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2 de septiembre de 2008

LOS DIRIGENTES OCULTOS DEL MUNDO
por Raymond Bernard


Hoy traemos a Crónica Subterránea, un texto de Raymond Bernard, figura ya conocida dentro de nuestro Blog. En esta oportunidad, este Maestro Rosacruz, da a conocer una serie de encuentros insólitos con sabios representantes del gobierno oculto, que dicen velar por los destinos de la Humanidad. El mensaje que recoge Bernard es de importancia, por el simbolismo que lo acompaña. Acompañemos al sabio, con Turquía como escenario del relato.
Capítulo 5
QUINTO ENCUENTRO

¡Estambul. La ciudad de las quinientas mezquitas, de las cuatrocientas cincuenta iglesias y de las cincuenta sinagogas. Antigua Bizancio cargada de recuerdos, antigua Constantinopla de misteriosa historia, punto de encuentro entre oriente y occidente!

Llegué a Estambul el 23 de diciembre de 1966 hacia las 19 horas y en cuanto tomo el taxi que me conduciría al hotel, quedo sorprendido por el temperamento de ese pueblo para quién todo es una razón de comercio, aún el dinero. El chofer me propone de inmediato un cambio más ventajoso, decía, que el cambio oficial, y era cierto; pero me enteré más tarde que se podía conseguir por otros medios,: ¡un cambio más ventajoso aún, superior a la tarifa legal de un 30% ! En pleno período de Ramadán todas las mezquitas de Estambul están iluminadas y ciertas citas del Corán brillan con todas sus luces durante la noche sobre algunos edificios iluminados. La tolerancia más absoluta reina en este país que Ataturk, por quien los turcos tienen un verdadero culto, ha regenerado. Ningún eclesiástico está autorizado a llevar el atuendo de su culto fuera de los lugares de veneración y esta ley se aplica tanto para los musulmanes como para los judíos o cristianos. Ataturk decretó la libertad de culto, pero con esta restricción: “En la mezquita, iglesia, templo o sinagoga todos tienen libertad de usar los ornamentos o vestimentas que deseen, así como rendir a Dios el culto a que pertenecen. Fuera, se vuelve a ser hombre”

En Estambul tuve el privilegio de tener un chofer excepcional y me recordaré siempre de Mehmet. Era un hombre de sesenta y ocho años, lejos de aparentarlos y con muy amplias espaldas. Sus ojos, detrás de gruesos lentes, brillaban de malicia e inteligencia. Hablaba el francés a la perfección, lo mismo que el inglés y en ese entonces estaba aprendiendo el español. Al día siguiente de mi llegada, después de ponerse a mi disposición, hizo una larga aspiración y con solemnidad me dijo: “Estambul se llamaba antes Bizancio . . . “ y tuve derecho al curso de historia más completo que hubiese podido esperar. Le debo a Mehmet explicaciones únicas sobré la vida, las costumbres y la psicología del pueblo turco. Este hombre, de alta moralidad, sabía igualmente alabar las virtudes de su pueblo, como lamentarse por sus imperfecciones, pero concluía con filosofía: “Hoy es mejor que ayer y mañana será mejor que hoy” Es con él que asistí en la mezquita Azul, al culto musulmán cuya simplicidad y fervor sorprenden al extranjero. Me encontraba a algunos pasos de un miembro del clero y ni él, ni ninguno de los fieles —los hombres mucho más numerosos que las mujeres ubicadas atrás en un lugar reservado para ellas— prestaron atención a mi presencia. Todos, jóvenes y menos jóvenes, participaban en la ceremonia.

El contacto conmigo se hizo en la catedral que ya no ofrecía servicios como tal, donde había tenido lugar el segundo concilio que Mehmet calificaba ya de “ecuménico”, y recuerdo su asombro cuando vio dos extranjeros aproximarse a mí. Los reconocí. En Lisboa eran los dos acompañantes de Maha. Por un mensaje recibido en mi hotel sabía que debía encontrar allí a estos dos mensajeros el 28 de diciembre a las 15 horas, pero no había dicho nada a Mehmet acerca de esta entrevista. De ahí que cuando le informé que me quedaría con dos personas que nunca había visto conmigo y habiéndole dicho anteriormente que me encontraba sólo en Estambul, no sé que pudo suponer, pero me miró asombrado y me dijo: “No he visto nada, ni he oído nada. No quiero saber nada”. Me repitió a menudo esta frase con posterioridad y ifue una de la última que pronunció cuando me acompañó el 3 de enero al aeropuerto!.

Después de dejar a Mehmet, tomo ubicación en el coche de los mensajeros y partimos. ¿Quiénes son estos mensajeros? Más tarde sabré que forman parte de los doce, pero entonces lo dudaba. Por una parte, tal como se me había. descrito, el Alto Consejo era conocido solamente por los miembros componentes y estos dos hombres habían acompañado a Maha a Lisboa para una reunión oficial especial. Por otra parte, irradiaban la misma “armonía” que había sentido con mis otros interlocutores; sentía en su presencia el mismo sentimiento de seguridad y confianza que me había penetrado con motivo del primer encuentro y este sentimiento era diferente en intensidad y naturaleza del experimentado en otras circunstancia. Sin embargo, después de mi encuentro con Maha, mi curiosidad era menor por todo lo que no fuera él.

El coche avanza ahora lentamente en medio del extraordinario desorden del centro de la ciudad. Ya lo mencioné cuando hablé de Atenas: la manera de conducir de aquí es peor y cada uno se conforma. Se grita y todos quedan satisfechos.

Salimos de la ciudad y seguimos el Bósforo. Llevamos más de una hora de viaje y conociendo mal esta región, soy incapaz de situar el camino que seguimos y aún menos deducir acerca de nuestro destino final. El lugar que atravesamos es desértico, ninguna casa y a lo lejos una tierra árida, fatigante por su monotonía. El coche gira hacia la derecha, toma un pequeño camino apenas transitable y luego de diez minutos se detiene. No comprendo nada y pienso enseguida que se trata de una avería. Pero no. Mis compañeros descienden y hago lo mismo. Sin embargo, nada a la vista: ningún edificio importante, ninguna casa, ninguna construcción aún modesta.
Me encuentro en un estado de extrema perplejidad y sin embargo no experimento ninguna inquietud.
Caminamos durante unos cinco minutos y de repente creo soñar: estamos ante una hondonada, casi un valle cuyo contraste con el paisaje que acabamos de atravesar, es impresionante. Allá nada, aquí árboles, un suelo fértil, en el fondo un río y muy cerca un inmenso edificio, ¡casi un castillo! Me cuesta trabajo admitir que estoy en el plano objetivo y totalmente despierto, pero mis compañeros prosiguen su marcha y los sigo sumergido en mis reflexiones, ante tal espectáculo. No hay camino alguno, más bien un sendero.

Al aproximarnos al edificio, se ve más ancho y la propiedad aparece admirablemente bien conservada. Es muy improbable que este “valle” (si se puede llama’- “valle” a lo que es más bien cierta extensión “diferente” perfectamente circunscrita) pueda ser “adivinado’ desde lejos y me pregunto cuántos estarán al corriente. Los pueblos de Oriente y del Medio Oriente son pródigos en palabras, pero secretos en lo que consideran fuera de lo natural. Ven en ello la intervención de seres invisibles, y se callan. No hay en esto nada de extraordinario. Conozco en Francia más de una “finca” ignorada.

La residencia aparece colosal en tal contexto. Su estilo es raro y no parece de construcción reciente, aunque soberbiamente conservada y con una potente estructura. Nos dirigimos hacia una ancha escalera de peldaños abruptos y pronto nos encontramos ante una gran puerta de madera de doble hoja grabada al estilo oriental. Uno de mis acompañantes la abre y nos encontramos en un inmenso vestíbulo al fondo del cual se ve una escalera monumental. Se me conduce a una pequeña habitación a la derecha. y me piden que ahí espere. Esta habitación tiene una gran ventana y a través de la cual pueden verse los árboles que acabamos de pasar. En la pared, un símbolo que reconozco fácilmente: el sello de Ram, más conocido bajo el nombre de sello de Salomón. En la pared opuesta, un conjunto de trazos geométricos cuyo significado no entiendo.

Del lado de la puerta por la que entré, una cita del Corán en jeroglíficos finamente dibujados. En un pequeño mueble-biblioteca, obras en inglés, francés y otras lenguas. Observo una obra espléndidamente encuadernada de Al-Farabi; otras tienen por autor Michael Maier, Kunrath, Simon Studion

Algunas me son enteramente desconocidas, y a mi parecer son ediciones antiguas, raras y tal vez secretas. No me atrevo a extenderme demasiado en mi examen y además estoy a la espera de lo que va a suceder, como para prestar atención sostenida a esta pequeña biblioteca, no obstante interesante. Iba a alejarme, cuando un título retiene mi atención El libro no me parece desconocido y no me sorprende.. Se trata de “Historia desconocida de los hombres desde hace cien mil años”, de Robert Charroux, y otro libro de este autor de vanguardia: “El libro de los secretos traicionados”. Para que estos libros se encuentren aquí entre estas obras raras, es que se les concede un valor particular. Esto me parece importante y será necesario que mantenga mi corazón limpio. Iba a sentarme cuando se abre la puerta y Maha entra. Me siento transportado de alegría y paz, en ese mismo estado indefinible que ya había experimentado en su presencia. Le agradezco su confianza y le expreso mi gratitud. A través de mis palabras, siente el aturdimiento por todo lo que soy testigo, pero su sonrisa es un estímulo.

‘Hoy va a asistir a una reunión del Alto Consejo, dice. Es un favor muy raro que pocos han tenido. No intervendrá en todo, sino en una parte solamente. Comprenderá que es imposible que esté presente en el conjunto de las deliberaciones. Sin embargo, lo que vea y escuche será suficiente para que el resto de su vida quede compenetrado de un sentimiento de seguridad total en cuanto a la perfección de la evolución universal. Estoy seguro de que esos instantes serán de ayuda para lo que usted debe mantener y perpetuar. ¿Tiene alguna pregunta en especial que hacerme?. ..“


Estoy tan emocionado que no se que contestar. Preguntas, tendría mil, pero se precipitan en mi mente y me encuentro en una gran confusión. ¡Los libros de Robert Charroux! He aquí una pregunta que me intriga. Expongo a Maha que vi esos libros en la pequeña biblioteca y le pregunto el motivo. Me contesta enseguida.
“Nos interesamos por cierto en la producción literaria de todo el mundo; nos informa acerca del estado moral de esta época, confirma nuestras conclusiones, pero entre la masa de publicaciones de este tiempo, es hacia las obras “diferentes” que se dirige nuestra atención. El número de obras que tratan temas excepcionales es considerable, y raras son aquéllas que ofrecen un real interés. Muchas son divagaciones ocultas sobre algunos hechos fundamentales admitidos desde hace mucho, o sistemas extraños que pretenden ser un aporte para el esoterismo. No hay en ello nada válido. Pero algunos autores, extremadamente raros, buscan una solución para los problemas más grandes. Se niegan penetrar en los pantanos mortales del conformismo ó, al contrario, de lo incontrolable. Reúnen un conjunto de hechos; concentran su atención e interés en una dirección determinada y, naturalmente, circunstancias dispersas se unen entonces ante sus ojos. Sacan libremente sus conclusiones, establecen un lazo entre lo que parece distinto u opuesto y sugieren soluciones: Lo que los guía es ante todo el “por qué no?” y para este “por qué no?” hacen uso de sus observaciones e intuición, al mismo tiempo que de su razonamiento. Resultan obras válidas donde el problema está bien presentado y donde una respuesta es sugerida, y tal vez incluida. Entre los autores actuales, Robert Charroux se sitúa entre los mejores, en este terreno.

Por cierto debe soportar la condena de los pseudo sabios y de los pontífices conformistas que lo consideran, digamos • . . para ser correctos - . . con condescendencia, pero los acontecimientos se encargarán de hacerle justicia, y esto antes de lo que se piensa. Tiene su “estilo”, piensa en interesar, pero la necesidad de lo “sensacional” no hace que olvide el fin buscado. Es sincero y verdadero. Se debe favorecer a un autor semejante. Hace obra útil, ¡más aún de lo que él supone!”

Estoy contento por esta respuesta. Siempre aprecié la finalidad que persigue Robert Charroux y no pongo en duda las oposiciones e incomprensión que debió encontrar entre los defensores del pseudo materialismo y la ciencia clásica. Pero, ¿acaso no ocurre siempre ¿sí con los que tienen el valor de avanzar fuera de los caminos trillados en una búsqueda que, como el pasado lo ha demostrado, puede abrir las puertas de mañana? Maha me pide ahora seguirlo y estoy bastante emocionado por la aventura que me espera; ¿aventura?, ¡más bien acontecimiento! No subimos por la gran escalera, sino que pasamos por una puerta que se encuentra debajo de ésta -. una puerta sin característica particular y sin embargo, lo comprobar, abre hacia lo insólito, lo extraordinario, lo increíble y el sueño—; Una ancha escalera en espiral por la que descendemos, aún un vestíbulo y una magnífica puerta labrada: más allá el más extraordinario espectáculo que sea posible imaginar.

Una inmensa sala abovedada sin ninguna abertura y sin embargo tan iluminada como si fuera pleno día. En el centro una amplia mesa rectangular, maciza, grabada con magníficos símbolos que me gustaría poder observar de más cerca. En el fondo, delante de la mesa, un sillón monumental con brazos adornados con elegante finura. A cada lado de la mesa cinco sillones más pequeños, pero haciendo juego con el sillón magistral y enfrente de este último, un sillón igual a los otros diez. Bajamos tres peldaños para entrar a esta sala, desde el umbral la perspectiva era impresionante.
Alrededor, en las paredes, estanterías y sobre éstas, libros, libros y más libros. No sé con qué sala se podría comparar ésta —la sala de lectura de una antigua abadía, posiblemente— pero aquí existe otra cosa, se respira libremente. No hay esa impresión de encierro, de pesadez que se tiene a veces en las salas de esa naturaleza. ¡Y además, esta luz extraña, comparable con la del día! Es esto sobre todo lo que me llena de perplejidad. Maha parece leer otra vez en mi pensamiento, pues me conduce hacia uno de los ángulos de la habitación. Hay allí un pedestal de estilo similar al resto del mobiliario y sobre ese pedestal, se encuentra lo que parece ser una lámpara, de aspecto verdaderamente particular. De hecho, imagine una pirámide de veinte centímetros de altura, con la base proporcional a ésta y cada costado tallado en facetas de manera admirable, como si se tratara de un diamante. No hay ningún cordón, ni conexión con algo que pudiera sugerir una instalación eléctrica. Sin embargo, es de esta lámpara que viene el día. No deslumbra. No resulta molesto para los ojos al mirarla de cerca, como tampoco no es fatigoso encontrarse en la sala así iluminada.
Compruebo además que si me coloco delante de. la lámpara a un metro de distancia, esto no entorpece en absoluto la iluminación de la sala. Es entonces cuando me doy cuenta de que existen espejos de diferentes tamaños hábilmente dispuestos en diferentes puntos de la bóveda y de las estanterías. ¿Se trataría de la lámpara “eterna” a la que se refirieron ciertas tradiciones? Me atrevo a formular la pregunta a Maha que sonríe: “Tal vez, dice, pero en este caso se trata sobre todo de una forma moderna de iluminación que, en el futuro, será corriente en el mundo entero. El principio es sin embargo e/mismo que en otros tiempos y fuera de la forma de la lámpara, el origen es idéntico... La luz se da, digamos . . . por una especie de desintegración del átomo en el vacío pero a escala infinitesimal. Imagine una explosión atómica “normal” y suponga que en el momento en que se produce la claridad tan fulgurante como la del sol se consiga “perpetuarla” lo que se produce en ese momento bajo vacío. Se tendría como resultado la luz perpetua en el lugar de la explosión. Es un poco lo que sucede aquí, pero esta lámpara no es eterna. Este calificativo le fue dado porque dura varios años consecutivos sin ninguna interrupción, pero como todo, tiene un fin. Es tan fácil construir esta lámpara como una de sus bombillas eléctricas ¡Basta con saber!”

Por cierto, basta con saber, como lo declaró Maha con una sonrisa, y cuando el mundo lo sepa parecerá tan simple como la fabricación de un minúsculo transistor.. . pero no sabe aún. Hecho un vistazo rápido por las estanterías, para tener una idea de las obras guardadas aquí, pero Maha me detiene: “Esto no es más que una pequeña parte de los más antiguos manuscritos de nuestra tierra. Son el conocimiento de un mundo e idénticos manuscritos se encuentran en diversos puntos secretos de nuestro planeta de manera que si por Ventura este edificio y lo que contiene debiera ser destruido, nada se perdería. Hubieron ya grandes cataclismos y nunca se ha perdido algo. Estas encuadernaciones son recientes. Su contenido es la sabiduría de años pasados. La conservación está asegurada por los medios que el mundo “vuelve a descubrir” poco a poco. En todo caso, ninguno de los documentos reunidos por el Alto Consejo aquí o en otro sitio no ha sufrido, ni sufre las consecuencias por el paso del tiempo. Sin embargo, vea, no hay aparentemente ninguna protección y esto es comprensible, puesto que son los manuscritos mismos que han sido sometidos a una preparación que los pone al abrigo de cualquier deterioro por las condiciones ambientales y otras más.
¡Tenemos además otros “recuerdos” del pasado! ¿Por qué tales riquezas no son puestas a disposición de la humanidad en general? Ante todo porque sería contrario a los principios mismos que rigen a la evolución universal. Además todo aquello que es o debe ser conocido, lo ha sido ya, y si la evolución es de un nivel superior al precedente, el precedente estaba más avanzado que el presente. Pienso que me comprende. ¿Cómo serían luego utilizando tales conocimientos? ¡Daría usted una bomba atómica a un niño!” Al mismo tiempo que hablaba, Maha se dirigió hasta su sillón donde tomó ubicación y concluyó: “Después de todo, estos “recuerdos” volverán a la memoria deL mundo, pero bajo forma de descubrimientos “nuevos” que marcan las etapas de la Gran Evolución. Pero ya se aproxima el momento de la reunión (y designándome un asiento en el rincón derecho de la sala): “Sírvase sentarse ahí. Asistirá a las preliminares de nuestra reunión, luego uno de los nuestros lo acompañará al coche que lo llevará al hotel’.


Unos instantes más tarde los otros miembros del Alto Consejo entran. Me levanto. Reconozco a algunos de entre ellos: ante todo al oriental del primer encuentro, luego al “Señor Jans”, después a mi anfitrión de Atenas y por fin a los dos acompañantes de Maha, mis mensajeros de hoy. Los seis miembros del Alto Consejo que veo por primera vez parecen todos occidentales. Digo “parecen” pues en un ambiente vibratorio de esta naturaleza ¿Cómo estar “seguro” de algo desde el punto de vista de la emoción y aún de la realidad “actual”? Todos se parecen por lo que emana de ellos. Más exactamente, tienen por así decir, una “nota” parecida que establece entre ellos un lazo sorprendente de “parentesco”. Al avanzar hacia Maha una mirada hacia mí. Los que ya me conocen me sonríen; los demás Sostienen la mirada breves instantes. ¡Nada debe pasar desapercibido a tales seres y aún los más grandes se sentirían ante ellos como chiquillos! Al llegar ante Maha, cada uno de ellos se inclina y hace el signo que ahora conozco bien, y Maha a su vez, les toca ligeramente la mano con la suya.


Luego todos toman asiento y noto que mi interlocutor de Atenas se ubica a la derecha de Maha, lo que significa que él es el “secretario” del que me habían hablado, el “brazo derecho” de Maha. Una vez más me sorprende su extrema juventud; no es que alguno de los miembros del. Alto Consejo parezca viejo, sino que él, en comparación, parece muy joven. iQué alma extraordinaria debe poseer para ya encontrarse ahí! Un “alma vieja, muy vieja” bajó esta apariencia de juventud. Desde el lugar donde me encuentro veo muy bien solamente a aquéllos que están enfrentándome y debo deducir sus gestos, por los gestos que hacen los demás. Todos en estos momentos tienen las manos con las palmas apoyadas sobre la mesa ante ellos. Ningún documento, ningún papel. El que Juego me acompañará, al contestar a una pregunta que le hice a este respecto, me dirá que el “secretario” hará enseguida después de la reunión, un informe que se guardará en los archivos del Alto Consejo en este mismo edificio y, agrega, hará constar palabra por palabra lo que fue dicho. No me sorprendió tal afirmación.

Todos en este momento, en la posición que ya describí tienen los ojos cerrados. Me pregunto si debo hacer in mismo, pero mi curiosidad es más fuerte. Mi mirada no podría dejar de contemplar esta augusta asamblea. Siento de una manera intensa la solemnidad de estos instantes y el privilegio incomprensible que recayó en mí. A unos pasos, tengo delante de mí a los seres sobre quienes en este mismo momento y a cada instante descansa la responsabilidad de un mundo y su evolución. Y Todos son seres sencillos, tal vez porque son todo. Su concentración se prolonga y de repente se eleva un sonido, indistinto primero, luego más fuerte al progresar, para morir suavemente. Es Maha que lo entona, y lo repite tres veces. Seria incapaz de definir este sonido. No se parece a ninguno de los que conozco. Es una extraña mezcla de vocales; ninguna consonante, es todo de lo que estoy en condiciones de captar.
En cuanto Maha termina su última entonación, los once restantes toman el final del sonido y hacen los mismo’ por tres veces. Me encuentro en un estado psíquico y mental indescriptible. Me parece que mí cuerpo ha tomado proporciones inmensas, que la sala se torna gigantesca y estoy ahí, espectador de mi mismo y de este extraordinario espectáculo que me rodea.
El mundo entero parece estar reunido en esta sala. Es una impresión increíble, inimaginable. Como un libro abierto, el mundo parece estar ahí delante de esta augusta asamblea, veo todo esto, participo y me siento un extraño. Es todo lo que puedo decir acerca de un estado que ninguna palabra humana podría describir, pero en esos instantes comprendí, sin poderlo expresar, como el Alto Consejo, el A... , realiza su obra. Lo que sucede alrededor de la mesa es aún más extraordinario. Ninguno de los miembros del Alto Consejo pronuncia palabra alguna y sin embargo todos se comunican entre sí, como si se entendiesen normalmente. No puedo participar en este intercambio. Lo “veo”, sin comprenderlo. Para hacer uso de una imagen, la impresión es la misma que se capta cuando en una sala se ve a la gente en medio de una conversación ininterrumpida, sin oír lo que dicen. La sala está como “cargada” de azul. Nada es cuestión de tiempo, espacio o “separación”. Todo vibra todo “se comunica” y me siento “integrado” a ese todo.

La “ruptura” de este estado no es brusca. Es progresiva, lenta, diría: suave. Se vuelve a ser “como antes” en todos los sentidos, hombre en una palabra, con la sorpresa de un cuerpo y las limitaciones que implica física y emocional mente.

Los miembros del Alto Consejo también han vuelto a ser “ellos mismos” y todos dirigieron su mirada hacia mí. Siento su afecto, un afecto que sin duda tienen por todos los hombres a través del que tienen delante de ellos. Me levanto y lleno de gratitud, me inclino profundamente ante estos seres que ahora son para mi sublimes. Luego me dirijo hacia el sitio de Maha, tomo su mano y la beso con devoción. Como la primera vez que nos vimos coloca la otra mano sobre mi cabeza y siento el extraordinario influjo de esta bendición invadir todo mi ser. Luego Maha se levanta y enseguida todos hacen lo mismo.

“Ahora debe irse, dice Maha, pues las conclusiones que debemos sacar de nuestro “análisis” no pueden ser escuchadas por usted, ni por nadie fuera del A... Además, no podría comprender el lenguaje que se emplea en esta circunstancia; se remonta lejos en el pasado, pero es para nosotros la lengua sagrada y lo será hasta el fin de los tiempos. Pero solamente el Alto Consejo puede escucharla. No olvide nunca la manera por la que debe aceptar. Que estas reglas sean para usted la guía profunda de su acción, como de su comportamiento. Puede revelar una parte de lo que le fue concedido ver y escuchar, pero espere la señal; vendrá mucho antes de lo que supone, pero al principio reserve esto al pequeño núcleo, pues éste tendrá ya dificultades para entenderlo. Importa poco el resultado. La verdad sabrá llamar al corazón de quien la espera. Obre para el bien y no se preocupe por las consecuencias. Estas nos conciernen y aquel que está listo recogerá nuestro mensaje de esperanza y de fe”.

Dejé esta augusta asamblea, triste por ver “tal vez” el fin de un suceso único, pero al mismo tiempo en un profundo estado de paz y serenidad. Acompañado por un miembro del Alto Consejo, camino en sentido contrario el sendero tomado para venir aquí, entro en el coche y al darme vuelta cuando éste arrancaba, saludé con un gesto rápido en el que ponía todo mi ser, a aquel que con la mano levantada, llevaba, con el pulgar doblado, tres dedos a su frente.

El chofer no dijo una sola palabra en el camino de regreso y yo no tenía deseos de hablar. Regresé a París el 3 de enero de 1967. La “señal” me llegó pronto en la noche del 19 al 20 de ese mismo mes. Comencé enseguida el relato de estos encuentros con lo insólito. Lo termino hoy, en la noche del 23 al 24 de enero.


Lost Horizon (Frank Capra, 1937)

18 de julio de 2008

El Imperio Invisible -Raymond Bernard -IV

El Imperio Invisible
por Raymond Bernard

PARIS

Al hablar de París, mí pluma vacila, porque París no se describe, se murmura, se confía, se cuenta, se tararea . . . París, es cada parisién, de origen o de adopción, es cada visitante llegado de no se sabe donde y a menudo de muy lejos. París, es una historia y es la gran historia. París es un misterio o una catedral, es un cuadro, una escultura, una comedia o bien una ópera, una canción, en fin y quizá una sonrisa. Es todo eso París y nada ha sido dicho y no diré nada, puesto que París, es Vd., soy yo y es el mundo. Cada uno tiene “su” París, porque París es de todos y yo ten-do el mío, seguramente, pero como el suyo no se puede compartir.


El Café de la Paix, tiene su lugar de elección, en medio de los lugares históricos de París, al mismo título que su vecino, la Opera o la célebre Torre Eiffel, el Arco del Triunfo, los Inválidos, las Tullerías y otros monumentos prestigiosos. Los más grandes personajes se sientan a menudo en sus mesas, las más humildes algunas veces. . . el misterio se instaló en él largo tiempo con Gurdgieff y con él una técnica particular hacia el conocimiento... Hoy, si estas gentes que percibo, supieran QUIÉN está allí, en el interior, conmigo, todos estoy seguro de ello, olvidarían sus ocupaciones o su ociosidad, para intentar con curiosidad o con interés ver, comprender . . . Fuí puntual, pero ya el Maestro Desconocido había llegado y no osé preguntarle si me había esperado.

Cada cual admitirá que tales circunstancias, como que son inhabituales, encierran siempre un elemento de incertidumbre, de duda. No se encuentra corrientemente a un Maestro en una plaza común, en un gran hotel o en un café renombrado. Ciertamente, no hay duda sobre la PRESENCIA del Maestro y sobre el mensaje que transmite. La incertidumbre y la duda conciernen a las circunstancias, al escenario. Cierto, tengo consciencia que estoy en este momento en París, en el Café de la Paix, como tenía consciencia de estar en la Gran Plaza de Bruselas, después en el hotel Presídent de Ginebra, pero tendría de ello una consciencia TAN VIVA, si me hubiera encontrado psíquicamente, o bien, si el Maestro, juzgando la idea de esos diversos “exteriores” apropiados, los habría “sugerido” a mi consciencia, sin dejar su residencia y sin que yo dejare la mía. Actualmente, no estoy menos CONSCIENTEMENTE en el Café de la Paíx y SE que el Maestro está conmigo.

¿No es esta VERDAD secreta la que se cuenta desde el momento QUE YO LA PERCIBO, QUE YO LA VIVO? Aquí el Maestro Desconocido me ha “preparado” de manera diferente, Sin ostentación, ha puesto su mano derecha sobre la mía y sus ojos fijos sobre los míos, ha “creado” el ESTADO que le permite ahora hacerse “entender” COMPLETAMENTE:

“En esta última conversación, terminaré el precioso mensaje del que por otra parte Vd. tiene, actualmente, lo esencial, puesto que hemos culminado juntos un largo viaje en la historia secreta y considerado lo que se tiene que examinar en un término próximo, en comparación con ese lejano pasado”.


“Vd. sabe ahora, lo que ha representado antiguamente la Atlántida Y LO QUE NO CESA DE REPRESENTAR. Ella esta SIEMPRE presente para la humanidad, sin que ella se de cuenta, es EL PRIMER OBJETIVO a alcanzar. Tiene Vd. conocimiento de los ciclos de la humanidad, de las eras que ha atravesado y en la que ella acaba de entrar. Esos ciclos, esas eras donde OTROS velan que se cumplan en las condiciones normales, constituyen por el momento, las diferentes etapas HACIA ese objetivo que es el RETORNO DE LA ATLÁNTIDA. Ante todo, “vuelo” hacia fines más elevados en un itinerario repetido en el curso de las edades futuras, de lo que simbolizan las constelaciones zodiacales, será preciso PRIMERO que la época del “retorno”, con lo que ella implica, sea franqueada con éxito. Parece que me repito, pero ese punto es de una importancia fundamental. A cada cambio de era, se produce el fin DE UN mundo. Cuando el tiempo de la GRAN ELECCIÓN se presentará, ello podrá ser por la locura de los hombres, el fin DEL mundo. Está permitido esperar, que será más bien, el punto de partida hacia más altas cimas. La humanidad, ciertamente, podrá cometer el error fatal, ya que dispone por sí misma, pero el universo le ha atribuido buenos guías y es probable que ella siga los impulsos que emanan de ellos, aunque no sea más que por instinto de conservación. De todas maneras, el plan universal ha previsto todas las eventualidades, comprendida la del fracaso.

¡Hay, en el universo, muchos “cuerpos” en que las almas - personalidad podrían proseguir su ascensión hacia la toma de conciencia integral, término de su evolución!. No consideramos, sin embargo, una salida de ese género. Por mi parte, tengo confianza. En los momentos en que su “destino” está en juego, el mundo no carece ni de clarividencia. “Una pregunta que Vd. ciertamente se ha formulado, concierne al grado de civilización que había alcanzado la Atlántida. He respondido implícitamente a esta pregunta. Ciertos autores han hecho de los atlantes un pueblo preocupado esencialmente por la agricultura y eso es inexacto. Sin ninguna duda, los atlantes habían desarrollado una agricultura próspera, pero se trataba de una consecuencia, de una aplicación de sus vastos conocimientos. La Atlántida era un país altamente industrializado y en él se trataban muchos metales y aleaciones perdidos posteriormente y de los cuales solamente algunos, han sido “vueltos a encontrar”. No puedo más que repetir lo que he declarado en una conversación precedente: Todo lo que nuestro siglo ha adquirido en “descubrimientos” y en la civilización material, la Atlántida lo poseía y será lo mismo con todo lo que será adquirido a ese respecto en el futuro y esto hasta la hora de la GRAN ELECCIÓN. “Es un tema sobre el cual debo insistir. En el mundo en general, numerosas almas-personalidad actualmente encarnadas, han vivido ya en tiempos de la Atlántida. Ellas han morado en cuerpos atlantes y a medida que el objetivo del cual tanto he hablado se acercará más y más, estas almas habrán “reaparecido” sobre la tierra. Tiene Vd. ahí, una explicación de la resonancia que provoca en muchos, la historia atlante. Esta atracción era prácticamente nula en el pasado. Aumenta ahora sin cesar. ¡Qué prueba, aunque innecesaria, de la perfección de lo creado! La humanidad está PREPARADA para las condiciones que está llamada a sufrir para su propio bien. Jamás se encuentra desprevenida. Una “situación” se instala lentamente y cuando el fin esté a la vista, una mayoría de los habitantes de la tierra estará formada de almas de atlantes y así el ACONTECIMIENTO no les sorprenderá al nivel de la percepción interior. Si pudiera emplear ese término, diría que verdaderamente todas las “oportunidades” son concedidas a la humanidad. De hecho, está sobre todo eso, el resultado de la ley kármíca y el respeto de la noción de responsabilidad, puesto que seres responsables de una situación pasada se volverán a encontrar frente a una situación similar y esta vez, perfectamente conscientes de la elección que se les propone ...

“Constato, en diversas ocasiones, que el Maestro Desconocido se repite o bien se aleja en apariencia de su tema, para volver a él enseguida, pero conozco demasiado la técnica iniciática para no estar penetrado en la importancia que atribuye a cada una de sus palabras. Lo que me parece por el momento sin gran significado - como palabras usuales -, mí memoria lo registra también con fidelidad, porque YO SÉ que, reflexionando a solas conmigo mismo un poco más tarde, me-diré entonces más aún los considerables prolongamientos por una comprensión completa del tema. Nunca he sido, gracias a Dios, de esos que claman por cualquier cosa: “No encuentro en eso nada de nuevo . . . ¡Eso no me ha aportado gran cosa!”. Hay una sorprendente suficiencia, con tintes de un estúpido orgullo en las observaciones de ese género. El yo objetivo, está en efecto, puesto de este punto en adelante con sus límites y sus simplezas, que sería vano el argumentar. Quien hace como sí lo supiera todo, aunque asegure lo contrario, no está preparado para una luz más grande. Ahora bien, la luz no es transmitida por las doctas obras donde se ve un intelecto exacerbado. Brota de textos exteriormente simplistas.


¿Qué es más simple, que los Evangelios y otras Escrituras Sagradas, Upanishads comprendidos?. Sin embargo, estas Escrituras han nutrido a la meditación humana desde siglos y lo harán largo tiempo aún. Se me ocurre a menudo pensar, en relación con la enseñanza de la Orden Rosacruz AMORC, en la simplicidad aparente de las monografías y en los planteamientos difíciles y talentosos, en las verdaderas obras maestras de erudición que sabios y especialistas, miembros de la organización desde años, serán capaces de producir. La enseñanza es al contrario, celosamente mantenida TAL CUAL ES en su extrema simplicidad, porque es así como los objetivos deseados son obtenidos y lo han sido siempre, y esos objetivos no son ciertamente para alimentar un intelecto que desmesuradamente desarrollado cuando debe necesariamente serlo, pero CON MESURA , constituye un obstáculo más que superar en el Sendero.

Curiosamente, no son eso los sabios, los científicos verdaderos que reprochan su simplicidad a la enseñanza de la Orden Rosacruz AMORC. Expertos le atribuyen una EFICACIA de la que se benefician ellos mismos por su afiliación. Yo extraigo pues, del mensaje del Maestro Desconocido, consuelo y luz. Lo que me transmite es CONSIDERABLE y yo aprecio interiormente el precio de ello. A una noción legendaria, teórica le insufla LA VIDA. La dirección dada a mis pensamientos será, desde luego, de un efecto incalculable en la atención que pondré en lo sucesivo a una cuestión de una importancia tan vasta y en la manera en que la afrontaré en adelante. LA MANERA empleada por el Maestro Desconocido para transmitirme un mensaje es EN SI MISMA, una elección y un SIGNO...

Después de un breve silencio, prosigue: “Gracias a este conocimiento que le he dispersado, concerniente a la Atlántida y el modo en que la “luz” ha descendido sobre la tierra para proseguir en ella su obra, tiene Vd. Una CONFIRMACION de la transmisión ININTERRUMPIDA de la sabiduría primordial. Esta va de una galaxia a otra, de un planeta a otro - para el tiempo de la existencia de ésta - y se ofrece al “ser viviente” bajo la forma que le es adaptada. Ha habido, en el universo entero, los “PORTADORES DE LUZ”, los “comisionados”, como los venidos un día en la tierra para DESPERTARLA. La luz recibida por la humanidad será pronto llevada por ella a OTRAS PARTES y la transmisión se proseguirá de la misma manera y eso que llaman “tiempo y espacio” no son, para el plan universal, escollos. Bajo las tradiciones humanas, aprenda a percibir LA TRADICIÓN PRIMORDIAL y póngase a su ritmo en toda ocasión. Vd. distinguirá en ella, LA LUZ que brilla para siempre, no solamente en nuestro mundo, sino también, en el universo entero. Vd. participará mejor en la manera de “ayudar a los hombres a volver a encontrar la luz perdida” antiguamente en Atlántida .. “EL HILO CONDUCTOR le ha sido revelado. En Vd. está ahora, el utilizarlo para adquirir un conocimiento más exhaustivo sobre ese tema y sobre muchos otros. He cumplido con mesura mi misión y le he designado el camino. Tenga constantemente presente en el pensamiento, al Imperio Invisible de la Atlántida - un imperio no desaparecido o situado sobre algún plano inmaterial – pero VIVIENTE y perpetuándose en la tierra, EN MEDIO DE LOS HOMBRES.

“Vd. recordará que he prometido permitirle VER y las circunstancias se prestan, pero naturalmente no aquí.“¿Las circunstancias?”. No puedo retener esta pregunta y lo siento. El Maestro Desconocido lo acepta con comprensión y precisa: Vd. no ignora que ciertas EXPERIENCIAS, para un resultado efectivo, necesitan un conjunto de condiciones, sin las cuales el fin no puede ser alcanzado completamente. Ahora bien, la experiencia a la cual voy a conducirle necesita por una parte que esté Vd. preparado - y lo está - particularmente hoy y por otra parte, que ciertos influjos planetarios sean realizados en un momento dado, lo que es igual para el caso, para Vd., para mi y para el lugar donde nos encontraremos a las 11 de esta noche”.

“¿Y dónde se encuentra ese lugar, Maestro?”
“¡Es Notre-Dame!”
“Pero, si la catedral está cerrada a una hora tan tardía...

Apenas he formulado esta observación, me siento enrojecer de confusión. ¡Qué falta desconfianza en el Maestro! Mentalmente le suplico olvide mi inexcusable duda y sin prestar atención a mi interrupción, prosigue:

“Le esperaré cerca del gran portal . .

LA EXPERIENCIA


Mucho antes de la hora, vago cerca de la catedral, cruzándome con raros transeúntes que me miran con curiosidad, algunos con suspicacia, pero no los tengo en cuenta y mis pensamientos se repliegan sobre mí mismo, sobre mi existencia en la que tanto tiempo el “misterio” tiene su lugar. Como antes de toda gran etapa de mi vida, veo los años transcurridos y sus extrañas peripecias, asombrándome, el corazón lleno de gratitud, por los privilegios de que me he beneficiado. Considero la dualidad de mi ser - esa dualidad sin la que no sería el tercer punto que hace que yo sea -. ¡De qué manera debemos dar gracias por los límites de nuestra humana naturaleza!. Sin ellos, sin su incesante presencia que nos recuerda que somos TAMBIÉN hombres. ¿Cómo nos volveríamos en la orgullosa contemplación de nosotros mismos y de nuestro patrimonio divino. El tiempo pasado ante el espejo deformante de nuestra indulgencia en nuestra propia contemplación nos trenzaríamos paralizantes laureles y olvidaríamos la marcha santa hacia más luz y si algunos se les da más, es porque un servicio mayor es exigido de ellos. Exigido.., palabra impropia, puesto que servir es una satisfacción, un don precioso del alma.

¡Si es dado más a algunos!. Mi existencia está por excelencia consagrada al servicio de una inmensa causa y ciertamente algunas preciosas prerrogativas, me han sido impartidas por ello. En una fulgurante introspección, intento evaluarlas en su justa medida. ¿Cuál es la más importante?. Largo tiempo titubeo, después mi pensamiento al volver otra vez a la experiencia que me ha sido anunciada y a la “receptividad” a la cual ciertamente ella obliga, fijo mi elección en una “experiencia” muy definida de mi existencia y quizás de las que la han precedido:

No puedo, con toda evidencia, ver el mundo tal como aparece a la mayoría – entiendo naturalmente el mundo supuesto exterior a mí y tal como se ha querido enseñármelo -. Por una parte y no tengo por ello ningún mérito en la medida en que no es considerada mi encarnación presente, mi comprensión de lo que me rodea ha sido siempre diferente de la de los otros. Más precisamente, tan lejos como remonta mi recuerdo, he percibido constantemente las “apariencias como lo hacen todos los seres, pero a esta percepción por así’ decir “común”, se ha añadido siempre alguna otra cosa un “algo”, hecho de sensación o de impresión, a veces “visto’ y más raramente de “oído”. La mejor designación, me parece ser la de mi “estado” diferente y si puedo hoy proponer esta explicación, es que el desarrollo adquirido en la Orden Rosacruz AMORC, me ha conducido progresivamente a considerar - debería decir a saber - que este mundo de que digo tener consciencia, no es un último análisis, más que LA PROYECCIÓN DE MI PROPIA CONSCIENCIA. Dicho de otra manera, yo soy el creador de mi propio universo; esto no es más que la OBJETIVAClÓN de mi yo y contemplo así UNICAMENTE lo que he proyectado fuera de mi mismo, como un pintor al expresar sobre una tela virgen el mundo que lleva en sí mismo. Todo iniciado comprenderá lo que intento expresar. Lo comprenderá PORQUE LO VIVE. En realidad, este estado no es exclusivo del iniciado. Es el estado de todos los seres cualquiera que sean o se encuentren, con esta sola diferencia que raros son aquellos que tienen consciencia de ello. Los otros viven y se mueven en el océano de una colosal ilusión. Así, para regresar a mi experiencia personal, se encuentra que, muy pronto, he podido proyectar fuera de mí más que otros. Esto no significa que haya sido desde el principio consciente de ello.

Al contrario, nunca se me habría ocurrido la idea de que los otros no podían . . . digamos,“percibir” el mundo exterior de una manera semejante a mí. Cuando me di cuenta, en el umbral de la adolescencia, yo daba al mismo tiempo mis primeros pasos sobre el sendero del conocimiento y gracias a Aquel que me fue enviado, tengo el insigne privilegio de aprender no a percibir menos, sino a beneficiarme de una prerrogativa que debía aclarar y ampliar mi formación iniciática, velando cuanto se podía hacer, la prerrogativa de la que yo gozaba sin demasiado comprender, al principio, por qué. Es en el juego del mundo que me fue preciso así acostumbrarme y creo no haber salido demasiado mal de esta empresa, hasta el punto que un psicólogo, en su ciencia todavía rudimentaria, podría concluir simplemente en una disociación de la personalidad, puesto que, curiosamente, me volvía cada vez más conscientemente, el espectador de mí mismo, considerando las acciones, reacciones y asociaciones de mi ser objetivo COMPRENDIDO en él mi pensamiento, como los de otro y retirando de este análisis permanente, las conclusiones y el conocimiento que, seguidamente debían a su vez influir sobre mi comportamiento, en el cual, las enseñanzas rosacruces, es verdad, enderezaban progresivamente, de su lado, el curso. Es, sin embargo, más difícil y también más penoso de lo que se supone generalmente el esconder a los otros las posibilidades particulares de que se dispone. Pero tuve otro privilegio: el de ser guiado pronto hacia el conocimiento iniciático. Si éste no hubiera sido el caso, me estremezco pensando lo que habría podido advenir, al orgullo del que habría podido ser preso, con lo que implica error y seducción para el poder material o al contrario, en la vida neutra y apagada con que habría podido contentarme en los pliegues de una constante introspección o de un examen estéril y permanente de los demás...

Lo que algunos precipitadamente, llamarían quizás una “facultad especial”, me ha permitido en todo caso, tener muy pronto una concepción particular de nuestro universo. Decir que esta concepción ha sido, de golpe, lo que es ahora, sería por lo menos exagerado. Una concepción para ser valedera, para convertirse en verdad, debe sumergir sus raíces en la experiencia y el conocimiento que es sacado de ella. En el caso contrario, no es más que especulación intelectual. No sé si mi concepción presente se ampliará aún más al ritmo de las experiencias que me serán aún propuestas por la vida, es decir, en último análisis por mí mismo. Dudo sin embargo, que me sea dado superar mi experiencia presente, puesto que todo, comprendido lo “nuevo”, se integra en ella de una manera sorprendente, tan absoluta y definitiva es ella .

Para hacer comprender mejor, la exposición que va a seguir, estas explicaciones me han parecido necesarias. La concepción personal que acabo de mencionar impregnará, en efecto, mi relato, en particular en los comentarios que seré llevado a hacer a medida que se desarrollará el suceso. A partir de un conjunto de hechos tangibles, actuales, vividos, es sobre el plano dicho astral que seremos conducidos. Al fondo, el Imperio Invisible resurgido al dominio de la iniciación. Ciertamente, todo en este mundo, es iniciación, desde la pena ligera, hasta la intensa alegría interior, pero, ES SIEMPRE A NOSOTROS MISMOS A QUIENES INICIAMOS, porque somos el comienzo y el fin sin comprenderlo, hasta el segundo del FIAT que nos revela a nosotros mismos EN NUESTRA UNIDAD, en nuestra integridad, en una palabra, en el ABSOLUTO QUE SOMOS Y QUE NO HEMOS JAMAS CESADO DE SER.

¡El plano astral!. Mucho se ha escrito a este respecto, sin que el buscador ávido de saber, retire de ello otra cosa que la insatisfacción. Sin duda, esto es porque el plano astral, no está en ninguna otra parte que EN NOSOTROS - y la búsqueda, en último recurso - está en el infinito aquel del “Conócete a ti mismo”. Siento que es sobre todo a esa “facultad” a la que debo la experiencia que se me propone en esta hora de la noche . . . ¡La hora!. Bruscamente, recupero objetivamente la consciencia y consulto instintivamente mi reloj. ¡Dentro de algunos minutos, serán las 11!. Apresuro el paso EL ESTÁ ALLÍ, cerca de la catedral y sin una palabra, sin un gesto, me precede: SI, la catedral está abierta. ¡Cómo he podido dudar de que no lo estaría PARA ÉL! ... A algunos pasos del altar mayor, me hace señal de sentar y como dos sombras en la sombra, apenas teñida de vacilantes fulgores, en el corazón del inmenso edificio sagrado, henos aquí los dos juntos, al Maestro y a mí, discípulo en medio de los discípulos en busca de más luz, discípulo presto a recibir, discípulo en espera de que la potencia mágica del verbo y del pensamiento de un sabio todavía en este mundo sin ser de este mundo, se prepara a colmar de riquezas de una sublime experiencia:

“ ¿Estás preparado?”

El tuteo magistral reviste aquí una solemnidad particular, a la cual mi emoción es sensible. “Estoy preparado, Maestro. Que vuestra voluntad se cumpla... De repente, ES LA NOCHE, total y absoluta, como si, por algún encantamiento maléfico, yo fuera brutalmente atacado de ceguera. Es la noche y ES LA ANGUSTIA, un tormento mortal del alma, castigando al cuerpo de una fatiga infinita y paralizando el pensamiento en un olvido torturante. Pero eso no durá más que un breve instante, el tiempo “de una” muerte y en el apaciguamiento de un inconcebible bienestar, mi mirada fascinada contempla ahora, en el coro, el emocionante espectáculo de hombres parados, que poco a poco se animan en innumerable “Clichés” donde revive todo un mundo. ¡LA ATLÁNTIDA!. Escribiendo ese nombre prestigioso, la confusión me penetra pero en el momento de LA EXPERIENCIA me inunda de su certidumbre y experimento con naturalidad su valor, SU PRESENCIA. A intervalos regulares, un rostro surge en primer plano, rebotando a lo lejos en el cuadro viviente sobre el cual aparece en sobreimpresión y la mirada fija sobre mí, se imprime para siempre en mi recuerdo. Lo que VEO, en lo que PARTICIPO, es la ilustración viviente del mensaje del Maestro. La abstracción misma toma vida, las palabras se convierten en objeto sin que ello me asombre, puesto que COMPRENDO. EL IMPERIO INVISIBLE DE LA ETERNA ATLÁNTIDA SE CONVIERTE DELANTE DE MI EN UN CUERPO PERCEPTIBLE A LA CONSCIENCIA DE MI ALMA y este cuerpo, lo recorro, lo conozco como si fuera el mío, como si ninguna separación existiere entre él y yo, como si, en la comunión en la que participo con él, TODO se semejase en una deslumbrante unidad en que yo me vuelvo a encontrar en el encanto del conocimiento. La última impresión, después de la imagen de grupos “en espera”, en un decorado que reconozco “actual”, es el de una asamblea de algunos hombres a los cuales, hago frente y que parecen decirme: “¡LA ATLÁNTIDA VIVE! ¡NOSOTROS SOMOS SUS GUARDIANES!’ Un FUEGO surgió de no sé dónde, aún es de noche y mis ojos deslumbrados se abren en la penumbra donde el Maestro me espera, su rostro muy cerca del mío. No siento ninguna fatiga, sino al contrario, una calma reconfortante, una paz raramente asequible. Me es imposible describir la experiencia de otro modo de como lo he hecho. Una experiencia de esta naturaleza es EXPERIMENTADA, no es comunicable bajo el vehículo de las palabras. Sólo el ESTADO y la impresión pueden transmitirse. EL CONOCIMIENTO adquirido es recibido al nivel del subsconsciente para ser “percibido” enseguida, poco a poco y eventualmente transmitido a otros. En esta experiencia lo he precisado, he VIVIDO el mensaje del Maestro Desconocido sin recibir indicaciones, completándolo o explicándolo. Habitualmente, el ritual hace pasar al dominio de la razón el fin a conseguir, como subraya la sabiduría rosacruz. Es “iniciador’, “introduce” el conocimiento, y es un comienzo. Mi experiencia, como la mayor parte de las experiencias de igual naturaleza, ha sido un coronamiento, el último aspecto de una enseñanza particular - de la “razón”, he sido elevado al “fin” y, en último análisis, la enseñanza de la Orden Rosacruz AMORC, en su fase terminal, cumple para sus miembros debidamente preparados, una obra similar al grado más elevado que exista .. “Yo me había comprometido. Las circunstancias se han prestado, y TU HAS VISTO. Ha llegado el momento de separarnos”. ¡Oh Maestro! ¡Solicito una bendición y que ésta se extienda sobre todos aquellos que escalan conmigo el Sendero!”.

Me arrodillo una última vez delante del Maestro, mis manos en las suyas, los párpados cerrados, el corazón vibrante de una inefable dicha, en silencio, le participo en la potencia de un OM que repercute hasta el infinito, bajo las bóvedas del templo santo, mientras que el incienso de una última comunión me envuelve del todo y recibo para mí y para otros, el milagro de una excepcional bendición.

El Maestro me ha dejado solo y me dirijo ahora, prisionero voluntario de mis pensamientos y de mi recuerdo, hacia el mundo donde me espera el servicio, donde me esperan mis hermanos. Es a ellos a quienes confiaré el mensaje, pues no lo he recibido más que PARA ELLOS. Así será cumplida la voluntad de los Maestros, la voluntad de un Maestro Desconocido.

CONCLUSIÓN

La Atlántida es un tema del más alto interés para cualquiera que, respondiendo a las incitaciones iluminadas por su yo profundo, se lanza sobre el sendero del conocimiento. Mi esperanza es que, después de la lectura del Imperio Invisible, la atracción por el sabio continente desaparecido, sea en todos más potente todavía que antes. Un estudio de este género, conducido por un adepto de la sabiduría tradicional, teniendo por “hilo conductor” el mensaje del Maestro Desconocido, le sea provechoso hasta tal punto, que difícilmente se puede sospechar a primera vista. Sabrá ligar entre sí las investigaciones efectuadas por la ciencia clásica y distinguir en las obras especializadas, lo que aporta una justificación a sus conclusiones propias. Igualmente en el racionalista rabioso que rechaza con precarios argumentos la existencia de la Atlántida, encontrará a menudo una confirmación más. En fin, removiendo con curiosidad para completar su información acerca de las tradiciones calificadas erróneamente de primitivas, proseguirá sus investigaciones en un dominio donde exaltantes satisfacciones le serán procuradas.

La lista de obras que hago redactar en atención a mis lectores, comporta las obras que es preciso, a mi entender, haber leído para poseer, en cuanto a la Atlántida, y a las tradiciones que “pueden serle imputadas”, las bases sólidas y extensas del edificio de concepciones valederas que cada uno está en el derecho de forjar por sí mismo. Las llaves entregadas por el Maestro Desconocido, son no obstante, esenciales en toda búsqueda emprendida sobre la civilización atlante y serán holgadamente suficientes para quien no esté dispuesto a profundizar este tema. Una advertencia es necesaria antes que nos separemos. La cuestión de los “Maestros” es fundamental para el discípulo de la tradición verdadera y la Orden Rosacruz AMORC lo incluye con atención en su enseñanza. Los más altos grados de la organización sugieren a este respecto, las precisiones más seguras y más elaboradas que existen y si esas precisiones han sido reservadas para la etapa terminal de la formación rosacruz, es porque el interés de cada postulante sobre el sendero lo requiere. La prudencia es en la evolución mística, una ley a la cual no se la infringe sin consecuencias graves, a veces peligrosas y a esa ley de prudencia se aplica en particular al respecto de los maestros.

El rosacruz debe estar advertido y esta advertencia, la orden rosacruz AMORC y sus dirigentes, con riesgo de repetirse, no cesarán jamás de prodigarla a los que tienen el cargo de dirigir, recomendándoles la PRUDENCIA y la PACIENCIA y asegurándole que la enseñanza de la que se benefician incluye TODOS LOS CONOCIMIENTOS que cada uno puede esperar de una de las más vastas y más antiguas fraternidades del mundo, los temas sin embargo, no son tratados más que en el momento en que están en estado de llenar en objetivo de sabiduría y de asumir un carácter práctico para el discípulo. Habiéndose recordado esto, es con profunda satisfacción que continuaré compartiendo con mis lectores las aventuras excepcionales en que tenga el privilegio de encontrarme. Confieso dudar todavía en relatar ciertas experiencias, aunque no ignoro el interés que presentarían para muchos de entre vosotros, pero la mayor parte conciernen a un plano diferente del nuestro. Están relacionadas a lo que se llama nivel astral o psíquico y relego constantemente para más tarde este proyecto, por miedo a sembrar involuntariamente la confusión entre quienes asumo la responsabilidad en el cargo de la orden rosacruz AMORC. Si me decido un día a emprender un trabajo de esta naturaleza, me rodearé, al escribirlo, de todas las garantías posibles, renovando muchas veces una advertencia ya prodigada a menudo. Pero antes de llegar a la relación de experiencias tan personales, puede ser, que en alguna parte, nuevas revelaciones sean preparadas y yo tenga la misión de comunicarlas de una manera o de otra. Si tal es el caso, SE sabe que estoy disponible y siempre a punto, para serviros, para responder a toda llamada, si place a los Maestros de dirigirlo hacia el discípulo que soy para siempre, como cada uno de vosotros.

TOSSA DE MAR,
28 de Abril 1969

17 de julio de 2008

El Imperio Invisible -Raymond Bernard -III

El Imperio Invisible
por Raymond Bernard


GINEBRA

Suiza es uno de los países del mundo que admiro más. Me ha sido siempre difícil de establecer una diferencia en el temperamento o la psicología del suizo originario del cantón de Ginebra y el nacido en el cantón de Vaud o de otro aún. Para mí, los suizos se parecen todos por las notables cualidades que les caracterizan. Sin duda tienen algunos defectos - ¿qué hombre no los tiene? pero el amor que les tengo me los hace ignorar o más bien no los noto.

No sé demasiado, por otra parte, lo que se les podría reprochar y las insignificantes imperfecciones de las que se les tacha a veces no son, lo he constatado muchas veces, suscitadas más que por la envidia y una brizna de celos hacia un pueblo tolerante, ordenado, trabajador y práctico, el entusiasmo del cual, si tiene necesidad de estar fundado sobre sólidas razones, sabe ir lejos en la realización del fin propuesto.

Se dice que Suiza se ha convertido en la caja fuerte del mundo. Esto es quizá el más bello cumplido que se le puede dirigir, porque no se confían las economías a no importa quién y el dinero va a Suiza, de toda la superficie de la tierra. Esto implica el universal reconocimiento de cualidades morales excepcionales. Pero hay más aún. Suiza ha sabido hacer de los objetivos humanitarios más nobles, una institución tal, que en muchos dominios se ha convertido en “la consciencia de la humanidad”.

Uno de mis amigos repite a quien quiere escucharlo: “¡En Suiza respiro!, en el sentido propio y figurado, y muchos piensan como él, ¡yo también!. No quisiera, sin embargo, que mi afecto por Suiza se preste a confusión. Estoy profundamente ligado a TODOS los países del mundo. TODOS OCUPAN, en mi corazón un sitio igual, cada uno habiéndome conquistado por sus aspectos propios, pero, si la “aventura” me conduce hoy a Suiza, ¿no es justo que resuma brevemente porqué amo a ese país y sus habitantes? Ginebra es, en Suiza, una ciudad internacional, mundial quizás. En ella son organizadas convenciones, tienen lugar conferencias en que, delegados venidos de países de las ideologías más opuestas, se encuentran para intentar concretar las esperanzas pacíficas de una humanidad tumultuosa, en el cuadro natural prestigioso de un lago célebre, situado cerca de verdes cerros protegidos por abruptas montañas de cimas a menudo nevadas. La ciudad es bella, populosa, moderna con sus barrios animados, sus vestigios del pasado y su gran historia. Ginebra, en fin, es Ginebra y Vds. la conocen o la conocerán tarde o temprano, ya que si todos los caminos, se supone llevan a Roma, la mayor parte pasan por Ginebra....


Hablar de hotel en relación con Suiza, roza la vulgaridad. Suiza, en efecto, es por excelencia, hostelería con una manera de recibir cercana a la perfección. Es imposible estar descontento a menos de tener muy mal carácter o de no apreciar confort y limpieza. El hotel Président que me acoge generalmente en Ginebra, es una joya de fineza y elegancia. Es a mi parecer uno de los más notables de Europa y los admirables tapices de sus salones merecerían la visita atenta de todo amante del arte....
Es en un salón cercano del comedor del hotel donde he encontrado al Maestro Desconocido y nos hemos quedado allí muchas horas sin ser molestados. La ventaja de los grandes hoteles es que permiten sorprendentes encuentros y largas conversaciones al abrigo de toda curiosidad o indiscreción. Nadie ha entrado en el salón mientras me encontraba en él con el Maestro. Cualquiera que hubiera tenido necesidad de esperar en alguna parte habría encontrado fácilmente sitio en otra parte, en un salón tan confortable como el nuestro. Está claro también que el Maestro había “hecho lo necesario” para que nos quedásemos solos, tanto tiempo como fuese necesario.


No me he preguntado jamás bajo qué nombre y qué profesión, tales seres, cuando viajan, se inscriben en un hotel. Su nombre es ciertamente el verdadero, pero ¡qué importa!. Un nombre no significa nada en sí mismo . . . En cuanto a la profesión, en un grado bien menor, sí considero mi propio caso, no doy jamás como profesión: ¡“Gran Maestro”!, esto sería pretencioso e incomprendido, con el riesgo de disminuir a los ojos del profano el título y la organización. ¡Seguramente, el Maestro Desconocido no se presenta como tal! ¿En qué, resumiendo, podría interesarnos eso?. El Maestro nos interesa POR SI MISMO Y NO POR LO QUE EL HACE. ¿Qué errores no nos arriesgaríamos a cometer juzgándole por su comportamiento exterior, sin conocer los móviles secretos de sus actos? Como en nuestro encuentro precedente, el Maestro Desconocido me ha pedido situar las manos planas sobre las suyas y me ha situado así en estado de total receptividad. No le oigo, solamente PARTICIPO DE ÉL, EN ÉL. El flujo de la transmisión alcanza ciertamente mi entendimiento objetivo, PERO mi ser entero está impregnado del ritmo vibratorio del alto conocimiento. Las palabras recibidas aportarían poco sin esta adhesión integral creada en mí, en relación con el Maestro. Toman por el contrario, todo su sentido en la comunión así realizada, porque crean la imagen y su contorno y transportan el poder de trascenderlas en una síntesis incluyendo la enseñanza, sus consecuencias y su relación con la sabiduría absoluta. Maestro Desconocido no aparta de mis ojos su serena mirada, al punto que me he preguntado algunas veces si él hablaba verdaderamente o si era el “sonido de su pensamiento dirigido” lo que llegaba hasta mí y sin embargo, ¡cómo no CREER que habla en este momento, puesto que oigo su voz impresionante de paz y de dulzura!: “Henos aquí reunidos para un segundo coloquio. Un tercero seguirá, que será el últimosobre un gran tema de este tiempo. Tendrá lugar en París y Vd. no tendrá pues, por una vez, que viajar . . . ¡para encontrar al Maestro!. Será igualmente dentro de seis semanas que le veré. En memoria de un buscador entusiasta de la verdad primordial, nos reuniremos en el Café de la Paix. Pero ahora, no estamos allí y voy a reemprender mi exposición interrumpida en Bruselas. Sé que Vd. había utilizado este intervalo para releer a Platón y otros testimonios. Haciendo eso ha facilitado Vd. mi trabajo, porque puedo prescindir de algunos detalles secundarios para insistir sobre lo esencial y especialmente, sobre los elementos fundamentales, colmando el fallo entre las contradicciones aparentes en que se han extraviado los buscadores, no en los hechos, pero sí en su interpretación. Vd. no lo ignora: EL MAESTRO DA LAS LLAVES, es esta su misión. Encontrar, es la del discípulo a quien esas llaves son confiadas. Pero al respecto de la Atlántida hago, es verdad, aún más. Dentro de la medida de lo posible, comento, lo explico y revelo de manera que esos comentarios esas explicaciones y revelaciones, dan UNA DIRECCION a sus pensamientos y forman un TODO de conocimientos seguros y definidos. Después de nuestra última conversación, el tema de la Atlántida le será en todo caso conocido en toda su verdad . .


“Vd. se acordará que en Bruselas concluí mis explicaciones subrayando que TODO el conocimiento atlante había sido preservado por los Sabios y ocultado para ser transmitido por ellos y sus sucesores, a la humanidad de una manera progresiva, teniendo en cuenta su desarrollo y su aptitud, en el curso de las edades, para sacar un provecho ampliamente constructivo de lo que ella creería nuevos “descubrimientos” NO DIGO que los conocimientos sugeridos condujeran siempre a realizaciones similares a las de la antigua Atlántida.

Por ejemplo, los aviones modernos no son de ninguna manera comparables en la forma a las “máquinas volantes” de los atlantes, pero el RESULTADO ES IDÉNTICO, porque una misma ley o causa produce necesariamente los mismos efectos.



Sin embargo, lo que quiero significar está claro: TODA LA CIVILIZACIÓN MATERIAL QUE HA PODIDO REALIZAR LA HUMANIDAD ES UN RESURGIMIENTO DE LOS CONOCIMIENTOS ATLANTES Y SERÁ ASÍ HASTA EL MOMENTO DE LA “GRAN ELECCIÓN” DE LA QUE YA HE HABLADO.

“Dos cuestiones se plantean necesariamente entonces: ante todo, ¿de dónde viene la sabiduría adquirida por los atlantes?; seguidamente: ¿cómo esta sabiduría oculta se ha perpetuado hasta nuestra época y cómo se perpetúa todavía? Esto será el objeto de nuestra entrevista de hoy. “¿De dónde venía la sabiduría adquirida por los atlantes?. Es la hipótesis más irrazonable para el pretendido racionalista la que constituye la verdad o, por lo menos, se le acerca más. Esta sabiduría venia ‘de otra parte”, de otra galaxia y fue aportado por los que se convirtieron en los primeros jefes de la Atlántida. Digo bien: los primeros jefes del continente atlante no eran “terrenales”. Habitaron sobre la tierra como, en un futuro más o menos cercano, nuestros cosmonautas establecerán sobre otros planetas y probablemente en otra galaxia, bases o colonias.

Lo que hace algunos años habría parecido quimera o locura, es hoy aceptable al pensamiento humano e igualmente esta revelación categórica tampoco le sorprende. Reflexione sin embargo: ¿Cuántos terrícolas aceptarán entonces vivir en otra parte que en nuestro planeta, en condiciones difíciles necesitando un material constante de protección para el mantenimiento de la propia vida? Sólo ciertos “misioneros” aceptarán tal sacrificio. Es evidente que descubrir un planeta diferente es exaltante para el mundo que se empeña en tal aventura y ello ayuda a sus propios conocimientos y a su desarrollo, pero, de eso a poblar un planeta inhospitalario, hay un abismo que pocos están decididos a franquear. Lo harán únicamente los que estarán decididos a sacrificar su vida en una donación total de sí mismos. Lo que ha pasado en esos tiempos anteriores es comparable a la obra del pionero, cumplida por los primeros exploradores de las regiones desconocidas de nuestra tierra, con esta diferencia, ya que los venidos a nuestro planeta no fueron seguidos por otros y, aún entre aquellos que vinieron, el mayor número volvió a partir, abandonando para siempre a los que quedaron, a la obra que habían decidido cumplir en un irresistible movimiento de compasión respecto a los seres “rudimentarios” que poblaban la tierra. Usted comprenderá sin embargo, que los decididos a quedarse HABÍAN ACEPTADO SU DESTINO, LA MISIÓN QUE LES ESTABA IMPARTIDA, PORQUE NADA ES DEBIDO AL AZAR Y “LA PUESTA EN MARCHA” DE NUESTRA TIERRA ESTABA PREVISTA EN EL DESPLIEGUE PROGRESIVO DEL PLAN UNIVERSAL. El Universo es UNA UNIDAD. No es suficiente decir que los hombres son los eslabones distintos de una misma cadena. Esto es así en el universo en tero DONDE NADA ESTA SEPARADO, sino por la conciencia humana... Así, los “comisionados” emprendieron, digamos . .. la educación del pueblo más avanzado de la tierra - los atlantes -y éstos fueron la guía del resto de la humanidad. Adaptaron y desarrollaron sobre la tierra el extraordinario conocimiento de que eran portadores y la masa tenía tendencia a considerarles como dioses dotados de un infinito poder.


Dándose cuenta de que era imposible transmitir los mismos conocimientos a todos, esos seres “venidos de otra parte”, eligieron cuidadosamente a los que debían “formar” completamente, a quiénes querían comunicar LA INTEGRALIDAD del conocimiento y con ellos constituyeron el primer “colegio de sabios” - ese colegio tan esencial para la perpetuación de la sabiduría - al cual, me he referido anteriormente. “He aquí de donde viene TODO EL CONOCIMIENTO DEL MUNDO y si Vd. Relee atentamente las Escrituras Sagradas de todos los pueblos a la luz de lo que le he expuesto, encontrará en ellas confirmado por muchas alusiones este gran origen de la evolución humana, pero otras confirmaciones seguirán y el mundo irá de asombro en asombro.

“Veamos ahora, cómo esta sabiduría oculta, se ha perpetuado hasta nuestra época y cómo se perpetúa todavía. Tocamos ahí el punto más extraordinario de las revelaciones que debo hacer en este excepcional contacto con Vd. “Lo que ahora debo revelarle, es apenas creíble y los estúpidos espíritus llamados fuertes de este tiempo, rehusarán dar crédito a mis palabras. Usted, seguramente, no lo hará. Su fe es total y eso es porque el universo le aparece bajo sus horizontes más secretos. Ese es el privilegio de todos aquellos que se esfuerzan en superarse a sí mismos, en ir más allá de su pobre razonamiento y de los límites que se imponen ridículamente por miedo a equivocarse. Se lo digo en verdad, vale más correr el riesgo de equivocarse mil veces, antes que privarse de la posibilidad de acertar una sola vez la revelación capital que puede transformar radicalmente una visión demasiado estrecha de un universo infinito”.

“Le he declarado desde las primeras palabras de mi mensaje, cuando nuestro encuentro en Bruselas QUE LOS A TLANTES NO HABÍAN DESAPARECIDO TODOS EN EL CA TACLISMO y Vd. sabe ahora la obra que han llevado a cabo, según sus grados de conocimiento y sus responsabilidades, pero he añadido QUE HABÍAN TENIDO UNA DESCENDENCIA Y QUE ESTA DESCENDENCIA SE PERPETUABA TODAVÍA. Por más extraordinario que esto parezca, pues bien, SI hay aún actualmente atlantes y los habrá hasta el momento de la gran elección que coincidirá como lo he precisado con el resurgimiento del continente desaparecido.
Los atlantes de quiénes hablo, no son aquellos que adaptándose a las circunstancias nuevas, han contraído matrimonio en el seno de los pueblos donde debían proseguir solitarios la obra que he mencionado, dando nacimiento a las razas nuevas, los Peuls, por ejemplo, en África y en otras partes aún. Me refiero a los atlantes de puro origen en los que la perpetuación ha sido asegurada y ES AUN asegurada por matrimonios rigurosamente mantenidos en el seno de la misma raza. Estos atlantes no se han casado MAS QUE con atlantes y ello ha sido así desde la catástrofe, es decir ¡DESDE CERCA DE DOCE MIL AÑOS!....”

No puede resistir a la pregunta que me trastorna y, por primera vez, interrumpo al Maestro:

“Pero . . . ¿dónde están?. ¡Es posible que una raza exista sobre nuestro planeta sin que ello se sepa! . . . ¡La exploración de la tierra desde hace tiempo está terminada! . . “¡No! ¡No lo está! ¡Está muy lejos de serlo!. Cada día un descubrimiento sorprende a la humanidad y muchos enigmas no han encontrado solución o bien las respuestas no son satisfactorias y son sin cesar modificadas.. “Una raza, en efecto, se perpetúa sobre la tierra y ésta lo ignora, porque se hace lo necesario para su propia protección, puesto que su “misión”de testimonio debe convertirse más tarde en un papel de actor, y créame, un “primer papel”. ES en esta raza - la más pura que darse pueda -, donde son elegidos aquellos que, periódicamente, deben reemplazar en el “colegio” a un sabio desaparecido, y la elección es de un rigor extremo, justificada por la importancia de lo que se arriesga. El colegio de los sabios existe pues siempre y es él, Vd. lo ha comprendido, quien decide el “descubrimiento” a la humanidad, de los conocimientos científicos, técnicos y otros venidos del pasado!

No sé porqué, repentinamente, tengo la intuitiva convicción de que ese “colegio”, en este aspecto, no puede actuar más que de acuerdo con el Alto Consejo de la A . . ., pero no interrumpo al Maestro. La verdad que brota en mí me concierne. El mismo lo ha precisado: “Yo no le comunico más que los útiles...

“El colegio de los sabios, prosigue el Maestro Desconocido, es también, en alguna manera, el “gobierno” de esa raza secreta. Es el quien asegura, en definitiva, su existencia en todos los dominios. En realidad, la palabra raza podría parecer exagerada, pero no hay otra más apropiada para designar ESTOS MILES de seres de otra edad - de una edad de luz- el número de los cuales es intencionadamente mantenido CONSTANTE. “Donde están. Reconozca que no puedo revelarlo con precisión, - ¡ni a Vd. ¡ - Sin embargo, Vd. sabe las preguntas que proponen al mundo los sabios y los buscadores, los extraños informes concernientes a seres venidos no se sabe de dónde, pagar las compras con una moneda desconocida del oro más puro, y tantos otros relatos del mismo género!. Sí, muchos enigmas se presentan todavía al hombre y no serán resueltos más que en el momento en que ningún peligro será de temer ...

Esos enigmas, en relación con el tema tratado por el Maestro Desconocido, los he notado en mis lecturas desde su primera charla. La mejor enumeración que he podido descubrir está consignada en el Enigma de la Atlántida*, ya mencionado y que deseo sea leído por el mayor número posible de miembros de la Orden Rosacruz AMORC. Cuando redacto este manuscrito, la última obra de Robert Charroux, me ha sido cortésmente enviada por su autor y en “Le livre du mystérieux inconnu”*), se encuentra también, ciertamente en el estilo de Charroux, muchos de los enigmas propuestos a la imaginación de los lectores. Incidentalmente, constato una mención de mis “Encuentros con lo insólito” que Robert Charroux, para no incurrir en mis amistosos reproches, atribuye sin mas a un Maestro de Villeneuve’ suficiente, espero para salvaguardar mi anonimato. Después de todo, ¡qué importa! Ha llegado el momento en que lo oculto debe ser desvelado con prudencia. *) Este libro ha sido recientemente publicado bajo este título por la Editorial Plaza y Janés.*) Aparecido en la colección ‘Libro Amigo” de Editorial Bruguera, con el título: “Nuestros antepasados extraterrestres”. ( NOTA: Las citadas ediciones están agotadas en la actualidad. Junio del 2001).

Por otra parte, acaba de precisar el Maestro Desconocido, “los enigmas serán resueltos sólo en el momento en que ningún peligro será de temer”, y añade: “Para algunos, sin embargo, los tiempos están cercanos . . . Para EL IMPERIO INVISIBLE DE LA ETERNA ATLÁNTIDA, la hora del descubrimiento final sonará más pronto de lo que se puede imaginar. De todas maneras, acuérdese de esto: LOS ATLANTES REAPARECERÁN ANTE EL MUNDO EN EL MOMENTO EN QUE LA ATLÁNTIDA RESURGIRÁ... Ellos están “por todo el mundo” en puntos cuidadosamente elegidos desde siempre, gracias a su excepcional sabiduría. Las regiones donde se reúnen están situadas en todos los continentes y son vitales en el sentido más absoluto del término. Son los “centros de fuerza” y los atlantes son por consiguiente LOS GUARDIANES VIGILANTES. Se puede aún añadir que VELAN AL MISMO TIEMPO SOBRE UNA HUMANIDAD A VECES DESAMPARADA Y A MENUDO IMPRUDENTE.

Son ellos, a veces, esos varios millares de seres, bajo la conducción de su colegio hacen “equilibrio” a los impulsos peligrosos, algunas veces mortales, de los hombres inconscientes de las perturbaciones que crean en la energía universal, sobre la que reposa la existencia misma de su planeta De nuevo, pienso en Maha, en el Alto Consejo de la A . . . Es imposible cuando se admite EL ORDEN, EL METODO Y LA JERARQUÍA rigiendo el universo, no suponer que, de una manera o de otra, el “gobierno oculto del mundo” no utiliza esta fuerza potente representada por los atlantes y su colegio. Además de la función sublime de “protector” del conocimiento iniciático atlante del que toda tradición auténtica emana, el colegio de los sabios tiene una influencia DIRECTA sobre el desarrollo de la civilización. Ahora bien, el Alto Consejo, es exclusivamente responsable de este desarrollo y de su evaluación, con relación al plan universal establecido. Hay pues, NECESARIAMENTE relación entre esos dos organismos y es evidente que el colegio de los sabios DEPENDE del Alto Consejo, bajo la supervisión precisa de uno de los doce. Por lo menos, no puedo concebir las cosas de otra manera. Una relación en el caso contrario, faltaría y tal eventualidad impensable . . . y sí no estoy en el error, entonces el mundo, como lo he clamado a menudo, es verdaderamente un MUNDO SECRETO, UN MUNDO DE MISTERIO. ¡Cómo compadezco a los hombres exclusivamente ligados a la satisfacción de sus deseos egoístas y a aquellos que, en su loca pretensión, se declaran prestos a derribar sin piedad todos los obstáculos, para realizar sus proyectos materiales a menudo tan bajos! ¡Se desmoronarán un día, jadeantes de terror y demasía do tarde, sentirán amargamente el haber transferido en su breve existencia, su interés de lo esencial a lo relativo tan mezquino!. Ciertamente, no engañan a nadie aún menos aquellos a quienes suponen engañar y que, por el contrario, se sienten llenos de compasión para estas almas extraviadas. Pero el mundo está hecho así y no sabría ser de otra manera. La ley de la evolución es rígida y nadie se le escapa. Todo debe ser experimentado por el hombre y, en último análisis, lo mismo la experiencia del egoísmo que será duramente compensado tarde o temprano, tiene su razón de ser . . . Pero volvamos a nuestras meditaciones solitarias, el examen del mensaje del Maestro Desconocido, y las infinitas
consecuencias donde nuestras reflexiones a su respecto nos podrían arrastrar. Escuchémosle: “ Así, Vd. Lo ve igualmente en la esfera de lo manifestado, ¡se vuelve a encontrar LA LEY ÚNICA experimentada en un nivel diferente! Sobre el plan de la evolución individual, el hombre se “se acuerda” de un paraíso perdido y lo encontrará tan pronto haya TOMADO CONSCIENCIA en el cuadro exterior QUE LE ES SUGERIDO. Sobre el plan de la evolución planetaria, hay TAMBIÉN “recuerdo” de un paraíso perdido y este será descubierto, cuando las condiciones sean las requeridas.

En los dos casos, después de la brutal INVOLUCIÓN, a continuación de lo cual, el fondo del abismo es alcanzado para convertirse en el punto de partida, es el RETORNO lo que empieza en los dos casos, la EVOLUCIÓN se realiza por una marcha progresiva. La ley de analogía es verdaderamente EN TODOS LOS DOMINIOS la llave de los problemas más complejos y ¡cuántos discípulos la olvidan!. Cuántos también se limitan queriendo a todo precio generalizar una ley secundaria y darle el poder de aportar a toda pregunta formulada, una respuesta satisfactoria quizás para ellos mismos, ¡que quisieran doctamente y con suficiencia imponer a los demás Vea, por ejemplo, la noción de archivos akáshicos. Para algunos, es el “deus exmachina” del menor problema. Ahora bien, nada es más erróneo y como es lamentable que un conocimiento de base pueda a veces inducir a un discípulo seguramente sincero a una actitud paralizante que le impide ver más lejos y que frena su toma de conciencia. Es verdad que cada uno en una encarnación determinada, no puede ir más allá de su medida y si ésta es alcanzada por él, su existencia es un éxito y augura éxito en la próxima! Hablo naturalmente, - y Vd. transmite - para aquellos que están en condiciones de recibir un conocimiento nuevo, puesto que este conocimiento DEBE ser revelado ahora. ¡Qué nos importa si, por ventura, este conocimiento cae en terreno no preparado! Esta eventualidad no podría impedir la revelación de lo que debe ser revelado en un momento determinado y la tolerancia del iniciado incluye inevitablemente la intolerancia de cualquiera que esté sobre el sendero del “retorno”, ¡tanto más, naturalmente, que la del profano!

“¡Sobre el sendero del “retorno”! Toda la humanidad, de hecho, ha recorrido ese sendero y, colectivamente, Vd. lo comprende ahora, es hacia LA ATLÁNTIDA REENCONTRADA que está actualmente en ruta antes de encaminarse, si la etapa es debidamente franqueada, hacia nuevas conquistas que traerán, en los siglos futuros, LA UNIÓN DE LOS MUNDOS, LA UNIÓN DE LAS GALAXIAS para que, todo, al fin, se acabe, pero, en este momento, LA TOMA DE CONSCIENCIA HABRÁ SIDO UNIVERSAL...

“Pienso que estas diversas consideraciones, deben cerrar nuestra conversación de hoy. Vd. lo sabe, nuestro próximo encuentro tendrá lugar en París. Le pido que se prepare cuidadosamente, ya que proseguiré mi mensaje y también, si las circunstancias lo permiten, LE HARÉ VER.… ” No oso solicitar aquí la bendición del Maestro Desconocido, pero él ha sentido mi llamada. Instintivamente, situó las manos sobre mis rodillas y cierro los ojos . .. Y he aquí el soplo y he aquí el OM, OM, OM. .. ¡Oh alma mía, regocíjate, mientras que todo mi ser se abandona a la augusta presencia! . . .

Gracias Dios de mi corazón . . . Gracias, oh! Maestro, por incluir, en tales instantes, mi indignidad en el ritmo sagrado del universal amor... Días y días, como el Maestro Desconocido me ha recomendado, me preparo con lecturas a veces arduas que, todas, conciernen a la Atlántida y por muchas meditaciones sobre ese tema tan importante, que es el objeto de encuentros excepcionales en que las llaves me son comunicadas, para mí y para otros. ¡Las llaves! ¡Cuánta razón tiene el Maestro!. Lo que me ha confiado, proyecta una deslumbrante luz sobre numerosas tesis escritas en diversas lenguas sobre la Atlántida y que he tenido mucha dificultad, a veces, de procurarme. Sus explicaciones han colmado muchas lagunas. Ellas se convierten en un cuadro de conjunto en el que se inscribe, en su lugar, el descubrimiento del uno y la interpretación contradictoria del otro. Ya no hay más, en resumen, contradicción. Gracias al Maestro Desconocido, hay COMPLEMENTARIDAD. Los diversos autores han presentido UN ASPECTO y esos múltiples aspectos ahora son armonizados y a menudo, UNIFICADOS. La lectura, en tales condiciones, es una aventura exaltante...“¡Si las circunstancias lo permiten, LE HARÉ VER!”. ¿Qué entiende él por eso? ¡Quiere significar que su última descripción me hará revivir la historia de la Atlántida! NO, no puede ser eso. El Maestro ha precisado VER y jamás un Maestro emplea, en una ocasión importante, una palabra por otra . . . “Si las circunstancias lo permiten . . .“, he aquí también mi interrogante. ¿Qué circunstancias? El Café de la Paix, en el corazón de París, no puede ser un lugar elegido para que las circunstancias me permitan ver...

Pero, ¡para qué todas estas preguntas que agitan mi mente! El Maestro, SABE. ¿Entonces? Entonces, descarto las inútiles reflexiones y, con confianza, espero a que surja al fin del tiempo, el instante de la nueva venida del Maestro...
CONTINUARÁ ...

16 de julio de 2008

El imperio Invisible -Raymond Bernard -II

“EL IMPERIO INVISIBLE”

por RAYMOND BERNARD

BRUSELAS


Como soy francés, quizás debería sentirme halagado cuando un amigo belga me afirma que Bruselas es un “pequeño París”, pero en el Líbano la misma cosa me ha sido dicha de Beirut y en otras partes del mundo, de otras ciudades. Ahora bien, ni Bruselas ni Beirut ni otras ciudades son París en miniatura. Cada gran ciudad sobre nuestra tierra, posee su originalidad y sus maravillosas exclusivas. Beirut tiene las suyas y Bruselas me encanta porque Bruselas ES Bruselas y no una simple copia de París.

Que diversas influencias en el curso de las edades hayan embellecido Bruselas de admirables joyas, eso no sabría ser contestado, pero el adorno no es más que un homenaje a la belleza y si ella ha recibido tantos ornamentos de los que la codiciaron ¿no era eso al principio para tentar en vano - de conquistar sus encantos naturales.

Bruselas para el que permanece allí por algún tiempo, es un apasionante descubrimiento que yo he tenido muchas veces el privilegio de emprender tanto de noche como de día y que estoy lejos de haber llegado a su término. Entre los tesoros que mi recuerdo ha recogido, y que el vuestro, tarde o temprano, compartirá, la Gran Plaza es aquel al ritmo del cual con amor, mi corazón vibra para siempre. Un tal esplendor no se describe, que se experimenta con deleite y es un goce tan sublime y tan variado, según la hora y el tiempo, que instintivamente, se busca en ella el abrazo, igual que tantas otras “cosas” que es preciso conocer en Bruselas, han cautivado temporalmente nuestra curiosidad.

En esta noche de junio, he dejado hace unos instantes, el hotel Amigó muy cerca y heme aquí en la Gran Plaza iluminada, bañada de su mágico esplendor y en la indecible dicha que despierta la contemplación de la belleza. Los paseantes de la tarde no me incomodan, estoy por entero en la Gran Plaza y en mí mismo “Le gusta a Vd. esta plaza?. La importuna voz crea súbitamente en mí, el sentimiento de tiempo y espacio, que había perdido. Voy a responder con una banalidad, cuando posando mi mirada sobre quien me ha interpelado, me estremezco de sorpresa y de incredulidad. ¡No! ¡Es imposible! Él, aquí en Bruselas, Él, delante de mí, Él, que me habla. De un brusco sobresalto de voluntad, recupero mí total conciencia del mundo exterior y si no fuera este lugar, estaría ya de rodillas, pero de mi alma ya ha surgido todo el amor que en una palabra clama: “ ¡Maestro !….. ¡ Vos………….Aquí!”


Encontrar este Maestro en Bruselas no tiene ciertamente nada de extraordinario. El mundo actual y la etapa considerable que debe franquear en TODOS los dominios, comprendido y en primer lugar, en el de la evolución colectiva e individual, necesita donde es preciso, en ocasiones determinadas, la PRESENCIA EFECTIVA Y REAL de aquellos que asumen la responsabilidad cercana o lejana de esta evolución. Es, naturalmente, a los Maestros Invisibles a quiénes me refiero aquí, porque el término “invisible” no significa en ningún aspecto que han dejado NECESARIAMENTE el plano material y no dispongan de un cuerpo físico. Por “invisible”, hay que entender simplemente que no son vistos o “reconocidos” de una manera general. Para cumplir su misió n conforme a la ley estricta de la IMPERSONALIDAD, no se dan a conocer y evitan así’ el culto personal que, para tantos postulantes, en el sendero místico, es el escollo irremediable.

Hay, en efecto, entre un número importante de discípulos en resumen aceptables, la curiosa necesidad de un “maestro tangible”, susceptible de materializar el propósito a alcanzar las esperanzas informuladas de sí mismo y los avisos o consejos que la inspiración sola y la intuición aún no ejercida, no están en medida de revelar con una claridad satisfactoria. Tales “maestros” naturalmente existen en cantidad impresionante, y en la mayoría de los casos, son sinceros consigo mismos y con sus fieles. Que no se equivoquen por su propia cuenta, que estén “en la verdad” es evidentemente otro asunto, pero esa no es la cuestión. Si prestan temporalmente servicio a algunos, tienen su razón de ser y un día llegará en que sus discípulos rebasaran esta etapa de ilusión y de errores, para una marcha eficaz sobre una vía impersonal, y auténtica, tal como la Orden Rosacruz AMORC por ejemplo, de la que la enseñanza y la teórica, como se dirigen a los adeptos cercanos del “No retorno”, está obligada a recordar sin cesar que, NO EXISTE OTRO MAESTRO QUE EL QUE LLEVAN EN ELLOS: EL MAESTRO INTERIOR, los maestros exteriores, verdaderos o falsos, no son más que su reflejo más o menos deformado.

No sería correcto, en todo caso, confundir los reflejos con los Maestros Invisibles, el papel de los cuales es, en primer lugar, de “vigilantes silenciosos” en el universo iniciático y en segundo lugar el de “guías” desconocidos y no obstante, siempre presentes para el discípulo verdadero a quien ellos se aparecen” - entended: Hacen comprender su presencia - cuando él está preparado.

Puede parecer difícil situar perfectamente a los seres teniendo una misión determinada que cumplir en el conjunto manifestado o no de la creación. La dificultad, por lo tanto, no es más que aparente. Ante todo, es esencial hacer una elección en la terminología y asimilar el lenguaje místico o esotérico. Está claro que los arcángeles y los ángeles así llamados para facilitar la comprensión poco profundizada del fiel religioso, serán reconocidos bajo otros nombres y explicados de manera más profundizada por una escuela tradicional de misterios.



En seguida, la palabra “maestro” siendo empleada con el calificativo que sea, “cósmico” para el uno, “invisible” para el otro y diferentemente todavía para los miembros del Alto Consejo de la A… y los Rosa-Cruces, conviene referirse al sistema jerárquico que preside todas las cosas EN TODOS LOS PLANOS, comprendido el nuestro y que quiere QUE NINGUNA RESPONSABILIDAD, NINGUNA FUNCION Y NINGUNA MISION NO ESTEN EN UN NIVEL EQUIVALENTE.

Así, cada oficio se define ante todo por la obra particular que implica y es pues conociendo el objeto de la misión que se puede diferenciar los seres invisibles
y visibles de los que se trata.

Este postulado establecido, un poco de reflexión solamente, es necesaria y sería verdaderamente dar pruebas de mala voluntad o de una increíble dificultad de razonar, el confundir el papel de un Maha con el de un Rosa-Cruz o de un Maestro Cósmico con un Maestro Invisible, o con el “Cardenal Blanco”. Todos tienen no obstante, un rasgo común: OBRAN HACIA UN FIN ULTIMO COMUN - EL BIEN SUPREMO

El Maestro delante del cual estoy en este momento es, por excelencia un “Vigilante Silencioso”. Su función en el mundo secreto de la iniciación, es de un alcance imposible de evaluar en términos humanos. No se llama ni H, ni K. y su nombre, si tiene uno, no ha sido jamás revelado, de suerte que es conocido por los altos iniciados como el “MAESTRO DESCONOCIDO”. Es de una talla mediana y aquellos, muy pocos, que han tenido el insigne privilegio de conocerlo por lo que es, concuerdan en afirmar que, sería azaroso el querer evaluar su edad. Las descripciones que han podido ser hechas de él, hace veinte años, no habrían de ser modificadas - ni tan solo un poco - para representarlo tal cual es hoy. Al verlo así vestido con cierto refinamiento, me pregunto si la multitud sabría reconocer en él al Maestro y responderé negativamente. Para comprenderle hay que armonizar todo el ser con él, hay que ponerse en “su” diapasón y por consiguiente, saber DE ANTEMANO quién es. De otra manera, no se supondría tener trato con alguien de quien emana una fuerza, un poder, un magnetismo particular y es eso precisamente, lo que concreta la impersonalidad del Maestro y que, al mismo tiempo, le protege. EL MAESTRO NO SE DESCUBRE, SE DEJA DESCUBRIR SIN JAMAS, FACILITAR LA TAREA. Todo esto, no lo ignoro y mi emoción no es menos profunda de saberme allí, delante de él, fascinado por LA LUZ que representa y transmite.
Debería guardar silencio y me oigo decir, ridículamente:

“¡Estoy en el hotel Amigó!”
“¡Es allí donde yo estoy también.
¡ Venga!”

¡El, en el hotel Amigó, en “mi” hotel! “Coincidencia” es una palabra banal excluida del vocabulario magistral. ¿Entonces7……¡Señor! ¡Que mi mente, esta noche, me deje en paz!. Tales horas son demasiado capitales para ser profanadas por humanas consideraciones. “Estoy CON el Maestro, estoy CON el Maestro”. ¡Oh, alma mía regocíjate en la alegría de este sublime encuentro

En su apartamento, una mesita redonda, separa los dos sillones grises rayados de negro que nos han acogido, ES a él a quien corresponde hablar y yo espero humildemente su palabra de sabiduría.

Vuelto hacía mí, se apoya en la mesita redonda y extendiendo las manos hacia mí, la palma hacia el exterior, me dice:

“¡Sitúe sus manos bien planas sobre las mías!”

Desplazo ligeramente mí sillón hacia la derecha y hago lo que él ha ordenado. Sus ojos, entonces toman posesión de los míos. Su brillo se vuelve insostenible y no puedo sin embargo apartar de ellos mi mirada. Su rostro se acerca y un ligero halo nos envuelve que parece absorber todo mi ser como sí estuviera de repente totalmente unido al Maestro, como si él y yo estuviésemos confundidos hasta el punto de no ser más que uno, . . . y es el olvido de una beatitud infinita en que todo se vuelve “SUYO” y donde no existe ninguna separación ....

He aquí el “retorno” progresivo en que la individualidad vuelve a tomar forma, en que la unidad se escinde en dos seres distintos, las manos vuelven a ser mías, en que dejan su huésped acogedor y en que, los ojos ahora cerrados, mi corazón rebosa de reconocimiento y de amor por la bendición recibida.

Escucho:

No estoy aquí’ por Vd., pero he querido este reencuentro después de tantos años - y su alma ha respondido a mi llamada, puesto que ha venido - .Antes, he preparado el CAMINO que Vd. Ha seguido y no he cesado de “velar”. El servicio se acompaña de amargura, pero la amargura es el brebaje de la vida en este mundo y este mundo no es más que un temporario crisol de experiencia. El servicio es cumplido por sí mismo y no por lo que resulte de éste. En todo momento, debe Vd. obediencia, más allá a veces de su comprensión. Sea feliz de obedecer . . . Esto es la grandeza del hombre y la sabiduría del servidor ya que él recibe así’ el incesante socorro de sus maestros y su obra es santificada . . . No va muy lejos el que no franquea los dudosos y quiméricos límites de su yo y de sus emociones ordinarias. .

“Pero no le he conducido delante de mí para las consideraciones que habría podido inspirarle de “otra manera”, Vd. lo sabe bien, así como no ignora las lecciones que puedo darle y a otros si el servicio lo exige, y cuando el buen camino debe ser mantenido a despecho de todo.

Hay, por el mundo, una atracción aparentemente nueva por la Atlántida y eso, naturalmente, no es debida al azar. Este pujante interés que se manifiesta actualmente en los países más aleja dos, por así decirlo ”provocado”. Entienda que es la obra de Aquellos de quiénes, en una fecha relativamente reciente, Vd. ha recibido el “mensaje” para Vd. y algunos otros. Mi papel y el de los miembros del invisible cónclave ha sido el de estimular en esa dirección el interés de responsables, pudiendo transmitir un conocimiento más reservado y más preciso que las informaciones públicas referidas en diversas lenguas por numerosos autores modernos. Este conocimiento secreto, en efecto, los grupos más cerrados pueden ahora recibirlo. Vd. debe transmitirlo, no en su integridad, no como me propongo comunicárselo, sino en lo esencial y cuando el momento será llegado para Vd. el de darle forma y escribirlo, estaré cerca para dirigir su pensamiento en la dirección querida, teniendo en cuenta los límites “fijados”. Otros responsables recibirán este conocimiento por vías diferentes. Será presentado bajo una forma clara, adaptada al modo de pensar y a las particularidades de los grupos a los que está destinado pero la “sustancia” será la misma. Así, no se preocupe de lo que podrá ser dicho o transmitido en otra parte. Escuche y prepárese a transmitir llegado el momento . .

¡La Atlántida! Ciertamente, fui anteriormente atraído por el estudio de ese continente perdido, pero era atraído más bien, entonces, por un deseo de curiosidad y no había buscado profundizar esas investigaciones. Más recientemente, es verdad, los libros llegados a mi escritorio en servicio de prensa de muchas grandes casas de ediciones habían reanimado un interés apagado solamente en apariencia y hubo enseguida el extraordinario encuentro del “Cardenal Blanco” relatado en mi “Rendez-vous secreto en Roma”. Curiosamente estoy apenas sorprendido de que la entrevista del Maestro Desconocido recaiga sobre este tema.

Yo me esperaba aprender aún más sobre la Atlántida de una manera o de otra, pero, reflexioné .. . ¿el Maestro Desconocido, no tendría parte en esta espera?.

De eso tengo ahora la certeza. Estaba “preparado” al supuesto “azar” de esta pretendida coincidencia” del encuentro con “él” en la Gran Plaza de Bruselas. ¿Tendría necesidad de una confirmación?. Su sonrisa, en este mismo instante, cuando menea la cabeza mirándome con benevolencia sería la más brillante de las respuestas. De nuevo soy cautivado por esta voz dulce, a veces apenas perceptible:

“La Atlántida, dice, es un continente engullido DEL CUAL LOS HABITANTES NO HAN DESAPARECIDO TODOS EN EL ESPANTOSO CATACLISMO. ESTOS SUPERVIVIENTES HAN TENIDO UNA DESCENDENCIA Y ESTA EXISTE TODAVÍA ACTUALMENTE SABIENDO QUE ES ATLANTE!....”

Estoy en el azoramiento más absoluto y ante cualquier otro que no fuese el Maestro Desconocido, habría, enseguida reaccionado con muchas preguntas y quizá algunas objeciones. Pero EL SABE de lo que habla y la verdad no se contesta, ni siquiera si es deslumbrante hasta el punto de suscitar la duda en quien no tuviera el privilegio del que yo me beneficio en este momento escuchando AL MAESTRO.

El continente tal cual fue, ha sido descrito de una manera poco más o menos satisfactoria por Platón, pero el sacerdote egipcio, en su alta sabiduría y, es cierto, SOBRE ORDEN, había adaptado el “hecho religioso y filosófic o” para ponerlo al alcance de la época griega. En realidad, La Atlántida, aún exotérica, es decir, la religión de la masa, era monoteísta en el sentido absoluto, de una manera grandemente similar a la creencia judía y más similar aún al Islam de nuestra era. La manifestación” divina PARA NUESTRO SISTEMA PLANETARIO era, para los atlantes, el sol, y, poco más o menos, la antigua cosmogonía egipcia reflejaba las creencias EXTERIORES de la Atlántida, pero de una manera un poco degenerada en relación a aquella s que, además habían “acomodado” a su país de adopción, para incluir en ellas todo el Nilo o impresionar así aún más, la imaginación popular”.

La Atlántida, en su extraordinario grado de desarrollo EN TODOS LOS DOMINIOS, tenía en efecto, eso de particular, es que ella “exportaba” sus creencias adaptando las a su nuevo medio y teniendo escrupulosamente en cuenta el particularismo, la psicología, las condiciones, aún las tradiciones, de este medio”.

“- Está claro - y ciertos profanos lo han comprendido - que la Atlántida, continente altamente civilizado y disponiendo de medios de transmisiones y transportes, acerca de los cuales, lo que conocemos actualmente no es nada, era en su época EL CORAZON DEL MUNDO. Dicho de otro modo, el mundo entero era conocido por los atlantes y en el mundo entero tenían misioneros y colonias más o menos poderosas. Los pueblos “colonizados” recibían un conocimiento a su medida y en ciertos países particularmente “abiertos”, una filiación directa era establecida por el “colegio de los sabios”, es decir, por los más altos iniciados de ese tiempo, guardianes de la sabiduría secreta, y esta filiación era marcada por un TEMPLO PIRAMIDAL a la imagen de la pirámide suprema donde residía en Atlántida, el colegio y donde el conocimiento era preservado.

Una sola pirámide, sin embargo, ha reproducido la pirámide suprema y todavía en una “medida” diferente - ésta es la llamada de Cheops. Las otras en el mundo, comprendidas aquellas que han sido preservadas hasta la época presente, no reproducen más que PARCIALMENTE la pirámide suprema. La “Gran Pirámide” perpetua a la faz del mundo LA INTEGRALIDAD de la sabiduría atlante, mientras que las otras revelan UNA PARTE de esa sabiduría, la que estaba destinada al continente o al país donde estaban erigidas. En un futuro bastante próximo, por otra parte, los “descubrimientos” serán FAVORECIDOS en beneficio de la humanidad en ese dominio y esos descubrimientos incontestables pondrán un término a muchas polémicas. .

La Atlántida conocía perfectamente la naturaleza y el poder de ciertas fuerzas cósmicas, particularmente las de las corrientes telúricas y este pueblo las aplicaba con respecto a la agricultura y, además -quizá sobre todo- al mantenimiento armonioso del conjunto de estas corrientes, para evitar toda catástrofe geológica que estuviera en poder del hombre de conjurar. Las pirámides desempeñaban TAMBIEN este propósito por el lugar debidamente estudiado en que eran edificadas. En otras partes, los “puntos de protección” bastaban y este es el caso, por ejemplo, de los dólmenes y menhires que marcaban al mismo tiempo con precisión los lugares de “conjunción de fuerzas”, de focalización de la energía universal, donde eficaces ceremonias podían desarrollarse. Lo mismo ocurre con esas piedras de volumen más o menos importantes que se ven aún, numerosas a través del mundo, en los dominios, los campos, cerca de las ciudades, pero en lo que les concierne, tenían por papel exclusivo digamos, el de “amplificar” la energía cósmica y de favorecer las cosechas”.

Se puede considerar, además, que TODOS esos elementos secundarios estaban sujetos desde el punto de vista “energía”, a la pirámide suprema y la tierra entera constituía de este modo un receptáculo eficaz para la conjunción de las fuerzas cósmic as. Naturalmente, sólo el colegio de los sabios SABIA. El pueblo atlante y los países colonizados utilizaban de una manera práctica los efectos de este saber, tal como actualmente muchos emplean la electricidad sin tener conocimientos precisos a su respecto En este estado de cosas, resultaron a veces por un uso abusivo, accidentes y finalmente, la pirámide suprema habiendo sido alterada después de maniobras ignorantes y ambiciosas, la catástrofe planetaria que engulló la Atlántida, transformó la superficie de la tierra y se grabó en la imaginación popular bajo el nombre inexacto de “Diluvio”.

Lo que se produjo después, es la consecuencia lógica de esta situación eminente que tenía la Atlántida en el mundo, porque el mundo entero le estaba sujeto. Los países “colonizados” gobernados por “administradores” atlantes, no poseía más que muy parcialmente la “sabiduría”, fueron entonces abandonados así mismos y sobre la base de lo que era, de lo que había sido aportado por los atlantes y adaptado a cada comarca, se desarrolló un conocimiento nuevo con sus creencias propias, su mitología, sus supersticiones y sus ritos. Al lado de ese desarrollo exotérico, los gobernadores atlantes convertidos por la fuerza de las cosas en responsables de los países que ellos administraban, crearon sociedades locales de carácter secreto y transmitieron el pequeño número que habían reunido alrededor de ellos LO QUE ELLOS SABIAN DE LA SABIDURIA DE LA ATLANTIDA y ese saber, era más o menos rudimentarios según las regiones aunque LOS DATOS FUNDAMENTALES eran EN TODAS PARTES similares. De eso resultó en África, por ejemplo, esas sociedades iniciáticas que si bien toman una forma diferente de un país al otro, tienen TODAS un conocimiento de base similar y una “técnica” idéntica. La incomprensión y los prejuicios han despreciado hasta una fecha reciente la sabiduría africana.

Se ha confundido exoterismo y esoterismo, se ha desnaturalizado la pureza de los símbolos hasta hacer de ellos una espantosa caricatura, se ha dado al gesto o a la acción iniciática y simbólica un valor real y simbólico, un valor real subrayando una pretendida crueldad ¡como si la tradición occidental afirmando que “el iniciado matará al iniciador”, se pudiera imaginar que esta imagen representa un acto real! Se ha mezclado superstición y conocimiento, se ha recubierto con el nombre IMPROPIO de “fetichismo” toda una sabiduría auténtica pero, los etnólogos modernos desechan las tontas concepciones de su predecesor y esto es favorable, porque en la base de la enseñanza de las sociedades secretas africanas auténticas - ¡Las hay que no lo son! - más allá de la forma y de los elementos exteriores, ¡ES UNA PARTE DE LA SABIDURIA ATLANTE QUE SE HA PERPETUADO!. Y cuántas,hay! de esas supervivencias han desaparecido por otra parte en el mundo, en el transcurso del tiempo: ¡los druidas, por ejemplo!.

En todo caso, TODO lo que ha podido parecer en el pasado. “epifenoménico” en el dominio del conocimiento y de la tradición auténtica es simplemente la perpetuación de conocimientos atlantes, moldes dispersos, después de la catástrofe, en un cuadro conveniente desde el punto de vista psicológico y simbólico, en los países en que esta perpetuación debía cumplirse”.

Pero hay otra fase que considerar y ella concierne a la perpetuación de la sabiduría del colegio mismo, es decir, de la sabiduría ENSUINTEGRALIDAD y es ahí donde voy... Escucho con avidez al Maestro Desconocido. Lo que expone, no me sorprende nada, la mayor parte de los hechos me eran conocidos. Como él mismo lo declaró, yo había experimentado hacia poco, un renovado interés por la Atlántida y había leído con una extrema atención “Los secretos de la Atlántida” de Andrew Tomas, en su reciente traducción francesa. Ahora bien, Andrew Tomas es un miembro muy antiguo de la Orden Rosacruz AMORC y su obra está dedicada al malogrado Nicolás Roerich que fue legado del Dr. H. Spencer Lewis en el Tibet. No ignoro pues, que las cuestiones expuestas por el autor eran en realidad respuestas seguras, así presentadas para hacer mejor su camino en el pensamiento del público. Pero el Maestro Desconocido, a todo lo que está escrito o no, agrega el HILO CONDUCTOR. UNE LO QUE ESTA DISPERSO. RESTABLECE LA UNIDAD.

De momento, esboza a grandes rasgos la historia del continente desaparecido, evitando redundar sobre lo que es admitido de una manera general, o que se puede encontrar en toda tesis seria. Subraya simplemente, ciertos puntos y al mismo tiempo, revela. Ignoraba la importancia de las pirámides vistas bajo ese aspecto y no podía establecer una relación correcta entre los diversos edificios de esa naturaleza existentes aún, desde Egipto hasta Méjico y en tantos otros lugares El Maestro Desconocido me ha dado la explicación totalmente satisfactoria para mí de esa aparente e incomprensible multiplicidad de vestigios. Ha hecho responsable al hombre mismo y a su ambición desmesurada de la catástrofe en que desapareció la Atlántida. Presiento el acontecimiento que debió acarrear la perdición de sus autores mismos en el engullimiento final: Los seres empujados por la loca inquietud de la posesión y del poder, torturados por no acceder al primer rango del cual ignoraban las servidumbres, emprenden una marcha solapada para intentar asegurarse el control de un rico continente y eso con riesgo de perderse . . . y se perdieron en efecto.

Sin embargo, fueron en últimos análisis los “instrumentos” del destino porque la hora de la involución había sonado: el Paraíso atlante DEBIA desaparecer para que el mundo despertase a la universal consciencia, guardando confusamente en su corazón el recuerdo del sabio continente perdido y perpetuando sobre la tierra, a menudo sin comprenderlo, o sin conocer el origen, lo que los atlantes habían transmitido en herencia en numerosos dominios prácticos y principalmente, en agricultura. En eso, los testimonios de Ignatius Donnelly y de algunos otros buscadores, revestían todo su relieve, pero el Maestro Desconocido me entregó la ultima llave. Habiendo esbozado a grandes rasgos su tema, he aquí que ahora, precisa los puntos que solos en realidad, son el fin profundo de nuestro encuentro!.

El colegio de los sabios, como Vd. ya sabe, no ignoraba los peligros que amenazaban la sabiduría que él tenía la misión de proteger. Era demasiado consciente de las imperfecciones de la naturaleza humana y de los mortales excesos a los cuales a menudo los impulsos de su ego, la conduce por falta de previsión. Vd. había aprendido de otra fuente, que los sabios supremos se refugiaron en Egipto y sabe lo que fue emprendido para su perpetuación y su propagación, bajo una forma nueva conforme al ciclo que se abría ante la humanidad. Ha tenido también conocimiento, cerca de Roma, del camino tomado para la comunicación “iniciática”, destinada al pequeño número, a la élite de la humanidad y no insistiré sobre esta cuestión.

Pero lo que no le ha sido hasta aquí revelado, es esto: LOS SABIOS ATLANTES HABIAN SALVAGUARDADO TAMBIÉN LOS CONOCIMIENTOS CIENTÍFICOS Y TÉCNICOS QUE HA CIAN DE LA ATLÁNTIDA UN CONTINENTE EN EL QUE LA CIVIZACÍÓN NO HA SIDO A UN IGUALADA NI SIQUIERA ACTUALMENTE....

El mundo después del cataclismo, entró en un período de obscuridad. El pensamiento que transmitía vida y energía había desaparecido. El “padre” ya no estaba y los niños se veían abandonados así mismos. He explicado lo que realizaban los “tutores” en África y en otras partes para mantener el conocimiento parcial que habían recibido y favorecer así’ el desarrollo de un cierto número, influyendo también de manera discreta pero eficaz, sobre las creencias y la conducta de la masa. Los Sabios, ciertamente habrían podido reconstituir el Imperio en toda su pujanza en otro continente. Tenían los medios para ello, pero, EN RAZÓN DE LO QUE HABÍA PASADO e igualmente PORQUE ELLO ERA CONFORME AL PLAN UNIVERSAL, se rehusaron a ello y ocultaron el conjunto de los conocimientos preservados.

NO SERÍA UN PAÍS O UN CONTINENTE EL QUE RECOBRARÍA EL PODER Y LA CIVILIZAClÓN ATLANTE, ES EL MUNDO ENTERO QUIÉN SERA LLAMADO A CONVERTIRSE EN LA NUEVA ATLÁNTIDA Y ESO EN UNA MUY LARGA ANDADURA, CUBRIENDO QUIZA MILENIOS, DESDE LA OBSCURIDAD NACIDA DE LA CATÁSTROFE HASTA LA LUZ AL FIN REECONTRADA. ENTONCES, DE NUEVO, Y POR ÚLTIMA VEZ, LA HUMANIDAD SIEMPRE LIBRE POR SI MISMA HARÁ FRENTE A UNA ÚLTIMA ELECCIÓN DE LA QUE RESULTARA UNA ERA DE EXTRAORDINARIA CIVILIZACÍON O, AL CONTRARIO, EL FIN NO YA DE UN CONTINENTE SINO, ESTA VEZ, DEL MUNDO.

Ahora bien, el tiempo de la elección se acerca. Será marcado por la REAPARICIÓN DE la ATLÁNTIDA, EL RESURGIMIENTO DEL CONTINENTE DESAPARECIDO ANTE LA HUMANIDAD ESTUPEFACTA y es por eso que Vd. está aquí conmigo para recibir este mensaje, esta advertencia y transmitirla a aquellos de los que Vd. instruye. Los Sabios ¿han tenido razón al dejar a la humanidad engrandecerse progresivamente “por sí misma”, en lugar de restablecer el imperio atlante inmediatamente después de la catástrofe y de “guiar” la evolución de los pueblos de la tierra?. La respuesta es simple: NO TENIAN ELECCION. LA LEY DEBIA SER APLICADA. EL PLAN UNIVERSAL DEBIA DESPLEGARSE COMO ESTABA PREVISTO. Pero, ello NO SIGNIFICA que los Sabios no hayan “guiado” esta evolución. Al contrario, lo han hecho con un cuidado y una prudencia digna de la más respetuosa admiración. ELLOS HAN ENTREGADO AL MUNDO, A MEDIDA DE SU DESARROLLO’ ES DECIR A MEDIDA QUE EL HOMBRE PODÍA COMPRENDER, RECIBIR Y UTILIZAR SIN PELIGRO LOS “DESCUBRIMIENTOS” QUE LE ERAN SUGERIDOS, HAN ENTREGADO, DIGO, EN EL SENTIDO MAS ESTRICTO DEL TÉRMINO, LOS CONOCIMIENTOS CIENTÍFICOS Y TÉCNICOS ADQUIRIDOS POR LA ATLÁNTIDA Y PRESERVADOS POR ELLOS Y SUS SUCESORES....

Pero abordamos ahí un tema que necesita un examen profundo que no podemos emprender esta noche porque la hora es demasiado avanzada. Le pido que no me haga ninguna pregunta. Reflexione en lo que le he enseñado y complete su documentación “exterior”. Dejo Bruselas mañana, pero le cito en Ginebra dentro de seis semanas. Conozco su hotel allí, será Vd. prevenido de mi presencia. Ha llegado el momento de separarnos.

“- Maestro, humildemente solicito vuestra bendición no para mi y para aquellos a quienes represento ante Vos . . Cierra los ojos y yo me inclino ante él, la mano izquierda sobre el corazón y la derecha sobre la izquierda. Sobre mi frente, siento el soplo sagrado apaciguar por tres veces el tumulto de mis pensamientos y vacilo en un océano de luz mientras resuena la luminosa y dulce melopea de la sílaba sagrada: OM, OM, OM, ... al ritmo de la cual vibra el alma y manan las lagrimas de un discípulo desplomado a los pies del Maestro, en un reconocimiento infinito.

Después de estos instantes, encontrarse solo es una prueba que la plegaria es el único medio de superar. Habiendo vuelto a mi apartamento, cerca de una pequeña mesita redonda muy parecida a la otra que se encontraba en casa del Maestro, el rostro entre las manos, mi ser se arranca en un “Hosannah” sin fin hacia lo eterno y lo sublime .

CONTINUARÁ ...