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30 de noviembre de 2016

Jacques Vallée - Impacto a la Conciencia - Débora Goldstern©

Jacques Vallée
Impacto a la Conciencia
Débora Goldstern©

Junto a Jacques Vallée, durante su visita a la Argentina.


Rodaje de HUMANO, 
El llamado Guaraní.
Fue en Enero pasado cuando supe por intermedio de mi amigo Alan Stivelman, que Jacques Vallée vendría a la Argentina, para integrarse al film que actualmente se encontraba rodando, “HUMANO. El Llamado Guaraní[1]. Costaba creer que el hombre que décadas antes había revolucionado el campo ufológico como nadie, se prestara de forma humilde y sencilla a dar su voz, a un proyecto que jamás pensó tenerlo dentro de su plantel. 

Pero de pronto allí estaba aceptando la propuesta, que meses más tarde lo traería al país.

Aquel milagro imposible supuso en mi caso, una conmoción  interna como hace mucho no sentía. 

Por años, una de mis fantasías más caras tenía su entrevista como meta a coronar, aunque ignoraba como cumpliría ese deseo, a priori tan lejano, pero la vida da sorpresas. Para cuando Alan me confirmó la fecha de cita, no podía creer mi suerte.

Si bien llevaba tiempo realizando reportajes para Crónica Subterránea, imaginarme un diálogo con Vallée se me hacía casi tan mágico, como uno de los relatos recogidos en su insuperable, Pasaporte a Magonia. Reconozco, tuve que aclimatarme lentamente, y sumergirme en los recuerdos de su trabajo tan ponderado y valioso, extrayendo los mejores detalles que me posibilitara una semblanza cercana cuando lo tuviera que confrontar. Estaba por dar examen ante un maestro gigante, que tanto había inspirado. Sin dudas uno de los momentos de mi vida.

Pero antes de rememorar al lector toda la secuencia de aquel encuentro memorable, ciertos sucesos protagonizados por ufólogos locales, que vieron alterada su paz mental ante la llegada de astrofísico francés, me hicieron querer comprender porque su nombre es sinónimo de división, obligándome a repasar una historia oculta y poco reseñada.

Para entender esta disidencia debemos trasladar el tiempo hacia 1975, año en que Vallée irrumpe con una obra clave, El Colegio Invisible[2]

Aunque Pasaporte a Magonia publicado en 1969 supuso un impacto enorme -verdadera declaración de principios en cuanto al tratamiento del fenómeno ovni, descartando el factor extraterrestre como eje de resolución-,[3] fue con El Colegio Invisible, editado casi seis años después de aquel texto revolucionario, que Vallée introduce su tesis central, el Sistema de Control

Esta osadía por parte de Vallée, en cuanto a desvincular al fenómeno ovni como atado a una concepción de naturaleza estelar, significó una ruptura definitiva que incluso le valió el mote de “hereje entre los herejes”, aturdiendo a creyentes y escépticos por igual, e instalando una discusión sin tregua, continuada hasta la actualidad.


En su polémico escrito donde definía esta nueva posición, escribía:

Jacques Vallée junto a Alan Stivelman en el rodaje de
HUMANO- El llamado Guaraní,
septiembre 2016.
“Los ovnis y el fenómeno relacionado son los medios a través de los cuales los conceptos de los hombres están siendo remodelados. Su causa esencial debe ser desconocida, al menos en este estado de la evolución humana. 

Cuando yo hablo de un sistema de control para el planeta tierra, no quiero mis palabras sean malinterpretadas; yo no digo que si alguna clase alta de seres nos han encerrado en los límites de una jaula espacial custodiada por entidades físicas, nosotros deberíamos llamarlos ángeles o demonios. Yo no propongo redefinir a Dios. Lo que yo digo es que las reglas de la mitología al nivel de nuestra realidad social sobre la cual la acción normal política e intelectual se desarrollan, no tiene poder”.[4]

Establecía además tres elementos fundamentales para comenzar a decodificar el fenómeno ovni, centrado en estas premisas:

“El objeto FÍSICO: es una tremenda cantidad de energía electromagnética inserta dentro de un pequeño volumen, muy a menudo descrito por los testigos como ingenios aéreos. Luego sigue la percepción del TESTIGO, quién experimenta un alto grado de alteración compleja de su percepción, acompañado de efectos traumáticos, y cambios en el comportamiento. Por último el fenómeno SOCIAL. La forma en que la conciencia social se ve afectada cuando los reportes del fenómeno OVNI, invaden el área pública”.

En definitiva, a decir de Vallée, el Sistema de Control actuaba además en base a un componente irracional, enmarcado en la absurdidad de los encuentros. Sostenía, éramos presa de una FUERZA desconocida y parasitaria, que buscaba sacudirnos por medio de experiencias alucinatorias, recreando escenarios de corte casi holográficos, y conduciendo a una manipulación total de la psiquis, durante la extensión del aquel proceso.

La irrupción del Sistema de Control marcó el fin de la infancia ufológica, e inició la madurez, en cuanto como empezar a interpretar los casos que se seguían sucediendo. Fue un duro despertar, que redefinió para siempre el paradigma ovni. Nada fue igual.

Jacques Vallée en su visita de 1980,
reseñado por Cuarta Dimensión.
Cinco años después de inaugurarse este contexto, Vallée arriba a la Argentina en 1980, invitado por Bettina Allen y Fabio Zerpa, colaboradora y director de la famosa publicación Cuarta Dimensión, quiénes fueron los encargados de traerlo al país junto a su esposa Janine, enmarcado en una serie de disertaciones por todo el país, bajo el título de “Ovni: Impacto en la Conciencia”.

Aunque su figura ya contaba con cierta relevancia, sobre todo por el film Encuentros Cercanos del Tercer Tipo (1977), donde Steven Spielberg lo había homenajeado en la figura de uno de sus personajes emblemáticos, en Argentina seguía siendo un virtual desconocido, salvo para un cierto sector de la comunidad ufológica local, que ansiaba su encuentro con el padre de la tesis psico-social.

Claro que quiénes buscaron aquel primer acercamiento, eran integrantes de la naciente divergencia escéptica, movimiento en pleno auge a nivel mundial por aquella década, y de militancia cientificista, en clara confrontación con los llamados ufólogos creyentes, del cual Fabio Zerpa representaba una de sus caras más activas, y de amplio rechazo dentro de estos grupos.

Según me relatara un antiguo miembro de ésta llamada agrupación escéptica, y que hoy se confiesa algo arrepentido de su posición tan extrema, la Comisión de Investigaciones Ufológicas (CIU), que en sus filas contó con el fallecido Guillermo Roncoroni[5], como una de sus figuras principales, Fabio Zerpa, fue presa de ataques desmesurados y a quién se buscaba desprestigiar constantemente. En un artículo de la época algunas de estas contiendas se hicieron públicas, narrándose amenazas telefónicas y escraches en vivo, como aquí se relatan:

“Amenazas de riñas, puños y cadenas, hechas por la voz de un hombre, que muy bien conocemos muchos investigadores argentinos, y que se ha dedicado en el último tiempo a despotricar contra el mundo de la ovnilogía, haciendo en algunos casos, verdaderas batallas en algunos puntos del país”.[6]

Como resultado de estas disputas internas, el CIU se vio excluido por los organizadores, denegándose un encuentro con Vallée, a quién se buscó preservar, según se dijo, en un intento por evitar confrontaciones mayores.

Transcurridos casi treinta y seis años de aquella histórica visita, y con Jacques Vallée de nuevo en el país, aquellos resquemores volvieron a la luz, no sin mostrar en paralelo, postales impensadas, que en algunos casos pareció incluir una especie de conversión de antagonistas rivales, rendidos ante la presencia del genial francés.

Alan Stivelman acompañando a Jacques Vallée,
en su visita al Centro Cultural de la Ciencia,
septiembre 2016.
Se sucedieron días extraños donde los ufólogos argentinos volvieron a mostrar profundas diferencias en como posicionarse ante una realidad fenomenológica, que ni los argumentos de Vallée podían modificar[7]. Una de las preguntas más escuchadas fue el motivo de éste regreso inesperado, y el porque de su participación en un film que recreaba el caso de abducción de un  joven santafecino, sucedido en 1978.  

Sumado a esta incógnita, los rumores sobre el tratamiento que el film pensaba brindar al famoso expediente local, pusieron en alerta antiguos recelos por parte de la vieja guardia ufológica, encarnada en el I.C.O.U[8], la cual de inmediato montó una contraofensiva, rechazando no sólo la película sino por ende a Vallée.

“Trasnochadas historias se escriben en estos días sobre un caso icono de nuestra ovnilogía,  el de Juan Oscar Pérez, ocurrido en la Estancia "La Victoria", Venado Tuerto, Pcia de Santa Fe, allá por el 6 de septiembre de 1978. Desde un libro donde tiene un capítulo  dedicado a este caso donde  se sugiere que Juan Oscar cuyas raíces entrerrianas no tuvo un contacto con humanoides  asociados a un ovni, sino a seres de la mitología guaraní,  y que su experiencia habría  sido solo una "iniciación trunca"...  En este libro se inspira un director de cine para llevar a cabo  un documental llamado "Humano, el llamado Guaraní", donde la vivencia de  Juan, pasara casi seguro a  una experiencia de índole "chamánica"... El cartón se llenaría con la llegada al país de Jacques Vallée, donde fue agasajado en varios lados, se prestó a fotos para los cholulos  platillistas  y nos dejó una frase: " A 38 años del Caso Pérez, he cerrado el circulo", digo yo, ¿no se habrá olvidado de nada el maestro?".[9]

Esta negativa a debatir otras visiones que pudieran explicar el fenómeno ovni, reconsiderando la visión alienígena como tesis central, mostraba un escenario autóctono incómodo, ante ideas diferenciales y aún atrapado en el paradigma instalado en 1947, cuando los sucesos de Roswell. El cuestionamiento de Vallée hacia esta adhesión celestial ponía en jaque cuán lejos se estaba de alcanzar consenso, en cuanto como abordar la cuestión de los misteriosos visitantes. La ufología creyente seguía sin convencerse.

Un atribulado Fabio Zerpa recogía estas mismas sensaciones en su informe de 1980, narrando el impacto que Vallée había tendido en la comunidad ufológica local.

“Sé que quizás muchos NO COMPRENDIERON TU MENSAJE DE AVANZADA, tu diálogo con el futuro científico de 20 años para adelante, es difícil de entender, hoy, ahora, quizás lo comprendimos mejor nosotros, que estuvimos mucho junto a ti, sin la traba del idioma y quitándole horas al sueño y al descanso, porque hay que oírte muchas veces para comprender el trasfondo de tu pensar”.

Otro grupo también reticente en cuanto a validar a Vallée, tiene a los escépticos como campo alterno, aún activos y de posición europeísta en cuanto a su dirección, aunque menos combativos que épocas pasadas. A decir de esta camada, Vallée no supone una respuesta, como así me lo dejó entrever el investigador español Vicente Ballester Olmos, en la entrevista que le realizara el año pasado. A pesar de su colaboración bien conocida, que en los inicios de su carrera lo tuvo muy cerca del estudioso francés, Ballester Olmos declara ahora sentirse lejos de los postulados predicados por su mentor, y con el cual incluso, se permite disentir.

Más allá de estas visiones encontradas, la llegada de Vallée se impone como un acontecimiento de importancia a futuro, siendo la Argentina, actor clave, en cuanto a materia ufológica, a pesar de sus propias contradicciones internas.

Luego de estas pinceladas locales, en unos días la historia completa de mi encuentro con el maestro francés, y posterior entrevista.




[2] Vallée, J. (1975). El Colegio Invisible. New York: Dutton.
[3] Escribiría: “cuando los arquetipos fundamentales son extractados, el mito del platillo parece coincidir en un destacable grado con la religión o la leyenda o el duende de los países célticos … Milagros religiosos …Todo mezclado con las personas o entidades cuyas descripciones físicas y psicológicas las sitúan en la misma categoría que en el presente los ovninautas”.
[4] Clark, J. ¿Qué es el sistema de control ovni? En: Cuarta Dimensión, nº56, p.15-20.
[5] Agostinelli, Alejandro. Roncoroni, un pionero del escepticismo ufológico, jun-2012. En: Factor Blog 302.4:
[6] Zerpa, F. Acontecimiento. La visita del doctor Jacques Vallée a la Argentina,1980. En: Cuarta Dimensión, pág,27-40.
[7] La no realización de una conferencia por parte del astrofísico, motivó reclamos por parte de cierta comunidad ufológica, que se sintió desplazada según dijeron, y acusando a la producción del film de secuestrar a Vallée para sus propios fines, sin entender Vallée solicitó no realizar por el momento ninguna actividad a nivel público, para poder así centrarse completamente en su colaboración con Humano. El Llamado Guaraní. No obstante se llevó a cabo una transmisión en vivo, a través de internet donde Vallée fue interpelado a nivel global. Cabe preguntarse porque después de casi cuarenta años nadie hizo el esfuerzo por volver acercar a Vallée a la Argentina, a pesar de su importancia, algo que sólo se logró con éste proyecto.
[8] Investigadores de Campo Ovni Unidos.
[9] Martinich, M. El caso Pérez versión 2016, sólo para desprevenidos, oct-2,2016. En: http://martinich2016.blogspot.com.ar/2016/10/el-caso-perez-version-2016-solo-para.html

14 de septiembre de 2015

Vicente Ballester Olmos - “Ufología Racional” - Entrevista Exclusiva - Débora Goldstern©

Vicente Juan Ballester Olmos
“Ufología Racional”
Entrevista Exclusiva
Débora Goldstern©

Vicente Juan Ballester Olmos

Sucedió a fines de los sesenta, cuando la figura del investigador valenciano  Vicente Juan Ballester Olmos, irrumpió en el escenario ufológico,  inaugurando una nueva era en el estudio “de los no identificados”

Bajo la incipiente tutela de Jacques Vallée, quién apadrinó sus primeros pasos, Ballester Olmos, se forjó reputación como estudioso prolijo, y de línea analítica científica, sello, que imprimiría su trabajo posterior.

Su obra, le valió reconocimiento mundial, a la vez que en paralelo, el movimiento ufológico interpretaba esta  visión, como una  estocada profunda, ante una ola de informes críticos, teñidos, comentaban, por un escepticismo despiadado, desatando una grieta aún en actividad.

La posterior desclasificación de los archivos ufos españoles, por parte de Ballester Olmos, no hizo más que acrecentar la división, sumando un resentimiento pocas veces visto, empañando aquel momento tan esperado.

Pero el valenciano no se rindió, y continúo su labor a pesar de estas contrariedades, y cuyo protagonismo se erige presente en estos tiempos, no mostrando signos de envejecimiento en cuanto su papel, dentro del panorama ufológico. Es por eso que Crónica Subterránea decidió tener un mano a mano con Ballester Olmos, que en lo personal, confieso, prejuicios de por medio, nunca barajé tal posibilidad, y hoy finalmente se produce esta entrevista, la cual aviso, constituye un paso de avanzada en cuanto a lograr pluralidad de opiniones, siendo una de las metas más preciadas de éste blog.

Desde ya adelanto un Ballester Olmos “auténtico y sincero”, como se definió al hacerme estas devoluciones, y que sin esquivar ningún cuestionamiento, pasa revista al panorama actual de la ufología mundial, donde tópicos como Jacques Vallée, Mufon, Desclasificación Ufológica Española y Argentina, así como mucho más, vuelven a la escena de la mano de uno de sus mayores representantes.

Agradecimiento especial hacia Ale Agostinelli, quién lo hiciera posible.

Atienda el lector!


A la edad de veinte años contaba en su currículum con la fundación de CEONI (Círculo de Estudios sobre Objetos no Identificados), y ENI (Equipo Nacional de Investigación), centrados en la cuestión ovni dentro de España, pudiéndose considerar un verdadero prodigio, lo cual me obliga a inquirir ¿Qué motivó se interesara a tan temprana edad en la temática ovni?

Mis primeros intereses por la ciencia se me imprimieron durante mi estancia en el Colegio San José, de los padres jesuitas en Valencia (promoción 1967): las ciencias naturales, concretamente, que luego dieron paso a la astronomía y en 1964 (a mis dieciséis años) leí “Los Mundos Vecinos”, de V.A. Firsoff, un libro de astronomía en donde por vez primera vi una mención seria sobre los platillos volantes.  Mis primeros artículos fueron de divulgación científica y se publicaron entre 1965 y 1967 y el primero sobre ovnis (precisamente sobre una observación desde Buenos Aires) fue en 1968, con 19 años. En efecto, a esa edad fundé el CEONI en el Colegio Mayor A. Salazar, en el campus de la Universidad de Valencia, dotado con presupuesto oficial e instalaciones propias., con  ánimo de aglutinar a los estudiantes interesados por saber más del fenómeno y a la sociedad civil que nos respaldara. Y eso fue el principio de una gran amistad, como se decía en “Casablanca”.

Vicente Juan Ballester Olmos,  y Jacques Vallée.
Hablemos de Pasaporte a Magonia (1969). Con esta obra, Jacques Vallée impone una cuota de madurez excepcional en la incipiente ufología de la época, y cuya mayor sorpresa, especialmente en la edición hispana, recoge un anexo con su trabajo en la materia ¿Cómo recuerda aquel período a todas luces, clave, en su posterior ensalce como referente de importancia?

Mi relación con Jacques Vallée se inició en 1969 y perdura hasta hoy, habiendo escrito a principios de los años setenta algunos ensayos conjuntos, el primero de ellos, efectivamente se publicó también como apéndice a la edición española de “Pasaporte a Magonia” (1972). Vallée fue mi mentor, especialmente en su etapa más cientifista, y nuestra intensa correspondencia ayudó a sentar algunas bases de mi pensamiento que aún sostengo. La década de los setenta fue verdaderamente prodigiosa, rodeado de eminencias como Aimé Michel, David Saunders, Claude Poher y tantos otros que marcaron ciertamente una huella indeleble en mi devenir como estudioso de los OVNIS. 

Su primer registro literario data de 1978, cuando se imprime a luz “Ovnis: el fenómeno aterrizaje” donde se compila parte de sus intensos estudios hasta la fecha, resumiendo la audiencia, celebrada por algunos como un trabajo riguroso en cuanto a la óptica científica, aunque también criticada, en cuanto a la ausencia de presencia in situ, restando,dicen, credibilidad a su valor. Otras opiniones suponen, a un Ballester Olmos más comprometido entonces en cuanto al fenómeno ovni vinculado a la postura extraterrestre, discurso, señalan, mutaría luego hacia una visión más escéptica ¿Cuál es su interpretación acerca de estas opiniones tan diversas?

Aquel libro fue el inicio de una tarea ardua, rigurosa y metódica en la investigación de los informes de aterrizajes o encuentros cercanos con ovnis, complementada años más tarde con mi obra con J.A. Fernández Peris, “Enciclopedia de los encuentros cercanos con OVNIS” (aunque no va a ser ésta mi última incursión en el tema). Creo que dejé sentados algunos criterios metodológicos sustanciales, seguidos por muchos desde entonces, y expuse en detalle gran número de informaciones. Naturalmente, yo me debía a mi trabajo profesional (analista en el departamento financiero de una gran multinacional) y la enorme inversión de tiempo en la recopilación y estudio de los casos y su sistematización, procesado informático, análisis, etc., no daban para mucho más (además, estaba felizmente casado desde 1977) , pero aun así he realizado mucha investigación de campo, aunque no tanta, sin embargo, como los correcaminos que comercian con estos temas, con ellos no me puedo comparar (ni quiero).


En 1992 se produce un hito inesperado cuando el gobierno español accede, gracias a sus oficios, que el M.O.A (Mando Operativo Aéreo del Ejército del Aire Español), libere sus archivos ufo a la opinión pública, convirtiéndose España, en uno de los primeros países en dar este paso. No obstante el logro, la comunidad ufo se siente traicionada por el abordaje realizado durante el proceso, haciendo estallar una polémica aún vigente, con acusaciones de todo tipo, especialmente en cuanto a su intervención, la cual se acusa de manipular los registros oficiales en conveniencia con los militares de su país. Sus credenciales académicas también son puestas en duda, transformando a partir de entonces al escritor navarro Juan José Benítez, en uno de sus críticos más implacables.Transcurridos veintitrés años de aquel suceso tan significativo ¿cuál es su evaluación sobre lo ocurrido durante la desclasificación practicada, así como del llamado entredicho Benítez-Ballester Olmos?

Cada cual es libre de equivocarse o de mentir intencionadamente con propósitos de fama o crematísticos. Yo estoy convencido de que la historia pone a cada uno en su sitio y a su juicio apelo. La desclasificación ovni española (1992-1999) fue, en efecto, un hito. Pero algunos hubieran preferido que todo hubiera quedado oculto, para seguir con la falacia de que el Ejército del Aire o el Gobierno (sic) impiden que los ciudadanos accedan a informaciones sensacionales sobre los OVNIS. Como a partir del momento en que los archivos son de dominio público ya no se puede seguir con esa cantinela, entonces hay que matar al mensajero o (más estúpidamente aún) sostener que un servidor o la sección de inteligencia del mando de la Defensa Aérea española nos hemos dedicado a amañar viejos informes de los años sesenta… Totalmente absurdo. Es algo que se cae por su propio peso. Pero el sentimiento de envidia, la sensación de que los mitos se caen o la constatación de que la información militar es tan buena (o tan mala) como la que tenemos los civiles, trastorna a ciertas personas. Allá ellos. Ahora son los gestores de procesos semejantes en otros países, o expertos mundiales en la materia, los que solicitan nuestro asesoramiento y consejo. No lo habremos hecho tan mal…

Ballester Olmos, dentro del complejo militar español Pegaso.
Recientes declaraciones brindadas en su extensa visión retratada en  “El Futuro de la Ufología”, sitúan la cuestión ufo en punto cero, cuando se subraya que “actualmente no sabemos nada acerca de la naturaleza de un supuesto fenómeno OVNI”, Sin embargo el caso Red Light, protagonizado en 1970 por miembros españoles del Ejército del Aire, se destaca como un punto sensible encontrando alto sintonía hasta por los observadores más críticos, que lo incluyen ¿Al tenor de sus declaraciones en el artículo citado, porque este caso merece inscribirse en un apartado especial, requiriendo mayores definiciones en cuanto a su “no descarte”?

El avistamiento de noviembre de 1970 durante las ejercicios aéreos hispano-americanos “Red Eye” lo he estudiado profusamente (http://www.ikaros.org.es/redeye.pdf) y a fecha de hoy sigue sin explicación, pero bien es cierto que carecemos de documentación clave para un análisis exhaustivo del caso debido a que la información sobre maniobras de defensa aérea táctica está clasificada; de conocer todos los pormenores de las aeronaves que aquel día y a aquella hora surcaban los cielos, probablemente nos llevaríamos una sorpresa y el incidente quedaría despejado. Pero es una conjetura. Un detalle importante es que la descripción de cada uno de los dos testigos del objeto observado difiere sustancialmente. Eso es un hecho que añade una duda razonable.

Pero es indudable que, no solo en España, hay sucesos que no se han aclarado o resuelto. La mayoría, muy antiguos, cuando no existían las facilidades de investigación o los recursos tecnológicos para su estudio que tenemos en la actualidad. Investigar un caso a 20 años vista, o a 40 años vista, aporta dificultades a veces irresolubles. Máxime cuando ciertos “encuestadores del misterio” ha pasado por medio, dejando el panorama como Atila.

El hecho es que, tras 70 años de ufología moderna, no ha aparecido evidencia material inexplicable, los gobiernos se desmarcan del asunto y traspasan su documentación a los aficionados, la ciencia da la espalda al estudio del fenómeno, y gran cantidad de literatura académica en el campo de la psicología de la percepción y del testimonio humano y de la sociología de las tensiones de la población, etc., apuntan al fenómeno OVNI como una manifestación de un folklore-in-the-making (la creación de un mito).


Hace poco tiempo la casuística argentina reseñó el aniversario del denominado “Ovni de la Antártida”, celebrándose cincuenta años desde producido en fenómeno en bases australes. No obstante la calidad de los testigos,  en el reporte publicado junto a otros investigadores, que lleva también su firma, se sugiere una observación explicable sin enigmas de por medio ¿Qué factores incidieron en la desestimación de éste emblemático caso?

Los casos antárticos los consideró emblemáticos la prensa, el sensacionalismo de los medios y la falta de información exacta acerca de los mismos. Varios investigadores, hispano-argentinos, hemos tenido que dedicar seis años (que se dice pronto) a documentar, desmarañar y analizar los casos de julio de 1965. Nuestra conclusión fue que ninguna de las observaciones estudiadas tiene un nivel de extrañeza significativo, la información generada originalmente es insuficiente y hasta contradictoria. La mayoría de los casos se ha explicado y, cuando no hay una explicación concluyente, hemos encontrado modelos convencionales que se ajustan a los datos empíricos. Eso, claro está, elimina o reduce considerablemente su valor como evidencia de fenómenos anómalos.  Me siento especialmente orgulloso de ese trabajo y espero que mis colegas y amigos argentinos lo lean con el detalle que merece: http://tinyurl.com/avistamientos-ovni-antartida y http://www.upiar.com/index.cfm?artID=182

José Antonio Caravaca
Un colega e investigador  español amigo, José Antonio Caravaca, presenta la hipótesis de “La Teoría de la Distorsión”, como modelo de ayuda para la resolución de algunos encuentros inexplicables centrados en la cuestión ovni. Según esta tesis, un agente externo  pudiera estar interactuando con la psiquis de los testigos, manipulando el subconsciente para extraer información, y así recrear un escenario adecuado, en base a las creencias adoptadas por el propio observador. Aunque esta línea tiene a John Keel como uno de sus mentores principales, avanza aún más en su desarrollo ¿Cómo evalúa esta nueva línea de investigación?

Para evitar rendirse a la evidencia de que probablemente no existe un fenómeno OVNI como tal (sino una serie de fenómenos, objetos y procesos que son malinterpretados), unos y otros se sacan de la manga (o de la chistera) las especulaciones más aberrantes. Lo cierto es que antes de pensar que algo externo manipula al testigo para que vea lo que dice ver, siguiendo la regla de Occam (la hipótesis más sencilla es la verdadera), ¿no es más probable que el testigo simplemente se equivoque, se deje llevar por influencias y fantasías o sencillamente (en menor porcentaje) mienta? Cualquiera que haya hecho investigación sobre el terreno y sea honesto, sabe que eso es lo más probable. Apelar a otros entes me parece disparatado. Por cierto, yo hace más de 20 años definí el concepto “Síndrome de distorsión de la realidad”, pero era más bien lo que acabo de resumir, un proceso de auto-engaño y de auto-fabulación, sin ayuda de entes ajenos al propio observador.


En 2011, tuve conocimiento de una declaración efectuada por Jacques Vallée  acerca del fenómeno Crop Circles, y que admito, me desconcertó. Sintetizando aquella posición, Vallée señala que tras estos complejos dibujos, en bambalinas operarían organismos militares, quiénes experimentarían en aquellos sitios con haz de microondas, con el objetivo final de calibrar armas mortales. Y mi inquietud, la cual traslado a su persona, es si el prestigio de Vallée alcanza para mantener una idea, que a mi criterio, se revela como “audaz”, y hasta cercana en algún punto, a las teorías conspirativas tan en boga por estos tiempos.

Por desgracia, admito que disiento de bastantes de los puntos de vista actuales de Vallée. Y me temo que no soy el único. Lo de los crop circles no me parece serio, ni cabal. Punto.  Difiero también con él en lo referente a la futura estrategia cara al desarrollo del estudio de los OVNIS. De hecho, uno de mis últimos trabajos es una respuesta a alguno de sus recientes planteamientos. Se trata de mi ensayo “El futuro de la ufología”, que puede leerse aquí: http://fotocat.blogspot.com.es/2015_03_03_archive.html#es


Recientemente History Channel puso en el aire un programa dedicado a la apertura de casi 70.000 archivos investigados por MUFON (Mutual Ufo Network), bajo el título de Hangar I, recreando en vivo algunos de los casos más impactantes recopilados por este importante organismo. Teniendo en cuenta su pasada vinculación a esta entidad a través de la “MUFON UFO JOURNAL”, ¿Cree importante el medio televisivo juegue un rol arbitral, en cuanto a la exposición pública de estos expedientes?

La televisión dista mucho de ser el medio adecuado para el tratamiento serio del tema. Al contrario, generalmente es altamente sensacionalista, fantasiosa y busca el puro y fugaz entretenimiento, siendo fuente de manipulación y embellecimiento de la información.  En mi modesta opinión, ese tipo de programas son normalmente pura basura. 

Un tema que no puedo soslayar en esta entrevista, es la irrupción de Internet como medio dominante, generando un amplio debate aún discusión. Dentro de este contexto, la cuestión ovni parece monitorear la atención de cierto público, aún fiel hacia éste fenómeno, a pesar de transcurrido más de sesenta años de su irrupción masiva. No obstante, la publicación de toneladas de información fuera de control, sobre avistamientos y apariciones de estos objetos desconocidos, suponen un nuevo paradigma a enfrentar ¿Cuál es su sensación sobre este escenario tan caótico, que otra vez tiene a la ufología en la mira?

Internet, bien manejada y en buenas manos, es una herramienta valiosísima para el ufólogo. Millones de datos científicos están al alcance de las yemas de los dedos, a un “click” de distancia. Sin embargo, al tiempo, al ser un entorno público sin límites, sin control intelectual, etc., prolifera la información engañosa, falsa, irreal, mendaz. Por desgracia, tu diagnóstico es correcto: es un caos, porque el público carece de elementos para discriminar las buenas fuentes información de las malas. Lo peor es que no hay medio de solucionar el problema, ya que no es posible (ni correcto) censurar la información y tampoco educar al público.  De todas formas, el fenómeno, sobre todo en sus aspectos más aberrantes y absurdos (reptilianos, etc.) se auto-margina de los canales serios de información.  Incluso si en el futuro queda determinado a nivel académico y mediático que los OVNIS (como naves extraterrestres) no existen, seguirán habiendo creyentes. Son los nuevos freaks, desajustados sociales, parias culturales.    


Continuando esta línea, el caso Roswell volvió a estar presente aunque tristemente de la mano de Jaime Maussan, protagonizando hace algunos meses uno de los desaciertos más bizarros que se recuerden. ¿Le sugiere algún comentario el reciente circo a la mexicana, o prefiere soslayar la cuestión? Si la segunda recomendación impera, más que perdonado!

No podría mejorar tu definición: fue un circo, con ese sujeto oficiando de payaso mayor. Una vergüenza. Un ladrillo más a su desprestigio personal y al de nuestra querida materia. Cuando alguien se queje de que los gobiernos, la industria, la sociedad científica y los medios serios dejan de lado los OVNIS, que piensen en esos eventos: ¿qué persona seria querría verse asociada  a esos disparates? 

En el análisis de los pocos grupos supervivientes, en cuanto al el estudio de los no identificados, la desclasificación gubernamental de los expedientes ufo, sigue aunando esfuerzos. En Argentina, por ejemplo, se autorizó el CEFORA como organismo actuante, aunque hasta la fecha  no se obtuvo respuesta, a diferencia de España, que sabemos a través de su intervención, logró lo imposible. Y nuevamente, Vicente, ¿Qué protocolos piensa se deben respetar en el caso de aspirar a una desclasificación, por parte de las autoridades en servicio?

Argentina cuenta con el comodoro Rubén Lianza al frente de la Comisión de Estudio de Fenómenos Aeroespaciales, persona a la que valoro y respeto. Creo que el tema está en buenas manos. Pediría paciencia y discreción. El problema en ese vuestro país que adoro especialmente es la falta de medios para abordar el tema de la búsqueda de archivos a nivel multidisciplinar (quiero decir, Armada, Aire, Tierra, Gendarmería). A veces es un simple problema logístico: averiguar quién tiene qué y donde está. Probablemente también hace falta una decisión política, o simplemente administrativa. Hay ya suficientes precedentes internacionales para argumentar que la mayoría de los países civilizados democráticos ya han puesto a disposición de la sociedad civil los archivos OVNI. No es un tema militar, sino científico, o puramente cultural. Se trata de elevar formalmente al Estado la solicitud de que se busquen los archivos que existan y que se expongan, para consulta pública, en los Archivos Nacionales, Museo Nacional, o en donde se determine.

Josef Allen Hynek, y Vicente Juan Ballester Olmos.
Penúltima cuestión, reservada para el final. Siendo considerado como uno de los ufólogos más importantes del pasado siglo veinte, y aún vigente en este nuevo milenio,  inquietud no menos que actual ¿Existen los ovnis? Y de ser así ¿Qué cosa son?

A una pregunta obvia, me permitirás, amiga Débora, que responda con otra obviedad: esa es la pregunta del millón de dólares. Yo, a fecha de hoy, sigo siendo ufólogo practicante. Pero 45 años de investigación personal me han llevado a la conclusión de que la tasa de probabilidad de que los OVNIS sean extraterrestres es de cero. Algunas de las más características más peculiares del fenómeno OVNI, como las oleadas, seguramente son debidas a mecanismos sociales debidos a formas de pánico y stress de la población. El efecto de los medios es inmenso y tiene mucho que ver con el desarrollo del supuesto fenómeno.  Con el tiempo, vamos descubriendo que constantes paradigmáticas, como la ley horaria, son debidas a patrones sociológicos, no a la entrada de objetos volantes en periodos preferentes.

Me temo que los OVNIS no existen como algo único.  Es un sumatorio de efectos, ilusiones y errores de observación, al que el testigo ocular le pone el nombre con que la prensa lo ha bautizado. Sucesos que aumentan de categoría y dramatismo por la participación de personajes sin escrúpulos que los usan como mercancía que vender. No les importa que sea falso lo que venden en forma de artículos, libros o programas de TV, siempre que les paguen. Es la prostitución de la ufología. El interesado, el estudioso, el ufólogo honesto, debe impedir que abusen de él, de que insulten su inteligencia, y buscar las fuentes de información objetivas que le hagan crecer y mejorar como analista de observaciones.

Pero, como dije antes, subsisten casos intrigantes. Y yo soy una persona curiosa que quiere llegar al fondo de la cuestión. Yo estoy en esto por desentrañar un enigma, no para “desfacer entuertos” a lo Don Quijote, pero tampoco para apoyar una fe, una idea o una hipótesis. Sea cual sea la solución, y máxime si yo modestamente he contribuido a alcanzarla, será un éxito y una excelente manera de usar el tiempo y de aprender.

Pregunta final y obligada. Recomendaciones de Vicente Ballester Olmos, para todos aquellos que se inician en este camino.

Mi consejo: dar prioridad a los estudios de uno. Formarse es lo principal. Afianzarse como persona y como profesional. Luego, en su tiempo libre, puede perfectamente investigar los OVNIS, pero siempre atento a buscar buena bibliografía, colegas de confianza, rodearse de expertos y consultores, y por encima de todo seguir el método científico y la razón. Y el sentido común, que, a veces, es cierto que es el menos común de todos los sentidos.

Vicente Juan Ballester Olmos
¡Infinitas Gracias!

Débora Goldstern

Fuentes:

Dios! Alejandro Agostinelli
http://www.dios.com.ar/notas1/biografias/ufologos/BALLESTER_OLMOS/ballester_olmos.htm

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