21 de julio de 2009

El Misterio de los Hombres de Negro

Desde hace un buen tiempo Crónica Subterránea viene informando sobre una hermandad oscura, que desde el principio de los tiempos obstaculiza con su accionar, cierta información comprometodora, que puedan llevar al hombre hacia nuevos niveles, que en el pasado supo alcanzar.

Popularmente son conocidos como Hombres de Negros, y desde este sitio, también los bautizamos como Superiores Desconocidos. Aunque ya llevamos varios post sobre el tema, hoy queremos publicar un trabajo realizado por un colega amigo, el gran investigador argentino Guillermo Giménez
[1], quién tiene realizado uno de los estudios importantes sobre el tema, y del cual presentamos su primera parte.


ALGUIEN NOS VIGILA
LOS MISTERIOSOS HOMBRES DE NEGRO

Un trabajo de Investigación de:
GUILLERMO DANIEL GIMÉNEZ(*)





Quienes investigamos el Fenómeno OVNI, nos hemos encontramos a lo largo de nuestras investigaciones, ó bien, hemos oído hablar alguna vez, sobre las misteriosas “presencias” y “accionar” de los Hombres de Negro (esos seres que tanto dan que pensar).

Los Men in Black (MIB) o los Messieurs en Noir, que en nuestra lengua quiere decir Hombres de Negro (HDN), no sólo los encontramos en nuestro tiempo Contemporáneo, sino también en la Antigüedad.

Sé que muchos, inclusive algunos investigadores, se resistirán en creer sobre lo expuesto, inclusive quien ha realizado este trabajo de investigación le parecía ficticio en un momento, hasta que comencé a desarrollar estudios y los hechos coincidían, contando en la actualidad con numerosos informes desarrollados en todo el orbe, permitiéndome saber aún más y poder desafiar (como tantos otros investigadores) en mi “Investigación Paralela”, en relación a ”ELLOS”, a ésta “Conspiración del Silencio”.

Hace ya varios años atrás que comencé a indagar, a “bucear” en ésta, nuestra especialidad del misterio de los OVNI (que los registramos desde tiempos inmemoriales), estas investigaciones en torno a los “Censores de Valores” me ha llevado a realizar esta PERSECUCIÓN FANTÁSTICA en torno a “ellos” y al mismo Fenómeno OVNI, para encontrar la verdad de esta sinrazón.

Incidentes y pruebas contundentes, que nos remontan desde épocas antiguas ó en la Edad Media cuando los alquimistas recibían visitas de misteriosos “magos” y “sabios” vestidos de negro ó en nuestro tiempo Contemporáneo (episodios registrados en todo el mundo), permiten demostrar estos “encuentros” con lo imposible hecho realidad.

A lo largo de todo este informe, veremos sus PRESENCIAS, les mostraré PRUEBAS, HECHOS, sobre la REALIDAD y EXISTENCIA de estos seres.

Los invito pues a incursionarnos en este viaje, donde comprobaremos que los Hombres de Negro han actuado (y siguen actuando) a lo largo y ancho de nuestro planeta, un viaje que tiene como común y como rubrica, doce letras: LO MISTERIOSO.

Estos son los hechos. Ésta es mi Persecución Fantástica:


¿QUIÉNES SON LOS HOMBRES DE NEGRO?


La presencia de los Hombres de Negro se hace evidente en algunos casos del Fenómeno OVNI.


La existencia de los Hombres de Negro, data ya desde épocas remotas, los encontramos en la Antigüedad y en la Edad Media. En esos tiempos, estos seres impedían que ladrones o profanos se acercasen a los Templos de Iniciación.

Generalmente son descriptos como seres de baja estatura, talla normal. aunque también hay varios incidentes en que se los describe con más de un metro ochenta de estatura, de rasgos más o menos orientales y complexión oscura, y en ocasiones de tez blanca. Sus ojos notablemente rasgados ó normales, y en algunos episodios parecidos a “bombillas de una linterna de baterías”, según lo pronunciado por el investigador silenciado Albert Bender.

Comúnmente se los observa en grupo de tres, están vestidos de negro, -no en todos los casos-, sino que siempre llevan una prenda (o varias) que los caracteriza, éstas son del mismo color.

Su aspecto puede ser variado, tipo raza nórdica, rasgos orientales ó esquimales.

Sus funciones en nuestro planeta, tienen un mismo objetivo: “hacer silenciar a algunos testigos de incidentes OVNI y a investigadores, y a toda aquella persona que haya incursionado en forma relevante en el Conocimiento Oculto”, como lo ha dado en llamar el investigador británico (ya fallecido en la década de 1980 y también visitado por “ellos”, en su casa de Bath, Inglaterra) Sir Stephen Wrapp.

A estos los encontramos a lo largo y ancho de nuestro planeta, sin embargo no pertenecen al Servicio Secreto de ningún país.

Esta misteriosa organización, data ya desde las noches de los tiempos, que aún nos oculta con su oscuro velo, los hechos de otras historias, de otros mundos olvidados.

Como dijera ese gran investigador de lo insólito, (ya fallecido) llamado John A. Keell, refiriéndose a estas extrañas visitas: “La amenaza no está en nuestros cielos. Está en la Tierra, y en estos momentos se esparce como una epidemia por el país y por todo el mundo”. Como veremos, no se equivocó.

Este es el accionar de estos seres.


LOS HOMBRES DE NEGRO IRRUMPEN EN EL GOBIERNO

Muchas veces nosotros, investigadores del Fenómeno OVNI, decimos que los gobiernos CALLAN su posición frente a los OVNI, pero también hay “algo” que son los Men in Black, que se ocupan de disuadir o asesinar (como ya veremos) a grandes investigadores, y que también acaparó la atención al investigador francés Aime Michel (fallecido en 1992), por las “muertes sospechosas” de éstos, como: el "supuesto suicidio” del Dr. Morris K. Jessup, ocurrido el 20 de abril de 1959, en el Parque Matheson’s Hammock, en el condado de Dade en Miami (Florida, EE.UU), un excelente investigador que tuvo acceso a los archivos “Top Secret” de la Fuerza Aérea estadounidense y del Pentágono, el repentino cáncer que le produjera la muerte el 25 de junio de 1967 al joven ufólogo británico Richard Tunner, que contaba sólo 21 años de edad y era Presidente del Grupo Investigador de UFOS de la Universidad de Cambridge, cuando acababa de realizar un excelente trabajo sobre las misteriosas ruedas fosforescentes en el Golfo Pérsico, el “accidente” que le costara la vida a principios de 1968 al General francés del estado Mayor Ailleret, cuando viajaba en su avión a retropropulsión, estrellándose en la ladera de una montaña en Madagascar, cuando el General erró en su viraje (a pesar de haber sido un “as” de la aviación gala) al doblar hacia la derecha, en vez de doblar al lado opuesto y dirigirse al mar libre, cuatro días después de haber anunciado públicamente sobre la creación de un Centro Oficial de investigación de los MOC (Misteriosos Objetos Celestes), el “suicidio” del excelente investigador James Mc Donald, ocurrido en 1971 en el desierto de Arizona, la repentina muerte del ufólogo Waverey Girvan (director de la Flying Saucer Review) en Inglaterra, del Capitán Edward Ruppelt fallecido de cáncer como el anterior, el de Wilbur Smith, el Ingeniero canadiense creador del Proyecto Magnet, la del ufólogo Frank Edwards el 24 de junio de 1967, víctima de un supuesto ataque al corazón, la del Dr. Olavo Fontes en 1968, también de cáncer pulmonar, y otros desaparecidos, como el Capitán de Aviación español Antonio González de Boado, entre muchos otros.

Y todo esto me llevo a pronunciar que estos “supuestos suicidios o accidentes” no fueron tales, sino que podrían tratarse de legítimos asesinatos, realizados por esta misteriosa organización.

Además en nuestras filas, no solo contamos con “muertes sospechosas”, sino también con una lista de investigadores que han “abandonado” abruptamente la investigación de nuestro quehacer investigativo.

Veamos:

Transcurre el año 1953, y Albert K. Bender, fundador de la International Flying Saucer Bureau (IFSB) anuncia que próximamente daría la solución a todas las incógnitas del Fenómeno OVNI. El tiempo pasó, pero en lugar del ya anunciado artículo se publicó lo siguiente: “El enigma de los platos voladores ya no lo seguirá siendo por muchos años. Su origen ya nos es conocido, pero todas las informaciones relativas a él deben ser disimuladas por ÓRDENES SUPERIORES. Desearíamos publicar íntegramente en Space Review los pormenores de esta información, pero hemos sido advertidos de no hacer nada al respecto. Aconsejamos a los que se ocupan del estudio de los OVNI, que sean muy prudentes”.

Tiempo después la IFSB se disolvió. Siete años más tarde, se comprobaría que Bender había recibido la visita en su casa de Brisgeport, Connecticut (EE.UU) de tres Hombres de Negro. (Sobre este incidente se creó el término “benderismo”, -de su apellido- , aplicándolo a todo suceso semejante).

Tenemos a Eduardo Buelta (ya fallecido) que se retiró del estudio del Fenómeno, sin razones claras, también al francés Jimmy Guieu, entre muchos otros.

James Moseley, en “Saucer News”, informó al respecto:

“Según la información que nos ha llegado de fuente fidedigna, durante los últimos meses, los investigadores principales así como los testigos ordinarios de ovnis están siendo sometidos a una serie de increíbles y complejos actos de terror. Entre algunos se citan actos de "silenciamiento" -con relativo éxito- por parte de misteriosos seres que usualmente van vestidos de negro. Llamadas telefónicas o cartas fantásticas y amenazadoras. La aparición de automóviles con placas de matrícula irreconocibles o sin placa alguna, que han seguido a ciertos estudiosos de ovnis en el curso de su trabajo y otros hechos inverosímiles que dudamos en publicar".

El investigador Michael Talbot, señala que en Oriente hay un grupo al que se los conoce con el nombre de “Hermanos de la Sombra”, y que también trabajan con la misma postura y/o accionar que los HDN.

Veamos lo que nos dice Talbot: “... astutos y malvados, intentan evitar que cualquier estudioso de lo oculto descubra la respuesta proverbial. En lenguaje místico esta respuesta es el “Velo de Isis”, sinónimo del “Gran Secreto” de maeterlinck. En el ocultismo, al igual que en el problema de los OVNI, hay una constante barrera de trampas psíquicas. Los Hermanos de las Sombras, al igual que los HDN, amenazan a los estudiosos de lo oculto siempre que están próximos a descorrer el Velo de Isis. Madame Blavatsky, refiriéndose a los Hermanos de las Sombras, dice que son las “estrellas” guía del gran estadio espiritual de materialización”.

En el año 1966, el coronel George P. Freeman, portavoz del Pentágono, informa lo siguiente: “Misteriosos hombres vestidos con el uniforme de las Fuerzas Aéreas, o llevando credenciales impresas pertenecientes a distintos organismos del Gobierno, han tratado de silenciar a los testi¬gos oculares de objetos voladores no identificados. Sin embargo, hemos verificado algunos de esos casos y hemos descubierto que tales hombres no pertenecían en modo alguno a nuestras instituciones oficiales".

Los Hombres de Negro, ya no vistieron mas sus atuendos militares, sino que se presentaron como inspectores, agentes de seguros, operarios telefónicos y también como integrantes de la CIA (Agencia Central de Inteligencia), del FBI, (Oficina Federal de Investigaciones) y del NORAD (Co¬mando de Defensa Norteamericana),

Y una vez ya introducidos dentro de la casa de los ocasionales testi¬gos o investigadores, desvían el tema de conversación hacia el Fenómeno OVNI. Y allí co¬mienza todo. Primero el aviso. Luego el silencio..., nada de hablar so¬bre lo ocurrido por lo que les pudiera ocurrir.

También estas amenazas suelen hacerse por teléfono o por escalofrian¬tes cartas.

De ahí en más los testigos callaron. Hasta tal punto que el propio Gobierno se vio involucrado y tuvo que enviar a sus agentes e investigadores tras la PERSECUCIÓN de los misteriosos personajes.

Sin embargo, estos continuaron su tarea de "silenciamiento...”



SE AHONDA EL MISTERIO



El 21 de junio de 1947 (tres días antes de la observación del piloto Kenneth Arnold sobre el Monte Rainer, EE.UU y que dio inicio a la Historia Contemporánea de los OVNI), cuando una patrulla guardacostas de Puget Sound (Washington) bajo la dirección del comandante Harold A. Dahl se dirigía a la Isla Maury, Hawai, bajo un cielo totalmente limpio y sin viento, observan junto a su hijo y toda la tripulación, seis objetos ovales con ventanillas en forma de ojo de buey. Dahl busca su máquina fotográfica y dispara varias tomas de los OVNI. De pronto, los mismos toman movimiento para desaparecer abruptamente pero antes dos naves se rozan entre sí produciendo una lluvia de metales incandescentes que caían sobre el mar y sobre la embarcación matando a un perro que estaba en la patrulla teniendo la tripulación que buscar refugio para no ser alcanzados por los fragmentos.

Una vez pasado el peligro, los protagonistas toman los metales que habían caído sobre la embarcación y se dirigen hacia el puerto.

Al día siguiente, Harold A. Dahl recibe la visita de un Hombre de Negro, quien le aconseja que se olvidara de todo lo sucedido.

Haciendo caso omiso, se dirige a sus superiores informando lo sucedido, quienes dispusieron que el Capitán Dawson del Servicio de Informaciones Militares escoltara al comandante Dahl.

El 31 de julio de 1947, Harold A. Dahl, el Capitán Dawson y 32 tripulantes se dirigían a una base americana en Hamilton Field. Nunca llegaron a destino. A pocas horas de la partida del avión, el mismo se estrella en Kelson, no pudiendo rescatarse los fragmentos de los objetos, las fotografías ni los tripulantes.

Una vez más los Hombres de Negro tomaban acción impidiendo que el conocimiento llegue a luz.

El 3 de agosto de 1965, el Ing. Rex Heflin logra fotografiar las evoluciones de un OVNI cerca de Santa Ana, California. Obtiene cuatro fotografías, las tres primeras mostrando al objeto sobre la carretera y la cuarta toma, un anillo de humo dejado al irse éste. En ese mismo año, dos seres visitaron a Heflin el 22 de septiembre por la noche, pidiéndole los negativos y fotografías originales, ya que “ellos” pertenecían al NORAD, y le solicitaron además que no hablara más del asunto. Heflin accede al pedido.

Más tarde se comprueba que esos individuos no pertenecían al NORAD, y por supuesto, los negativos originales nunca fueron devueltos.

Pasados 25 años de los hechos, nuevamente este caso tomó notoriedad al “aparecer” las fotografías originales en el buzón de su domicilio. Los análisis de las mismas desarrolladas con las más modernas técnicas disponibles en la actualidad han confirmado la realidad de las tomas.

El incidente Rex Heflin volvió a ser noticia, cubierto otra véz en un misterio.

El libro que escribiera Morris K. Jessup (fallecido en misteriosas circunstancias), “El Caso de los OVNI” también fue envuelto en las redes de los Hombres de Negro.

Poco después que el libro saliera a la venta, un ejemplar de éste, fue enviado a F.N. Furth (Jefe de Investigación Naval, en el verano de 1955) donde se pudo comprobar que al borde de las páginas existían unas anotaciones, que al ser estudiadas y analizadas por funcionarios de la Oficina de Proyectos Especiales y de la de Proyectos Aeronáuticos, se comprobó que fueron escritas por tres personas distintas, esto lo reveló el estilo al escribir, la tinta y otros.

Estas anotaciones revelaban todo el conocimiento (historia, orígen, técnica, etc.) de los OVNI.

El prólogo de la edición de la Oficina de Investigación Naval, decía lo siguiente: “Las anotaciones implican un íntimo conocimiento de los OVNI, sus medios de movimiento, orígen, pasado, historia y costumbre de los seres que los ocupan y constituyen un valiosísimo material para la investigación. Fueron encontradas en un ejemplar del libro de Jessup. Debido a la importancia que otorgamos a la posibilidad de descubrir pistas que conduzcan hasta la naturaleza de la gravedad, ningún posible motivo por desacreditable que sea desde el punto de ciencia clásica, debe ser descartado”.

Sobre estos acontecimientos se los hace responsable a los Hombres de Negro.

Cuando Jessup revisó el volúmen, notó que la letra correspondía a su misterioso corresponsal Carl M. Allen (conocido también como Carlos Miguel Allende). Al ser intentado localizar a Allen (o Allende) por la dirección del remitente de sus cartas, nunca fue hallado.

Morris K. Jessup (que se dedicó mucho tiempo al estudio del Experimento Filadelfia) al igual que su misterioso corresponsal (que le brindaba informaciones al respecto), había acordado ir a cenar el 20 de abril a la casa del Dr. Valentine, donde Jessup le brindaría aportaciones vinculadas a tal Experimento, en un borrador que tenía preparado.

Sin embargo, ésta no llegó a realizarce. Antes de las 18,30 horas, Jessup se “suicidó” en el Parque Mathenson’s Hammock, en el Condado de Dade, Miami, el 20 de abril de 1959, “inhalando monóxido de carbono, tras haber acoplado una manguera al tubo de escape e introducido al otro extremo en el interior del vehículo”.

Un testigo informó al Dr. Valentine que no fue encontrado ningun borrador en el interior de su coche.

Cuando más se investiga este episodio, más extraño resulta el mismo....



Fotografía del investigador Morris K. Jessup, también
envuelto en las "redes" de los Hombres de Negro

EL SER DEL EXTRAÑO LENGUAJE


El ladrido de los perros despertó a Joseph Henslik, en Greenland, Long Island, Nueva York, una mañana de octubre de 1967. Al mirar hacia fuera quedó visiblemente sorprendido, un extraño objeto circular revoloteaba por el edificio de Correos, cercano a su casa. Apresurado tomó su máqui¬na fotográfica y corrió hacia el patio. Descargó su rollo de película contra el disco luminoso, que llevaba una torreta en su parte superior. En ella, se divisaban ventanas. Como el objeto se hallaba a poca altura, fácil fue suponer que las fotografías resultarían excepcionales. Pero, lo que Henslik no tuvo en cuenta apareció luego: dos días después que le fueron devueltos los negativos (que eran realmente nítidos), fue visitado por una pareja de hombres desconocidos. Cuando regresó a su casa -a una hora tan imprevista como las 3 de la mañana-, se encontró con que lo estaban esperando. Eran de estatura mediana, cabello negro y tez profun¬damente morena. Ambos vestían ajustados pantalones negros, jerseys del mismo color (hasta el cuello) y una campera que -según el dueño de casa¬- semejaba la chaqueta negra de un smoking o pijama.

“Queremos hablar con usted -interpeló uno de ellos en un idioma singu¬lar, con ligero acento escandinavo-, pertenecemos al gobierno".

Sigue el testigo diciendo que no le mostraron absolutamente nada, pues "pertenecían a una agencia secreta del Estado". Más tarde se explayaron en detalles sobre la vida íntima de Joseph que éste quedó francamente impresionado. "Sabemos que usted ha tomado fotografías que pueden ser consideradas como auténticas y en nombre de su familia, el Gobierno y el mundo, le pedimos que nos las entregue”. Los visitantes recibieron como respuesta una confusa explicación, donde se les comentaba que no habían vuelto de la casa reveladora. Prometieron regresar al día siguiente. Fue cuando Henslik examinó con la lupa los negativos y descubrió algunas marcas muy claras en el OVNI (pero la copia estaba borrosa para permitir una lectura clara).

"Si hubiera hecho yo las copias hubiera conseguido más sombra en torno a las ventanillas del artefacto. Pero, lo que más me preocupaba era el retorno de aquellos personajes. Fue exactamente a las 3 de la mañana del día siguiente a la primera visita, que aparecieron. No dos, sino tres. Todos vestidos de negro. De nuevo me amenazaron vagamente cuando negué las copias. Por ultimo les dí los negativos. Los revisaron tranquilamente con una linterna. Luego, se marcharon, advirtiéndome de que no hablase una palabra ni mencione las fotos”.

Para sorpresa mayor del testigo, no alcanzó a ver vehículo alguno que los trasportase, pese a que vivía en las afueras y hubiesen necesitado uno.

¿Cómo salieron de aquel lugar?. Nunca se supo. Sin embargo, las miste¬riosas maniobras de los Hombres de Negro siguieron impunes.


LO IMPOSIBLE HECHO REALIDAD




El biólogo Ivan T. Sanderson (fallecido en circunstancias no muy claras), detalla con lujo de detalles un nuevo encuentro “con lo imposible” en su libro “Uninvited Visitors”. Veamos lo sucedido:

“En su momento se presentó ante la puerta de una familia que había sido testigo de la aparición de un OVNI, la persona más singular que puede imaginarse. La noche era muy fría, el individuo llamó a la puerta y se anunció como agente de seguros. Tendría unos siete pies de estatura (1,75 mts), cabeza pequeña, piel blanquecina, miembros muy delgados denotando una fuerte constitución. Dijo buscar a un caballero que tenía el mismo nombre que el dueño de casa, ya que podría haber heredado una fuerte suma de dinero. Llevaba además un gorro de piel con visera y un traje negro. A pesar de la bajísima temperatura, no tenía nada encima del traje. Al entrar mostró una tarjeta de tipo oficial (aparentemente), y la guardó en un siantamen. Al cabo de un rato, mientras charlaba, dejó ver debajo de su "americana” sobre la camisa, una placa oficial, que inmediatamente cubrió con la mano, quitándosela. Pidió exactamente cuarenta minutos para formular preguntas. Cuando se le dijo que sí, pasó treinta de ellos refiriéndose a una cicatriz que el dueño de casa tenía en el pecho, desarrollando detalles que ni siquiera eran conocidos por los mismos familiares. Luego se levantó para irse. Los diez minutos finales los pasó facilitando a los asombrados interlocutores, un largo e intrínseco acertijo, pidiendo ayuda para resolver el enigma. Acto seguido, se fue. Mientras duró la entrevista, la hija mayor de la casa sintió viva intriga porque –al resbalar el pantalón del extraño visitante hacia arriba- por las huesudas piernas divisó un cable verde, que le salía por debajo de los calcetines y ascendían por la pantorrilla, hasta incrustarse en la carne, en dos puntos separados por una cicatriz de 2 ó 3 centímetros de largo. Como consecuencia de ello, la chica se ocultó en la parte trasera de la casa y observó la salida del hombre. No había luces y el lugar estaba oscuro. Sin embargo, pudo apreciar un coche negro, sin placa, que salió de un camino cercano proveniente del bosque lindante. Había más de dos hombres en su interior. El individuo subió y desaparecieron en la ruta”.

Hasta aquí el relato. El testigo nunca más habló acerca de lo observado.


EL EXTRAÑO SUCESO MUNDT


Un nuevo episodio y de consecuencias espantosas, fue lo ocurrido a me¬diados de agosto de 1977, en Flaxton, Arkansas, teniendo como protagonis¬ta a Mr. Charles Mundt, quien es testigo de una observación OVNI y de la presencia de los Hombres de Negro.

Mundt había regresado a su casa, luego de venir de su oficina a las nue¬ve y cuarto de la noche. Antes de entrar a la misma, decide cerrar las ventanillas de su automóvil, situado en la acera de la puerta de su casa.

Al regresar, observa en las copas de los árboles unas luces zigzagueantes que iluminaban la acera y el jardín de su casa.

Creyendo que era el único testigo de este Fenómeno OVNI, observa dos hombres vestidos de negro, justo debajo del árbol donde se encontraba el objeto volante. Mundt trató de dirigirse hacia ellos, pero una fuerza ex¬traña lo paralizó. Uno de los hombres lo miraba muy fijamente. De pronto ambos seres se perdieron en la oscuridad de la noche. Fue entonces que Mundt siente que un rayo lo atravesaba de la cabeza a los pies, comen¬zando a sentir una "vibración" por todo el cuerpo.

Aquí comienza el espanto. Fue cuando el testigo involuntario entra a su casa para contarle a su esposa Liza lo ocurrido. Ella, sin prestarle atención, le pregunta quién era y qué hacía en su casa,

Su esposa, comenzó a llamar: “Charles, ven, un hombre ha entrado en la casa”.

Charles Mundt, ignorando el porqué del comportamiento de su esposa, decide mirarse a un espejo, sufriendo el testigo un tremendo shook.

”Pongo de testigo a Dios de que la cara del espejo no era mi verdadera cara. En la actualidad, a meses del suceso, me he dado cuenta de que la composición de mis moléculas ha sido cambiada y alguien ha ocupado mi lu¬gar físico. Mi cara y mi cuerpo son la cara y el cuerpo de otro hombre. Por alguna razón me han forzado a asumir una nueva identidad. Mi esposa no me acepta como su marido, como el verdadero Charles Mundt; sé que soy Charles Mundt, pero nadie me cree. He perdido todo: afectos, amigos, y lo más triste es que he perdido mi identidad”.

Un impresionante episodio, de los inescropulosos Hombres de Negro, sufriendo el testigo, espantosas consecuencias.
























Los Hombres de Negro están entre nosotros... cumpliendo una tarea
amenazadora a testigos e Investigadores del Fenómeno OVNI



EL INCIDENTE DEL OFFICIAL UFO


El informe a presentar a continuación, fue lo ocurrido el 16 de septiem¬bre de 1977, en la revista norteamericana Official UFO, y que fuera publi¬cado en la edición de enero de 1978, de la misma.

Este es el relato de sus directores:

"Al igual que mucha gente, nosotros tampoco creíamos en aquellas histo¬rias escalofriantes en las que se habla de Organizaciones Secretas que no obedecen a ningún gobierno conocido y cuyas intenciones suelen ser destructoras. Hasta ese momento creíamos que la gente suele echar a volar su imaginación y crear personajes cuya realidad es nula, pues son producto de la fantasía.

"Pero algo nos ocurrió. Aquellos a quienes se llama H.D.N. (Hombres de Negro), nos “visitaron” personalmente y robaron nuestro archivo secreto: ahí realmente comenzamos a creer en todas aquellas extrañas historias que circulan en toda la extensión de nuestro territorio.

"Eran las seis de la tarde, nuestras oficinas ya estaban cerradas y la gente se había retirado, a excepción del editor Jeff Goodman, quien se había quedado trabajando hasta tarde en un proyecto especial. Sonó el teléfono, desde el otro lado de la línea un hombre habló con voz profunda; decía: “Por su seguridad personal le hago esta advertencia: no indague demasiado a fondo en lo que usted denomina '’Fenómeno OVNI". Evidentemente, usted desconoce la profunda seriedad de lo que investiga. El precio que puede usted llegar a pagar por tus indiscreciones dentro de este campo es mucho más tremendo de lo que usted imagina. No dijo más, un ligero “'click” indicó que mi interlocutor había dado por finalizada la comunicación. "U¬na patraña más -pensé- de las tantas que ocurren a diario en la redacción”. Fui escéptico, no creí en esa amenaza. Actualmente puedo decir que ser demasiado escéptico puede resultar muy peligroso.

”A partir de esa llamada comenzaron una serie de acontecimientos que pusieron en prueba el sistema nervioso de nuestro grupo de trabajo.

“Todos notamos ligeros cambios en la redacción. Los teléfonos sonaban sin que nadie respondiera al levantar el auricular.

"De pronto emitían ruidos sordos, sin motivo aparente; el tono de mar¬car a veces cambiaba por un molesto zumbido. Pensamos que habrían sido intervenidos. Nuestro editor asociado, Charles Cowley dijo que había reparado durante varios días consecutivos en un automóvil sedán negro es¬tacionado frente a su residencia de Long Island. Luego de dos semanas de silencioso estacionamiento, dicho coche había desaparecido misteriosamente.

"A la vez, el mismo coche que estaba estacionado frente a la casa del editor asociado había sido visto estacionado, pero... frente a las ofi¬cinas de la revista Official UFO, en pleno Nueva York.

“Cuando Cowley se percató de algo tan insólito como esto, algo así co¬mo un caso de bilocación, pensó que estaría sufriendo algún ataque de paranoia debido al exceso de trabajo; pero luego se dio cuenta de que todo lo que él no había querido hacer era enfrentarse con la verdad, la rea¬lidad total y absoluta. La llamada telefónica había sido efectuada con la finalidad de hacernos una advertencia y la amenaza se estaba cumpliendo; nosotros éramos continuamente vigilados y dicha vigilancia se encontraba a cargo de personas que pertenecían a una organización muy bien equipada e informada, puesto que sabían quienes éramos cada uno de los que for¬mábamos el grupo de trabajo del Official UFO; asímismo sabían a qué lu¬gares llamarnos a diferentes horas del día o de la noche; conocían per¬fectamente a qué tipo de información teníamos acceso.

"Durante el transcurso de estos acontecimientos ocurrió algo interesantísimo. La sección Departamento de Arte de nuestra revista había to¬mado esos días a un nuevo asistente. Su nombre era Ron, su apellido era muy difícil a tal punto que jamás lo logramos recordar. Ninguno de nosotros en un principio, notó algo extraño en él. Parecía ser un buen compañero de tareas, nada en él daba lugar a sospechas; era de altura mediana, del¬gado, pelo rubio, ojos grises verdosos, su voz era agradablemente profunda. No hablaba mucho con nadie, pero cuando lo hacía demostraba poseer una información muy completa sobre la temática OVNI; naturalmente esto no llamaba nuestra atención, pues todo el personal de la Editorial conoce e inclusive era aficionado al tema.

"Lo que nos resultó harto extraño fue que el tal Ron tenía acceso a información secreta dentro de la Editorial. Dos de los miembros del grupo de la redacción notaron en él extrañas actitudes cuando tenía que ac¬tuar social y no laboralmente. He aquí un ejemplo: una vez salió a almor¬zar con una de las secretarias de redacción, cuando llegó el momento de comenzar a comer dio muestras evidentes de no saber usar los cubiertos, luego cambió de opinión y pidió un sándwich, lo comió con las manos. La secretaria le preguntó qué le ocurría, el no respondió, pero la miró de una forma glacial.

“Al día siguiente de este incidente, el editor Cowley recibió desde su despacho otro mensaje telefónico. La misma voz grave de la vez ante¬rior. Sus palabras fueron: “Escuche con atención. Usted no se imagina cuan cerca suyo se encuentra la muerte. Se le advirtió por su propio be¬neficio. Usted está siendo vigilado. Todo movimiento es cuidadosamente monitorizado. Tenga cuidado, pues tiene usted en su poder unas fotografías tomadas por un fotógrafo de la Editorial que son extremadamente secretas. Si usted llega a publicarlas sería un suicida”. Luego hubo un silencio prolongado y el conocido "Click”.

"Cowley quedó estupefacto, sus manos temblaban cuando colgó el recep¬tor. Ignoraba de qué fotografías se le estaba hablando. Muy pronto lo su¬po; uno de los fotógrafos independientes de nuestra Editorial había logrado fotografiar, sin proponérselo, una extraña figura humanoide de que parecía ser de aire por lo transparente; detrás de dicha forma y suspen¬dido en el aire aparecía una forma oval, plateada. La foto fue casual; él había ido a tomarle una foto a un médico psiquiatra que estaba atendiendo a una persona que decía haber tenido un encuentro con seres extraterres¬tres y se pensaba en una alucinación, pero cuando estaba llegando a la casa de dicho profesional en Petulie, Ohio, vio lo que narré en los párrafos superiores y que logró fotografiar.

"El fotógrafo Jack Blackeley fue llamado a nuestras oficinas, acudió con las fotos en cuestión, todos las vimos, de inmediato las guardamos en la caja fuerte que es donde se encuentra el archivo confidencial; luego nos fuimos a nuestras respectivas casas.

"Al día siguiente nos encontramos con una gran sorpresa. Tres hombres vistiendo trajes oscuros y gafas de sol irrumpieron en la redacción, se dirigieron directamente al despacho del editor.

"Le preguntaron dónde las había guardado.

"Jeffrey Goodman aparentó no saber de que le hablaban. Sólo uno de ellos hablaba: "Usted sabe muy bien a que me refiero" y comenzó a empujar suavemente pero en forma firme a Goodman hacia el enorme ventanal, en el pi¬so 12 sobre Park Avenue. "Si no me dice dónde están las fotos, en dos mi¬nutos ya no estará vivo; cada segundo lo acerca más y más a su propia muerte". Sus cómplices lo revolvían todo, destrozaban, forzaban cerradu¬ras. Nosotros, junto al editor asociado Jack Cowley, tratábamos de abrir la puerta en vano, estaba muy bien asegurada. De pronto, silencio total solo escuchamos: "Usted, Mr. Goodman, es un tipo de suerte”. Habían en¬contrado las fotografías comprometedoras. Luego se retiraron como habían llegado, ignorando a todo el mundo. Extrañamente, la Policía qué había si¬do llamada en el instante en que los "Hombres de Negro" irrumpieron en nuestras oficinas, apareció cuando éstos ya habían desaparecido.

"La sospecha de quién puede ser esta gente no da lugar a muchas suposiciones; evidentemente, el Pentágono acoge en su seno a una organización no sólo formada por seres humanos, sino también humanoides."

Hasta aquí lo expuesto por la revista norteamericana.

Una nueva víctima de los peligrosos Hombres de Negro, buscando material confidencial, continuando con su tarea amenazadora.



LOS HOMBRES DE NEGRO EN LA ARGENTINA


Nuestro país tampoco ha estado ajeno a todos estos acontecimientos.

He podido rastrear varios incidentes donde están involucrados y se ha observado la presencia de los Hombres de Negro.

Personalmente he tenido la oportunidad de investigar varios casos ocurridos aquí en la Argentina, a testigos de Fenómenos OVNI y protagonistas de encuentros con los tripulantes de dichos objetos, hasta investigadores, que se han acercado a mí para contarme sus ingratas experiencias.

Mis archivos poseen datos ocurridos en la Provincia de Buenos Aires (distintas ciudades de ésta), la Capital Federal, Buenos Aires, San Luis, Tucumán, Córdoba, Mendoza, Santa Fe, etc.

En los sucesos del 29 de agosto de 1962, un episodio conocido como el “Incidente de Necochea”, el protagonista principal Osmán Alberto Simonini observa y es perseguido por un OVNI en la ruta bonaerense que une La Dulce con Necochea, mientras viajaba con destino a esta última ciudad costera.

Este caso también fue investigado por el Oficial Principal Juan José La Terza, al día siguiente de los sucesos, quien elevó un Memorándum informando acerca de la presencia de un raro artefacto, y calificando al testigo de "muy buena reputación y totalmente confiable en sus dichos".

Finaliza el mismo certificando al incidente como un HECHO REAL, tal cual como lo relata el protagonista. Se detalla el avistaje de un objeto, el paso por el campo dejando evidencias físicas y/o fisiológicas al testigo, su posible persecución, entre otros detalles.

Enterado de estos sucesos, quien esto escribe, años más tarde y por la excelente reputación en la ciudad del testigo, trato de que me conceda una entrevista para que me relate lo sucedido. Luego de varios meses de arduos intentos (interminables llamadas telefónicas, cartas a su domicilio y varias charlas/solicitudes personales) Simonini accede al mismo y me relata que tenía miedo en contar lo ocurrido allá en 1962 porque pocos días después de su incidente, y luego de la investigación mantenida con el Oficial Ppal. J.J. La Terza, se hizo presente en su taller mecánico dos hombres vestidos de negro quienes le alertaron que olvidara lo sucedido y que por supuesto no detallara a nadie más lo ocurrido, ya que algo le podría ocurrir...

Haciendo caso a esta advertencia, por muchos años trató de olvidarse del asunto, hasta que quien esto escribe, debido a mi permanente insistencia, logró persuadirlo para que me contare "in extenso" todo su episodio.

Fue aquí donde tuve mi primer acercamiento de un testigo con los Hombres de Negro y en mi propia ciudad. Luego vendrían otros episodios...

La presencia de estos dos HDN le incurrió miedo, temor al testigo. Recuerda que le llamó poderosamente la atención el color de sus vestimentas (color negro) y todos con ropas similares. Sus estaturas aproximadas a 1,70 mts, morenos “parecían extranjeros”, debido al rasgo de sus rostros, nórdicos, como los esquimales.

El encuentro duró pocos minutos, sólo lo necesario para advertirle acerca de mantener silencio. Recuerda que se retiraron del taller, existiendo otros testigos (ayudantes y clientes), pero nadie salió para ver en que se movilizaban.

Cabe aclarar, que este episodio, al cual denominé “EL INCIDENTE DE NECOCHEA”, debido a mi investigación y a la propia, desarrollada por el Oficial Ppal. J.J. La Terza, llegó a la Fuerza Aérea Argentina, años más tarde, en manos del propio Oficial, por haber llamado poderosamente la atención este sorprendente caso de Contacto OVNI.

La presencia de estos extraños personajes en este incidente, -dándolo a conocer por primera vez en este trabajo de investigación- , produjo en mi persona la búsqueda de casos similares en el mundo entero, realizando así mi "Investigación Paralela " en torno a "ellos".















Dibujo representando a los sucesos del Incidente de Necochea, acontecido el 29 de agosto de 1962, en la ruta bonaerense que une las ciudades de La Dulce-Necochea de Argentina. En este episodio intervinieron también los Hombres de Negro, silenciando al testigo principal de los hechos. Quizá uno de los primeros episodios de la Argentina


El 4 de febrero de 1978 se produce en el Dique La Florida, en la Provincia de San Luis, un encuentro con un tripulante de un OVNI teniendo como protagonistas a seis argentinos: Manuel M. Alvarez, Regino S. Perroni, Pedro R. Sosa, Ramón A. Sosa, Genaro Sosa y Jacinto E. Lucero, empleados del Banco de la Provincia de San Luis, Casa de Gobierno, Fabrica de Cerámica San José y de Aerolíneas Argentinas.

Ellos relatan: “que aproximadamente a las 4.45 horas del día 4 de febrero de 1978, a unos 100 metros de donde se encuentran ubicadas las instalaciones del Club Naútico y de Pesca La Florida, con dirección al sur, observan un OVNI rodeado de una aureola con irradiación de luz fosforescente, cuya nave estaba suspendida en el aire a una altura aproximada a 4 metros del suelo, desprendiéndose una escalerilla por donde descendió un ser con apariencia humana, que vestía un traje plateado escamado brilloso, ajustado al cuerpo; sobre su cabeza llevaba una escafandra transparente que dejaba ver su rostro y cabellos rubios, como así esbozó una sonrisa y realizó ademanes con los brazos; e inmediatamente la referida nave despegó con rumbo norte, dejando un destello de luz formando un semicírculo”.

Este es el punto número 3 del COMUNICADO OFICIAL desarrollado por la Policía de la Provincia de San Luis (Argentina) y firmado por el entonces Teniente Coronel Raúl Benjamín López, representando a la Jefatura de la Policía Provincial y al Ejército Argentino.

Luego viene más detalles acerca del incidente, los estudios realizados en las huellas dejadas por el tripulante del OVNI, los análisis y demás pruebas efectuadas.

















Fotografía marcada por la Policía de San Luis (Argentina) mostrando la huella dejada por el tripulante de un OVNI.
Los Hombres de Negro irrumpieron en este incidente argentino...

En este episodio mundialmente conocido como el “Caso Dique La Florida”, los Hombres de Negro se hicieron presentes en San Luis indagando los episodios.

Investigadores (ex policías, como el Sr. Hugo Quiroga) y gente de la ciudad observan y le llaman la atención los “movimientos” de estos extraños personajes (hombres y mujeres) que se dirigieron al lugar de los hechos para ver las huellas dejadas y recabar información sobre los mismos testigos. Hasta la propia dueña del Hotel El Volcán, le llama la atención las actitudes de dichos personajes.

Un incidente de suma importancia mundial por las investigaciones realizadas y por la calidad de los testigos, sumado a las huellas físicas encontradas en el terreno y la incursión de personal militar y policial en las investigaciones del mismo, dando a conocer el Primer Comunicado Oficial sobre la caminata de un tripulante de un OVNI sobre nuestro planeta.

Los Hombres de Negro, como era de suponer, no podían faltar...





















Identikit del tripulante del OVNI de los sucesos del Caso Dique La Florida,
sucedido el 4 de febrero de 1978 en San Luis, Argentina
Allí estuvieron “ellos”...

Encuentro en mis archivos más incidentes ocurridos en la Argentina. Quizá uno de los primeros decesos fue la misteriosa muerte del ufólogo Luis Anglada Font, autor del libro “La Realidad de los OVNI a través de los Siglos” quien en la ciudad de Buenos Aires es visitado por un hombre de vestimentas de color negro quien le solicita que abandone la investigación y que por supuesto no investigue ni edite más libros sobre la temática.

El autor, ex piloto de guerra y apasionado investigador en Europa, fue uno de los testigos de los famosos Foo-Fighters ó Bolas de Fuego muy comunes durante la Segunda Guerra Mundial, quien consideraba a los OVNI como “un problema crucial para la Humanidad”.

Poco tiempo después de esta visita, Font sufre una descompensación física que le provocaría la muerte en su país de adopción que fue Argentina, a finales de la década de 1970.

Luis Anglada Font fue uno de los grandes precursores de la investigación seria en nuestro país. Un adelantado en la investigación y divulgación objetiva del Fenómeno.

Personalmente indagué estos sucesos, entrevisté a colegas investigadores, me contacté con la Editorial de su libro, todos los datos me confirmaban estos trágicos hechos ... y la “visita” de “ellos” a su domicilio.

Otro de los sucesos acaecidos aquí, sucedió a un profesional joven investigador en la Provincia de Buenos Aires.

Corrían los años 1983 y 1984 cuando unas misteriosas cartas le llegaban a su domicilio “invitándolo” a abandonar la investigación OVNI. Asímismo le comentaban futuros avistamientos OVNI en la República Argentina que más tarde (a fechas informadas) acontecían para el asombro de este investigador.

Al tratar de ubicar a dicho personaje, fue imposible ya que el remitente de las mismas, dando como domicilio en la ciudad de Rosario (Santa Fe), no existía.

A partir de allí extrañas y constantes llamadas telefónicas le sucedían, ruidos molestos, su correspondencia venía abierta o bien se perdía, principalmente aquellas de ufólogos y centros de investigación consideradas importantes (GEPAN de Francia, España, México, EE.UU, Rusia).

Se hizo presente en ese entonces técnicos de la empresa ENTEL de Comunicaciones encontrando todo normal como era de suponer.

Hasta que un día sufre este colega (que por razones de seguridad quiere permanecer en el anonimato) un accidente justo cuando en la esquina de su casa ve la presencia de un “hombre vestido de negro”, que no atinó a nada al ver el accidente. Su estatura era mediana, de mirada tenebrosa que le provocó al ufólogo “un cosquilleo en todo el cuerpo”.

Al salir de su vehículo, se da cuenta que ya nadie había en la calle... era el martes 19 de junio de 1984.

La acción de los Hombres de Negro se hizo efectiva, el colega por muchos años dejó la investigación ya que se dio cuenta que la tarea amenazadora se podría hacer fácilmente efectiva.

Hoy está en nuestras filas, con mucho recato pero con la fuerza que le dice que hay que CONTINUAR Y ENCONTRAR LA VERDAD EN TODO ESTO.

Sigo citando episodios argentinos.

Los sucesos ocurridos al investigador Ingeniero Oscar Akerman en 1976 en la ciudad de Buenos Aires, cuando es "invitado" a abandonar sus trabajos investigativos por parte de extraños personajes, en el año 1978 y siguientes, a varios integrantes de la otrora Onife (Organización Investigadora de Fenómenos Espaciales) y el robo de varias documentaciones OVNI en el año 1973 que le llamó poderosamente la atención a personal de la Policía Federal Argentina, que dirigiera el ufólogo y amigo Fabio Zerpa, siendo el mismo también protagonista en varios sucesos en la Argentina y el extranjero (Chile, México).

Los incidentes del “Caso Trancas” ocurridos en la Provincia de Tucumán el 21 de octubre de 1963, cuando son visitados colegas investigadores por personas vestidas de negro solicitando la no divulgación de los hechos.

Recordemos que éste es un clásico de la ovnilogía argentina, cuando sus protagonistas integrantes de la familia Moreno, observan 7 ovnis evolucionar sobre su finca, para descender luego sobre la residencia, quedando allí las improntas de sus huellas físicas en el terreno (algunas tardaron cerca de 6 años en desaparecer).

Las visitas al escritor argentino, autor de varios libros (de diversa índole) Héctor Antonio Picco en sucesos ocurridos en la Provincia de Buenos Aires, Capital Federal y en Córdoba, en los años 1978, 1989, 1994, entre otros. Como el caso María Elena Paredes (agosto de 1981), el caso Mónica Pérez (Mendoza, abril de 1985).

También podemos citar los silencios de varios ufólogos que abandonaron abruptamente el estudio de los OVNI.

Y así seguiría enumerando más incidentes argentinos ... (Caso Faruk Alem, en Mendoza 1980, Caso Río Carcarañá, cerca de Casilda, Santa Fé, octubre de 1989 y noviembre de 1990, Caso Osvaldo Moro, Buenos Aires 1996, etc. etc.)



LOS HOMBRES DE NEGRO
EN LA INVESTIGACION OVNI

En octubre de 1993 el ufólogo catalán Andreas Faber Kaiser publica una nota titulada "Entre la Vida y la Muerte", donde detalla "... mi vida vale más que determinadas noticias, que si bien informan, tampoco van a cambiar lamentablemente el curso de la historia. Quien no crea en esta posibilidad, que relea mis artículos... Tampoco puedo sacarme de la cabeza el hecho de que mi amigo íntimo, compañero de investigación y auténtico hermano, el periodista argentino Alejandro Vignati sumó ahora hace once años de muerte no aclarada aún hasta hoy, en un Hotel de Caracas (Venezuela) desde donde estaba investigando para mi publicación Mundos Desconocidos los últimos experimentos norteamericanos ... Al cabo de dos meses escasos de su muerte me vi obligado a suspender la publicación de la citada revista ...".

Andreas Faber Kaiser, un excelente investigador de lo insólito fallecería poco tiempo después de escribir esta nota víctima de una cruel enfermedad el 14 de marzo de 1994.

Cabe aclarar que el argentino Alejandro Vignati (fallecido en circunstancias aún no aclaradas) también se había ocupado acerca de la presencia de los HDN en la investigación OVNI. Le llamaba la atención la presencia de "ellos" en algunos incidentes, su tarea intimidatoria a testigos y a ufólogos.




















Fotografía del Dr. James Mc Donald, y el argentino Alejandro Vignati
Ambos investigadores fallecidos en "circunstancias misteriosas" .


El 24 de abril de 1977 se produce uno de los casos más enigmáticos en el vecino país de Chile. Allí el Cabo Armando Valdés al mando de una patrulla de 7 soldados, asentados en la I Región de Chile cerca del pueblo de Putre, zona fronteriza con Perú y Bolivia, estaban apostados allí por posible guerra o conflictos militares que pudieran ocurrir con dichos países.

A las 04.00 hrs de la mañana del 25 de abril, asentados en una caballeriza con cerca de 1000 caballos, observan las evoluciones de tres objetos entre las montañas, del cual uno de ellos se acerca al lugar donde se encontraban los soldados, para luego el Cabo Valdés desaparecer por el término de 15 minutos al ingresar en una zona de niebla producida por el OVNI.

Pasados estos minutos, el militar aparece balbuceando “ustedes jamás sabrán quiénes somos ni de dónde venimos”, además de haberle crecido la barba y su reloj marcando cinco días adelantado a la fecha en cuestión.

Enterados de la noticia del caso, vino un silencio total...

Transcurridos 22 años de los sucesos, el miércoles 16 de junio de 1999 se presenta por primera vez el Cabo Armando Valdés en un programa de la TV chilena, comentando los pormenores del caso.

Su experiencia dice que “no fue buena”, los seres los consideró como “malignos” pero a pesar de todo esto, hoy ya no tiene miedo de lo acontecido.

Para sorpresa de todos informó que fue visitado por unos seres extraños a los que definió como “seres de negro u Hombres de Negro”. Los mismos los visitaron en reiteradas ocasiones preguntándole varias cosas de su vida y aspectos generales de la misma.

Decidió hablar ya que consideró que ya era tiempo de hacerlo. Ya se encuentra retirado de las Fuerzas Armadas.

Un incidente de suma importancia teniendo a 7 testigos observadores de la desaparición del Cabo Valdés y la presencia nuevamente de los enigmáticos Hombres de Negro en este suceso OVNI.

Otro de los enigmáticos casos es el referido al periodista-investigador alemán Karl Brugger (nacido en Munich en 1942 y especialista en estudios de Historias Contemporáneas) es destacado por la TV alemana en Brasil para investigar la existencia del cacique indio Tatunca-Nara, jefe de la tribu Ugha Mongulala (que quiere decir "el pueblo escogido por los Dioses"), autor del famoso libro "La Crónica de Akakor".

Allí detalla el encuentro con "brillantes naves doradas... y de poderosos extranjeros que llegaron para tomar posesión de la Tierra ... Los extraños dijeron que procedían de un lugar llamado Schwerta, un remoto mundo situado en las profundidades del Universo, en el que vivían sus antepasados y del que habían partido para llevar el Conocimiento a otros mundos ...".

Sus 270 páginas detallan varios encuentros y nuevas presencias de naves y seres que vendrían al Mundo Subterráneo existente en nuestro planeta, ubicados en el Brasil y en nuestra propia Cordillera de Los Andes.

Y es así que el 3 de enero de 1984 es asesinado en Río de Janeiro (Brasil) el gran buscador de Akakor, Karl Brugger de un disparo a quemarropa causándole la muerte en forma instantánea.

La policía aún desconoce el autor de dicho asesinato.

Una vez más, la intervención de los Hombres de Negro impidiendo que la verdad salga a luz...















El periodista alemán Karl Brugger asesinado en Río de Janeiro, el 3 de enero de 1984. A la fecha continúa siendo un enigma policial.

Para el investigador y escritor Brad Steiger considera a los Hombres de Negro como “los malos de la Ufología”. El mismo relata varios incidentes a ocasionales testigos de Fenómenos OVNI y a colegas mismos, informando que desde 1973 ha proliferado el miedo y el caos a través de estas visitas.

Considera a los HDN como un “fenómeno dentro de un fenómeno”. Son descriptos como seres bajos, complexión oscura y rasgos orientales.

El mismo se vio envuelto en la periferia de estos extraños juegos (llamadas telefónicas, olores viles de alguna entidad, etc.)

Para el ufólogo y periodista John A. Kell comentaba que la víctima de los Hombres de Negro daba con frecuencia la impresión de haber sido sometido a “una especie de técnica de lavado de cerebro” que le dejaba en un “estado de shock, náusea, confusión mental o incluso de amnesia”, que podía durar hasta varios días.

Nos dice que cuando un testigo ha experimentado un encuentro con un HDN los aparatos eléctricos de sus casas parecen dominados por fuerzas extrañas. Los teléfonos suenan a cualquier hora y en él se escuchan voces amenazadoras o sin sentido. Ruidos tipo mecánicos.

La actividad de “acoso” continúa.


[1] “Analista en Sistemas y especializado en estudios de Ciencias Naturales. Investiga el fenómeno OVNI desde 1977. Sus trabajos han sido publicados en diversas revistas especializadas así como en diferentes sitios web”.
Véase colaboraciones en:
http://www.antiguosastronautas.com/articulos.html
http://www.angulo13.com/staff.htm
http://ar.geocities.com/mitosdelmilenio2001/mytovni.htm

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