Panamá.

Es preciso que no me refiera a ella como a una "cultura", pues supera tanto a las otras, que es lógico considerarla como una civilización. Mientras en muchos aspectos es totalmente diferente a otras culturas americanas, en otros en cambio, muestra notable y sorprendente similitud con culturas y civilizaciones tales como la nicoya, maya y pre-incaica. Aunque nada definitivo se conozca de su historia y época (salvo lo que podamos conjeturar por los objetos y utensilios descubiertos y por el estudio de los vestigios), hay buenas razones para considerarla como la más antigua de las culturas avanzadas en América del Sud y América Central.


La presunción se basa en parte por las alteraciones sufridas por muchas de las obras en piedra; en parte por el espesor de los depósitos aluviales y de otras clases que fueron acumulándose hasta que la cultura se perdió; y en parte por el hecho de que muchos de los restos han sido cubiertos por cenizas provenientes de un volcán cercano. Geológicamente, este volcán nos da una prueba concluyente y una acertada idea del tiempo que transcurrió desde su última erupción, Dejando de lado la cuestión de la alteración de la diorita y de otras rocas de esta localidad (asunto todavía no esclarecido), tenemos la evidencia de su gran antigüedad por los depósitos aluviales y de otra clase. Se han acumulado de cuatro doce pies de tierra desde que el lugar fué abandonado por esta ignota y culta raza que sólo nos dejó estos elocuentes y mudos testigos. No es posible justipreciar el depósito anual, pero sea cual fuere, el espesor del aluvión es tal, que probablemente han transcurrido muchísimos años desde que este pueblo prehistórico adorara y ofreciera" por última vez sacrificios a sus destronados ídolos.

Sabemos, por de pronto, que este lugar no fué ocupado desde la llegada de los europeos; de aquí que la capa superficial de légamo que cubre los fragmentos de vasijas y otros objetos, represente los residuos de por lo menos los últimos cuatrocientos años. La capa humífera proveniente de la acumulación de residuos vegetales, ha de haber sido parcialmente incinerada, por quemazones de la maleza y matorrales; y habiendo perdido así su cohesión, debió ser arrastrada por las lluvias torrenciales. Pero aunque se admita que la mitad haya sido anualmente destruída y arrastrada, la acumulación no, deberá haber pasado de dos o tres pulgadas por siglo. Según este calculo se requerirían cuatrocientos años para cada pie de tierra. Una acumulación de diez pies, indicaría que habrían pasado cuatro mil años desde que fueron erigidos los primeros monumentos. He dicho "primeros" porque es evidente que el lugar ha Sido ocupado y empleado durante centenares y quizá millares de años, puesto que en muchos sitios hay restos enterrados a doble profundidad que otros, en tanto que algunos están a ras de tierra. Pero en todos los casos se han acumulado sobre ellos varios pies de tierra.





El distrito donde estos restos fueron hallados y donde yo hice excavaciones durante seis meses, es una llanura horizontal de aluvión, que se extiende entre la costa del Pacífico y las montañas, surcada por muchas corrientes y ríos, e interrumpida ocasionalmente por colinas o cerros bajos. Exceptuando las tierras bajas ribereñas, son tierras completamente estériles e inadecuadas para la agricultura. Uno se sorprende de que este territorio haya sido tan densamente poblado, ya que los pobladores prehistóricos de esta región, eran, sin lugar a dudas, preeminentemente agricultores. La única explicación parece ser que en los días en que esta raza vivió aquí, debió tratarse de una región fértil, la que la "tufa" y las cenizas volcánicas transformaron en tierra estéril y desierta. Hay motivos que abonan esta teoría. Subiendo por sobre las llanuras hasta el pie de las cordilleras, está el volcán Guacamayo. El cráter derribado conserva todavía su forma primitiva y está chamuscado; la montaña aún atruena, humea y arroja agua caliente por sus fumarolas, y en una gran extensión de la llanura hay una capa de cenizas volcánicas no descompuesta del todo como para formar base sólida. Durante la estación de las lluvias toda la región comprendida entre la costa y el pie de los cerros, se transforma en un verdadero pantano; las corrientes inundan las orillas y anegan el llano. En los meses de sequía, las llanuras se resecan, las corrientes desaparecen o se sumergen en pozos de barro, la escasa vegetación se marchita, y todo ello se transforma a la postre en un desierto retostado.



Mi aserto de que esta región estuvo alguna vez habitada. por una numerosa y bullente población, se funda en muchos motivos: 1º) en la enorme cantidad de tumbas, monumentos ceremoniales, emplazamientos de aldeas y terraplenes; 2º) por el increíble número de fragmentos de alfarería, piedra y otros objetos, desparramados en una gran extensión; 3º) por la gran cantidad y tamaño de las estelas, monumentos e ídolos, que sólo han podido ser trasladados y erigidos por millares de manos trabajando conjuntamente. Finalmente se han encontrado restos de esta cultura sobre una superficie aproximada de quinientas millas cuadradas. Pero con ello no quiero afirmar que cada milla cuadrada de esta superficie este cubierta con restos, sino que en algunas partes los encontramos muy distanciados entre sí, y en otros lugares amontonados sobre centenares de acres. Entre los restos hay utensilios de cocina, pilotajes abandonados, terraplenes y emplazamientos de tumbas, templos y aldeas. En algunos lugares sobre las riberas de ciertos ríos, los vestigios de poblaciones se extienden a lo largo de millas y las capas con objetos abandonados de piedra y barro, se acumulan en una profundidad de cinco a veinte pies. En otros lugares las tumbas son tan numerosas que resulta prácticamente imposible cavar en cualquier parte sin descubrir un sepulcro, y esto a través de una superficie de muchos acres.


Los monumentos de piedra levantados para las ceremonias, son numerosos; hay centenares de terraplenes bajos y redondeados llenos de utensilios de alfarería y piedra, que probablemente en otro tiempo fueron cimiento de templos u otras construcciones. Pero el lugar que ha producido la mayor cantidad de restos, los más finos y asombrosos objetos, y que ha sido el núcleo de la cultura misma, es un inmenso templo o Jugar de ceremonias que bien podríamos llamar "El templo de los mil ídolos". Los restos de este enorme y prehistórico lugar de culto, cubren una llanura entre dos ríos con una superficie de más de un centenar de acres; mas sólo una pequeña parte -alrededor de diez acres- ha sido desmontada de vegetación y parcialmente excavada. Esta parte es sin embargo la más importante del conjunte, ya que probablemente fué el centro y lugar más sagrado.


Aunque cuando visité el lugar por primera vez estaba cubierto por un denso y espinoso matorral y sólo eran visibles aquí y allá los topes de las columnas de piedra, al desbrozar la maleza, las excavaciones preliminares pronto revelaron la disposición y detalles del mismo. De norte a sud y de este a oeste, se ven hileras de inmensos monumentos en piedra tallada a mano, o columnas fálicas, colocadas en un rectángulo casi perfecto. En la hilera del norte había treinta y uno de ellos, entre los cuales mediaba .un espacio de ocho a doce pies, y extendidos en línea recta de este a oeste. A un centenar de pies más allá, tanto al este como al sud, dos inmensas columnas de basalto de más o menos quince pies de altura, y alrededor de treinta pulgadas de base; ambas deterioradas y caídas a un costado. A una distancia de ciento cincuenta pies al sud de éstas y corriendo de norte a sud, conté veintisiete columnas. Doscientos cincuenta pies al sud de éstas y directamente en línea con ellas, otras dos enormes columnas parecidas a las que ya he mencionado. Trescientos pies al oeste de ellas, existía una línea en semicírculo de veinticinco columnas menores, Trescientos pies al norte de ellas y a una distancia de trescientos cincuenta pies desde la primera hilera de treinta y una columnas, conté otras veintiuna, corriendo de norte a sud. Así las tres hileras de monumentos de piedra con los dos grupos en los rincones, formaban un rectángulo con una superficie aproximada de trescientos por setecientos pies". Era un patio circundado por las grandes columnas fálicas trabajadas en duro basalto; muchas de ellas sumamente esculpidas, las que en otros tiempos debieron estar pintadas con alegres colores, ya que todavía presentan visibles manchas. Esto en sí mismo denota una sorprendente cultura, y habla elocuentemente del hercúleo trabajo de aquellos habitantes prehistóricos que cortaron, tallaron, transportaron y erigieron estos pesados monolitos. Pero a medida que el trabajo adelantaba y se practicaban nuevos hallazgos, aumentaban las maravillas del lugar. Ya en sí mismas las columnas eran asombrosas. Muchas de ellas alcanzaban de quince a veinte pies de altura por dieciséis a treinta pulgadas de base; cortadas y conformadas con pie de forma rectangular, octogonal, pentagonal, cilíndrica o elíptica; algunas de ellas cubiertas con esculturas simbólicas y glifos que parecen ser caracteres de significación desconocida.


¿ EXCAVADORA O ANIMAL MÍTICO?


Pero en las proximidades de este lugar, no se encuentra piedra de esta clase. Según revelan las últimas investigaciones, hay una cantera en un cerro ubicado a muchas millas de distancia en la margen opuesta de un anchuroso río. Parece algo más que un acto sobrehumano la extracción y el corte de estas piedras -aunque tuvieran los clivajes naturales de basalto-, el transportarlas por tierra a través de muchas millas de distancia, y el haberlas pasado a través de la corriente. Realizarlo con los mismos fines pero valiéndose de los equipos modernos, no hubiera sido empresa fácil aún empleando varios meses de trabajo. Sin embargo, la gente prehistórica que preparó y arrastró las inmensas columnas a este gran lugar de culto, sólo contaba con sus propias manos, con cuerdas, quizás con rodillos y con las más toscas herramientas. Aunque trabajaran y se sacrificaran centenares de obreros deben de haber sido necesarios años, décadas o quizás siglos para transportar desde la distante cantera hasta el templo, los centenares de monolitos con varias toneladas de peso cada uno de ellos. Uno se maravilla de la sublimidad de aquella fe, de la sinceridad, de la creencia en los dioses; fe que guió y mantuvo firme a esa raza para el cumplimiento de esta tarea mes tras mes y año tras año, hasta culminar con la total edificación del templo.

En ocasiones su esfuerzo tiene que haberles parecido desesperado. Cantidad de las columnas más finas se resquebrajaron y destrozaron al ser trasladadas, y todavía las encontramos tal cual las dejaron abandonadas por el camino. Después que las piedras más grandes llegaron intactas a su destino, recién comenzó la obra. Aun las menores columnas son tan pesadas que ocho o diez de mis más robustos peones encontraron difícil el alzarlas o moverlas; de modo que nosotros no concebimos cómo o de qué medios se sirvieron los ya olvidados constructores del templo para levantar estos inmensos monolitos en posición perpendicular, colocarlos en línea recta y tan firmemente plantados, que aún permanecen en pie.


Aún son más notables, interesantes y testigos mudos de este inexplicable trabajo, las incontables imágenes de piedra que han salido a la luz del día mediante las excavaciones. Estas, como las columnas, aparecen ordenadas en filas regulares de norte a sud, y en todos los casos con las caras mirando al este. Al este del grupo de veintisiete columnas, había dos hileras de estas imágenes de piedra. Seis pies al oeste de la misma hilera de columnas, existía una segunda línea de ídolos que en su mayoría eran zoomorfos. Seis pies al oeste de ellos otra fila de ídolos representando figuras humanas. Treinta pies al oeste de éstos, otra hilera de figuras humanas, y seis pies al oeste de ellas una nueva línea con figuras zoomorfas. Es claro que originalmente los ídolos han de haber estado colocados a distancias iguales entre sí (cada seis pies) pero al correr de los años muchos han de haberse destruído, otros se han derrumbado a uno y otro lado, no pocos deben de haberse quebrado y sus fragmentos se han esparcido, en tanto que los que han permanecido en pie están mutilados o desgastados.

Justamente en el centro de esta superficie, y enterrado a quince pies desde la superficie del suelo, se halló una enorme columna de piedra de más o menos veinte pies de largo y dos de base, cuidadosamente cortada y trabajada. La parte inferior todavía permanecía en posición perpendicular pero la parte superior se había quebrado en ,tres secciones, cada una de las cuales se hallaba a mucha distancia de las otras dos.

En la base de este monolito central encontré cuatro figuras de piedra una representando a un hombre, otra a una mujer con un niño en brazos una tercera a un jaguar y la cuarta a un ave; probablemente debieron simbolizar los cuatro puntos cardinales. De esta columna central con sus ídolos de piedra, se comprende la disposición total del lugar, ya que los ídolos y columnas irradian de esta columna central, que a no dudar debió simbolizar al sol y sus rayos. En la base de este monumento central como también en las bases de todas las otras columnas, había grandes piedras, o trozos de cuarzo semitranslúcido, o bien de jaspe rojo y amarillo artificialmente cortado, pulido y alisado en la cara superior. Evidentemente deben de haber servido para dos fines como altares para sacrificios y como apoyo para columnas e ídolos ya que algunos aparecen sumamente esculpidos alrededor de su circunferencia; uno de ellos magníficamente tallado con un reborde labrado representando a un lagarto gigantesco o a un caimán. También en infinidad de ellos se encontraron restos de esqueletos humanos -dientes y trozos de huesos calcinados- entre el carbón vegetal mezclado con la arena, que han tomado la contextura de la arenisca.

Muchos de los ídolos o figuras de piedra de esta cultura, son maravillosos ejemplos de talla prehistórica en piedra. Su tamaño varía desde algunas pulgadas hasta siete pies de altura, y representa seres humanos, aves, reptiles y prácticamente todos los cuadrúpedos de la región. Algunos representan hombres sentados sobre tronos constituídos por serpientes enroscadas, o aparecen sobre sillas o taburetes, sostenido por figuras humanas más pequeñas, o bien en pie sobre animales estilizados. En muchos se ve representada esa figura, jorobada tan peculiar que ya he mencionado y muy común a través de Centro y Sud América; una de ellas muestra una pareja como de mellizos siameses unidos por las espaldas, En otra se ve a un jaguar o puma con sus garras clavadas en un hombre herido, mientras que una nueva figura es la de un jaguar que aprisiona a un niño en sus fauces. Una última figura humana que se acaricia la barba con la mano se caracteriza por un notable y extraño parecido con el tipo asirio.

Como regla general las figuras humanas tienen una mano sobre el abdomen y la otra sobre el pecho (como las figuras típicas de Tiahuanaco), pero hay otras con las manos sobre las rodillas. Es raro que ni una sola figurilla esculpida o tallada esté representada ni con el más somero indumento; lo más parecido a ropaje sería un cordón con amuletos alrededor del cuello, tal como se ve en los ídolos más grandes y hermosos. Pero en todos los casos las figuras se ven minuciosamente talladas y llevan tocados muy característicos. Se podría deducir que tratábase de una raza nudista, mas, sin embargo, la presencia de husos pesados indican que conocían el hilado y seguramente la técnica textil.

Varía muchísimo el tipo de construcción de los ídolos, en lo cual vemos no sólo un perfecto encadenamiento en la evolución que sufrió la escultura en piedra, sino también el largo lapso transcurrido entre que el templo se comenzó y se terminó. Las figuras que están más abajo, son toscas, arcaicas y sumamente deterioradas; mientras que las más cercanas a la superficie están magníficamente cortadas, poseen más detalles y se hallan en perfectas condiciones. Pero en todos los casos, las figuras o partes esculpidas, se alzan sobre pedestales o columnas de forma cilíndrica o cuadrada, suavemente aguzadas desde su base y hermosamente trabajadas.

El más asombroso de los ídolos es uno con la figura tan parecida a la de un elefante, que no nos convence ninguna de las teorías corrientes que lo explican como estilización o exageración del tapir, o del ara o del oso hormiguero, No sólo esta figura muestra una trompa, sino que además ofrece orejas parecidas a hojas. Las rodillas aparecen dobladas en ángulo hacia adelante, tal como las de los paquidermos. Además presenta una especie de fardo atado al lomo. Es increíble que hombre alguno haya podido imaginar un ser con orejas apantalladas y con rodillas posteriores tal como las del elefante; pero es increíble también que alguien haya podido convencionalizar al tapir hasta tal punto. A mi modo de ver no hay duda de que la gente que construyó este templo de Panamá, y que había alcanzado tal grado de cultura, o debe haber visto a los elefantes, o al menos domesticado alguna especie de mastodonte, o acaso haber estado en comunicación directa y frecuente con el Oriente, oyendo de algún oriental la descripción de dicho animal. Hasta que no se ofrezca mejor explicación, no veo otra manera de Interpretar la presencia de esta figura.

Uno de los rasgos más notables de esta antigua cultura es la gran cantidad de cerámica que aparece por doquier. Los sepulcros abundan de ellas; cada, columna y cada ídolo están rodeados por masas compactas de cerámica de varios pies de espesor; y en una extensión de centenares de acres es imposible sacar una palada de tierra sin revolver trozos de ella. Tanto esta acumulación de alfarería como la de figuras de piedra, muestran a las claras la evolución de la cultura y su antigüedad. La capa inferior -de diez a veinte pies bajo la actual superficie del suelo- es de un tipo tosco y rudimentario, con pocos adornos; a lo sumo hay grabados sencillos y dibujos o adornos burdamente modelados, representando formas animales o cabezas humanas. Por encima de ésta y próxima a la superficie, la alfarería es de una calidad y belleza sin par dentro del arte prehistórico de la cerámica americana. Cierto es que la característica de esta cultura es la hermosura el colorido y los motivos de su cerámica. Con sólo echar una ojeada a los ejemplares obtenidos, se comprende el alto grado de perfección al que hablan llegado .en dicho arte. Algunas piezas podríamos estimarlas como provenientes de Méjico, otras son sorprendentemente parecidas a los ejemplares del Ecuador, Perú y Bolivia, pero la mayor parte son completamente diferentes de las hasta ahora conocidas por los arqueólogos.

Son muy comunes las formas que representan aves convencionales, reptiles, cuadrúpedos y seres humanos. Otras son del tipo retrato (tan abundantes en la alfarería incaica y. pre-incaica ) y entre ellas hay numerosas figurillas de aves, cuadrúpedos y seres humanos. Por su forma y tamaño podemos alinear las vasijas desde las pequeñas tazas y "bowls", hasta las grandes fuentes, cacharros y enormes urnas funerarias. Prácticamente están representadas todas las formas ya conocidas, además de otras que son las típicas de esta cultura. Una de ellas es una forma cuadrada o rectangular' otra es una vasija esférica terminada en un cuello largo y fino como de un botellón; y todavía hay una tercera parecida a una tetera con pico y asa. Salvo pocas excepciones, las vasijas tienen base circular y en todos los casos (aunque las más grandes tengan dos o más pies de diámetro) todas son tan extraordinariamente perfectas que parece imposible que hayan sido fabricadas sin la ayuda de la rueda de alfarero. En muchos casos los dibujos pintados sobre la alfarería son muy notables y aparentemente representan seres de tipo prehistórico. Hay uno que podemos interpretarlo como si se tratara de un pterodáctilo o lagarto volador, con los mismos detalles característicos de los de la famosa "serpiente emplumada" del antiguo Méjico. Este tema de la serpiente, reaparece con frecuencia en muchas formas, pero por lo general los dibujos de animales son tan exactos que son fácilmente reconocibles. Sin tomar en cuenta la figura central o más importante del motivo, esta alfarería se distingue por el uso de la voluta, que es de un tipo especial y complicado. A veces las mismas volutas aparecen como dibujo decorativo; en otros casos están combinadas con otros dibujos; a menudo las figuras de hombres y animales aparecen hechas con espirales hábilmente dibujadas y combinadas hasta lograr la forma deseada.

Pero el rasgo sobresaliente de esta cerámica, es la predominancia de artículos policromados y los colores empleados. No sólo usaron los colores corrientes tales como el negro, blanco, marrón, ocre y rojo con sus infinitas combinaciones y tonalidades, sino que además emplearon el azul vivo, el púrpura, el delicado color lavanda, el rosado, el anaranjado y otros. Sin embargo, el verde no aparece; probablemente debió estar prohibido o ser considerado como maléfico, ya que dicho color era común en los alrededores.

Los adornos son escasos. Se han encontrado algunos de arcilla para las orejas; algunos alfileres para los labios trabajados de un material negro lustroso; objetos de loza; otras cuentas de piedra; y yo he obtenido una hermosísima argolla para la nariz. Se trata de un magnífico ejemplar de artesanía: cortado de una piedra roja, y en los dos extremos donde se apresillaba al tabique de la nariz, terminado en perfectas cápsulas de oro. Aparte de estos fragmentos de dicho metal, no se ha encontrado más oro, aunque en los sepulcros de otras razas prehistóricas de Panamá, fueran frecuentes los adornos de ese metal.

Se hallaron numerosas piedras labradas, pero ninguna del tipo ornamental, que en otras partes de Panamá y Centro América son tan abundantes; mientras que la gran cantidad de herramientas encontradas, armas y otros utensilios pétreos, pertenecen al tipo más primitivo y rudimentario. Cotejando la hermosa alfarería y los espléndidos trabajos de piedra con los más irreconocibles útiles del mismo material, resulta difícil creer que hayan sido producidos por la misma gente la mayor parte de los instrumentos de piedra son del tipo chellean; a menudo se trata de simples trozos de piedra apenas conformados o martillados toscamente; los arcos y lanzas tienen las extremidades mal hechas, son toscos y torcidos. Sin embargo, aparentemente, la raza debió progresar en el arte de fabricar instrumentos de piedra, porque en todas partes se han encontrado hachas, pinceles, etc., bien conformados, cuya superficie ha sido pulida, Todavía se han hallado pocos de estos hermosos ejemplares pero tenemos varias herramientas parecidas a punzones y cinceles, muestras elocuentes de la industria.

Si se está de acuerdo con la conocida teoría de que los artesanos prehistóricos se valían sólo de sus útiles de piedra, no nos explicaríamos como una raza que desarrolló hasta tan alto nivel la escultura en piedra, no tuviera en dicho material instrumentos equiparables. Para cortar y esculpir formas humanas y de animales en los inmensos bloques de piedra tales como los del templo de Coclé, se habrá requerido por lo menos para cada uno la duración de una vida. Pero mientras no haya otras explicaciones y demostraciones, tendremos que creer que ése fué el caso, o confesar que es un misterio no develado aún.

Desgraciadamente la mayor parte de la alfarería encontrada, ha sido rota intencionalmente, -"asesinada" o sacrificada- durante los entierros, ritos ceremoniales y religiosos, tal como es tradicional entre muchas de las tribus actuales. Ya he dicho que 105 trozos, los instrumentos y utensilios de piedra rotos están esparcidos sobre una extensa superficie, pero aun en mayor cantidad los encontramos en el templo, especialmente alrededor de las columnas e ídolos. En muchos casos las vasijas de loza están destrozadas a pedradas, y hay piedras mezcladas entre sus trozos. Prácticamente todas las columnas e ídolos tienen manchas coloreadas, debidas a las vasijas de arcilla arrojadas contra ellas.

En infinidad de lugares los fragmentos de alfarería, de metales y de herramientas se han amontonado en tal cantidad y en forma tan compacta, que constituyen el ochenta por ciento del depósito o suelo, el cual se ha endurecido tanto que parece un bloque de ladrillo de seis a diez pies de profundidad. lo mismo ocurre en los sepulcros. Evidentemente la costumbre de este pueblo debió ser colocar a sus muertos en una inmensa urna, y ésta a su vez en una tumba forrada de arcilla; para luego cremar el cuerpo, al incendiar la tumba; con ello no sólo se calcinaba aquél, sino que también se horneaban las paredes y el piso de aquella tumba hasta dejarlos duros como ladrillos. Naturalmente que también los amigos y los deudos debieron permanecer en pie a su alrededor, formulando ofrecimientos y arrojando al fuego los utensilios y su más fina alfarería. Se supone así puesto que en casi todos los casos, los restos de las inmensas urnas funerarias están rodeados por carbón vegetal, y además completamente enterrados entre los fragmentos de herramientas, útiles de piedra y vasijas de arcilla.

Sin embargo, por lo que parece, de vez en cuando se habrían hecho sepulcros secundarios, seguramente reservados para determinado propósitos o personas. En la parte posterior de la fila de columnas en semicírculo, al sudoeste del templo, fueron profanadas otras dos de estas tumbas secundarias. los esqueletos habían prácticamente desaparecido, pero la colocación quedó revelada por las huella de los huesos en la arcilla endurecida y por algunos fragmentos de dientes los huesos habían sido colocados en pequeñas pilas bien ordenadas, con los cráneos mirando al este. Una tumba hallábase en un metate sin patas, y otra cerrada con una piedra chata, pero ambas rodeadas por cantidad de vasijas en miniatura, herramientas de piedra, etc. Cerca de ellas se encontraron rastros de un tercer sepulcro, mezclado con carbón vegetal, colocado .sobre una piedra de cuarzo encima de la base de una columna de piedra, y tallada una figura de hombre con un tocado de plumas. Todo esto parecería indicar que la tumba perteneció a un rey, jefe o sacerdote.

Aunque este templo ha sido, sin lugar a dudas, el sitio más importante para las ceremonias y para el culto de las gentes, parece evidente que los ceremoniales y sacrificios, tanto como los ofrecimientos de utensilios y demás, no se limitaban a este único lugar. En otros lugares ocupados por esta raza prehistórica, hay también filas similares de monumentos de piedra, aunque más pequeños; todos con sus característicos altares, algunos ídolos y cantidad de esos útiles sacrificados -"asesinados"- aunque en menor escala. En otras palabras: el templo principal correspondía a una gran catedral, y los otros emplazamientos menores equivalían a nuestras iglesias y capillas.

Resulta sumamente interesante conocer cómo vivía esta gente, cuáles eran sus costumbres y creencias, qué clase de viviendas habitaban y cuál fué su aspecto físico. Pero sobre estos temas poco se puede adelantar. Podemos asegurar que iban desnudos, que escaseaban sus adornos, que eran religiosos fervientes y, sobre todo, muy industriosos. Sin duda alguna fueron agricultores y debieron ser pacíficos, a juzgar por las pocas armas de guerra o caza halladas entre sus restos. Pero la presencia de redes de pescar sumergibles, algunos arcos, flechas, huesos de animales y pescados, y numerosas conchas de chama perforadas, prueban que debieron cazar y pescar en cierta escala.

Sabían cómo hilar el algodón; empleaban el hilo, cordones y cuerdas, pues éstos están representados en las tallas y en la cerámica; también muchas de sus vasijas de alfarería tienen asas en forma de cuerda. No es que simplemente estén trenzados representando una cuerda, sino que realmente aparecen hechos con tres cabos: exactamente como las cuerdas modernas. Probablemente tenían hamacas; pero como no se han encontrado restos de viviendas de piedra, podemos asegurar que debieron alojarse en viviendas de madera o caña con techos de paja, ya que éstas eran más apropiadas al clima y a la región que si hubieran sido construí das en piedra. Por la disposición del templo, estamos en condiciones de asegurar que eran heliólatras; por el número y estilo de los ídolos y efigies, se deduce que debieron reverenciar a muchos seres sagrados, y que creían en la serpiente emplumada. El hecho de que ellos "mataran" o-sacrificaran su alfarería indicaría que pensaban evitar así que los malos espíritus entraran y se quedaran en ellos. Algo por el estilo practican actualmente los indios guaymís, al norte de Panamá. Durante sus ceremonias estos indios se munen de numerosas figurillas de arcilla representando animales, seres humanos e imaginarios. No son ídolos, sino "buenos espíritus" y deidades benignas que actúan "delegados" (es decir, como por poder) de las personas imposibilitadas de asistir. Al finalizar la ceremonia se rompen o "sacrifican" y se queman en el fuego sagrado para prevenir de este modo que los malos espíritus tomen posesión de estas efigies.

Si sustituímos una columna de piedra o ídolo del mismo material por el fuego sagrado (aunque seguramente los fuegos sagrados y estos sacrificios probablemente estuvieran en auge en aquel tiempo) podríamos comprender fácilmente por qué los prehistóricos ciudadanos de Coclé destruyeron su alfarería, utensilios y otros objetos durante sus ceremonias rituales. Tal vez estimaron mucho más eficaz sacrificar sus cosas valiosas que inmolar a personas y animales. Pero conjuntamente debieron hacer sacrificios de alimentos, puesto que entre los restos de alfarería abundan conchas marinas, esqueletos de pescados e incluso huesos de otros animales. Como el templo o lugar de ceremonias ha sido usado sin lugar a dudas durante muchas centurias, no es de sorprender se hayan amontonado tal cantidad de objetos rotos alrededor de las columnas y de los ídolos sagrados.

Acerca del aspecto físico de esta gente, no podemos formular sino meras conjeturas. Sin embargo, ya que otras formas fueron pintadas con fidelidad, no hay razón para estimar que sus dibujos y esculturas sobre seres humanos no sean igualmente exactos. Partiendo de esta hipótesis, los describiremos fácilmente: debieron ser altos, bien formados, musculosos. Las cabezas eran del tipo más bien redondo que ancho; en algunos casos los cráneos aplastados artificialmente; las facciones no se asemejan a los de ninguna otra raza americana conocida. En ninguna parte encontramos la nariz grande y en pico, peculiares en las tallas aztecas y mayas. En ninguna parte tampoco, las grandes narices aguileñas de las razas pre-incaicas e incaicas, como tampoco los ojos oblicuos y mongólicos. La nariz representada tiene siempre un puente bien formado, es recta o ligeramente aguileña, y las ventanas de la nariz son estrechas. Los ojos son grandes y rectos y bien separados entre sí; los labios son más bien carnosos y gruesos, y el mentón es huidízo. No podemos decir si la piel es clara u oscura, pero si podemos asegurar que llevaban los cabellos largos, trenzados o retorcidos a la espalda como una especie de cola; o bien trenzados en forma complicadas sobre la parte superior de la cabeza, o bien cubiertos con una especie de bonetes muy ajustado y adornado.

Ahora bien. ¿Por que desaparecieron los habitantes y creyentes de este templo? ¿Qué fue lo que ahuyentó o barrió a la numerosa población en forma tan completa que no dejaron ni descendientes, ni tradiciones ni anotaciones que nos dijeran que rumbo tomaron y de dónde provinieron? ¿Cuál fue la catástrofe que destruyó la raza y su avanzada cultura? Con semejantes preguntas nos enfrentamos al estudiar los restos de otras civilizaciones americanas prehistóricas, en las que aún hay misterios sin descifrar; pero en el presente caso la respuesta es sencilla. Podemos explicar la presencia de tales ruinas y restos, basándonos en la teoría que se produjo una serie de terribles terremotos, acompañados por erupciones volcánicas. Sólo un terremoto puede haber sacudido las imágenes y las inmensas columnas de piedra. No hay otro factor que haya podido destrozarlas, lanzarlas a tal distancia, y en todas direcciones. En muchos casos los monumentos de piedra más grandes están enteramente destrozados, pero las bases permanecen sólidamente fijas y en posición perpendicular con respecto al suelo; en tantos que las partes superiores han dado una semivuelta, o bien la sección central dista más del zócalo que del remate superior.

En muchos casos los ídolos más grandes han sido encontrados boca abajo, con el pedestal en la parte superior; otros han quebrado, y las cabezas de las figuras se han hallado a un centenar de pies de los troncos. Todavía habla más elocuentemente a favor de la tesis sobre los terribles temblores de tierra, el hecho que los estratos de arcilla dura y resistente, o capa de tierra sobre la que fueron puestos los ídolos y columnas, se hallan levantados en algunos lugares, y movidos en forma tal que presentan una superficie ondulada. Más aún: en muchos sitios los restos de sepulcros y de las poblaciones están cubiertos por una fina capa de cenizas volcánicas; en cierto lugar yo logré obtener muchos fragmentos y hasta vasijas todavía intactas, enterradas bajo una capa de cenizas con más de nueve pies de espesor. Es claro que cuando se depositó, esta ceniza debió estar caliente, y de ahí que quedara adherida a la alfarería.

En mérito a lo expuesto podemos abrigar la certeza racional de que la destrucción de esta cultura fué el resultado de una de las erupciones del volcán Guacamayo, situado apenas a seis millas del emplazamiento del templo. Si tal erupción fué acompañada por otros fenómenos aun más desastrosos, como ser terribles temblores de tierra y levantamientos, éstos debieron causar aún más perjuicios que la caída de las cenizas y que el barro rojo y caliente. No es difícil el imaginarse a la aterrorizada población huyendo despavorida al comenzar la catástrofe, precipitándose tumultuosamente desde sus hogares ya arrasados, hasta el templo. Podemos pintarlos esforzándose por aplacar a sus dioses, con sacrificios al por mayor, y destruyendo alocadamente al pie de sus ídolos sus más preciados bienes. Incluso es fácil visualizar cómo debió culminar su desesperación cuando los temblores azotaban la tierra, cuando el suelo se levantaba para luego hundirse, cuando se derribaban y destrozaban sus sagrados monumentos e imágenes.[2]

Dada la naturaleza horrible de los hechos, posiblemente todos debieron sucumbir por la intensa oleada de calor, por los gases venenosos y por el cegador polvo desprendido del volcán en llamas.

[1] En el Retorno de los Brujos de Bergier y Pawles, hay una referencia a este singular estudioso más que atendible: "El arqueólogo americano Hyatt Verrill consagró treinta años a la busca de las civilizaciones desaparecidas de la América Central y de la América del Sur. Según él, los grandes trabajos de los antiguos no fueron realizados con útiles de tallar piedra, sino con una pasta radiactiva que roía el granito: una especie de grabado a escala de las grandes pirámides. Verrill pretendía haber visto en manos de los últimos hechiceros esta pasta radiactiva, legada por civilizaciones todavía más antiguas. En una novela muy buena, The bridge of Light, describe una ciudad pre-inca a la que se llega por medio de «un puente de luz», un puente de materia ionizada, que aparece y desaparece a voluntad y permite franquear un desfiladero rocoso, de otro modo inaccesible. Hasta sus últimos días (murió a los ochenta años), Verrill afirmó que su libro era mucho más que una leyenda y su esposa, que le sobrevivió, sigue afirmándolo".
[2] Llama la atención el hecho que que en la leyenda de los aztecas o mito de los toltecas, se hable de una violentea erupción volcánica cerca de la ciudad de Tollan, en la que los jefes de dicha ciudad ordenaron que se hicieran sacrificios en masa para aplacar a los dioses. Aunque sin lugar a dudas hubo erupciones de igual índole que destruyeron en muchos lugares los emplazamientos prehistóricos, lo que realmente debió ocurrir en Coclé es sorprendentemente parecido con cierta antigua leyenda nahua. No es imposible que la leyenda tenga su origen en la erupción de Coclé. Hay pruebas que una erupción desvastadora condujo a sacrificios en masa, cosa que sabemos también ocurrió en Coclé. Pero también hay probabilidades de que muchos escaparan, ya que en el lugar del templo no hay indicios de que las cenizas o polvos cayeran sobre él. Además, indudablemente aquellos que pudieron sobrevivir encontrarían que sus dioses eran impotentes para ayudarlos en aquel trance, y buscarían algún refugio en su huída. También parece indudable que tuvieran canoas en los ríos cercanos, y algunos pudieran huir con ellas, mientras que otros debieron escapar a pie, hacia el norte y hacia el sud. Diseminados por todas partes, deben haber retrogradado a su estado salvaje primitivo y haber perdido, al mezclarse con otras razas) su pasada cultura e identidad, tal como aconteció en casos semejantes. Mirado desde otro punto de vista, también podrían haber llevado con-sigo su cultura, y ya entre otras razas aumentado, prosperado y creado hasta nuevas culturas y civilizaciones; y éstas, aunque bajo apariencias diferentes, podrían mostrar la –la influencia de las artes y la cultura de Coc1é. Hay numerosas razones para creerlo así, a lo que en posteriores capítulos aludiré detalladamente. (N. de! Autor.¡)



Fuente:
Verrill, A. Hyatt. Viejas Civilizaciones del Nuevo Mundo. Buenos Aires, Argonauta, 1947.

Véase:
http://stillwoods.blogspot.com/search/label/Verrill

http://www.museum.upenn.edu/SitioConte/Container/default.htm


River of Gold

28 de abril de 2009

La muerte negra - William Bramley

La Muerte Negra
William Bramley

Hoy Crónica Subterránea rescata del archivo un capítulo de Los Dioses del Edén (1989), del genial William Bramley, ya citado en este blog cuando la redacción del post sobre los enigmas de Saint Germain. ¿Existe una inteligencia activa, opositora a la Humanidad, como la expresada por Charles Fort en El Libro de los Condenados? ¿Somos propiedad de alguien en las sombras? Tal es la inquietante revelación que nos transmite su autor. 




La Muerte Negra

LA CENTRALIZACIÓN DEL poder Papal culminó bajo el Papa Inocencio IV, quien sostuvo las riendas Papales desde 1243 hasta 1254. Inocencio IV intentó convertir el Papado en la más alta autoridad política del mundo, proclamando que el Papa era el “vicario [representante terrenal] del Creador (a quien) cada criatura humana está sujeta.”

Fue bajo Inocencio IV que la Inquisición fue convertida en una institución oficial de la Iglesia católica romana.


A pesar de la opresión de la Inquisición, Europa en siglo del 13 estaba empezando a recuperarse de la ruptura económica y social causada por las Cruzadas. Las señales de un renacimiento europeo eran visibles en el ensanchamiento intelectual y los horizontes artísticos. El comercio con otras partes del mundo hizo mucho para enriquecer la vida europea. Europa estaba entrando en una era en que la caballerosidad, la música, el arte, y los valores espirituales estaban jugando papeles importantes. Apenas un siglo de este progreso había pasado, sin embargo, antes de que un desastroso evento abruptamente lo llevara a una parada temporal. Ese evento fue la Plaga Bubónica, también conocida como la Muerte Negra.


La Muerte Negra empezó en Asia y pronto se extendió a Europa, donde mató bien más de 25 millones de personas (aproximadamente un tercio de la población total de Europa) en menos de cuatro años. Algunos historiadores calcularon las muertes a cerca de 35 a 40 millones de personas, o como la mitad de todos los europeos.


La epidemia se extendió primero a través de Europa entre 1347 y 1350. La Plaga Bubónica continuó golpeando Europa con decreciente fatalidad cada diez a veinte años en brotes efímeros todo el tiempo hasta los 1700. Aunque es difícil de calcular el número total de muertes en ese período de 400 años, se cree que más de 100 millones de personas pueden haber muerto de la Plaga.


Se cree que la Muerte Negra fue causada por dos tipos de plaga. La primera es la tipo “bubónica”, que fue la más común. La forma bubónica de la Plaga se caracteriza por inflamaciones de los nódulos linfáticos; estas inflamaciones se llaman “bubos.” Los bubos van acompañados de vómitos, fiebre y muerte en pocos días si no es tratada.


Esta forma de plaga no es contagiosa entre los seres humanos: requiere un portador activo, como una pulga. Por esta razón, muchos historiadores creen que los roedores infestados de pulgas causaron la Plaga Bubónica. Se conoce que los roedores llevan la enfermedad aún hoy. Un número de registros de entre 1347 y los tardíos 1600 hablan de infecciones de roedor antes de varios brotes de la Muerte Negra, prestando la creencia de la teoría roedora.



La segunda forma de plaga que contribuye a la Muerte Negra es un tipo muy contagioso, conocido como la plaga “neumónica”. Es caracterizada por escalofríos, respiración rápida, y toser sangre. Las temperaturas del cuerpo son altas, y la muerte normalmente le sigue, de tres a cuatro días después del brote de la enfermedad. Este segundo tipo de plaga casi siempre es fatal y se transmite mejor en el tiempo frío y con ventilación deficiente. Algunos médicos hoy creen que fue esta segunda forma de plaga, la “plaga neumónica” la que fue responsable de la mayor parte de las muertes por la Muerte Negra, debido al hacinamiento y las deficientes condiciones higiénicas prevalecientes entonces en Europa.

Normalmente nosotros agitaríamos nuestras cabezas a este trágico período de historia humana y estamos agradecidos que la medicina moderna ha desarrollado curas para estas pavorosas enfermedades. Sin embargo, todavía preocupan los enigmas sobre la Muerte Negra. Muchos brotes ocurrieron en el verano durante el tiempo cálido en regiones no populosas.


No todos los brotes de plaga bubónica fueron precedidos por infecciones por roedores; de hecho, sólo una minoría de casos parecía estar relacionada con un aumento en la presencia de estos animales. El mayor enigma sobre la Muerte Negra es cómo pudo golpear poblaciones humanas aisladas que no tenían ningún contacto con las áreas infectadas más tempranas. Las epidemias también tendieron a terminar abruptamente.


Para resolver estos enigmas, un historiador normalmente revisaría los archivos de los años de la Plaga para ver lo que las personas estaban reportando. Al hacerlo, encuentra historias tan impactantes e increíbles que es probable que las rechace como fantasías y supersticiones de mentes horriblemente asustadas. Muchas gentes a lo largo de Europa y otras regiones heridas por la Plaga en el mundo estaban reportando que los brotes de la Plaga fueron causados por “lloviznas” que olían a podrido.



Esas lloviznas frecuentemente aparecían después de inusuales luces luminosas en el cielo. El historiador rápidamente descubre que las “lloviznas” y las luces luminosas fueron mucho más frecuentemente reportadas y en muchas más ubicaciones que aquellas infectadas por roedores. Los años de la Plaga fueron, de hecho, un período de fuerte actividad OVNI. ¿Qué eran, entonces, esas misteriosas lloviznas?


Hay otra manera muy importante de transmisión de los gérmenes de la plaga: a través de armas biológicas con gérmenes. Los Estados Unidos y la Unión Soviética hoy tienen reservas de existencias de armas biológicas que contienen plaga bubónica y otras enfermedades epidémicas. Los gérmenes se almacenan vivos en recipientes que rocían las enfermedades al aire, en espesas, visibles y artificiales lloviznas o nieblas. Cualquiera que respire en la llovizna inhalará la enfermedad. Hay suficientes armas de gérmenes hoy en día como para barrer una buena parte de la humanidad. Los reportes de idénticas lloviznas inductoras de enfermedades de los años de la Plaga sugieren fuertemente que la Muerte Negra fue causada por armamento biológico de gérmenes de guerra. Permítanos echar una mirada a los increíbles informes que llevan a esa conclusión.


Al primer brote de la Plaga en Europa le siguieron una serie inusuales de eventos. Entre 1298 y 1314, siete grandes “cometas” fueron vistos sobre Europa; uno era de “terrorífica oscuridad.” Un año antes del primer brote de la epidemia en Europa, una “columna de fuego” fue registrada sobre el palacio papal * en Aviñón, Francia.


* Éste fue el segundo papa no autorizado que asumió el título como resultado de un cisma dentro de la Iglesia católica. El título completo es, “Una crónica de prodigios y augurios que han ocurrido más allá del orden correcto, funcionamiento y trabajo de la naturaleza, en ambas regiones, superiores e inferiores de la tierra, del principio del mundo hasta estos tiempos presentes".


Más temprano, en ese mismo año, una “bola de fuego” fue observada sobre París; según informes, se mantuvo visible a los observadores durante algún tiempo. Para las personas de Europa, estos avistamientos fueron considerados agüeros de la Plaga que pronto siguió a este acontecimiento.


Es verdad que algunos reportaron que los “cometas” eran probablemente sólo eso: cometas. Algunos también pueden haber sido pequeños meteoros o bólidos (grandes meteoros llameantes). Hace siglos, las personas generalmente eran mucho más supersticiosas de lo que son hoy, por lo que los meteoros naturales y similares fenómenos prosaicos eran reportados como precursores de desastres más tarde, aunque no hubiera ninguna conexión real.


Por otra parte, es importante notar que casi cualquier objeto raro en el cielo fue llamado “cometa.” Un buen ejemplo se encuentra en un exitoso libro publicado en 1557, "Una Crónica de Prodigios y Presagios..." por Conrad Lycosthenes.


En la página 494 del libro de Lycosthenes leemos de un “el cometa” observado en el año 1479:


“Un cometa se vio en Arabia en forma de una viga de madera con punta aguda...”


La ilustración acompañante, basada en descripciones de testigos oculares muestra lo que claramente se parece a la mitad delantera de un cohete entre algunas nubes.


El objeto parece tener muchas portillas (ventanas). Hoy nosotros llamaríamos al objeto un OVNI, no un cometa. Esto nos lleva a preguntarnos a cuántos antiguos “cometas” eran realmente objetos tipo cohete. Por consiguiente, cuando nos confrontamos con un antiguo informe de cometa, no sabemos realmente con que tipo de cosa estamos tratando, a menos que haya una descripción más completa. Un informe de un súbito aumento de “cometas” o similares fenómenos celestiales pueden, de hecho, significar un aumento en la actividad OVNI.


El eslabón entre los inusuales fenómenos aéreos y la Muerte Negra fue inmediatamente establecido durante los primeros brotes de la Plaga en Asia. Como un historiador nos dice:


Los primeros informes [de la Plaga] salieron del Este. Ellos estaban confundidos, asustados, exagerados, como suelen ser a menudo los informes de esa parte del mundo: descripciones de tormentas y terremotos; de meteoros y cometas arrastrando gases nocivos matando árboles y destruyendo la fertilidad de la tierra...


El pasaje anterior indica que extraños objetos voladores estaban haciendo más que simplemente extendiendo la enfermedad: también estaban, al parecer, rociando químicos o defoliantes biológicos en el aire. El pasaje anterior hace eco a las antiguas lápidas mesopotámicas que también describieron defoliación del paisaje por los antiguos “Dioses” custódiales. Muchas víctimas humanas de la Muerte Negra pueden haber sido causadas por tales defoliantes.


La conexión entre los fenómenos aéreos y plaga había empezado siglos antes de la Muerte Negra. Vimos los ejemplos en nuestra discusión más temprana, de la Plaga de Justiniano. También leímos de otra fuente acerca de una gran plaga que había salido, según informes recibidos, por el año 1117—casi 250 años antes de la Muerte Negra.


Esa plaga también fue precedida por raros fenómenos celestiales:



En enero de 1117, un cometa pasó como ejército ardiente desde el Norte hacia el Oriente, la luna estaba cubierta de color rojo-sangre en un eclipse, un año después, una luz parecía más brillante que el sol. Esto fue seguido por un gran frío, hambre, y plagas, de las que se dice que un tercio de humanidad pereció. *


* No he visto mención alguna de esta plaga en ningún otro libro de historia. Puede haber sido una plaga local que no destruyó la tercera parte de la humanidad, sino que una tercera parte de la afligida población local.


Una vez fue comenzada la Muerte Negra medieval, los notorios fenómenos aéreos continuaron acompañando a la pavorosa epidemia. Informes de muchos de estos fenómenos fueron recogidos por Johannes Nohl y publicados en su libro, La Muerte Negra, Una Crónica de la Plaga (1926). Según el Sr. Nohl, por lo menos 26 “cometas” fueron registrados entre 1500 y 1543. Quince o dieciséis fueron vistos entre 1556 y 1597. En el año 1618 se observaron ocho o nueve.


El Sr. Nohl hace énfasis en la conexión que percibieron las personas entre los “cometas” y las subsecuentes epidemias:


En el año 1606 después de que fue visto un cometa, una plaga general atravesó el mundo.


En 1582 un cometa trajo una plaga tan violenta sobre Majo, Praga, Thuringia, Los Países Bajos, y otros lugares.


En Thuringia se llevó a 37,000 víctimas y en los Países Bajos 46,415.


De Viena, Austria, nos dan la siguiente descripción de un evento que pasó en 1568. Aquí vemos una conexión entre un brote de Plaga y un objeto descrito de manera notablemente similar a un puro moderno o un OVNI en forma de viga:


Cuando a la luz del sol y a la luz de la luna fueron vistos un lindo arco iris, y una viga ardiente que cubría con sus alas la iglesia de Santa Estefanía, le siguió una violenta epidemia en Austria, Suabia (Schwaben), Augsburg, Wuertemberg, Nueremburg, y otros lugares llevándose a seres humanos y ganado. 5


Usualmente ocurrieron avistamientos de inusuales fenómenos aéreos, de varios minutos a un año antes de un brote de la Plaga. Donde hubo un lapso entre tal avistamiento y la llegada de la Plaga, a veces se reportó un segundo fenómeno: la aparición de aterradoras figuras similares a humanos vestidos de negro. Esas figuras, a menudo fueron vistas en las afueras de un pueblo o caserío, y su presencia señalaría el brote casi inmediato de una epidemia casi.


Un resumen escrito en 1682 cuenta tal visita un siglo antes:


En Brandeburgo [Alemania] aparecieron, en 1559, hombres horribles, quienes eran, al principio, quince, y luego solo se vieron doce. Los primeros tenían al lado de sus posteriores, pequeñas cabezas, los otros, atemorizantes caras y largas guadañas con las que cortaban en las avenas, para que el silbido pudiera oírse a gran distancia, pero las avenas seguían estando de pie.


Cuando una cantidad de gente salió corriendo para verlos, ellos siguieron segando. La visita de los extraños hombres a los campos de la avena fue seguida inmediatamente por un severo brote de la Plaga en Brandeburgo.


Este incidente plantea intrigantes preguntas: ¿Quiénes eran las misteriosas figuras? ¿Que eran los largos instrumentos como guadañas que sostenían, los cuales emitían un fuerte y crujiente sonido? Parece que las “guadañas” pudieran haber sido largos instrumentos diseñados para rociar veneno o gases cargados de gérmenes. Esto significaría que las personas de los pueblos interpretaron mal el movimiento de las “guadañas” como si estuvieran cortando las avenas cuando, de hecho, los movimientos eran actos para rociar aerosoles en el pueblo.


Similares hombres vestidos de negro fueron reportados en Hungría:


. . . en el año de Cristo 1571 se vio en Cremnitz, en los pueblos montañeses de Hungría, en el día de la Ascensión, por la tarde, con gran perturbación para todos, aparecer sobre el monte Schueler muchos jinetes negros, y la opinión prevaleciente fue que los Turcos estaban haciendo una correría secreta, pero desaparecieron rápidamente de nuevo, y a partir de esto brotó una rabiosa plaga en el vecindario.


Hombres extraños vestidos de negro, “demonios,” y otras aterradoras figuras fueron observadas en otras comunidades europeas. Las aterradoras criaturas fueron observadas a menudo llevando largas “escobas” “guadañas” p “espadas” que eran usadas para “barrer” o “tocar” las puertas de las casas del pueblo. Los habitantes de esas casas cayeron enfermos poco después con la plaga.


Es de estos reportes que las personas crearon la imagen popular de la “Muerte” como un esqueleto o demonio llevando una guadaña. La guadaña vino a simbolizar el acto de la Muerte derribando a las personas como tallos de granos. Viendo esta persistente imagen de la muerte, podemos, de hecho, estar viéndole la cara a un OVNI.


De todos los fenómenos conectados a la Muerte Negra, el más frecuentemente reportado fueron las extrañas y nocivas “lloviznas.” Los vapores fueron observados a menudo incluso cuando los otros fenómenos no lo fueron. El Sr. Nohl señala esa húmeda niebla era “un rasgo que precedía la epidemia a lo largo de todo su curso.” 8 Muchos grandes médicos de ese tiempo lo tomaron como un hecho el que la Plaga era causada por las extrañas lloviznas.


Esta conexión fue establecida al mismo principio de la Muerte Negra, como nos dice el Sr. Nohl:


El origen de la plaga fue en China, se dice que allí comenzó a rabiar ya en el año 1333, después de una terrible llovizna que emitía un tremendo hedor infectando el aire. 9


Otra cuenta dice que la Plaga no se extendió de persona a persona, sino que era contraída respirando el aire mortalmente hediondo:


Durante el todo del año de 1382 no hubo ningún viento, y por consecuencia el aire se volvió pútrido, por lo que brotó una epidemia, y la plaga no pasó de un hombre a otro, pero todos los que murieron de ella lo recibieron directamente del aire.


Informes de “lloviznas” y nieblas mortales y “pestilentes” vinieron de todas partes del mundo infectados con la Plaga:


Una crónica de Praga describe la epidemia en China, India y Persia; y el historiador florentino Matteo Villani que tomó el trabajo de su hermano, Giovanni después de que este murió de la plaga en Florencia, retransmitió un relato de terremotos y nieblas pestilenciales de un viajero en Asia.


El mismo historiador continúa:


Un incidente similar de terremotos y nieblas pestilenciales fue reportado en Chipre, y se creyó que el viento había sido tan venenoso que los hombres fueron derribados y murieron de ello.


Él agrega:


Relatos alemanes hablan de una llovizna (o niebla) de fuerte y vil olor que avanzó desde el Este y se extendió sobre Italia.


El autor dice que en otros países:


. .. las personas estaban convencidas que podrían contraer la enfermedad por el hedor, o incluso, como a veces fue descrito, realmente veían pasar la plaga por las calles, como una pálida niebla.


Él resume, bastante dramáticamente:


La misma tierra parecía en estado de convulsión, estremeciéndose y escupiendo, poniendo adelante vientos fuertemente venenosos que destruían animales y plantas y llamaban a enjambres de insectos a la vida para completar la destrucción.


Otros escritores hacen eco de acontecimientos similares. Un periódico de 1680 informó este curioso incidente:


Entre Eisenberg y Dornberg, treinta féretros fúnebres [con la arqueta de pie], todos cubiertos con tela negra fueron vistos en pleno día, entre ellos en un féretro, un hombre de negro estaba de pie con una cruz blanca. Cuando éstos desaparecieron, se formó un gran calor, tanto que la gente en este lugar apenas podían resistirlo. Pero cuando se puso el sol, ellos se sumieron en gran perturbación. Después de esto entró la epidemia en Thuringia y en muchos lugares.


Más al sur, en Viena:


.. . las lloviznas con mal aroma son culpadas, como indicativo de la plaga, y de éstos, de hecho, algunos fueron observados el pasado otoño.


Directamente del pueblo de de Eisleben, asolado por la plaga, conseguimos esta entretenida, y quizás exagerada cuenta del periódico, publicada el 1º de septiembre de 1682:


En el cementerio de Eisleben en el 6 inst. [?] por la noche, fue notado el siguiente incidente: Cuando durante la noche, los sepultureros estaban trabajando duro, excavando trincheras, ya que en varios días habían muerto ochenta o noventa personas, ellos de repente observaron que la iglesia del cementerio, especialmente el púlpito, fue iluminado por una brillante luz como si fuera del sol. Sin embargo, al querer llegar allí, entró una oscuridad muy negra y profunda, luego vino del cementerio una espesa niebla, que ellos apenas podían verse entre sí, por lo que tomaron estos sucesos como un mal presagio. Así, de día y de noche se veían malos espíritus asustando a la gente, duendes sonriéndoles abiertamente y golpeándolos, pero también muchos fantasmas y espectros.


La misma historia del periódico agrega después:


Cuando Magister Hardte expiró en su agonía, se vio que un humo azul subió de su garganta, y esto en la presencia de la muerte; lo mismo ha sido observado en el caso de otros que expiraban. De la misma manera se podía observar el humo azul subiendo de los arcones de las casas de los habitantes de Eisleben que habían muerto. En la iglesia de san Pedro se podía observara el humo azul arriba, cerca del techo; en esta cuenta, la iglesia era evitada, particularmente cuando fue exterminada la parroquia.


Las “lloviznas” o los venenos de la Plaga eran lo suficientemente espesos como para mezclarse con la humedad normal del aire y convertirse en parte del rocío de la mañana. Se les advirtió a las personas que tomaran las siguientes precauciones:


Si un pan recientemente horneado se ponía durante la noche al final de un polo, y por la mañana se encontraba enmohecido e internamente con moho verde, amarillo e incomible, y al arrojarlo a las aves y a los perros causara que estos murieran después de comerlo, en una manera similar, si las aves bebían el rocío de la mañana y éstas morían como consecuencia, entonces el veneno de la plaga estaba muy cercano.


Como hemos observado anteriormente, las letales “lloviznas” estaban directamente asociadas con brillantes luces en el cielo. También se reportaron otras fuentes para los hedores.




Por ejemplo, Forestus Alcmarianos escribió de una monstruosa “ballena” que se encontró, que era:


28 ells [105 pies] de longitud y 14 anas [33 pies] de ancho que, viniendo del mar occidental, fue tirada a la orilla de Egemont por grandes olas y era incapaz de alcanzar de nuevo el mar abierto; producía tanta podredumbre y malignidad del aire, que muy pronto brotó una gran epidemia en Egemont y sus alrededores.


Es una lástima que el señor Alcmarianos no proporcionó una descripción más detallada de la mortal ballena, porque pudiera haber sido una moderna nave OVNIs que ha sido observada entrando y saliendo de lugares de agua... Por otra parte, la ballena del señor Alcmarianos simplemente pudo haber sido solo eso: una ballena muerta pudriéndose, que fue arrastrada a la orilla justamente antes de un brote de la Plaga en las cercanías.


Es importante notar que las sucias lloviznas y los malos aires fueron culpados de muchas otras epidemias en la historia. Durante una plaga en la antigua Roma, el famoso médico Hipócrates (460337 A.C.) declaró que la enfermedad era causada por trastornos corporales llevados por cambios en la atmósfera. Para remediar esto, Hipócrates hizo que la gente construyera grandes hogueras públicas. Él creyó que los fuegos grandes pondrían el aire bien.


El consejo de Hipócrates, sin embargo, fue seguido siglos después por médicos durante la Plaga medieval. Los médicos modernos toman una vista oscura del consejo de Hipócrates en este tema, en la creencia que Hipócrates era ignorante acerca de las verdaderas causas de la Plaga. En la realidad, las grandes hogueras al aire libre eran la única defensa concebible contra la Plaga, si esta, de hecho, fuera causada por los aerosoles saturados de gérmenes. No se habían inventado vacunas para combatir la Plaga, por lo que la única esperanza era quemar las mortales lloviznas o neblinas con fuego. Hipócrates y aquellos que siguieron su consejo pueden realmente haber salvado algunas vidas.


Significativamente, las plagas bubónicas y neumónicas no fueron las únicas enfermedades infecciosas en la historia, que fueron extendidas por medio de extrañas y letales nieblas. La mortal enfermedad intestinal, el cólera, fue otra:


Cuando el cólera brotó a borde de la nave de Su Majestad, la Britannia en el Mar Negro en 1854, varios funcionarios y hombres afirmaron positivamente que, inmediatamente antes del brote, una curiosa y oscura niebla subió del mar, y pasó sobre la nave. La niebla se había, apenas aclarado del navío cuando fue anunciado el primer caso de la enfermedad.


También fueron reportadas neblinas azules en relación con los brotes de cólera de 1832 y 1848-1849 en Inglaterra.


Como se mencionó anteriormente, las plagas tenían una importancia religiosa muy fuerte. En la Biblia, se dijeron que las plagas eran el método de Jehovah para castigar a las personas por el mal.


“Presagios” precediendo la Muerte Negra tenían mucha semejanza a los “presagios” reportados en la Biblia:


Hombres confrontados con el terror de la Muerte Negra fueron impresionados por la cadena de eventos que llevaron finalmente a la plaga, y las cuentas de la llegada de la pestilencia del siglo 14 seleccionaron de entre todos los eventos ominosos que deben de haber ocurrido en los años precediendo al brote de 1348, aquellos que tenían estrecha similitud con las diez plagas del faraón: rupturas en la atmósfera, tormentas, raras invasiones de insectos, fenómenos celestiales.


Además, la forma Bubónica de la plaga era muy similar, si no idéntica, a algunos de los castigos infligidos por “Dios” en el Antiguo Testamento:


Pero la mano del Señor era pesada sobre las personas de Asdod [una ciudad Filistea], y los destruyó, y los mató con tumores [dolorosas ampollas].


1 SAMUEL 5:6


. .. la mano del Señor estuvo contra la ciudad [Gath, otra ciudad Filistea] con un gran quebrantamiento: y afligió a los hombres de aquella ciudad, jóvenes y viejos, y se llenaron de tumores en sus partes secretas.


1 SAMUEL 5:9


. .. y había consternación de muerte en toda la ciudad, y la mano de Dios se había agravado allí. Y los que no morían, eran heridos de tumores; y el clamor de la ciudad subía al cielo.


1 SAMUEL 5:11-12


El aspecto religioso de la Muerte Negra medieval fue reforzado por los informes de sonidos de truenos con relación a los brotes de la Plaga. Los sonidos eran similares a aquellos descritos en la Biblia, que acompañaban la aparición de Jehovah. Curiosamente, también son los sonidos comunes a algunos avistamientos de OVNIs:


Durante la plaga de 1565 en Italia, retumbos de truenos fueron escuchados día y noche, como en una guerra, junto con el tumulto y ruido como el de un poderoso ejército. En Alemania, en muchos lugares, se escuchó un ruido como si un coche fúnebre estuviera atravesando las calles de manera autónoma....


Ruidos similares acompañaron extraños fenómenos aéreos en avistamientos relacionados con la Plaga, en Inglaterra. El objeto descrito en la cita abajo permaneció visible durante una semana y parece ser un verdadero cometa o planeta (como Venus); sin embargo, algunos de los otros objetos sólo pueden ser etiquetados como “no identificados.”


El Historiador Walter George Bell, deduciendo de las escrituras del período, resumió: Tarde durante las oscuras noches de diciembre del año 1664, los ciudadanos de Londres se sentaban a mirar una nueva estrella llameante, con una “poderosa charla”. El Rey Carlos II y su Reina miraron fijamente hacia afuera de las ventanas en Whitehall. Sobre el este surgió, alcanzando una altitud no muy alta, y se hundió abajo, en el horizonte suroeste entre las dos o las tres de la madrugada. En una semana o dos se había ido, y luego llegaron cartas de Viena notificando un a vista similar de un cometa brillante, y “en el aire, la aparición de un Ataúd que causó gran ansiedad de pensamiento entre las personas.”


Erfurt vio con él otras terribles apariciones, y los oyentes detectaron ruidos en el aire, como de fuegos, y sonidos de cañón y tiros de mosquetes. El reporte decía que una noche, en el siguiente mes de febrero, centenares de personas habían visto llamas de fuego durante una hora seguida, que parecían estar siendo tirados desde Whitehall a San James y luego de regreso a Whitehall, donde después desaparecieron.


En marzo entró en los cielos un cometa todavía más luminoso, visible dos horas después de la medianoche, y continuando así hasta la luz del día. Con los tales ominosos portentos fue introducida la Gran Plaga en Londres. 25


Otros “presagios” menos frecuentes también fueron reportados con relación a la Muerte Negra. Algunos de esos fenómenos eran obvias ficciones. Significativamente, las ficciones no fueron extendidas y raramente fueron exportadas fuera de las comunidades en que se originaron.


Las citas precedentes proporcionan evidencia que OVNIs (es decir la sociedad Custodial ) han bombardeado a la raza humana con enfermedades mortales. Esta evidencia es particularmente intrigante cuando consideramos demandas hechas por varios contactados modernos de OVNIs, que dicen que están relevando mensajes de la sociedad OVNI a la humanidad.


Algunos de ellos demandan que los OVNIs están aquí para ayudar a la humanidad y que los OVNIs erradicarán la enfermedad en la Tierra. La civilización OVNI, según reportes recibidos, no tienen enfermedades. Si la civilización Custodial es, de hecho, tan saludable, quizás es sólo porque no está siendo bombardeada con armas de gérmenes. Si los OVNIs verdaderamente pensaran quizá traer la salud a la raza humana, todo lo necesitarían hacer eran dejar de rociar agentes biológicos infecciosos en el aire de la Tierra.


La Muerte Negra no sólo mató a un gran número de personas, también causó profundas heridas psicológicas y sociales. En el pasado, la gente estaba convencida que las epidemias eran el castigo de Dios por el pecado, y esto causó profunda introversión. Era natural que las personas se acusaran a ellos mismos y a sus vecinos de maldad y se preguntaran qué habían hecho para “merecer” su castigo. Raramente se les ocurrió a las víctimas, que las plagas, aun cuando deliberadamente infligidas, no tenían nada que ver con intentar hacer a los seres humanos más virtuosos. Después de todo, los efectos sociales y psicológicos de la Plaga produjeron el resultado opuesto.


La miseria y desesperación generadas por los masivos peajes de muerte trajeron consigo un extendido decaimiento ético. En un ambiente agonizante, muchas personas no cuidarán ya sobre si sus acciones son buenas o malas; ya que de todos modos van a morir. En el clima de temor de la Plaga medieval, los valores espirituales fueron notoriamente rechazados y aumentó grandemente la aberración mental. Los mismos resultados se observan durante la guerra. Aunque la Biblia y otros trabajos religiosos pueden predicar que la plaga y las guerras son creadas por “Dios” para hacer finalmente a la raza humana más virtuosa y espiritualmente avanzada, el efecto es siempre el contrario.


La naturaleza cataclísmica de la Muerte Negra sombreó otro hecho desastroso de los años de la Plaga: un esfuerzo renovado por parte de los cristianos para exterminar a los judíos. Circularon falsas imputaciones de que los judíos estaban causando la Plaga, envenenando los pozos. Estos rumores avivaron un temeroso odio contra los judíos dentro de las comunidades cristianas devastadas por la epidemia.


Muchos cristianos participaron en los genocidios que pueden haber exigido tantas vidas si no más, que la matanza de judíos por los Nazis en el 20 siglo. Según la Enciclopedia de Collier:


Ese país [Alemania] figura como el sitio de brutales matanzas en la mayor y más ancha escala posible, que periódicamente barrió el país del extremo a extremo. Éstos culminaron en el momento de la terrible plaga de 1348-1349, conocida como la Muerte Negra. Quizás porque su conocimiento médico y estilo de vida higiénico los hicieron un poco menos susceptibles que otros, los judíos fueron propensos a que los acusaran de haber propagado deliberadamente la plaga, y cientos de comunidades judías, grandes y pequeñas, fueron borradas de la existencia o reducidas a la insignificancia.


Después de esto, sólo quedó un remanente quebrantado en el país, principalmente en los pequeños señoríos que los protegieron e incluso los animaron, a causa de ventajas financieras que ellos traían. Sólo unas pocas grandes comunidades judías alemanas, como Frankfurt-am-Main o Worms, manejadas para mantener una existencia ilesa desde los tiempos Medievales para adelante.


Los genocidios fueron a menudo instigados por gremios comerciales alemanes que excluyeron a los judíos del número de miembros. Muchos de esos gremios eran vástagos directos de los gremios de la antigua Hermandad. De hecho, el número de miembros en las organizaciones de la Hermandad y los gremios de comercio europeo todavía sobrepasaban pesadamente en el siglo 14, con dirección en los gremios a menudo sostenidos por miembros de otras organizaciones de la Hermandad. De nuevo, aquí fue un caso en que la red de la Hermandad corrompida era una significativa contribuyente, si no la fuente primaria, de un mayor genocidio histórico.


Alemania no fue la única nación que organizó las matanzas judías. Lo mismo ocurrió en España. En 1391, una matanza de judíos fue perpetrada a lo largo de casi toda la península española.


Aunque los asustados cristianos proporcionaron la mano de obra para estos terribles genocidios, sus actividades no siempre fueron endosadas por el Papado. Al crédito de Clemente VI, quien sirvió como Papa de 1342 hasta 1352, él intentó casi inmediatamente proteger a los judíos de la matanza. Clemente VI emitió dos bulas Papales que declaran a los judíos inocentes de los cargos contra ellos. Las bulas ordenaban a todos los cristianos cesar sus persecuciones.


Sin embargo, Clemente VI no tuvo éxito totalmente, porque por ese tiempo muchos de los gremios comerciales secretos se habían vuelto una facción unida, comprometida en actividades anti-papales. El Papa Clemente tampoco desmanteló la Inquisición, y la Inquisición hizo mucho para crear un clima social generalmente opresivo en el cual tales matanzas podrían ocurrir.


La combinación de Plaga, la Inquisición, y el genocidio proporcionaron todos los elementos necesarios para cumplir la profecía apocalíptica. La Iglesia católica estaba al borde de derrumbe debido a los muchos clérigos perdidos por la Plaga y de la pérdida de fe popular en la Iglesia, causada por la incapacidad de la Iglesia para poner fin a la “Enfermedad de Dios.” Muchas personas estaban proclamando que el “Fin de los Días” estaba cerca. Fieles a la profecía, fuera de este tumulto surgieron nuevos “mensajeros de Dios” con las promesas de una inminente Utopía.


Las enseñanzas y proclamaciones de esos nuevos Mesías tuvieron un efecto electrizante en los asolados europeos, y provocaron un evento de mayor importancia mayor: la Reforma protestante.



Fuente


Bramley, William. Los dioses del Edén, 1983