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13 de julio de 2010

En los alrededores de Bruselas, nítida evidencia ovni - Héctor Boetto

Desde nuestros inicios la sección dedicada a los "desconocidos del espacio", se centró en Argentina, y el resto del paisaje andino.

Sin embargo, hoy Crónica Subterránea quiere compartir un material extraordinario sobre estos misteriosos objetos, arribado desde otras latitudes y que tiene su origen en Europa.

Este trabajo de factura casi artesanal, y calidad sin igual, lleva el sello de nuestro colega y amigo Héctor Boetto, quién ya fuera mencionado más de una vez en este blog.

Creemos sin lugar a dudas, que estas tomas constituyen una de las eviencias más contundentes sobre estas presencias enigmáticas. Juzgue sino el lector.


EN LOS ALREDEDORES DE BRUSELAS, NÍTIDA EVIDENCIA OVNI
Héctor Boetto - Todos los derechos reservados
http://cieloaguatierra.blogspot.com/

Tombeek es un pequeño pueblo de las cercanías de Bruselas, capital de Bélgica. Se encuentra en la Provincia del Brabante Flamenco, a unos 18,5 Km. en línea recta de la capital. Desde hace años paso por este lugar dos o tres veces al año, para visitar a un amigo argentino que vive por la zona. Y desde hace unos dos años, me detengo sistemáticamente en el mismo punto para hacer varias series de fotos, pues con mucha frecuencia he obtenido buenos resultados.
Siempre me ubico exactamente en el mismo punto y hago varias series en la misma dirección. La ruta es la N4, y el camino lleva el nombre de Waversesteenweeg , lo que traducido al español significa Calzada de Wavre, por el nombre de la ciudad donde desemboca este camino. El día 19 de junio obtuve las imágenes que presento hoy.

La serie completa es de ocho fotos.

Las fotos interesantes de esta serie son cuatro. En la primera y en la última no aparece nada especial. En la segunda y la tercera, aparece un objeto que se muestra con una gran claridad, lo que me permitió una serie de análisis que verán a continuación. La primera foto fue obtenida a las 11h 03’ 58,42’’.La segunda,a las 11h o3’58,62’’. Es decir, en ese lapso de 10 centésimas de segundo un Ovni irrumpe en el paisaje y queda registrado.


Esta es la imagen:












Para poder apreciar con más claridad el objeto, recorté la foto y acerqué un poco la escena. Por debajo del cable y a la izquierda del poste lo podemos ver.





















Sin agrandar demasiado la imagen, ya que no es necesario debido a la extraordinaria claridad con que aparece el objeto, le hice una serie de análisis. En esta primera operación me centré en la capa azul de la imagen, obteniendo este primer resultado:



















Desde el primer momento me quedé impresionado con la nitidez con la que aparece el objeto. Es posible si ninguna dificultad apreciar su forma, que se recorta netamente contra el fondo del cielo.

Luego apliqué un filtro para ver el objeto en relieve.



















Posteriormente, seguí trabajando sobre las capas, esta vez sobre la roja.




















Vuelvo a la imagen obtenida analizando la capa azul, y la agrando un poco más, para poder observar mejor ciertos detalles:
















En el recuadro que se incluye abajo a la derecha, se pueden ver, señalados con flecha grises, unos puntos que sugieren “ ventanillas”, aunque esto por supuesto no es mas que una interpretación, dado que esos puntos pueden ser cualquier otra cosa.

Con una flecha azul, remarco una convexidad notable en la parte inferior.

Con una flecha amarilla una protuberancia a la que evidentemente no puedo encontrarle explicación.
Con un fino trazo verde señalo lo que parecería ser una línea horizontal.
Con un trazo violeta, lo que podría ser una protuberancia.

Ahora vamos a la toma siguiente, obtenida a las 11h 03’ 58,78’’, es decir, 16 centésimas de segundo mas tarde. Esta cifra es importante, pues nos permitirá conocer de forma aproximada la velocidad a la que se desplazaba el objeto.













A simple vista podemos constatar que la distancia recorrida por el Ovni es bastante grande para ese cortísimo lapso de tiempo. Acerco ahora un poco la imagen, tal como lo hiciera con la anterior:




















Vemos que el objeto sigue presentando una claridad asombrosa. Para entrar en detalle respecto a esta imagen, comienzo por ponerla en negativo, lo que nos da más idea del objeto, podemos apreciarlo con más intensidad.


















Luego incluyo un trabajo en relieve, que permite apreciar la corporeidad del objeto.

















Ahora, trabajando sobre la capa azul, obtengo este resultado. A la derecha, el objeto un poco mas grande.













Por ultimo, y antes de entrar en la otra parte del análisis de esta evidencia, incluyo un analisis del objeto en su segunda imagen, en la que se pueden ver colores verde, amarillo y rosa, que se han podido apreciar en otras observaciones.














En la toma siguiente, hecha a las 11h 03’ 58,95’’, el objeto ya ha desaparecido. En esta imagen, para tener una idea de conjunto de las dos posiciones sucesivas del Ovni, marqué con un cuadrado rojo los dos puntos donde este aparece:












Unas semanas después de lograr estas tomas, volví al lugar para poder medir las columnas que enmarcan el suceso, y que son importantes para poder determinar altura y tamaño del objeto, por comparación. Para ello me interné en el camino rural al borde del cual están plantadas estas columnas. Este camino lleva el curioso nombre (para quien conozca el neerlandes) de Rotweg.

Aquí las columnas. Recurrí a la ayuda de una persona que se paró cerca, y que mide aproximadamente 1,62 m para poder calcular la altura de estos postes.













Con ese método artesanal, pude determinar que estos postes tienen aproximadamente unos 7,30 m de altura.
Esta es la entrada al camino:


















Aquí un vista de las construcciones que se ven en las fotos donde aparece el objeto, al fondo, pero vistas desde otro ángulo:













Y por ultimo, desde el camino hice esta foto en la que señalo con una flecha blanca el lugar exacto en el que estaba parado haciendo las fotos el día 19 de junio.













Bien.

Recurriendo a Google Earth pude determinar una serie de parámetros. La distancia en línea recta desde el punto de toma hasta los árboles del fondo es de unos 600 metros. Hasta el primer poste de la derecha, la distancia es de 137 metros. El que le sigue hacia izquierda, esta a 152 m. del punto de toma, y el último a la izquierda, a 179 m. La casa que aparece al fondo a la derecha, esta a 656 metros. Los árboles que aparecen al fondo en el extremo izquierdo de la imagen, están a 636 m. Entre cada poste, la distancia que los separa es de 38, 17 m.

Tomando la imagen de Google Earth de este lugar, pude trazar el siguiente diagrama:

















Aquí vemos lo siguiente:
Las líneas blancas representan el ángulo de toma, es decir, el espacio que abarca la imagen. Vemos que a la derecha se ve una parte de los viveros, y a la izquierda parte de la arboleda. Con trazos rojos y sus correspondientes flechas indicando el emplazamiento, remarqué la posición de los postes. Con dos líneas azules, están representadas las proyecciones de las líneas que pasan por los objetos, que salen desde el punto en que estaba tomando las fotos, y se dirigen al fondo. Si observamos bien la posición del objeto en las dos tomas, vemos que en apariencia entre la primera y la segunda hay una diferencia de altura. Es decir, el objeto en la segunda toma aparece mas bajo. Esto, por perspectiva, estaría sugiriendo que el objeto no solo se desplazó de derecha a izquierda, si no que también lo hizo hacia el fondo, es decir, se alejó, no siguió una trayectoria paralela al punto de observación.


Esto me llevó a pensar que siguió una trayectoria como la que representé en el mapa de Google. Me da la impresión de que se encontraba entre la línea de los postes y el fondo. Entonces, hice dos trazas probables. Una es la marcada en verde, (A-B). Otra mas lejana, siguiendo la línea de proyección en blanco segmentado, podría ser la línea en color rojo (A’-B’). En el primer caso, el objeto habría recorrido unos 200 metros, en 16 centésimas de segundo, lo que indicaría que desarrollaba una velocidad de 4.536 Km. / hora. En el segundo caso, siguiendo la línea roja A’-B’, habría recorrido unos 230 metros en ese lapso de tiempo, lo que daría como resultado una velocidad de 5.216 Km./hora.


De mas esta decir que en el momento de hacer las fotos no solo no percibí el movimiento, si no que no había ningún ruido especial. El campo belga es muy calmo y ordenado, no hay ningún tipo de basura ni nada fuera de lugar, todo es de una prolijidad notable. Por otra parte, el día se presentaba absolutamente calmo, sin viento apreciable. El campo que se extiende por delante esta dedicado principalmente a la remolacha azucarera, y a la izquierda y al fondo, al trigo. En una gran hoja de papel realicé a escala el dibujo desde el punto de toma hasta las dos posibles ubicaciones de la primera imagen. Tomando como base la altura de los postes, aceptando que el objeto se encontraba en el punto A en la primera hipótesis (línea verde), la distancia según Google Earth seria de unos 425 metros desde el lugar en que me encontraba, lo que en el dibujo a escala me permitió determinar que podría encontrarse a unos 18 metros de altura.

Por otro lado, comparando (a groso modo, evidentemente) el tamaño aparente del objeto con el poste, y haciendo una proyección desde el punto de toma, llego a que el objeto podría tener unos 2 metros de diámetro. Esto es mucho más difícil de afirmar con certeza, pero es una hipótesis. Si por el contrario, el objeto se hubiera movido siguiendo la línea A’-B’ (roja), podría haberse encontrado a unos 540 metros del punto de observación, la altura sería de 24 metros, y su diámetro posible, de 2 metros 60 cm.. Agrego para quien se interese en ello, los datos de las tomas, los tiempos precisos ya los indiqué. La cámara es una Nikon D300, la velocidad de obturación 1/1000 de segundo, el diafragma f: 5, la sensibilidad ISO 200. La secuencia está hecha a la velocidad más rápida de la que es capaz esta cámara, es decir 7 disparos por segundo. Como reflexión final, constato una vez más que el fenómeno está presente en cualquier punto, en cualquier latitud.

Y que al contrario de lo que algunas personas piensan, no se deja cazar. Aparece donde y cuando le conviene para ser observado y/o fotografiado o filmado. Hay, así lo pienso yo con cada vez mas convicción, una intencionalidad clara.

Que sepamos con certeza que siempre está allí.

Me despido cordialmente de todos.
Hasta las próximas fotos.
Héctor.

5 de noviembre de 2009

Consideraciones sobre objetos extraños, observados en los cielos de Argentina - Débora Goldstern

Consideraciones sobre objetos extraños,
observados en los cielos de Argentina
Débora Goldstern


Hoy deseamos volver sobre un tema, que también hace la búsqueda emprendida desde Crónica Subterránea. Es acerca de los extraños objetos que continúan paseándose por los cielos de Argentina. Se preguntarán porque no mencionamos ovnis, como término, y es porque creemos que el término se queda corto, ante los fenómenos que se vienen observando. Algo inusual, y que interactúa con aquellos que entran en sintonía con estas ¿entidades?, que repito “están apostados desde hace un buen tiempo” en el país. Sin descontar su presencia en otras regiones de los Andes, de los cuales en su oportunidad dimos cuentas de algunos casos.

Sin embargo nuestra mirada se centra en Argentina, porque quién escribe siente hay particularidades especiales, que hacen a esta región única en cuanto a la presentación celeste de estas anomalías. Actualmente hay un puñado de investigadores locales que vienen captando con sus cámaras el accionar de estas ¿entidades? Uno de ellos
Mariano Lattes mereció en su oportunidad un reportaje en nuestro blog, seguido por el equipo de Orbital Visión, comandado por Cristian Soldano, y que a su vez están siendo acompañados por otros actores, que vienen registrando aunque en solitario, esta misma fenomenología. Hablamos de nuestro colega y amigo, Héctor Boetto, y como contrapartida femenina, Bibiana Bryson.

Hace mucho dijimos que hay cierta información, olvidada en el tiempo, que es preciso desempolvar. Son datos que en su momento pasaron desapercibidos, quizás por prejuicio, o porque al reducir el fenómeno ovni a la categoría de “extraterrestre”, se descartaron otras posibilidades más cercanas, y a las cuales debemos retornar. Una de esas hipótesis, que en más de una vez esgrimimos desde Crónica Subterránea, es el viejo esoterismo de escuela como una de esas respuestas dejada de lado, quizás por la escasa incomprensión que suscita, así como otras “posibilidades”, donde “lo dimensional”, también esté relacionado, además de nuestras aún “incomprendidas ciudades subterráneas”, que no podemos dejar de lado, a pesar de las dudas manifestadas.

Volviendo al tema de los “datos omitidos”, encontramos una pista que queremos compartir con los lectores del sitio, conectado íntimamente a los fenómenos que venimos dando cuenta. Insólitamente la información llega de un canal inesperado, y muchas veces resistido, incluso por esta autora, pero al cual sin embargo, es preciso leer, mejor dicho releer, con los sentidos en alertas, abandonado los prejuicios de lado. Me estoy refiriendo al contactado brasileño José Trugueirinho Netto, ya mencionado más de una vez en nuestros posts.

Pedimos al lector prestar atención, en especial sobre “estrellas extrañas”, que interactúan a la vista del “observador”, mencionados en el texto, de algún modo es parte de las filmaciones que se vienen difundiendo sobre el tema en Argentina.





En ese sentido, me gustaría narrar una interesante relación que me fue dado tener con uno de esos cuerpos celestes, cuya presencia en el espacio no puede ser explicada por la ciencia humana. Esa "estrella", muy brillante, siempre surgía en determinado momento, próxima al ocaso. En un período de tres o cuatro horas de reloj, efectuaba una trayectoria por el cielo, hundiéndose finalmente en el horizonte, mientras las demás estrellas permanecían fijas. Una manifestación característica era el hecho de que ella aparecía en diferentes posiciones, en un mismo día, como si pudiese materializarse a voluntad para llamar la atención y, de ese modo, irradiar mejor la energía hacia el corazón de quien estuviese observando. En realidad, de aquella "estrella" provenían lecciones de amor. En los momentos de mayor necesidad, y antes de las soluciones que la ley evolutiva acostumbra traer, así como en los momentos de inspiración, ella surgía y estaba siempre JUNTO. Parecía ser la contraparte visible de una esencia invisible e interior.

Fue así que, saliendo de una casa tras una reunión, la vimos en el cielo, sobre el portón. Esa vez ella se encontraba aparentemente mucho más baja y su luz nunca había estado tan fuerte. Aquella noche comenzó a escribirse este libro. Sería apresurado afirmar que aquella "estrella" era la materialización de una nave espacial, pues allí podrían estar ocurriendo muchas cosas fuera de las leyes físicas conocidas. Tampoco sería el caso indagar a especialistas sobre el asunto. Sentí que a mí sólo me correspondía escribir este libro, nada más. En el curso de aquellos contactos podía observar un aumento de alegría interior y mayor elasticidad en mi cuerpo mental concreto. Dimensiones más profundas de mi ser se tornaron nítidas y perceptibles, y emerqió, con mayor libertad, una seguridad interna. Entonces me pregunté si ese estado de claridad se vinculaba con la existencia de hechos observables en el plano f'ísico, y percibí perfectamente que no. Todo aquello existía independientemente de lo que pudiese estar ocurriendo en el nivel de los fenómenos.

Aunque esos hechos nunca lleguen a ocurrir aunque puedan ser considerados de otro modo por técnicos en astronomía, fotografía o esoterismo, nada puede disolver lo que aconteció en m í a través de esos contactos. Me pregunté también si estaba totalmente conciente cuando ví las señales, internas y externas, que la "estrella se daba y, de todo mi ser vino la respuesta: sí, tan consciente como en Buenos Aires, al fotografiar a la luna menguante. Pero en la noche de Buenos Aires, los efectos solo aparecieron después de revelada la película; ya en esa oportunidad de estudio, una manifestación inmaterial era perceptible para los ojos físicos, directamente, sin depender de que se la fotografiara. Con todas esas experiencias pude comprobar que hoy no necesitamos entrar en estados alterados para que se torne posible un contacto conciente con la realidad suprafísica; tampoco necesitamos aparatos ni recursos técnicos complejos. En otras palabras, las posibilidades de percibir y penetrar en el mundo inmaterial se hallan en el propio ser.

El estudio, en sí, no es la fuente del conocimiento sino sólo un instrumento más para llegar a él. Informaciones enciclopédicas, así como explicaciones dogmáticas y doctrinarias no representan nada más que puntos de referencia. Desarrollar un estudio sólo de hechos en el plano de la mente concreta, de la emoción o de la energía etérico-física es entregarse a las ilusiones de esos niveles, esto es, a los residuos de las experiencias que el hombre terrestre efectuó en su negro pasado en la superficie de la oportunidad de observar los símbolos está de vuelta. Podemos verlos en el cielo, hasta recomenzar a encontrarlos dentro de nosotros. Los cuerpos celestes conocidos por la astronomía actual se desplazan con cierto ritmo, determinado, cuando caminan por la bóveda celeste. Si uno de ellos asume un movimiento visiblemente más rápido que el de cualquier planeta o estrella, e incluso, si su desplazamiento se efectúa de modo imprevisto y no común, eso indica que no se trata de un cuerpo conocido por la astronomía o que pueda ser analizado por las investigaciones científicas actuales. En otras palabras, pueden ser cuerpos de Entidades cósmicas materializados, pueden ser naves espaciales interplanetarias o intraterrenas. Esas experiencias pretéritas correspondieron a ciclos larguísimos, ligados con la densificación progresiva del planeta; por tanto, en general llevaron al hombre a estados y conclusiones materialistas. Hoy, con el desarrollo del conciente derecho, que es conocimiento directo, una luz universal rompe las capas nebulosas del mundo tridimensional. De ese modo, el hombre dejará de basarse en experiencias acumuladas, y pasará a estar en condiciones de discernir lo que es real. Así, el hombre superior disminuye lo que es demasiado y aumenta lo que es insuficiente. El pesa las cosas, igualándolas.



Flota Ovni Capital Federal 10-6-2009 Argentina -
UFO Fleet 10 June 2009 (MEL 3D)





Flotilla ufo sobre Argentina 11-09-2009
(
BIBIANA BRYSON)





UFO EXPLORADORES - Argentina 26-16-2009
(
CRISTIAN SOLDANO)



27 de julio de 2009

Señales - Héctor Boetto

Hoy Crónica Subterránea se enorgullece en presentar a, Héctor Boetto[1], quién además de ser un extraordinario investigador de los fenómenos que diariamente se dan cita en este blog, es amigo de esta autora, por lo cual este post adquiere más valor.

En esta primera aproximación que hoy queremos presentar a los lectores, vamos a interiorizarnos sobre su faceta de escritor, donde una pluma comprometida, de aquellas que ya no abundan, conmueve con profundos relatos, que revelan un alma única. Prometemos a futuro una entrevista para seguir descubriendo esta fascinante personalidad, que de seguro no pasará inadvertida.

La narración que vamos a conocer no fue elegida al azar, ya que en su trasfondo, advertimos la sutil presencia de aquellos “silenciosos vigilantes”, que en forma sutil pero constante, acompañan al hombre en su difícil devenir, velando por su seguridad. La sincronicidad existe, solo es cuestión de prestar atención a las señales.


SEÑALES
Héctor Boetto



Una de las historias más fantásticas y bellas que escuché durante los años grises, fue la siguiente:

Corría el mes de febrero de 1977, la situación en el país era trágica para casi todos, aunque, claro esta, la gran mayoría no quería ni enterarse.

Pero mucho más lo era para aquellos que obstinadamente pretendíamos seguir con un modelo de militancia revolucionaria evidentemente fuera de la realidad.

Proseguir casi ciegamente, con grandes errores en la apreciación de la situación verdadera por la que pasaba la mayor parte de la población solo podía servir para sumar más dolor y pérdidas a las ya soportadas durante el año anterior.
Pero había quiénes seguían.

Sin demasiada lógica, sin saber en realidad hacia que se quería ir.
Ya no había más planes realistas, ni contacto con el pueblo oprimido y sufriente, ni ideas claras. Solo se pretendía sobrevivir, pero mal.

En ese cuadro, que por supuesto se podría profundizar muchísimo, cosa que nos alejaría enormemente del objetivo de este relato, sucedieron los hechos que les quiero contar.

El protagonista, miembro de una de las organizaciones revolucionarias que más importancia tuvieron en los primeros años setenta, asumía como tarea la propaganda (así se llamaba a la producción y difusión de materiales de lectura, folletos, volantes o periódicos).

Una vez por semana se veía con otro compañero cuya tarea era distribuir estos materiales a los distintos grupos que aun persistían en la ciudad.

Un día, este compañero de la distribución no llegó más a la citas.

Cuando se vio con el responsable, comentó este hecho.
La respuesta fue dura de asimilar. Según todos los indicios, el flaquito aquel, alto y desgarbado, siempre sonriente, había sido secuestrado.
Y en apariencia, algo había sucedido también con su familia.

Entonces el responsable le pidió algo totalmente ilógico desde el punto de vista de la seguridad. Algo que luego, durante años en el exilio, se replanteo muchas veces.
Le pasó un papelito con una dirección y le dijo que fuera a ver que sucedía en esa casa.

Y el, con esa disciplina que caracterizaba a estos jóvenes llenos de coraje, fe e inconciencia, obedeció.

Cuando llego al barrio aquél, a eso de las dos de la tarde de un verano aplastantemente caluroso, con un sol sin remedio, vio que aquella calle era un desierto. Nadie ni nada circulaba por allí.
Se acercó a la dirección que había aprendido de memoria.

Era una casa humilde, con una parecita y sobre ella un alambre tejido, en el centro una puerta metálica de tubos y un enrejado de finos hilos de hierro.

Se podía ver perfectamente hacia el interior.

Un pasillo de baldosas y al fondo una de esas construcciones con una especie de galeria techada, las habitaciones pegadas una a la otra.
Todo era silencio, pesadumbre.

Se quedó mirando hacia el interior, sin animarse a tocar el timbre.
Trataba de percibir alguna señal, algo que le diera una idea de lo que allí había podido suceder.

Desde la penumbra del patio cubierto a medias de aquella silenciosa casa ni una sola señal, nada.
Estaba como petrificado aguzando la vista y el oído.

Dudaba.

Tocar el timbre, cumplir la tarea de saber que había sucedido allí, o irse rápidamente y perderse en le laberinto de la ciudad calcinada por el sol.

De pronto tuvo la poderosa sensación de que era observado.

Se dio vuelta lentamente y miró hacia la casa de enfrente.

Una de esas típicas con el frente plano, una puerta de madera, una ventana a cada lado, la pared cubierta de piedritas grises.
Levantó la vista .Desde la terraza una pareja de ancianos lo miraban.
A pesar de los metros que lo separaban de ellos, vio nítidamente sus ojos, oscuros y con un singular brillo. No se movían, no hablaban. Solo lo miraban.

Un sutil gesto en la cara. Como una suave sonrisa. Solo eso.
Pero la intensidad de la mirada era enorme.
Algo le estaban diciendo, sin hablar.
Turbado, se volvió.

Siguió atrapado por la nesecidad de cumplir con aquello que le había sido encomendado.
Aún buscaba algún signo en esa soledad triste, como un vaho que emanaba desde el interior.

En ese momento, saliendo de la nada, otra pareja de ancianos se acercó caminando lentamente por la vereda, a pocos pasos de el.
Venían tomados por el brazo. Caminaban recto hacia donde se encontraba.
Se corrió dos pasos hacia atrás para darles espacio, entre el y la verja.

Al pasar a su lado los dos lo miraron, con esos ojos alucinantemente brillantes, esa suave sonrisa que había visto en la pareja de la terraza. Las dos caras vueltas hacia el.

En ese momento, como acto reflejo miró otra vez hacia la casa de enfrente.
Allí no había nadie.

Volvió a mirar hacia la pareja que acababa de pasar a su lado y ya no los vio.

Miró hacia todos lados y no vio a nadie más. Ni autos, ni personas.
Solo el calor, el sol penetrante y la sensación de que de allí había que partir inmediatamente.

Se lanzó a caminar todo lo mas rápidamente que sus piernas se lo permitían.

Durante tantos años de revivir todas esas cosas tan llenas de emoción, dramas y maravillas, le dio mil vueltas a la historia.

Y cada vez con más nitidez se le fue dibujando la verdad.
Aquellos seres habían salido de la nada, estuvieron allí para darle un mensaje.

Algunos tienen la suerte o la intuición necesaria para hacer caso de la señales.

Otros no.

El vivió para contarlo.
Hoy hago honor a este relato, lo transmito a ustedes.
El mundo no es solo lo que creemos ver. Es mucho más.
Muchísimo más.

Véase:
Boetto, Héctor. Señales, 17 de abril -2008.
La vida misma: historia y fotos
En:
http://hectorboetto.blogspot.com/2008/04/seales.html


[1] Sobre él mismo cuenta: “Me recibí de técnico en Aeronáutica, en la Jorge Newbery, fui fotógrafo profesional, especializado en teatro y ballet, trabajé contratado por la Municipalidad de Buenos Aires en el 71 y 72,para fotografiar en exclusividad al Ballet Contemporáneo de la Ciudad, dirigido en esas épocas por Oscar Aráiz. Estudié cine con Sarquis y Rodolfo Kuhn, me fui a Europa, radicándome en Bélgica durante más de veinte años. Hice grabado, escultura, pintura, con varias exposiciones en Europa y algunas en Argentina. Actualmente me dedico a la orfebrería. También hago trabajos digitales, y escribo un poco... “