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5 de febrero de 2016

Chris Aubeck - "Regreso a Magonia - Primera Parte" - Entrevista Exclusiva - Débora Goldstern©

Chris Aubeck
"Regreso a Magonia -Primera Parte"
Entrevista Exclusiva
Débora Goldstern©

Chris Aubeck

Recientemente “Ooparts. Objetos fuera del tiempo”, flamante trabajo vuelve a poner a Chris Aubeck en el ojo del radar público, que en colaboración con el historiador español Juan José Sánchez Oro, realizan una labor metódica y de gran valía, acerca de uno de los enigmas de misterio más comentados de las últimas décadas.

Pero nuestro invitado a esta entrevista no es un autor improvisado, y a la fecha, contabiliza casi treinta años de trabajo en la decodificación del fenómeno ufo. Su primera incursión literaria tuvo como padrinazgo al legendario Jacques Vallée, rompiendo mutismo de años, quién inesperadamente lo acompañó en “Wonders in the Sky” (Maravillas en el Cielo), sentando un precedente brillante para el joven de Londres.

Actualmente Aubeck se encuentra residiendo en España, que además de sus labores como traductor y profesor de inglés prestando servicios en Madrid, continúa su infatigable tarea en la búsqueda de soluciones sobre el interrogante llamado ovni.

Bajo esta premisa es que convocamos a Chris a inaugurar el primer reportaje de 2016, con una primera parte de larga alocución, marcando la vuelta de Crónica Subterránea, y que a estas alturas innecesario señalar, blog, como ningún otro.

Atienda el lector!


Desde 1991 llevás residiendo en España, país donde venís desarrollando una amplia labor divulgativa centrada en la cuestión ufo, siendo actualmente considerado como uno de los referentes más prestigiosos de los últimos años. Teniendo en cuenta tu formación catedrática, ¿cómo nace ésta pasión que combina labor académica, con la investigación de los misterios, así como el fenómeno de los no identificados?Con 13 años compré una obra del autor suizo Erich von Däniken en un puesto de libros de segunda mano en Enfield, Londres. Me resultó interesante su teoría de que nuestros antepasados habían mantenido algún tipo de contacto con los extraterrestres, y fue un libro bastante ameno. Con el tiempo descubrí que la teoría realmente no era suya, sino que data de 1823 o incluso antes, pero representó mi iniciación en este campo. Con 15 años me hice miembro de la organización estadounidense The Ancient Astronaut Society y empecé a cartear con escritores e investigadores en todo el mundo, desde Andrew Tomas hasta W. Raymond Drake, autores de las obras más clásicas sobre antiguos misterios, y posibles visitas de seres de otros mundos. En 1990, con 18 años, me fui a los Estados Unidos para conocer a dos escritores que me interesaban y al volver decidí seguir viajando por el mundo, para realizar mis propias investigaciones. Nunca me interesaron los OVNIs modernos, y ni siquiera hoy me resulta un tema atractivo, sólo me atraían los misterios del pasado.

2.  El 2003 parece marcar una fecha especial en cuanto a tu trabajo, consagrado con la fundación de Magonia Exchange, colectivo multidisciplinar especializado en el intercambio de referencias históricas de corte ufológico, paranormal, y sobre casos anómalos anteriores a 1947, lo cual me lleva inquirir ¿Qué factor incidió en la decisión de dar a luz Magonia Exchange?

Entre 1991 y 2000 estuve viviendo en Cáceres, Extremadura. Escribía mucho en mi tiempo libre aunque aún no publicaba nada. Sólo tenía unos cuantos libros que cada año traía desde Inglaterra en mi maleta, más cientos de fotocopias que hacía en la biblioteca universitaria de Southampton, donde estuvieron viviendo mis padres. En esa época no existía internet, por lo menos para mí, y tampoco podía pedir libros fácilmente por correo. Tuve mi primer contacto real con internet al mudarme a Madrid. Recuerdo aún la sensación de llevar un disquete al cibercafé, y llenarlo de artículos o libros enteros que encontraba en páginas web. Me parecía algo mágico. Compré un pórtatil que usaba sólo para meter datos así obtenidos en docenas de carpetas, y emepecé a reunir casos antiguos de luces en el cielo y abducciones para escribir un libro, que titulé Return to Magonia, emulando así la obra del gran pionero francés Jacques Vallée. Curiosamente, el primer email que envié en la vida fue a Vallée, para comunicarle que yo había emprendido la tarea de expandir su catálogo de avistamientos en la historia. 


Me suscribí a varios grupos en internet, particularmente el de Project 1947, cuyo objetivo era reunir recortes de periódicos del año 1947, para entender mejor el comienzo de la era de los platillos volantes. En esa época los periódicos aún sólo podían consultarse en bibliotecas y archivos de verdad, todavía no existían grandes archivos digitales como los de hoy. Enviaban voluntarios a ciudades diferentes para hojear miles de páginas de frágiles periódicos antiguos, normalmente con una lupa porque el texto era muy pequeño, y hacer fotocopias de lo que encontraban. Pero el grupo estaba muy mal organizado, y generalmente las fotocopias no se compartían. De hecho años después pregunté por ellas, y el director del grupo me informó que se habían perdido porque se escanearon y se conservaron en disquetes, que luego fueron dañados. De todos modos, en 2003, junto con un colega, Rod Brock, lancé mi propio grupo, Magonia Exchange, con fines parecidos. Ya se estaban creando archivos de periódicos en internet, y en ellos se podía hacer búsquedas como si fuera Google, con palabras claves. Me di cuenta de que ya cualquier persona podía realizar búsquedas en archivos históricos sin desplazarse de casa, y enseñé a los primeros miembros del grupo, una serie de técnicas que yo había desarrollado para localizar casos rápidamente. Además, quería que todos los investigadores que se unían al grupo compartieran la materia que tenían guardada en sus casas, en cajas debajo de la cama o en cajones. Así empezó todo, y por eso lo bauticé Magonia Exchange. Exchange quiere decir "intercambio."


Hablemos de "Wonders in the Sky" (2010). Digamos que el esta colaboración en conjunto a Jacques Vallée supone padrinazgo mayor a tu labor, convirtiéndote en un autor de peso en cuanto a esta temática. Según contaste, Vallée rechazó en un principio participar de esta asociación, nacida de tu propia iniciativa, aunque luego se produjo el milagro produciendo la reunión creativa. Transcurridos cinco años de aquel momento cumbre ¿Cómo evocás aquel hito?

En octubre aquel año 2003 cogí un tren desde Madrid a Oporto para reunirme con Jacques, que había venido a Portugal para participar en una conferencia científica. Fui con la intención de pedir que escribiera un libro conmigo sobre los OVNIs en la antigüedad, ya que entre mi propia materia y lo que había amasado mi grupo,  tenía cientos de casos nuevos. Por desgracia no quiso hacer un libro conmigo, y volví a Madrid con el plan de hacerlo solo, pero luego cambió de opinión. Creo que se había dado cuenta, como yo, de que los casos anteriores al año 1947 eran de mayor interés que los posteriores, porque vienen de un periodo cuando no existía ninguna opinión preconcebida acerca de la procedencia de los OVNIs, y el campo aún no se había convertido en un circo mediático. Un buen caso ufológico anterior a 1947 vale más que su equivalente después de 1947, porque no puede estar contaminado por ideas preconcebidas del aspecto físico, o comportamiento de una "nave espacial" o "platillo volante." 

Jacques Vallée y Chris Aubeck
Tardamos unos tres años en preparar el primer manuscrito, un trabajo dificilísimo debido a los problemas que causan los textos antiguos, tanto por el idioma como por su disponibilidad. 

Afortunadamente mi buen amigo Yannis Deliyannis, un historiador francés, nos ayudó a conseguir muchos de los documentos originales así como a entenderlos. El resultado de ese trabajo se entregó en 2009 bajo el título Wonders in the Sky. Debería señalar que mis ideas y las de Jacques no coinciden en todo, y hoy en día, ya que he seguido investigando caso tras caso, y han pasado más de 30.000 recortes de periódicos antiguos a través de mi grupo, mis ideas han evolucionado bastante. Por lo tanto, no estoy de acuerdo con todo lo que publicamos en ese libro, y tengo ganas de revisar mis conclusiones en otra obra.


La Teoría de la Distorsión así como de la Intrusión, vienen siendo citadas desde hace un tiempo como modelos de tesis posibles, al tratar de ahondar en la problemática ufo. No obstante en tu caso, parece marcarse una diferencia de opinión en cuanto aceptar estas vías investigativas como líneas aceptables ¿Cuál es tu posición acerca de estas alegaciones, que parecen no encuadrar en tu visión personal?

Llevo más de treinta años dedicados al estudio de casos antiguos hasta el año 1947, los últimos 13 de los cuales han sido muy intensos. Mi visión de la evolución del fenómeno ha cambiado mucho en todo este tiempo, porque veo que el desarrollo de la ufología ha sido casi lineal desde mediados del siglo XIX. Ahora reconozco que casi todo lo que se cuenta acerca del fenómeno, sus componentes más clásicos y reconocidos, son mitos que han sido generados por nosotros mismos, los humanos. Esto no quiere decir que el fenómeno OVNI no exista, pero sí quiere decir que casi todo lo que se cuenta acerca de ello es producto de la imaginación. Esto se puede demostrar fácilmente ahora, en el siglo XXI, porque tenemos acceso a 200 años de documentos, periódicos, diarios y libro que poco a poco han ido formando y estructurando las leyendas básicas de la ufología, desde las caídas de aparatos extraterrestres, hasta las abducciones y las conspiraciones. Por lo tanto, ninguna de las teorías que citás me sirven para entender mejor el fenómeno, porque estas ignoran la evolución de las historias que tratan de explicar.

  Con Charles Fort se inicia una nueva etapa en cuanto a divulgación de misterios, que por primera involucra herramientas bibliotecológicas de catalogación y clasificación, en la recopilación de enigmas y rarezas varias. Aquella tarea monumental realizada por el estudioso norteamericano, supuso una revolución en como presentar estos datos hasta aquel momento confinados a ciertos círculos, abriendo un panorama entonces ignorado ¿Cómo evalúas su legado así como su incidencia en tu tarea actual?

Charles Fort ayudó a popularizar la recogida y estudios de misterios, testimonios, noticias y anécdotas. Si no hubiera sido por sus esfuerzos, es probable que los fenómenos paranormales nunca se hubieran organizado como campo de estudio. Anteriormente, algunos escritores se especializaban en algún tipo de misterios, pero Fort, al mezclarlos en sus libros, combinando lluvias de peces con la telepatía y desapariciones inexplicadas, inventó la moda de leer acerca de todos ellos a la vez de forma genérica. 
      
Cuando se repasan antiguos textos sobre trabajos ufológicos, se tiene la sensación de estar ante obras envejecidas y con planteos caducos en la actualidad. Lo mismo sucede al observar ciertos discursos de investigadores aún muy atados a esas viejas ideas, y con pocas ganas de realizar análisis más críticos antes ciertos casos considerados hoy día como dudosos, y te pregunto: ¿Es posible interpretar esta resistencia por parte de algunos estudiosos, como una forma de evitar perder audiencia y mantener la atención aún con los errores expuestos? ¿O es que quizás también se puede atender esta actitud, como una forma de no querer resolver el enigma ovni? el cual como sabemos, sigue siendo gran fuente de ventas dentro del mercado editorial. El problema es que todo el mundo quiere ser divulgador y nadie quiere investigar. Cuando alguien se presenta como "investigador del tema ovni" a menudo me río porque me dirá que es investigador desde los once años, pero sus "investigaciones" sólo consisten en leer libros acerca del tema. Divulgar es fácil y muy cómodo, en España hay un sin fin de podcast y páginas web, revistas y programas en la televisión y en la radio donde hablan de estos temas. Investigar requiere mucho tiempo, requiere comprobar y analizar los datos, y casi a nadie le apetece. Yo soy investigador y no me gusta el acto de divulgar, no es lo mío. No me gusta salir en la radio ni publicar artículos en revistas populares. Lo que hago yo es análisis puro y duro. 

Por ejemplo, en mi último libro, escrito con Martin Shough, que se llama Return to Magonia (igual que mi primer manuscrito hace más de quince años), hemos recurrido desde archivos genealógicos, a informes meteorológicos, hemos usado software avanzado para estudiar el cielo tal como se encontraba en la fecha de cualquier avistamiento. Hemos hablado con físicos, químicos, biólogos, historiadores, descendientes de los testigos de casos del siglo XIX, y muchas cosas más. Si investigar casos nuevos es difícil, ahondar en historias antiguas es mucho más laborioso, y requiere mucha paciencia y dedicación, así como una metodología estricta. También tienes que saber algo de historia, sociología etc. En general, los que rechazan avistamientos antiguos simplemente no sabrían qué hacer con ellos, y por eso no se suele hablar de ellos. Pero lo mismo pasa con casos modernos. En general la ufología no avanza porque es más cómodo no profundizar. ¡Si seguimos así solo quedarán los divulgadores! Y debería señalar, que investigar tampoco es acercarse a un testigo y grabar su testimonio en situ, con una grabadora o cámara. Muchos ufólogos creen que eso es suficiente, creen que coger el coche y acercarse al testigo es hacer una investigación. Pero no lo es, eso lo hace cualquier periodista. Es ser periodista, o divulgador.


Pasemos a “Ooparts. Objetos fuera del tiempo” de reciente publicación, donde volvés a prestar colaboración autoral, esta vez  junto al historiador español  Juan José Sánchez Oro, y que desde su irrupción en los medios viene cosechando gran repercusión ¿Cómo se gestó esta idea acerca de un tema tan controvertido, por otro lado considerado caballito de batalla recurrente entre la comunidad conspiranoica? Juanjo y yo somos amigos desde hace unos cuantos años. Entre los investigadores españoles es para mí el más serio y fiable, y compartimos muchas opiniones acerca de estos temas, como por ejemplo dónde están los fallos en el sistema de investigación y divulgación, actualmente existente en España. A los dos nos interesa la historia – él, como sabes, es historiador licenciado en el desarrollo de las mentalidades humanas. Nos parece estupendo que una editorial que suele vender sólo libro que defienden los misterios del mundo, haya querido publicar nuestro estudio, y ha sido gratificante comprobar que la gente lo haya recibido tan bien. En general nunca antes se había profundizado en la historia de los ooparts, sus raíces socioculturales eran desconocidas para la gran mayoría de los escritores de libros sobre “antiguos astronautas.” 

Nos gustaría pensar que el libro ayudará a las nuevas generaciones de investigadores a reflexionar un poco acerca del origen de las historias que leen, pero tampoco nos hacemos demasiadas ilusiones al respeto. Es mucho más emocionante decir que nadie sabe explicar la presencia de tornillos en estratos geológicos prehistóricos, que intentar explicarlo con datos reales. La verdad muchas veces “está allí fuera” pero como no vende, allí queda. Aún así el libro recoge casos de ooparts de verdad, objetos auténticos que han desconcertado a los historiadores. No somos negacionistas, nos emocionamos tanto como los demás cuando se nos presentan misterios reales.

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Chris Aubeck

Magonia Exchange

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Chris Aubeck
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Un saludo de Chris a los seguidores de Crónica Subterránea!

12 de mayo de 2014

Astroarqueología - Raúl Avellaneda - Entrevista Exclusiva - Débora Goldstern

Astroarqueología
Raúl Avellaneda
Entrevista Exclusiva
Débora Goldstern©


Raúl Avellaneda

Por estos días se acaba de publicar, “Astroarqueología (Buscando evidencias de visitantes extraterrestres)” donde su autor, Raúl Avellaneda, destacado exponente del campo ufológico argentino, pasa revista a casi cuatro décadas de investigación en la materia, resumidas en éste excepcional trabajo.

Prologado por Andrea Simondini, la obra de Avellaneda llega precedida por excelentes comentarios, que lo convierten en uno de los acontecimientos literarios del año.   

Crónica Subterránea realizó una entrevista a su autor, en un mano a mano imperdible, como solo nuestro blog puede hacerlo.

Atienda el lector!


Pregunta inicial obligada ¿Cómo nace tu interés acerca de estos misterios?

Mi interés nace a pura curiosidad y por un pensamiento tal vez demasiado analítico. Allá por el año 1974, en la adolescencia y cursando el colegio secundario era el típico alumno “molesto” para los profesores (sobre todo, los de materias humanísticas), aquel que siempre buscaba el análisis e inquiría la explicación profunda, el que no se conformaba con las respuestas basadas en cuestiones de fe o aseveraciones sostenidas con datos inciertos; lo que me trajo varios problemas en un colegio religioso con una educación que no tenía demasiado lugar para los libre-pensadores. Sin lugar a dudas todo fue a partir de la curiosidad y el análisis crítico y esto se evidencia -por ejemplo- en la investigación del fenómeno ovni, donde soy de la minoría que comenzó a partir de un interés personal y no por haber tenido algún tipo de experiencia como le ha ocurrido a la mayoría de los investigadores, ya que debieron pasar quince años para tener mi primer contacto visual con el fenómeno.

Otra inquietud primaria fue por la Astronomía, y el conocimiento de los enigmas del Universo, y es allí, donde me encuentro con el gran misterio del fenómeno ovni, y la posibilidad de vida extraterrestre. De ahí en más, y teniendo en cuenta que “todo tiene que ver con todo”, me sumerjo en los enigmas conexos que plantean las civilizaciones antiguas (especialmente las mesoamericanas), las religiones, creencias y por supuesto mi gran pasión: la historia; pero sin dudas, mi inicio en este camino tiene que ver con la curiosidad. .

Según definís en tu trabajo, de nombre homónimo, la Astroarqueología, es el estudio de evidencias legadas por visitantes extraterrestres, y que la jerga popular conoce como antiguos astronautas ¿Coincidís con los términos?

A pesar que de un tiempo a esta parte se ha popularizado el término antiguos astronautas y es muy común hablar de extraterrestres no coincido con los términos propiamente dichos porque entiendo que limitan el origen de los visitantes solo a la posibilidad de viajeros del espacio. Me inclino más por el de extra-humanos como una definición más amplia de todo ser ubicado fuera de nuestra civilización, sea cual fuese su origen. Aunque el subtitulo de mi libro reza: Buscando evidencias de visitantes extraterrestres, en la introducción del mismo aclaro que uso el término cotidianamente utilizado para mantener un lenguaje común con el lector (por lo menos en la presentación) a fin de establecer un correcto entendimiento. Tampoco estoy de acuerdo con el término ovni (ufo) para naves no humanas, dado que objeto volador no identificado es simplemente eso, un elemento en esas circunstancias que popularmente se ha incorporado como sinónimo de naves extraterrestres; por el contrario me inclino a utilizar el término Ved (vehículo extrahumano dirigido). Pero hay que tener en cuenta que es muy difícil cambiar ciertos modismos popularizados y lo importante es que la gente común primeramente comprenda el mensaje, para luego ir cambiando poco a poco las terminologías. Por lo menos ya hemos casi superado el término “plato volador” y vaya que llevó tiempo la concientización.

Hablemos del libro. Astroarqueología se presenta al lector como una gran guía introductoria, que pasa revista a enigmas en este campo, muchos de los cuales llevan ya mucho tiempo en la palestra pública, y sin abordar hoy día, a una resolución aparente. Contame como lo desarrollaste.

Creo que estás dando la mejor definición del libro: “una guía introductoria”, dirigida fundamentalmente al neófito en el tema con el afán de acercarle información y en la mayoría de los temas tratados, la otra cara de la moneda, siempre con la finalidad que el receptor tenga las mayores posibilidades de sacar su propia conclusión y alcanzar su propia opinión con elementos valederos.

El libro como tal surge a partir de una conferencia homónima que fui poco a poco ampliando y teniendo en cuenta la complejidad del tema llegó a tener más de mil imágenes (literalmente) con una duración que supera las tres horas de disertación; es decir que se convirtió en imposible de presentar porque no solo no lo soportaba mi garganta, sino que sobre todo era tediosa hasta para el público más interesado. En cierta oportunidad mi amiga Andrea Pérez Simondini (quien me honró prologando el libro) me “desafió” para llevar el material multimedia al papel y aunque como “bicho de radio” me gusta más hablar que escribir, ante un desafío un leonino siempre recoge el guante y es así que surge el libro Astroarqueología, al que además del tema en cuestión le agregué nuestra búsqueda actual de vida extraterrestre y la relación con esas entidades no humanas, sobre todo a través de la Astronautica y la Astronomía. Esto se completa con mi visión de lo que puede ser el futuro de esta relación con los seres no humanos y el agregado de tres Apéndices relacionados.

Dejame decirte que la parte que más me enorgullece y me llena de satisfacción haber podido incluir en el libro es el Apéndice titulado “Réquiem para Ariel Lemos”, dedicado a un gran investigador, un gran amigo, pero sobre todo, una gran persona, lamentablemente fallecido en 2007. Tuvo la particularidad de ser Pastor de la Iglesia Bautista en Viale, una pequeña localidad de Entre Ríos y se interesó en el tema ovni a raiz de sucesos en el lugar. Dentro de una prolífica obra como autor literario, escribió un artículo llamado “¿Hay indicios bíblicos sobre vida extraterrestre?”, el cual fue presentado en la ONU. Ese material nunca fue publicado y gracias a la buena voluntad de su familia que me lo autorizó tuve el honor de incluirlo en mi libro, como un humilde homenaje a un gran investigador.

Los oopart son descritos como objetos fuera del tiempo, y que generalmente no responden a las culturas tradicionales en los cuales son descubiertos, convirtiéndose en anomalías desechadas por los académicos, quiénes, en su mayoría, no aceptan su paternidad dentro del contexto histórico tradicional. Teniendo en cuanta esta visión ¿es posible investigar estas piezas no convencionales, a pesar de opiniones tan demoledoras?

Sin lugar a dudas que se pueden investigar, eso si, corriendo el riesgo que significa desafiar el orden establecido, sabiendo que el investigarlos es “alejarse de lo serio” y muy posiblemente ser tildado de loco y fantasioso. Muy pocos se atreven a correr tales riesgos y aunque la mayoría prefiere cobijarse detrás de lo “políticamente correcto”, hay importantes investigadores dispuestos a buscar la Verdad.


Disco del Príncipe Sabú, Museo del Cairo.
Continuando con los oopart, otra de las grandes objeciones emitidas por los arqueólogos oficiales, es que estas piezas responden a evidencias aisladas, en su mayoría de factura tecnológica, imposibles de encajar dentro de la cronología histórica aceptada. Y sin embargo, a pesar de estas posturas, innumerables son los objetos exhibidos en la actualidad dentro de museos, algunos, de gran prestigio, que no responden a clasificación alguna. Un ejemplo, el disco del príncipe Sabú, Museo del Cairo, Egipto. Ante estos parámetros ¿Cómo conciliar ambas realidades?

Creo que ese es el punto. Lamentablemente para quienes han determinado una línea histórica inamovible y supuestamente definida, surgen estos oopart’s que no solo desorientan sino que son difíciles (y hasta diría imposibles) de catalogar y entonces pasan a ser “objetos de culto”, una muy buena forma de denominar objetos que bajo ningún concepto podrían ser atribuidos a las civilizaciones dentro de las que fueron encontrados ni dentro de los tiempos históricos establecidos. Los ejemplos abundan; pero en algunos casos la evidencia es tan importante que supera el ocultamiento.

El objeto de culto que resultó ser una antigua pila en el museo de Bagdad o el pájaro que pudo ser recatalogado como un planeador en el museo de El Cairo son apenas dos ejemplos de tantos otros. Volviendo a tu pregunta, creo que la única posibilidad de conciliar es flexibilizar la historia, si es necesario reescribir las partes oscuras que hoy se tratan de mostrar como inalterables a pesar de las claras evidencias encontradas. No es fácil conciliar si no hay capacidad de aceptar la posibilidad de investigación, sobre todo si eso lleva a -en algún momento- tener que reconocer la equivocación; pero no hay que olvidar que encontrar la Verdad se basa en derribar conceptos supuestamente inamovibles.

Otra cuestión espinosa, responde a la posible intervención extraterrestre en un pasado remoto, lo cual choca con el rechazo de la comunidad científica tradicional, que niega la posibilidad de vida alienígena, a quién dicen aún estar sondeando, llevándome a preguntar ¿Se puede conducir un estudio de estas proporciones, teniendo en cuanta la poca adhesión oficial?

Como dije anteriormente, se puede lo que no quiere decir que sea fácil. Para mí, un claro ejemplo de esto es Carl Sagan, al que muchos sindican y ponen como bastión del científico contra la posibilidad de vida extraterrestre; cosa que me lleva a pensar que no conocen su obra y sus acciones, teniendo en cuenta que fue -entre otras cosas- quien promulgó el proyecto de envío fuera de nuestro sistema solar de información sobre nuestra civilización como un posible contacto con entidades alienígenas a las que consideraba factibles de existencia, poniendo solo en duda la capacidad para trasladarse hasta nuestro planeta.

No es fácil, pero se puede, eso si, en honor a la verdad, hay que reconocer que así como a los científicos le pedimos apertura de mente, a quienes están en la otra vereda hay que exigirles seriedad, responsabilidad y sobre todo protocolos de investigación, caso contrario se corre el gran riesgo de desdibujar el fin buscado y caer en conclusiones y afirmaciones tan inverosímiles como las que se tratan de cambiar. La investigación y el acercamiento puede lograrse, sobre todo si se evitan las posiciones totalmente antagónicas y las afirmaciones sin pruebas elocuentes e irrefutables, y esto es aplicable y necesario para ambos lados.

Ezequiel y su polémica visión
Los textos sagrados y de orden religioso, caso la Biblia, parecen presentar un sinnúmero de relatos que escapan a cualquier interpretación lógica, y sin normalidad aparente. Claro que los exegetas aluden a la no literalidad de los documentos en la materia, vinculados a un conocimiento de orden iniciático, y no suscritos a la tan mentada tesis extraterrestre. El ovni del profeta Ezequiel, parece inscribirse dentro de esta lectura, donde la Cábala Judía desarrolla una exposición esotérica, que decodifica la narración en su totalidad ¿Cómo encajaría lo extraterrestre dentro de esta línea argumentativa?

Antes que nada, vuelvo a lo expresado ante una pregunta anterior: cuando hablamos de extraterrestres nos referimos a todo lo que no es parte de nuestra civilización; por lo que dentro de esta definición deberíamos incluir a los ángeles, annunakis, katchinas, etc. etc. etc. Lamentablemente, los libros sagrados son interpretaciones y en todos los casos se les atribuye literalidad o no de acuerdo a la necesidad de quienes los imponen como algo divino, como una inamovible e indiscutible “palabra de Dios”. Un hecho que podemos ver en todos los libros sagrados es que en determinadas circunstancias son metafóricos, en otras son históricos y en otras son una cuestión de fe, lo cual los convierte en inobjetables y por lo tanto imposible de ser analizados objetivamente.

Según mi forma de verlos y alejándolos del ámbito estrictamente religioso; son excelentes crónicas antiguas de contactos con seres no-humanos (reitero, ángeles, annunakis, katchinas o como quieran ser llamados) que tuvieron gran influencia en los albores de nuestra civilización; incluso aportando algunos conocimientos ocultos a la generalidad de los pueblos y reservados a ciertos grupos iniciáticos.

Pirámide de Gizeh - Egipto
Dentro de monumentos citados en Astroarqueología, la pirámide de Gizeh, lidera los rankings en cuanto a enigmas más asombrosos, y que escapa a explicaciones tradicionales. Se ignora todo en cuanto a su construcción y finalidad, a pesar de la adhesión histórica que intenta vincular la incógnita, como un antiguo centro funerario para faraones. En tu caso personal, luego de tantos años de estudio ¿Cuál crees sea el propósito de esta obra ciclópea?

Sin lugar a dudas, la gran pirámide de Gizeh, la que popularmente es llamada la pirámide de Keops, es la más conocida en cuanto a misterios se refiere y es un buen ejemplo de cómo ante la imposibilidad de explicaciones se manipula la historia para que las pruebas incómodantes sean ignoradas y los tangibles monumentos “encajen” dentro de esa historia armada pero no explicada.

La historia oficial no puede explicar prácticamente nada de la gran pirámide: ni como ya aparecían referencias a ella en ajuares funerarios mucho más antiguos que la época en que supuestamente fue construida; porque la tumba de Keops se encontró en otro lugar (lo que definitivamente anula la explicación de lugar funerario), la ausencia de toda referencia a Keops en el monumento, como se logró el factor de desplazamiento (Factor Davidson o Constante 286,1) en toda la construcción, como se realizaron “tubos de ventilación” de 20x20 cms. a través de la roca y ellos apuntando hacia determinados lugares del universo asociados con los dioses, pero no coincidente con la supuesta fecha de construcción, sino con la posición de los cuerpos celestes en el 10.500 a.C. (una fecha significativa), y tantos otros misterios.

Según mi modesta opinión, la gran pirámide de Gizeh, junto a la Esfinge y la pirámide escalonada de Sakkara forman un conjunto que se remonta a unos 12.000 años atrás y son la herencia de seres de continentes desaparecidos, por ende, no-humanos. Su función primordial (me refiero a la gran pirámide) es la de un gigantesco catalizador de la energía del universo, lo que es fácilmente comprobable con la utilización de la llamada “energía piramidal”, con la que he experimentado durante mucho tiempo; agregándo en el libro el resultado de esas experiencias como un Apéndice del mismo, teniendo en cuenta que siempre fue una de las preguntas del público en todas las presentaciones de mi conferencia.

La pirámide de Gizah como elemento tecnológico, la Esfinge como centro iniciático y la pirámide de Sakkara como lugar de preparación de los iniciados en los conocimientos vedados al pueblo común, conforman el legado de nuestros antecesores, habitantes de continentes desaparecidos, esos que aún hoy se insiste en ubicar en el lugar de los mitos, pero que las evidencias arqueológicas dejan cada vez más al descubierto.

El detrás de escena de estas historias de objetos fuera del tiempo, así como de otros elementos del mismo tenor, hacen alusión a la existencia de antiguas humanidades prehistóricas muy avanzadas, como Atlántida y Lemuria, que se interpreta fueron las verdaderas responsables de estas evidencias no aceptadas. Esta idea presenta la misma paradoja extraterrestre, en cuanto a un pasado que aún busca desclasificarse ¿Adherís?

Adhiero totalmente al concepto y tal como dije anteriormente, muchos de los misterios que nutren a la Astroarqueología se relacionan con los continentes perdidos y la desarrollada tecnología que poseían, relacionados a su vez con otras formas de vida no-humanas y no-terrestres. Reitero, muchos de los enigmas tendrían ese origen, pero no todos, sino sería circunscribir el posible origen a una sola posibilidad, cosa que no es así, ya que se manejan varias hipótesis de origen.

Sociedades de corte ocultista, parecen vincular su pasado a la existencia de  estas antiguas civilizaciones anteriormente citadas, que actualmente seguirían operando en las sombras. Esto explicaría, según algunos observadores, el por qué de la existencia de los llamados ovnis, siendo quizás éstas órdenes secretas sus verdaderos responsables ¿Pensás el fenómeno ufo se adscribe dentro de esta posibilidad, o, debemos examinar más variantes en cuanto a procedencia?

Creo que tenemos que hacer la salvedad en cuanto a que el conocimiento heredado de no-humanos en la antigüedad (conocidos como dioses, maestros, seres superiores y varios nombres más),  siempre estuvo en poder de grupos iniciáticos cuya actividad y enseñanzas fueron vedados al común de la gente. Algunos de esos grupos, aún siguen actuando, pero sobre todo en una forma filosófica, aggiornados a la actualidad, pero en realidad nada tienen que ver con el fenómeno ovni como tal.

Los que si parecen compartir tecnología y sobre todo, una activa interrelación con seres no-humanos son aquellos que conforman lo que se conce como “el gobierno de las sombras”, poderosos grupos empeñados en el proyecto al cual llaman “Nuevo Orden Mundial”. Estos personajes si parecen compartir el poderío de algunas razas de no-humanos, pero no son tampoco los verdaderos artífices del fenómeno ovni; cuyo real origen decididamente debemos buscar fuera de nuestra civilización, ya sea en el pasado remoto como en la actualidad.

Uno de los capítulos de Astroarqueología, “Los Extraterrestres de la Triple Frontera”, dedica su atención a seres misteriosos reportados dentro de Argentina, así como de otros países hermanos, quiénes, según los informes declarados, parecen responder a leyes extrañas y no humanas, llevándome a inquirir, si estamos ante presencias mitológicas nacidos del inconsciente popular, o se trata de posibles híbridos de procedencia no terrestre.

La pregunta es muy buena porque resume una de las bases de la Asgtroarqueología: la interpretación de leyendas y mitos, para ponerlos en contexto. Antes que nada debemos hacer un ejercicio mental y tratar de entender como se expresaría un humano antiguo ante un hecho, un personaje o un artefacto desconocido y es así que frecuentemente encontramos definiciones como “la gloria del Señor”, “carrozas de fuego” y tantas otras definiciones que no hacen más que buscar un nombre cotidiano para algo no muy fácil de explicar y tengamos en cuenta que este déficit no es patrimonio de nuestros antepasados, por el contrario aún hoy, cuando realizamos entrevistas a testigos del fenómeno ovni recibimos respuestas tales como “era como la Luna”, “parecía una estrella moviéndose” y cosas por el estilo que no son más que poner en un contexto conocido lo que en realidad resulta incomprensible.

Los personajes mitológicos a los que te referís son el Pombero y el Yasi-Yateré, populares en el norte argentino y países limítrofes, caracterizados por algunas actividades y por el manejo de un extraño elemento capaz de producir hechos prodigiosos a la vista de los nativos, que lo llamaron Verá y se interpreta como una vara luminosa o brillante.  Los nombres de estos personajes provienen de la lengua avañeé, aquella que muchos llaman el idioma guaraní y que tiene la particularidad de conformarse por palabras yuxtapuestas; así es que Pombero significa “el ser salido de una campana achatada”, mientras que Yasi-Yateré significa “el ser salido de una cosa luminosa que se desliza con movimientos bruscos en el cielo”. Entiendo que la correcta interpretación no deja mucho margen para la duda y esto es claramente una referencia a seres llegados desde el espacio manipulando objetos extraños y hasta milagrosos para los nativos.

Por último, nunca debemos perder de vista que todo mito es en esencia el relato de hechos y personajes prodigiosos pero con una base real, que con el correr del tiempo van siendo modificados y adaptados en la transmisión oral y posteriormente escrita; pero que siempre tienen una raiz real y el hecho que comentamos no tiene por que no ser de esa manera.

Los últimos años vieron un resurgir de la tesis Antiguos Astronautas, de gran resonancia durante los setenta, que a partir de Ancient Alien, transmitido por el canal History Channel, revista el tema ante una nueva audiencia. Más allá de esta nueva irrupción, el programa es objeto de una intensa disputa por parte de muchos especialistas, debido a su declarada adhesión extraterrestre, la cual hacen inclusiva a todos los enigmas aún no resueltos ¿Qué opinión te merece el envío?

Es indudable la calidad de la entrega y la realización de la misma y aunque no coincido totalmente con determinadas conclusiones y aseveraciones vertidas en algunos temas tratados, es innegable la importancia que tiene en estos momentos para acercar el tema a nuevas generaciones, sobre todo aprovechando lo masivo que resulta el mensaje desde donde está siendo abordado. Si bien no soy un seguidor ferviente de la entrega en cuestión, lo veo dentro de lo posible y sobre todo le reconozco la importancia que tiene como disparador del interés de la gente por el tema astroarqueológico, tal como me lo demuestran las constantes consultas y comentarios de personas que de esa manera se “asoman” a la realidad de los misterios. Creo que todo suma para despertar la curiosidad y la posterior búsqueda de más y más información. .

Abydos - Templo de Seti -Egipto
¿De todos los enigmas desarrollados en Astroarqueología, cuál es aquel que más resonancia te provoca en lo personal?

Es muy difícil una respuesta para esta pregunta y aún más difícil es elegir solo uno de tantos misterios. Sin lugar a dudas, el Disco de Phaistos con sus símbolos aún no descifrados; la Piedra de Dashka, un mapa tridimensional de los Urales realizado en tres capas geológicas de rocas que nos remonta a 120.000.000 de años atrás o Baalbek con sus gigantescos Trillitones cuyo peso oscila en alrededor de 15.000 a 20.000 toneladas, es decir, diez veces más de lo que pueden levantar las modernas súper-grúas o el transbordador espacial; son solo algunos de los misterios que me desvelan, pero de tener que elegir solo uno me inclino por la Flor de la Vida, un fractal que se encuentra en Abydos (Egipto) en un templo ubicado 16 metros por debajo del nivel de los demás y aunque es atribuido oficialmente a Seti I, los geólogos lo sitúan en un estrato cuya antigüedad es de alrededor de 12.000 años.

En el interior del templo se encuentra un gran pilar de granito rosado donde se puede apreciar este elemento esotérico que es la mencionada Flor de la Vida, la cual tiene la particularidad de no estar cincelada ni esculpida como sería normal, sino más bien pirograbada en el interior de la roca, tal como solo podría hacer un moderno láser de precisión. Este prodigio es para mí el que más curiosidad despierta y es sin dudas un claro ejemplo del ocultamiento de una evidencia cuando no hay explicación posible. Personalmente tuve que instruir a un amigo que viajó al lugar para que buscara especialmente este oopart y me trajese un par de fotos porque es muy difícil encontrarlas. Sin dudas el turista desprevenido nunca se enterará de este misterio, como de tantos otros que están fuera del circuito de lo que se puede mostrar aportando alguna explicación más o menos verosimil.
  
Pregunta final. ¿Qué recomienda Raúl Avellaneda a todos aquellos interesados, que recién se introducen en estos misterios?

Solo podría recomendar lo que a lo largo de cuatro décadas personalmente me ha dado resultado y lo que la vida me ha ido enseñando: antes que nada, ser curioso, investigar, buscar, dudar, informarse, desarrollar protocolos de investigación, evitar prejuzgar y preconcebir, no dar nada por sentado, entender que no es mejor investigador quien más prensa o exposición mediática tiene, no pagar cualquier precio por una efímera fama; pero por sobre todas las cosas, desarrollar un espíritu crítico, no creer todo ni cometer el error de no creer en nada, (ambos extremos son malos), ser sumamente analítico y desarrollar su propio pensamiento y su propia posición personal, pero siempre sustentada con pruebas. Al abordar una investigación tener muy en claro que lo principal es el caso, luego los testigos y por último el investigador, dado que alterar ese orden solo sirve para satisfacer el ego pero no para una resolución adecuada del tema abordado y por supuesto, dejar que el trabajo por si mismo hable del investigador y no al revés.

Con el correr del tiempo he ido desarrollando un axioma con el cual cierro mi libro cuyo mensaje es que solo investigar nos lleva al conocimiento, a la sabiduría y que ese conocimiento nos acerca a la verdad y tal como dijera un profeta nacido en Nazaret hace dos milenios, la verdad nos hace libres, pero no hablo de la libertad física, sino de esa de pensamiento y discernimiento que nada ni nadie puede cercenar ni acallar. Por lo tanto (según mi modesta opinión) investigación, conocimientos, verdad y libertad son las cuatro patas sobre las que se asienta el desarrollo y plenitud de un buen buscador de enigmas y misterios. 

Por último, quiero agradecerte este honor (no merecido por cierto) de ser entrevistado por una de las personas que considero un ícono en la investigación de mi país y esta oportunidad que me das de participar en Crónicas Subterráneas. Gracias Débora, ha sido un placer para mí este diálogo.  


  Raúl Avellaneda
Infinitas Gracias!
Débora Goldstern





Véase:

Face: https://www.facebook.com/raulavellaneda.enigmas
Site: http://astroarqueologia.com.ar/

30 de octubre de 2013

Tu Propio Camino - Cristian Zeballos- Entrevista - Débora Goldstern

Tu Propio Camino
Cristian Zeballos
Entrevista - Débora Goldstern




Entrevista que me realizara, Cristian Zeballos para su canal Tu Propio Camino, donde se repasan temas como Ooparts, Tierra Hueca, Intraterrenos, Piedras de Ica y Cueva de los Tayos. 

Agradezco a este investigador su predisposición para con mi persona, y por difundir mi trabajo. 









11 de agosto de 2009

Ooparts en América - Vestigios de civilizaciones olvidadas II

Ooparts en América
Vestigios de Civilizaciones Olvidadas II
Débora Goldstern

Continuando con las piezas itinerantes de Klaus Donna, que presentara en el reciente congreso de Exopolítica, centramos otra vez nuestra atención en Sudamérica, con Ecuador a la cabeza.

Una de las leyendas más extendidas en el continente americano, refiere a razas de gigantes a los cuales se les atribuyes algunas de las construcciones más portentosas, y que en la actualidad no encuentran explicación sobre las técnicas utilizadas en su edificación.

Sin embargo el tema de los gigantes como es una constante en estos temas, se encuenrtra relegado al sitio de las leyendas y folklore local. Algunos de los restos desenterrados con características anómalas, son catalogados de inmediatos como "especies animales gigantes" o humanos "con problema de gigantismo". En síntesís los gigantes no encuentran lugar en el entramado histórico, y se tiende a desacreditar cualquier opinión contraria a la establecida.

Quizás por eso, muchos de estos restos son escondidos de las miradas públicas o de las ávidas instituciones que pululan en sudamérica, y que clamando fines investigativos, intentan substraer esas osamentas gigantes para evitar preguntas incómodas, llevándose estas evidencias hacia sus latitudes, sin regresar jamás, transcurrido un tiempo, las pruebas comprometedoras.

Una de estas evidencias "incómodas", hizo su aparición en Ecuador, hace más de treinta años, causando una verdadera conmoción en su momento. Según se relata, en la provincia de Loja, se encontró un esqueleto de gigante de casi siete metros, y que estuvo custodiado por un sacerdote muy conocido, el Padre Carlos Miguel Vaca. La región donde este verdadero oopart fue desenterrado, se denomina Changaimina, que significa en lengua indígena, "cementerio de los dioses".

Desafortunadamente casi todo el esqueleto partió rumbo al Museo Smithoniano, en USA, aunque al parecer algunos de esos huesos son parte de colecciones privadas.

Quizás de ahí Klaus Dona obtuvo el permiso para integrarlo a su catálogo, ya que la pieza que suele mostrar en sus presentaciones, un tobillo gigante, dice provenir de este yacimiento.


Aquí lo vemos en todo su esplendor.






Memoria Viva: Padre Carlos Vaca

7 de agosto de 2009

Ooparts en América - Vestigios de civilizaciones olvidadas

Ooparts en América
Vestigios de civilizaciones olvidadas
Débora Goldstern




De todos los participantes del reciente Congreso de Exopolítica que se llevó a cabo en España, la presentación de Klaus Dona mostrando su extraordinaria colección de ooparts, es sin lugar a duda uno de los puntos más altos, y que a esta investigadora le hubiera encantado observar en vivo.

Este catálogo itinerante lleva muchos años acrecentando su fondo documental, y es por hoy, una de las mejores evidencias de anomalías en el pasado de la Tierra.

Muchas de las piezas recogidas, provienen de Sudamérica, en especial Ecuador. Lo cual marca la delantera de nuestro continente en cuanto a rarezas históricas, piezas que no encajan el modelo impuesto desde los días de la Conquista.

Profundicemos sobre algunos de estos objetos.

Extraños artefactos en las montañas de La Maná– Ecuador
Primera Parte

Cuenta la historia que en 1984 se hizo un descubrimiento sensacional. Un buscador de oro, el Dr. Luis Sotomayor, encontró en un túnel, cerca de 300 piezas, artefactos desconocidos en su mayoría. Según relata
Alexander Putney, uno de los pocos internautas que habla sobre el tema:

“Un fechado preciso de los artefactos es aún imposible con los métodos más recientes, ya que la técnica de la termoluminiscencia sería poco fiable debido a los años de exposición a la luz solar desde su descubrimiento. La tecnología lítica y la geometría presentes en los artefactos imposibilitan su ubicación dentro de los contextos culturales de la región, lo cual sugiere que podrían predatar las culturas conocidas de tal región. El simbolismo presente en las formas y en los diseños y escritura incrustados en los artefactos de La Maná se relaciona más estrechamente con aquellos de la cultura sánscrita más conocida en los contextos del sureste asiático. La escritura es congruente con la forma logográfica del sáncrito, la lengua madre de la cual los glifos mayas y egipcios han descendido. El análisis geométrico aquí presentado sugiere que los artefactos de La Maná contienen información fractal referente a las propiedades resonantes de la calcita, replicando la función del diseño de las pirámides de Orión en Gizeh, Egipto.

La Maná (0.95°S 79.18°W) se ubica a 7,470 millas de Gizeh, una distancia que es exactamente el 30.0% de la circunferencia de la Tierra. Los hallazgos han cuestionado su categorización dentro de cualquier cultura conocida en Suramérica, mostrando una iconografía congruente con las tradiciones sánscritas, foráneas a la región. El nombre mismo del lugar es de por sí antiguo, probablemente un remanente de los antiguos habitantes sánscritos para quienes la palabra "maná" significaba "mente" o "cuerpo mental". El significado de este nombre puede aclararse al tiempo que los artefactos revelan su cifrada geometría psicoacústica. Lo más sorprendente son las representaciones de la Gran Pirámide de Gizeh, una cobra rey (una serpiente que se sabe que sólo existe en el sureste de Asia) y un mapa tallado del globo con los continentes actuales y otras zonas ahora sumergidas. Aspectos tecnológicos avanzados están presentes en la talla, incluyendo efectos magnéticos de punto cero y líneas incrustadas que fluorescen bajo luz ultravioleta. Los artefactos desafían cualquier explicación simple, mostrando que las capacidades tecnológicas del hombre antiguo estaban miles de años por delante de aquellas del hombre industrial. El grupo de más de 300 artefactos ha permanecido en Ecuador en la colección privada de Germán Villamar durante más de una década después de haber sido descubiertos por Sotomayor, un regalo de conocimiento cifrado de maestro a discípulo. Este análisis de los enigmáticos artefactos se centrará principalmente en las implicaciones de la geometría representada por sus formas y diseños incrustados, intentando así resolver el misterio velado por la diáspora cultural que precedió a la genialidad de la cultura madre sánscrita que floreció bajo la superficie terrestre.

La fluorescencia ultravioleta es una conocida propiedad de la calcita y otros minerales encontrados abundantemente en estado natural. La calcita ha sido mezclada como mortero e incrustada en las líneas grabadas en las facetas de la talla. La luz visible es emitida bajo la exposición a luz ultravioleta de onda larga (longitudes de onda de 365nm) cuando los electrones regresan a sus estados iniciales o de base, provocando que parte de la energía liberada se pierda en forma de calor. Lo cual resulta en un cambio en la longitud de onda de la energía hacia luz visible de energía menor (longitudes de onda mayores). Muchos minerales poseen esta cualidad, también observada bajo la exposición a luz ultravioleta de onda corta (255nm). Al parecer diversas mezclas han sido utilizadas para especificar el espectro lumínico emitido por los morteros de diferentes colores usados para lograr las incrustaciones. Probablemente el magnesio está entre estos aditivos minerales de la mezcla de calcita, sin embargo, no se han determinado las combinaciones específicas generadoras del color. La calcita puede emitir una amplia gama de colores bajo luz ultravioleta, incluido el blanco, azul, rojo, naranja, amarillo y verde y los antiguos artistas de La Maná usaron la paleta entera en sus diseños geométricos.

Este efecto fluorescente ha sido descrito como una dispersión cuántica y ha sido también empleado en la creación de brillantes pigmentos por los ceramistas mayas de la península de Yucatán. El barro usado por los mayas contenía nanopartículas de hierro y magnesio que al ser hervidas con índigo producen el azul maya. Las nanopartículas de metal dispersan la luz de una forma no-lineal y cuántica ya que la vibración de los átomos en los metales es cercana a la luz azul re-emitida (José-Yacamán et al, Hubbard et al). Esta resonancia amplifica la luz reflejada tal como en los artefactos fluorescentes de La Maná, probablemente los mayas heredaron numerosas técnicas no-lineales de la precedente cultura madre sánscrita.






También se recuperó un conjunto de discos de piedra incisos finamente labrados, de los túneles cerca de La Maná. Su complejo diseño, estrictamente geométrico, está basado en el círculo, o mandala en sánscrito, un símbolo sagrado utilizado durante la meditación. El disco de piedra con el mandala en espiral tiene incrustado un diseño en espiral que al parecer describe un sendero orbital hacia el centro gravitacional, el sendero hacia adentro del punto de la quietud. El camino espiral que se expande es una incrustación en azul fluorescente, mientras que el círculo exterior es de un rojo-naranja a la luz del día y de un blanco brillante bajo la luz ultravioleta. El diseño en espiral es, aún hoy en día, culturalmente simbólico del viaje interior mediante la meditación y es usado con efectos hipnóticos en rotación perpetua para inducir estados hipnagógicos. Este disco muestra una región de cero magnético en su centro que ha sido comprobada consistentemente, haciendo que cualquier imán colocado sobre el centro del disco como un péndulo, gire en el mismo sentido de las líneas incisas. La magnetización del disco se debe muy probablemente a su exposición a fuertes campos magnéticos, como aquellos observados en la arquitectura psicoacústica resonante descritos previamente. El disco circular de piedra revela sorprendentemente la antigua sabiduría concerniente a la relación entre magnetismo y gravedad, fuerzas planetarias que pueden ser enfocadas.


Un par de discos octagonales de piedra, del tamaño de una mano, encontrados juntos, pudieron haber sido colocados sobre cada mano durante la meditación. Una de estas piedras octagonales tiene incrustados siete círculos concéntricos y la otra tiene tanto círculos concéntricos como excéntricos. Este patrón de círculos concéntricos es una expresión matemática de la estructura de los números primos, descrita más adelante como un diseño unificador del cosmos. Los anillos concéntricos son también idénticos a aquellos generados por la refracción de la luz a través de cristales de calcita. Se encuentra este mismo patrón de anillos concéntricos en el centro de las imágenes cristalográficas de la calcita. Sorprendentemente, los antiguos artistas de La Maná representaron con exactitud la simetría refractiva del cristal de calcita, la misma propiedad que produce el efecto observado en la luz ultravioleta fluorescente. De hecho, el diseño mismo es una explicación visual completa del fenómeno fluorescente del mineral de calcita incrustado, el cual es también el principal constituyente de la piedra caliza con la que fue construido el complejo piramidal de Orión. No sólo los efectos fluorescentes de los materiales de mortero usados, sino, de hecho, las formas enteras de las tallas en piedra, fueron diseñados para transmitir la estructura de onda estacionaria de la resonancia magnética. Las longitudes de onda corta de la luz producidas por los círculos incisos de calcita se ordenan a sí mismas en el mismo tipo de patrón en el que lo hacen las longitudes de onda larga de sonido resonante a través de las pirámides de Orión. Estos mandalas representan la resonancia de la Tierra, un patrón de refracción observado en todas las longitudes de onda de energía.

Un principio fundamental subyacente a la hipótesis de la resonancia magnética es que el polo Norte magnético es el centro del cual emanan las frecuencias del murmullo de la Tierra, lo que presenta una interesante posibilidad. Tal vez la variación entre los diseños de los dos discos octagonales puedan ser vistos como una descripción de la estructura resonante de la Tierra en dos estados cuánticos diferentes, asociados a diferentes ubicaciones del polo Norte magnético. La ubicación actual del polo Norte magnético fluctúa más de 11º fuera del polo geográfico, lo cual ha sido la norma durante los últimos 12.000 años de tendencias de calentamiento global. La anterior era glacial del pleistoceno terminó abruptamente debido a un evento catastrófico que probablemente involucró el desfase de los polos a su ubicación actual. El disco octagonal con los círculos multicolores descentrados puede ser simbólico de la actual desalineación del polo Norte magnético y la resultante asimetría en los patrones de onda estacionaria de la resonancia terrestre. La anterior alineación de alta resonancia es representada por los artistas de La Maná como círculos perfectamente concéntricos en la simetría octagonal de la calcita, los siete círculos son primos. Esta cruz octagonal fue una vez llamada la "cruz rosa" por los coptos, y a la cual se refieren las culturas indígenas americanas como el aro de cuatro cuartos de la nación y es una compleja estructura subyacente al significado detrás de las referencias de los números primos codificados en cientos de artefactos de La Maná. En su presentación colectiva del orden sagrado de los números primos, se revela el significado holístico más profundo de estos artefactos. La antigua escritura sánscrita ha sido documentada en algunos de los artefactos de La Maná, aunque la complejidad de los símbolos geométricos utilizados supera en mucho los textos básicos, sugiriendo que su lenguaje global definitorio es el de las matemáticas de los números primos, el lenguaje universal de la conciencia. La estructura de los números primos ha sido de profundo interés para las matemáticas puras. La pregunta esencial ha permanecido sin respuesta: si los números primos aparecen de una manera aleatoria o no en la secuencia de los números enteros. Mientras que los números primos generalmente muestran un ciclo basado en el seis de pares primos, no parece haber un patrón repetitivo subyacente al orden cíclico. Las incrustaciones geométricas fluorescentes presentes en las tallas en piedra de La Maná refieren los números primos 3, 5, 7, 11, y 13 repetidamente.

Los números primos se definen como números que sólo son divisibles por sí mismos y por la unidad. La organización de los números primos dentro de la serie de los números enteros ha sido un misterio para la matemática moderna hasta la obra de Peter Plichta, un químico de Dusseldorf. En 1997 presentó su teoría de la estructura de los números primos basándola en un ciclo de 6, un producto de los números indivisibles 1, 2 y 3. Aunque no es el único matemático en reconocer el ciclo de 6 en la secuencia de los números primos, su trabajo ha extendido esta concepción a la importancia de los números primos en todas las estructuras subyacentes al universo físico.



Aparte de los números 2 y 3 todos los números primos aparecen en un ciclo de 6. 6 n ±1 donde n= 1, 2, 3, … Por razones de combinación, este ciclo produce una serie de números pares gemelos, [5, 7], [11, 13], [17,19], 23, aunque con el número 25 inevitablemente obtenemos la primera raíz cuadrada de un número primo a partir de la función 6 n ±1 (el siguiente número compuesto es el producto de 5 x 7 = 35) que no es primo. La razón por la cual el número 6 tiene un papel tan elemental en la complejidad de los números enteros es que los números 1, 2 y 3 son indivisibles. Como resultado, el número 6 debe ser rodeado por la expresión: 6 - 1 = 5 y 6 + 1 = 7 y de ahí el primer par de números primos.

La búsqueda de Plichta del significado de los números primos se extiende hasta las estructuras esenciales de la química y bioquímica nucleares, específicamente aquella de los átomos y la tabla periódica de los elementos, así como también los aminoácidos y la hélice del ADN. La estructura del ciclo de 6 de los números primos puede ser visualizada como una cruz octagonalmente simétrica, con siete círculos concéntricos divididos en 24 puntos radiales. Al ser una constante universal "la cruz de los números primos no es una invención humana. Es, de hecho, un modelo del plan de construcción con el cual el infinito fue hecho finito en la estructura de los átomos." Este mismo modelo también ha sido obtenido a partir de algoritmos de la mecánica cuántica del físico teórico Arkadiusz Jadczyk en una expresión más compleja: la función iterada cuántica octagonal (FIC). La cruz de los números primos y la FIC octagonal son patrones sincrónicos que reflejan la estructura de resonancia inherente a las estructuras atómicas, moleculares, planetarias y galácticas.




El artefacto más desconcertante del grupo es una representación de una pirámide (arriba) con 13 divisiones horizontales o escalones, 3 lados sobre la cara triangular incisa y 1 ojo símbolo. El único ojo fluorescente tallado e incrustado es un símbolo espiritual sánscrito de la visión psíquica: el tercer ojo. Al no haber verdaderas pirámides conocidas en América, sólo una multitud de pirámides escalonadas, ésta debe ser considerada como una representación de la Gran Pirámide de Gizeh, ubicada a miles de kilómetros de La Maná. Es interesante el hecho de que este artefacto ecuatoriano registre el símbolo del tercer ojo de la fachada original cuyas piedras de revestimiento ya no existen. En el lado anterior del artefacto triangular aparece una inscripción dorada de la constelación del cinturón de Orión y una serie de glifos sánscritos arcaicos aún sin interpretar.

La palabra sánscrita "naga" quiere decir culebra mientras que kundalini significa "serpiente" y es usado como una metáfora espiritual de un cordón anillado de energía presente en el cuerpo humano, simbólicamente encarnado en la cobra con el cuello expandido, endémica de las zonas al sur del Himalaya en Asia. La energía creativa kundalini puede ser estimulada para elevar la conciencia a través del sistema natural de chakras ("rueda" en sánscrito), una alineación de siete centros vibratorios y rotatorios del cuerpo. Los niveles energéticos de los chakras se corresponden con el espectro de luz y sonido, cada uno con una frecuencia y un color propios, la frecuencia más baja es la del chakra raíz o basal y le corresponde el color rojo y continúa en orden ascendente a través del naranja, amarillo, verde, azul, índigo hasta el violeta del chakra corona, el de más alta frecuencia. Este hilo de ruedas energéticas puede ser visto como el centro convergente a través del cual escala la conciencia humana. El lingam es un instrumento fálico utilizado analmente durante la meditación para liberar los anillos de la serpiente Kundalini, en un movimiento ascendente a lo largo de la espina dorsal a través de todos los siete chakras hasta aflorar en la corona. Se entiende que esta estimulación del flujo energético provoca la expansión de la conciencia con efectos poderosos. Estos conceptos sánscritos están encapsulados en los diseños incisos en la piedra de La Maná: el lingam de la cobra Kundalini (arriba), describe geométricamente este movimiento de energía desde el centro punteado en la punta del falo, siguiendo las líneas ventrales, a través de los siete chakras representados a cada lado del cuello expandido de la cobra. Los números primos son representados con incisiones fluorescentes, un punto en la cabeza del falo, dos puntos en los ojos y dos en las fosas nasales y siete puntos conectados a cada lado del cuello de la cobra. El número 33, un producto de los números primos 3 y 11, está también presente en las bandas incisa horizontales rosa y azul en el lado ventral de la cobra. El número 7 está cifrado por las fosas nasales y la boca formando en conjunto el numeral maya y sánscrito.

Un par de mapas de constelaciones también fueron precisamente representados en piedra hace mucho tiempo para ser luego descubiertos en los túneles bajo La Maná. Dos figurillas de piedra fueron encontradas sobre un disco de piedra con puntos incrustados formando numerosas constelaciones que brillan bajo la luz ultravioleta como estrellas en el cielo nocturno. Las constelaciones representadas en la base no se corresponden exactamente con las observaciones actuales, lo que habla de su gran antigüedad. Aun así se pueden identificar fácilmente como una representación del área del cielo nocturno alrededor de Orión, el cazador. También está representada la estrella solitaria de Aldebarán, Las Pléyades o siete hermanas y Castor y Pollux de los Gemelos y Proción. La base es un reflejo simbólico terrestre del cielo nocturno con el cual las dos figuras de pie están transpuestas. Las figuras llevan abultados trajes, como de robots, reclinándose para observar las estrellas, sus enormes ojos ovalados y vestidos fluorescen junto con las constelaciones bajo los rayos ultravioleta. Estas enigmáticas figuras simplemente observan en silencio la misma región del cinturón de Orión repetidamente reflejado en la arquitectura psicoacústica.




También fue descubierto un juego de 13 copas de piedra con incrustaciones fluorescentes, otra referencia numérica prima. La perfeccionada geometría de las copas, hechas en jade, sugiere el uso de avanzadas técnicas tardías para rotar la piedra mientras era cortada. Una de las copas resalta por su tamaño y un diseño de puntos incrustado que representa el mismo grupo de constelaciones señalado en el mapa de los observadores de estrellas. La copa grande de piedra también tiene incisos doce puntos fluorescentes azules alrededor de su pie, un conjunto de doce puntos naranja más grandes alrededor de la base y del fondo en el interior de la copa. Cada una de las doce copas pequeñas tiene un punto inciso y un numeral en el exterior y el contenido de líquido total de las copas pequeñas llena exactamente el volumen del recipiente mayor. La numeración de las copas pequeñas, de 1 a 12 está asociada con el zodiaco y los cálculos calendáricos de los ciclos de precesión terrestres. Los numerales de La Maná se asemejan a los de la cultura maya cuyos complejos cálculos astronómicos se preservan en sus veinte calendarios sagrados.

Se ha sospechado desde hace mucho que el profundo conocimiento astronómico y la precisión de las observaciones de los mayas, sumerios y egipcios son la herencia dejada por una avanzada civilización anterior, al igual que sus numerales y escritura logográfica. La cultura maya habla de sus antecesores como una civilización avanzada de gente de piel blanca, una complexión que puede ser el resultado de vivir bajo tierra, el tipo de lugar en el cual fueron descubiertos los técnicamente complejos artefactos de La Maná. El comienzo del calendario baktún maya cósmico antecede a la cultura maya misma en milenios, un hecho que sugiere la continuidad del conocimiento de los ciclos cósmicos desde un fuente más antigua y avanzada. Las complejas enseñanzas sagradas han sido meticulosamente transmitidas por los Guardianes del tiempo, sacerdotes como Gerardo Barrios Kaanek quien comenzó su peregrinaje espiritual a los 13 años de edad con un maestro maya, Ajq'iij. Dice Kaanek que estamos viviendo los tiempos de las profecías del Ox Lahuj Baktún. Este calendario cósmico abarca 5,200 años y finalizará el 21 de diciembre de 2012, en el calendario gregoriano.

El final de este ciclo del calendario se profetiza como un período de gran destrucción y renovación para la humanidad, un cambio cataclísmico que involucra al sistema solar entero. El calendario planetario es llamado el Ha´ab. Existen cuatro calendarios proféticos de los cuales uno tiene un lapso de 9 veces 52 años, conocido como el Belajeb Bolamtiku o "las nueve oscuridades". Este calendario habla de la oscuridad prevista que llevaron los españoles en la forma de epidemias, armas y catolicismo. Su duración es de 468 años, habiendo empezado el mismo día y hora en que Hernán Cortés desembarcó en Veracruz, México. El ciclo del Belajeb Bolamtiku ya ha transcurrido y ha sido precedido por un ciclo de nueve años de gestación que terminó en el año 2001, del calendario gregoriano. Los calendarios mayas más importantes son el Tzolk´in y el Tzolk´ij. El Tzolk´in es para la observación del tiempo y las distintas energías que se interrelacionan con el ser humano, tiene ciclos de 260 días igualando el ciclo de gestación humano. Un período de nueve meses en el calendario gregoriano, el ciclo del Tzolk´in forma una proporción áurea de 3:2 con el ciclo equinoccial de 6 meses. Se ha descubierto que existen relaciones y números Fibonacci subyacentes a la interacción del Tzolk´in con los otros calendarios, basadas en los números 5, 8, 13 y (la suma de los primeros seis números Fibonacci) 20. La observación de ritmos temporales interrelacionados por los mayas está ligada a su concepción de k´ulthanlilni y chacla, correspondientes directamente con la energía sánscrita kundalini y los centros de los chakras. La moderna concepción superficial y lineal del tiempo contraste fuertemente con la concepción maya cíclica del tiempo y la primacía del círculo.

La sabiduría indígena se hace eco de esta penetrante verdad, como en las palabras del sioux Oglala Alce Negro, nacido en 1863:



"Usted se habrá dado cuenta de que todo lo que un indio hace es un círculo y eso es así porque el poder del mundo siempre opera en círculos y todo tiende a ser redondo. En los viejos tiempos cuando éramos un pueblo fuerte y feliz, todo nuestro poder procedía del aro sagrado de la nación y mientras el aro permaneciera unido la gente prosperaba. El árbol floreciente era el centro del aro y el círculo de los cuatro cuartos lo alimentaba… Todo lo que El poder del mundo hace, es hecho en un círculo."

Los hopi del sureste norteamericano se referían a su paisaje sagrado como "las cuatro esquinas", mientras que los incas de Los Andes ocupaban el Tawantisuyu: "tierra de los cuatro cuartos". Estas potentes descripciones de la estructura de la Cruz Prima es también descrita con precisión por otros numerosos artefactos encontrados en las cámaras subterráneas de La Maná, especialmente un conjunto de discos de piedra cuidadosamente pulidos con incrustaciones circulares que también describen el aro sagrado de la nación tanto en su estado completo como en su actual estado "roto" y desalineado.




El objeto más grande encontrado en La Maná es una piedra tallada de granito, del tamaño de un torso humano, con líneas talladas y rellenas con mortero, además de piedras pulidas incrustadas. Los contornos tallados son al tiempo sorprendentemente familiares y extraños: representan los continentes de la Tierra en lo que debe ser el mapa más antiguo conocido por la humanidad, una representación global del Pleistoceno. Las líneas incisas en la piedra y rellenas con mortero describen las antiguas líneas costeras en rosa y otro conjunto de líneas rectas y caminos curvilíneos en blanco. Cualquiera que esté familiarizado con la forma de los continentes actuales del globo puede reconocer una enorme similitud en el complejo entramado de líneas rosas del objeto. Por ello ha sido denominado "la piedra del mapa del mundo". Los continentes son inconfundibles, un lado muestra claramente a Italia, Grecia, el Mar Muerto, el Golfo Pérsico e India. La zona costera del sureste asiático es delineado de un modo un poco diferente a como lo hacen los mapas modernos, mostrando una masa terrestre actualmente sumergida en el área que ha sido nombrada por R. Schoch como Sundaland.

El otro lado de la piedra-mapa muestra las Américas de una manera un poco diferente, sin las islas del Caribe ni la península de Florida, pero revelando enormes masas terrestres ahora bajo las aguas del Atlántico y el Pacífico. En medio del Atlántico Norte se ve un pequeño continente que se asemeja a la descripción del filósofo griego Platón de la Atlántida, en los diálogos Timeo y Critias que datan del 400 a.c. Se ve en el área del Pacífico una enorme isla justo por debajo de la línea ecuatorial, probablemente del tamaño del actual Madagascar. También está representada una masa terrestre, al sur de lo que es hoy Japón, desde hace mucho sumergida cuya existencia ha sido propuesta por M. Kimura, cuyos investigaciones arqueológicas submarinas en Okinawa y en el monumento de Yonaguni han contribuido a la hipótesis de que la antigua civilización de Mu una vez habitó esta tierra perdida. Esta diferencia significativa sugiere la gran antigüedad del mapa, ya que deben haber ocurrido colosales eventos catastróficos de subducción y de elevación del nivel del mar desde la creación de la talla, ubicándola probablemente en una antigüedad superior a los 12.000 años".



Exopolítica - Klaus Dona 1-3