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14 de mayo de 2009

John Dee, y la Argentina - Entrevista a Julio Vidal - Débora Goldstern

“John Dee, y la Argentina”
Entrevista a Julio Vidal
Débora Goldstern©




Sobre la existencia de este libro Portal 66./33. El código secreto entre el mago inglés John Dee, y la Argentina[1], me enteré el verano pasado, durante mi estadía en Capilla del Monte. Con semejante título resultó imposible de ignorar, y porque no decirlo, quedé intrigada, aunque en aquel momento lo dejé escapar en las mesas de las librerías de Córdoba, aunque seguí recordándolo.

Por otro lado la historia del mago John Dee siempre fue un tema que me interesó en lo personal, aunque no estaba preparada para la visión que Julio Vidal entregó en Portal 66.33/ y que por esa magia del destino, tuve oportunidad de enterarme de primera mano.

Aprovechando la visita del autor a la reciente Feria del Libro capitalina, me contacté con él, y logré me refiriera algunos pormenores de su increíble investigación.





¿Cómo se inicia su vinculación con este tema?

La idea inicial fue la de recabar historias inéditas y desconocidas para la mayoría de las personas sobre el fenómeno ovni en la provincia de La Rioja, con la intención que no se perdieran en el olvido por el tiempo transcurrido.

Ha sido un rescate a la memoria colectiva reproducir estas historias, y de esa indagación de estos relatos vividos por allegados y conocidos, fueron surgiendo sus vinculaciones con otros lugares del país como fue el caso del 4 de febrero de 1978 en el Dique La Florida.

La realización de este libro insumió siete años, eso habla de una investigación minuciosa.

Al ir encontrando una serie de coincidencias, vinculaciones y sincronicidades, se hacía más lento el trabajo de darle forma y significación a un gran rompecabezas, al cual había que buscarle después, el óptimo ángulo de observación para comprenderlo mejor, y hacerlo comprender y entender, a quienes podrían leer todo el informe.

Además, por la naturaleza de mi trabajo particular como médico, y la necesidad de contar con los tiempos y recursos necesarios para los viajes que tuve que realizar a distintos lugares del país y a Chile (como está relatado en mi libro), tuve que postergar las actividades de investigación con mucha paciencia, pero al final de tanta actividad que me demandaron esos siete años, los datos se fueron manifestando sin prisa, pero sin pausa en ese tiempo.

John Dee y la Argentina, la relación menos pensada.

Hasta ahora no le he encontrado el punto visible de unión de esta extraña relación entre el mago inglés John Dee y nuestro país, aunque todas las sincronicidades son muy evidentes pero el origen de toda la crónica no está visible al momento.

Aunque solo he expuesto los sucesos con sus detalles, aún sin encontrarle las razones originales no dejan de ser muy interesantes todas las coincidencias demostradas.

El caso del Dique de la Florida, es uno de los sucesos más importantes dentro de la causística ufo rioplatense, que tuvo lugar hace 31 años. Tengo entendido que logró entrevistar a los testigos de aquel famoso avistamiento.

Tuve la suerte de entrevistar a dos de los testigos del caso La Florida cuyos datos fueron fundamentales para continuar con el informe del libro.

En el caso de la entrevista al testigo Regino Salvador Perroni, las extrañas circunstancias que ocurrieron momentos antes de conversar con él son dignas de mucha atención, todo esto está relatado en mi libro.

¿Cree posible que su tesis sobre esta extraña relación John Dee –Argentina cuaje entre los ufólogos locales?

A pesar que mi libro se trata de casos ovnis, debe ser el único libro que habla de ovnis y no aparezca ni un dibujo ni foto de ovni en la portada. Más allá de ese detalle que no es menor, en mi humilde opinión ya que no me considero ufólogo, son pocos los ufólogos que les he escuchado o leído una critica hacia mi libro, hasta ahora solo el silencio ha sido lo expresado por algunos autodenominados ufólogos.

No se hasta ahora lo que puedan opinar, en realidad mi trabajo en el que comencé a relatar historias de ovnis en nuestro país ha sido al seguir el hilo conductor de tantas “casualidades” entre el caso La Florida y lo escrito por John Dee en 1564 en su libro “La Mónada Jeroglifica” transmitir esas sincronicidades y vinculaciones muy ocultas sacando un velo sobre una historia que había quedado como anecdótica en la crónica de encuentros de ovnis y los habitantes de nuestro país.

En mi caso sólo fui desmenuzando detalles del caso La Florida, y sus vinculaciones a través del tiempo y el espacio con el libro de John Dee.

En el portal 66./33 hay muchas referencias a los misteriosos hombres de negro. Más que un mito, se vislumbra una realidad oculta.

En mi relato doy a conocer mi encuentro con el misterioso hombre de negro, que nos condujo hasta quien estábamos buscando esa mañana del 9 de diciembre de 2005 en la ciudad de San Luis, demuestra que a veces por lo que había leído de los hombres de negro, tienen una actitud contradictoria, ya sea amenazando a quiénes investigan estos temas, o dando “pistas” sobre lo que se busca o investiga, no sin producir miedo y/o asombro paralizantes.

Que un profesional de la medicina se arriesgue con un tópico tan osado, sorprende.

De niño este tema de los ovnis y la vida extraterrestre siempre me interesó más allá de mi profesión de médico.

Además las circunstancias de trabajar durante 9 años como medico rural en lugares del norte de la provincia de La Rioja, y mi dedicación a la lectura en épocas que aún no existían las pc ni Internet, hicieron que pudiera acceder aparte de lo leído, a información inédita de sucesos reales ocurridos en esos humildes pueblitos, tan alejados de los grandes centros urbanos.

¿Cuáles son las repercusiones que hasta el momento alcanzó el libro?

Al haberlo editado en Córdoba en una editorial de reciente actividad que adolece de una buena distribución y publicidad en el país, en mi caso particular, además de haberlo presentado por primera vez en la Feria del Libro del año 2008 en Córdoba, así como en otras regiones de la provincia como Santa Rosa de Calamuchita, Capilla del Monte, y Villa Giardino, he tenido que recurrir a la propaganda por Internet con blogs en los que he posteado, algunas entrevistas locales del Diario Chilecito, donde vivo, y también he publicado un resumen del libro, todo a pulmón. Las repercusiones fueron escasas, pero en un porcentaje importante las críticas han sido buenas.

A través de una muy buena amiga común, Martha Nuñez, de Santa Rosa de Calamuchita he llegado a conocerte a vos, y tu muy interesante y completo sitio de Internet y aquí estamos, dialogando sobre mi libro.

Quiero agregar que desde el mas encumbrado escritor de buenos libros o best sellers del tema que sea, y hasta el más humilde y perfecto desconocido como soy yo, en los dos casos para repercutir en los potenciales lectores, es necesaria la publicidad de la manera que sea, radial, televisión, Internet, afiches y los que se conozca. Son factores fundamentales para lograr la difusión y repercusión en el público lector, interesado en el tema que fuere.

¿Se viene una segunda parte?

Aunque esta primera edición está muy completa en información más que segunda parte sería una segunda realización actualizada, corregida y aumentada.

Tras haber publicado la primera edición en abril del 2008, tiempo después fueron “apareciendo” nuevos datos e informaciones que considero importantes sean conocidos por quiénes lean el libro.

Como anticipo te puedo decir que lo que voy a agregar tiene que ver con la Biblia, el Antiguo Testamento, información oficial de la Nasa, el libro de Urantia, una profecía de Benjamín Solari Parravicini y una gran coincidencia que va a sorprender a todos como si fuera un gran acto de magia de John Dee, que trascendió el tiempo y el espacio, y llegó a nuestro país hasta la encrucijada del meridiano 66 con el paralelo 33 en la provincia de San Luis, Dique La Florida, aquel mágico 4 de febrero de 1978.

Notas:

Resumen del libro “Portal 66./33 el Código Secreto entre el mago inglés John Dee y la Argentina”

¿Es posible el viaje en el Tiempo? En 1564 el Mago inglés John Dee escribió el libro LA MÓNADA JEROGLÍFICA, en el que relata crípticamente sucesos ocurridos en la República Argentina en febrero de 1978.

PORTAL 66./33
EL Código Secreto entre el mago inglés John Dee y la Argentina. Cuatro de febrero de 1978, encuentro OVNI del III tipo en el dique La Florida San Luis, República Argentina.

Inglaterra 1564, se publica el libro “La Mónada Jeroglífica”, obra maestra del mago inglés John Dee.

Tras 444 años de permanecer su mensaje codificado y oculto, en abril de 2008, luego de una paciente investigación, se dan a conocer las increíbles coincidencias entre estos dos lugares aparentemente tan disímiles en el tiempo y el espacio…

CAPÍTULO UNO
Relato de Carlos Deich

Un apasionante relato en primera persona de un fenómeno ocurrido en la localidad riojana de Schaqui, donde nuestro protagonista junto a un entrañable amigo realizaron un descubrimiento relacionado con la existencia de los mundos subterráneos, y su vinculación con los ovnis y los hombres de negro.

CAPÍTULO DOS
Hombre de negro o contactado

Mes de julio del año 1979, en un inesperado encuentro entre nuestra protagonista Eloísa con un extraño individuo vestido de negro quién en un enigmático diálogo durante un viaje en colectivo desde la ciudad de Córdoba hasta Chilecito, provincia de La Rioja, le trasmitió datos sobre la ubicación en Argentina del Portal 66./33, un punto geográfico ubicado en la encrucijada del meridiano 66 oeste con el paralelo 33 sur desde donde, según el personaje vestido de negro, se desplazaría, como así sucedió, una flota de cinco ovnis que atravesaron el cielo nocturno de Chilecito.

CAPÍTULO TRES
Los sucesos de La Florida

En una crónica de la época, año 1978, se dió a conocer el impresionante relato del encuentro cercano del tercer tipo ante seis testigos calificados ocurrido el 4 de Febrero de 1978 en el dique La Florida ubicado exactamente en la intersección de las coordenadas geográficas del meridiano 66, y paralelo 33. Esta historia además de aparecer en el diario de aquel entonces, La República de San Luis, está relatada en varios libros, entre los que se destacan las obras del investigador argentino Fabio Zerpa, que nos han servido como soporte bibliográfico muy importante para la realización de nuestro libro.

CAPÍTULO CUATRO
Detalles avistamiento La Florida

En este capítulo se dan a conocer ciertos detalles que son importantes en relación a los números que se repiten de manera enigmática en toda la historia sobre los sucesos de la Florida, como son las edades de sus protagonistas al momento del acontecimiento, las medidas de las distancias entre ellos y el Ovni, todo relacionado con las coordenadas geográficas del lugar y otros elementos relevantes en todo el relato.

CAPÍTULO CINCO
Simbología religiosa, en el significado de los nombres de los seis testigos del caso La Florida.

Existe en los nombres de los protagonistas del caso La Florida cierta particularidad en los mismos, aunque algunos aparentan ser comunes, manifiestan cierto mensaje oculto con connotaciones religiosas insospechadas. Además, se comprobaron peculiares características con sincronicidades y simetrías en la fechas de nacimiento de los testigos entre sí, y la fecha del 4 de febrero de 1978.

CAPITULO SEIS:
¿Por qué en el Dique La Florida?

En este capítulo se exponen las posibles razones por las que pudo haber sido elegido el dique la Florida en la provincia de San Luis, lo que demostró que el lugar posee ciertas características únicas del punto de vista geográfico, histórico, numerológico y otras razones bien ocultas las que hacen que este increíble y hermoso paraje haya sido el lugar escogido por quienes diseñaron el descenso del OVNI y la caminata del ASTRONAUTA EXTRATERRESTRE o VIAJERO DEL TIEMPO, aquella mágica madrugada del 4 de febrero de 1978.

CAPITULO SIETE:
¿Por qué el 4 de Febrero?

La fecha del 4 de febrero encierra dentro de si misma connotaciones astronómicas, que se remontan en la profundidad del tiempo a los conocimientos en épocas prehistóricas de los primeros pueblos de culturas sedentarias agrícola-ganaderas. El número 4 es considerado el número del tiempo Bíblico. También obedece a ciertas simetrías vinculadas a la fecha de nacimiento de Jesús Cristo entre otras posibles razones, que son expuestas en nuestra obra.

CAPITULO OCHO:
¿Por qué John Dee en esta historia?

Al investigar sobre las coordenadas geográficas encontramos que John Dee (1527-1608) en pleno Renacimiento fué el mentor de la idea del Meridiano Cero (de GREENWICH en Londres), a partir de este dato y otras coincidencias relacionadas con la búsqueda de comunicación con los ángeles del sabio inglés, nos llevaron a indagar más profundamente en la obra escrita de John Dee, y arribamos a contundentes conclusiones expuestas en la hipótesis de nuestra obra Portal 66./33.


CAPITULO NUEVE:
Biografía de John Dee

John Dee nació en Londres el 13 de julio de 1527 y falleció a los 81 años en 1608. Fué astrónomo, matemático, alquimista, médico, asesor y espía al servicio de la reina Isabel I de Inglaterra entre otras ocupaciones, siendo además el poseedor del aún indescifrado Manuscrito Voynich y de una de la bibliotecas más completas en la Europa de su época. Como ya lo hemos expresado fue el mentor de la idea de un Meridiano básico, el Meridiano cero de Greenwich donde tienen origen los demás meridianos y los husos horarios de todo el planeta.

CAPÍTULO DÍEZ:
Curiosidades Numerológicas

Una serie de particularidades vinculadas con los números que se destacan en los sucesos del Dique La Florida como son las coordenadas geográficas meridiano 66 y paralelo 33 que multiplicados entre sí nos dan resultados que a su vez repiten ciertas cifras que se reiteraran a largo de nuestro relato como una constante numerológica. Por ejemplo 66 por 33 es igual a 2178, a 2178 les separamos las dos últimas cifras 78, nos da el año del avistamiento, y si a 21 lo multiplicamos por 2 nos da 42, 4 el día, y 2 el mes de febrero. Además de estas observaciones otras son explicadas en este capítulo.

CAPITULO ONCE
El Magistral número 252

En el libro La Mónada Jeroglífica de John Dee, el mago inglés considera a esta cifra 252 mágica y magistral, nada más cierto ya que en nuestra investigación sobre las manifestaciones de este número y sus múltiplos exactos los hemos encontrado entre variadas expresiones, en obras de sabiduría árabe, en las profecías mayas, en la historia moderna como fue el descenso del hombre en la Luna , en relatos vinculados a los ovnis, en las profecías del rey maya Pacal Votán, en las profecías de Isaac Newton. Además en la Biblia, en el antiguo Testamento en el libro de Daniel así como también en los Libros Sapienciales, (Proverbios 25,2) donde dice: “ Gloria es de Dios el cubrir con un velo su Divina Palabra, y Gloria es de los reyes investigar el sentido de ella”.

CAPÍTULO DOCE
Año 1978, año de los tres Pontífices

En 1978 aparte de ser el año del avistamiento del dique La Florida, se dieron sucesos únicos e irrepetibles en la historia de la Humanidad. En este capítulo analizamos las particulares circunstancias de aquel año 1978, en que se sucedieron tres pontífices en el mismo año, y su vinculación al número 37, el cual reúne singulares características que lo equiparan al mágico número 252, como verán en nuestra obra. También en el año 1978, la impronta de John Dee, se manifestó en el ámbito de los claustros universitarios de Córdoba en plena dictadura militar argentina.

CAPÍTULO TRECE
Como es arriba es abajo

Aquí se exponen las simetrías encontradas en nuestra investigación sobre las fechas de descenso del hombre en la Luna (masones), y la caminata del astronauta extraterrestre en el dique La Florida de San Luis el 4 de febrero de 1978. Una serie de indicios con simbología masónica, y una breve descripción de la historia de la Masonería es necesaria en este capítulo, para comprender el mensaje que se manifiesta en nuestro relato.

CAPÍTULO CATORCE
Consideraciones Generales sobre la Mónada Jeroglífica

“La Mónada Jeroglífica” fue escrita por John Dee a la edad de 37 años en 1564, originalmente en latín. Existen dos traducciones, una en francés de Grillot de Givry de 1925 y otra en inglés de Hamilton Jones de 1947. Las versiones en español son las traducciones de los autores cordobeses Edmundo Waisman y Zulema Gómez y la del español Luis Munt. Es un libro muy difícil de conseguir en Argentina en la actualidad.

CAPÍTULO QUINCE
Síntesis del prólogo de la Mónada Jeroglífica.

El prefacio del libro “La Mónada Jeroglífica” está dedicado al emperador Maximiliano II de Hungría quien naciera el mismo día que su autor John Dee, el 13 de julio de 1527. Entre sus reveladoras frases, se destaca la siguiente: “es singularmente extraordinario el haber sellado todo esto con nuestro LONDINENSE SELLO HERMÉTICO (para memoria eterna de los hombres)”, que evidentemente demuestra que se trata de una alusión al Meridiano Cero de Greenwich, a partir del cual la referencia matemática y geográfica del meridiano oeste 66 le da origen a toda nuestra crónica.

CAPÍTULO DIECISÉIS
Descripción y análisis, de los teoremas de La Mónada Jeroglífica

Este es el capítulo más extenso de nuestra obra. Aquí es donde se dan a conocer las coincidencias entre lo escrito por John Dee en sus 24 teoremas de La Mónada Jeroglífica, y lo sucedido en el dique La Florida en San Luis, utilizando un lenguaje bastante confuso, ampuloso al decir de sus críticos, pero en el que hemos encontrado frases reveladoras con evidentes analogías y algunos gráficos explícitos sobre los detalles del descenso del ovni y su ocupante en el dique de La Florida el 4 de febrero de 1978. “El ovni realiza un medio looping y se introduce en el cielo como en la ranura de una alcancía.” De acuerdo al relato de los testigos de la maniobra del ovni, en este simple y esquemático dibujo de John Dee se puede apreciar la coincidencia entre lo expresado y lo que se observa al margen derecho de la ilustración.

CAPÍTULO DIECISIETE
John Dee, el verdadero 007

Es conocido que Ian Fleming autor de la serie moderna James Bond el agente 007, se inspiró en John Dee para su personaje, basándose en que el mago inglés cuando hacía las veces de agente secreto al servicio de la reina Isabel I de Inglaterra, firmaba sus informes con el sugestivo número 007. Mucho se ha especulado sobre las razones por las que firmaba con tan peculiar cifra, algunos investigadores explican que los dos ceros representaban los ojos de la reina, “solo para sus ojos”. La real causa por la que John Dee firmaba sus informes con el número 007 lo encontrarán en este capítulo de nuestra obra.

CAPÍTULO DIECIOCHO
¿Por qué en 1978?

CAPÍTULO DIECINUEVE
John Dee en la ficción, y el contacto extraterrestre.

CAPÍTULO VEINTE
El Proyecto Delfos.

CAPÍTULO VEINTIUNO
Viaje a La Florida y entrevistas, viernes 9 de Diciembre de 2005, más misterios inéditos.

CAPÍTULO VEINTIDÓS
Breve reseña Congreso Mundial OVNI 2006

CAPITULO VEINTITRÉS
Ángeles de ayer, Extraterrestres de hoy.

Teleconferencia de Monseñor Corrado Balducci, miembro de la curia vaticana en pensión, demonólogo, exorcista, escritor. Asistente del PAPA JUAN PABLO II sobre temas místicos, esotéricos, paranormales metafísicos y alternativos. Su exposición versó sobre “Consideraciones teológicas sobre la presencia ovni-extraterrestre”, en el Congreso Mundial OVNI 2006.

CAPÍTULO VEINTICUATRO
Anagramas

CAPÍTULO VEINTICINCO
Sobre Axund Thamor


Julio Alejandro Vidal – Axund Thamor. Portal 66./33. El Código Secreto entre el mago inglés John Dee y la Argentina”. Córdoba: Nueve (9) Ediciones, 2008.


Véase:
http://blogs.clarin.com/portal-66-33/posts

[1] "Este libro narra una apasionante historia de un fenómeno ocurrido en la localidad de Schaqui, en la costa riojana. Una historia real, contada por sus protagonistas, como lo dice su autor, Julio Alejandro Vidal, quién menciona que en el segundo relato, desde un hecho ocurrido en Chilecito, se va hilvanado esta historia con situaciones ocurridas en la provincia y otros puntos del país.

El título significa, el meridiano 66 y paralelo 33, y consecuentemente su ubicación tiene que ver con un punto en la República Argentina, donde ocurrió un fenómeno OVNI, con un encuentro del 3° tipo y 6 testigos calificados. A raíz de esto, he decidido profundizar aún más en mi investigación y aparece este Mago, John Dee, todo un personaje en la historia del renacimiento, quién fue el creador del concepto del meridiano cero de Greenwich (Inglaterra). Era Astrólogo, Matemático, Filósofo y allá por el año 1564, fue asesor de la reina Isabel I de Inglaterra.

Este autor firmaba sus cartas para la reina Isabel I de Inglaterra, con el seudónimo 007, que tiene una particularidad muy significativa con el personaje James Bond de la literatura Inglesa de nuestros días.

Escribió un libro relacionado con la magia, y en él vuelca conceptos más que premonitorios sobre este fenómeno ocurrido en 1978 en San Luis; y cada pasaje coincide como un verdadero rompecabezas con este hecho”.

Vidal, explicó que llevar adelante este libro fue un trabajo arduo de 7 años, “tenía un dato, aparecía otro, lo chequeaba y así fue que el tiempo se incrementó, además no es fácil conseguir literatura en español de éste Inglés, hasta tuve que viajar al vecino país de Chile para munirme de bibliografía, el viaje no fue en vano porque pude corroborar que estaba en el camino correcto con todo lo teórico”. Allí habla del número 252, al que lo considera mágico, porque marca hechos trascendentales para la historia de la humanidad, con impresionantes e interesantes vinculaciones con la Biblia, la sabiduría árabe, las profecías Mayas y otros hechos importantes en la historia contemporánea, como lo fue el descenso del Hombre en la Luna en 1969".


Véase
http://cronicasubterranea.blogspot.com/search/label/John%20Dee

21 de abril de 2009

Caso Dique la Florida - San Luis -1978- Contacto del Tercer Tipo - Débora Goldstern

Caso Dique la Florida - San Luis -1978
Contacto del Tercer Tipo
Débora Goldstern



En nuestra pesquisa subterránea, la provincia argentina de San Luis ocupa un lugar primordial. Oportunamente este blog se hizo eco de una curiosa experiencia de 1970, cuando un arriero se topó en una cueva con una curiosa ciudad adornada de cúpulas brillantes, habitada por seres de estatura elevada, cuyo ascenso y descenso era posible mediante una escalera de caracol. Después de darse aviso a otros pobladores sobre éste descubrimiento, hubo otros ingresantes al recinto subterráneo que verificaron lo observado por el pastor. Pero misteriosamente luego al intentar un estudio más profundo, la "ciudad" se evaporó, sin que se pudiera localizar nuevamente.

Ocho años después de este suceso, se produjo en esta misma provincia, un caso que acaparó la atención mundial, por sus caracterísiticas inusitadas. Se trató de un avistamiento ovni, que además incluyó a un humanoide que se acercó a cierta distancia de los testigos, que en ese momento se encontraban acampando en el Dique la Florida. Este caso fue profusamente estudiado por el reconocido ufólogo rioplatense, Fabio Zerpa y su equipo ONIFE, quiénes hicieron un trabajo muy bien documentado, que les valió el reconocimiento internacional. El caso mereció un comunicado de la Jefatura de Policía de la Provincia de San Luis, algo inédito en ese entonces que ratificaba las conclusiones de Zerpa[1]

Como nota al pasar, se deben mencionar la presencia en el lugar del avistamiento, de extraños personajes, anomalía detectada por otro colega investigador, Guillermo Giménez[2], presencias, que asocia con los enigmáticos hombres de negro.

Podríamos decir que estos eventos separados por el tiempo, poco se conectan entre si, pero si reflexionamos sobre los estudios que venimos llevando a cabo en este blog, veremos como ambos casos parecen relacionarse, aunados por el factor -subterráneo-ufológico-dimensional.
Esta no será la última vez que este tema sea tratado en Crónica Subterránea, pronto tendremos más novedades que parecen confirmar nuestra hipótesis.

LA DECLARACIÓN OFICIAL DE UNA CAMINATA


Lugar: Club Náutico y de Pesca La Florida, dique La Florida, a 38 km de la ciudad de San Luis, provincia de San Luis, República Argentina
Fecha: 4 de febrero de 1978
Hora: 4.45 aproximadamente
Testigos: Manuel María Alvarez, paraguayo, argentino naturalizado, con 5 años de residencia, soltero, 32 años de edad, empleado en las oficinas de Aerolíneas Argentinas.

Regino Salvador Perroni argentino 26 años, casado, empleado del Banco de San Luis L.E. Nº 6.484.327.
Pedro Raul Sosa, argentino, 32 años, casado, empleado de la Casa de Gobierno de la provincia de San Luis, L.E. Nº 6.814.69 1.
Ramón Armando Sosa (hermano del anterior), argentino, casado, 39 años de edad, empleado de la fábrica de cerámica
San José, L.E. Nº 6.801.223.
Genaro Luis Sosa (hermano del anterior), argentino, casado, 34 años de edad, empleado del Banco Provincia de San Luis.
Jacinto Eduardo Lucero, argentino, casado, 24 años de edad, empleado del Banco Provincia de San Luis, con L.E. Nº 10.945.305.

Investigación: Equipo ONIFE, con la lic. Betina Allen (analista psicológico); Hugo Quiroga (ONIFE. San Luis); Lic. Beatriz Bibiloni (análisis biorritmológico); arg. Alberto Radaelli (identikit del objeto y del ser); Fabio Zerpa (interrogatorio y supervisión).

Apoyo investigativo: Jefatura de Policía de la provincia de San Luis (teniente coronel Raúl Benjamín López). Delegación puntana de la Policía Federal Argentina (subcomisario Oscar Guillermo Rossello, principal José Luis Bonaventura, oficial inspector Hugo Ricardo Cremonte).

Análisis: miembros del Instituto Municipal de Botánica.

La noche del suceso, Genaro y Pedro Sosa, juntamente con Regino Perroni y Jacinto Lucero, habían ido a comprar carne para hacer asado; fueron a la carnicería Mede, en la ciudad de San Luis, y compraron 3,5 kgs de asado de tira, chorizos y morcillas; era suficiente para los 6 amigos, que querían ir a pescar al dique La Florida; ellos siempre van juntos a distintos lugares de pesca cercanos a la ciudad puntana; los 6 son "amigos de pesca", aunque sus familias no se frecuenten.
Perroni y Lucero son cuñados (el segundo está casado con la hermana de Perroni), viven juntos en el barrio Cantisan, cerquita de la casa de Genaro y Pedro Sosa. Los 4 suben al Fiat 125 de Genaro Sosa y van a buscar a Ramón Sosa, que vive en la calle Mitre 105, y, finalmente, a eso de las 1 1.00, a Manuel María Alvarez, el último, que se domicilia en Ituzaingó 1128.
Toman la ruta 20, van transitándola con un diálogo de pocas palabras (quizá Perroni es el que más habla, el "italiano" le sale de adentro), miran el hermoso cielo estrellado y el paisaje puntano, ennegrecido pero tocado por las luces colgantes del cielo. Llegan al Club Náutico y de Pesca La Florida, al borde del dique La Florida, a 38 kms de la ciudad puntana.


Allí el fuego ya estaba casi preparado por Rodríguez, el capataz del Club, porque anteriormente había hecho unas empanadas. El paraguayo Alvarez empieza a hacer el asado; ha aprendido la lección en su país de adopción definitivo, porque vino de Concepción a la Argentina a los 5 años, y ha tomado carta de ciudadanía argentina.
Después los 5 ayudan a su amigo, hablan, comentan, dicen chistes, y a la hora y media ya tienen pronto el asado. Comen y consumen entre los seis un escaso litro de vino; a ninguno le gusta el alcohol.
Entre las 12.30 y la 1 de la madrugada del sábado 4 de febrero de 1978, ya están en el dique para pescar. Con la balsa de Perroni cargada con los 6 protagonistas y con todos los aparejos de pesca, se internan en las aguas del dique; quieren ir hacia el Sur, remando con viento Norte, a una profundidad de 50 m; el oleaje es muy intenso y cuando llegan a la rinconada, que está al otro lado del Club de Pesca, deciden volver al dique, para hacer la pesca "más tranquila".


Comienza el pique a las 2.10 de la madrugada, instalados ya en otra balsa: "La Niña", de un amigo, que hace mucho que no se usa. Les iba mal con la pesca; aburridos, a las 3.30 y con el cansancio encima de toda la semana, Genaro y Ramón Sosa, junto con Jacinto Lucero, se van a dormir a unos 5 m de la borda de la balsa, donde quedan Alvarez y Pedro Sosa, apoyados en la baranda; les gusta "a muerte" el deporte de la pesca; hace muchos años que son amigos y salen siempre juntos a practicarla. Perroni queda un poco más atrás de los dos pescadores; parado al lado del motor de la balsa, habla y habla, pero bajito "para no despertar a los peces"; ve cómo se acurrucan los otros 3 amigos para dormir y se ponen unos abrigos encima, porque la noche está fría (unos 14º a 16º C). Los 3 pescadores despiertos siguen la lucha con los animalitos de las aguas; pescan dos pejerreyes y unas 8 carpas; éste último, un tipo de pez muy angurriento, parecido a las viejas.

Así es el balance pesquero de aquella noche, porque a partir de la salida de la Luna, alrededor de las 4, los minutos siguientes van a cambiar la vida de los 6 hombres.
A las 4.15, Perroni ve pasar "algo" frente a la Luna; Genaro medio se despierta por el grito de su amigo (ellos dos también son muy unidos porque trabajan y salen juntos casi siempre).
Los dos piensan que es una estrella fugaz como las innumerables que han visto tantas veces, pero siempre les llama mucho la atención; no han perdido la linda capacidad de asombro ante los hechos de la Naturaleza siempre nueva y misteriosa.
Después de cambiar unas palabras, Genaro Sosa vuelve a dormir y se arropa bien, porque siente mucho frío; Alvarez y Pedro Sosa siguen junto a las cañas: "no aflojamos nunca..."
A las 4.45, aproximadamente, detrás de la barca, arriba del pequeño cerro distante unos 20 m, parte una intensa luz que hace que Perroni se tape la cara, y los tres dormidos comiencen a despertarse.

Alvarez y Pedro Sosa giran hacia atrás sus cabezas y se encuentran con un hecho insólito: Un enorme resplandor los ilumina y a posterior¡ pueden observar que se trata de un objeto volador no identificado, un aparato metálico, sólido, que tiene forma de un plato hondo invertido, que irradia de su parte baja una luz blanca, y de su parte superior luces de colores verde esmeralda y rojo granate; que el mismo se halla suspendido en el aire sobre un terreno en declive, a unos 3 m de altura del suelo, y mide aproximadamente unos 15 m de diámetro. Este diámetro, medido en el terreno y a través de la declaración conjunta de los testigos en el lugar, arrojó 11 m aproximadamente.
Instantáneamente se abrió una escalerilla, de las del tipo Focker, por la cual descendió un ser de forma humanoide, con una estatura aproximada de 2 a 2,10 m. Se hallaba vestido con un traje brilloso, ajustado al cuerpo, de color plateado luminoso; sobre su cabeza, el "hombre" llevaba colocada una especie de escafandra transparente, que dejaba ver sus cabellos rubios y sus facciones bellas; en ningún momento le ven los pies y no saben si llevaba algún aditamento allí o no. El identikit del ser coincide casi en forma total con todas las descripciones.

El ser, después de salir a la escalerilla, bajó por ella, caminó por el terreno (o se deslizó, no lo saben), que es en declive y se acercó a la orilla del dique, a escasamente unos 15 m de los pescadores, de los cuales lo separa el agua. Sonriendo, el extraño, colocó sus manos (enguantadas en una especie de mitones) hacia adelante, con las palmas hacia arriba, en un gesto característico de amistad y de posición yoga (flor de loto); pensamos en un gesto universal de dar.
Luego de efectuar ese gesto, giró y se dirigió a la escalerilla, ascendió por ella y se introdujo dentro del aparato.
La escalerilla se levantó y cerró el agujero que había abierto para colocarse en el suelo.


Al cabo de entre 20 y 30 segundos (fue corroborado el tiempo en el lugar de los sucesos y, a pesar del terreno escarpado, se puede efectuar perfectamente todo ese movimiento en tan corto lapso), el aparato se elevó y con rumbo noreste se perdió en las serranías de San Luis.
Pedro Sosa, muy impactado por lo que estaba viendo, observó mucho menos del humanoide que Alvarez, que es el más descriptivo.
Los tres pescadores dormidos se despiertan, alertados por Perroni, y los 6 ven al objeto, ya en el cielo, haciendo el trayecto a las serranías próximas, exactamente hacia el lugar en donde primitivamente querían pescar, en el primer intento de usar la balsa de Perroni.
Con respecto al objeto, los testigos difieren en los pequeños detalles de las características luminosas, pero todos coinciden en la potente luz, que vieron tan cerca de ellos y a sus espaldas.
Para Genaro Sosa, el objeto tenía una aureola amarillenta; Ramón Sosa opina que era una luz fluorescente; Pedro Sosa piensa que tenía diferentes colores que giraban llegando al blanco; para Jacinto Lucero, era una luz blanca muy intensa. Para Alvarez y Perroni el objeto iba dejando una estela luminosa.

Todos coinciden en la forma circular; fundamentalmente, los 3 pescadores que se despiertan ante el hecho; pero los otros 3, los que prácticamente ven al aparato sobre el pequeño cerro, advierten la forma de plato sopero invertido con una especie de alerón o anillo en el medio, que luego de elevarse va dejando una estela luminosa, para luego formar una aureola blanca en su derredor, cuando desaparece en las sierras de San Luis.
Los 6 coinciden también en que el OVNI, cuando está en el cielo sobre las montañas, en un ángulo de 45º con respecto al horizonte, hace un medio looping para desaparecer: no se pierde de vista, sino que desaparece, dejando un círculo luminoso blanco que se va agrandando paulatinamente para luego perderse.
Regino Salvador Perroni aportó una evidencia francamente muy interesante para la investigación: el aparato hace el medio looping y "se mete en una alcancía"; realiza la operación que nosotros efectuamos cuando introducimos una moneda en una alcancía, o una carta en un buzón.

Una observación que nos hizo reflexionar: ¿apertura del viaje al tiempo? ¿Apertura hacia otras dimensiones? ¿Introducción brusca en el mundo subterráneo de las montañas puntanas? Preguntas para pensar; que inquietan y son acicate de investigación.

Pasó todo; los 6, en la balsa, se miran atónitos; todos piensan que fue un plato volador; cuando les dijimos en los intensos interrogatorios, allá en El Volcán, que podía ser una nave terrestre secreta, con un astronauta desconocido, nos miraron como no sabiendo qué pensar; todos tienen la firme convicción de que vieron un hecho anómalo que hemos bautizado con el inquietante nombre de OVNI.

Los 3 hermanos Sosa sabían de los platillos volantes a través de distintas informaciones periodísticas; nunca habían leído una revista o un libro sobre la especialidad.
Perroni, sí; era asiduo lector de 2001, aquel primer intento serio de un grupo de periodistas hacia la buena información OVNI, con sentido profesional. Leyó alguno que otro libro; le gusta el tema.
No lee Cuarta Dimensión, no la conocía; pero ahora sí; la va a leer porque quiere enterarse más, porque definitivamente sabe que existen; itálicamente nos hace gestos, afirmativos y contundentes, cuando preguntamos sobre la realidad OVNI, en la hermosa tarde de sol, durante la reconstrucción de todos los hechos vividos por los protagonistas.

Y queda el testigo principal, "el que ve más", Manuel María Alvarez, que estaba asustado, cuando vuelve con nosotros a la balsa "La Niña"; se le nota que no quiere mirar hacia el cerro donde estaba el OVNI; que nunca creyó en los OVNI; que no conocía a quien escribe estas líneas; que le hablaban de seres extraterrestres y de apariciones OVNI y pensaba que todo era "cachondeo"; que no aceptaba a los investigadores platillistas porque pensaba que eran unos locos que inventaban esos sucesos; que mira siempre de reojo, como dudando de todo lo que le preguntamos. El es el que se acerca a la Policía Federal para saber qué hablar conmigo; el que se apoya en su madre permanentemente, y que esa madrugada, cuando volvió a su casa, la encontró dormida, y no pudo contar lo que él había visto; lo tenía adentro de él y no tenía a quién contárselo.

Este mismo paraguayo receloso va a trabajar a las oficinas de Aerolíneas Argentinas, esa mañana, y no sabe qué hacer. Tiene un confidente, que siempre le da seguridad y lo estima; su propio jefe, Edgar Atilio Palacio, gerente en San Luis de la empresa argentina de aviones. Y es él, el Sr. Palacios, como él lo llama, que acude a El diario de San Luis y da la noticia, que ahora circula por todo el mundo.
En estos momentos Manuel M. Alvarez tiene una sensación de tranquilidad; se siente más alegre, le gustaría ver de nuevo al ser para comunicarse con él, porque sabe que es un ser bueno; que es un emisario de Dios, como le dice la madre; razona que tener toda esa tecnología extraordinaria que, sin ningún zumbido ni sonido y con esa enceguecedora luz, levanta vuelo y "se mete en la alcancía", como corrobora ante las palabras de su amigo Perroni, debe ser bueno y no agresivo.
El se siente más vivaz, tiene más ganas de trabajar y tiene más apetito, a pesar de que durante casi 10 días comía poco, después del incidente.
Empieza a tener sueños por las noches; él, que nunca soñaba, nos cuenta algunos de ellos; estamos seguros de que va a tener muchos más. Una noche ve una ciudad con cúpulas, tipo árabe, futurista, y el planeta Saturno; ve un solo sector de la ciudad y no el resto.
Otra noche vio un avión Mirage que iba hacia los Andes, y había allá abajo, en el suelo, muchos muertos.

¿Premoniciones? ¿Sueños parapsicológicos? ¿Vivencias en el inconsciente? Una mañana ve en el aeropuerto de San Luis un pasajero que le evoca al extraterrestre; se nota que está impactado por el incidente, que le cuesta desprenderse de él; pero cada vez está más tranquilo.
Pedrito Sosa, su amigo, lo mira; Pedro siempre está callado, habla poco pero él fue a ver el lugar al amanecer de ese día. Miró el suelo, rastreó; no encontró nada anormal.
Vino a la balsa, y con sus 5 compañeros de pesca fue al club a tomar un coñac; quería pasar el trance tan extraño, tan "fuera de este mundo".
Reconozco que a mí también, cuando me subí a la balsa e hice la reconstrucción de los hechos, y me dijeron que allí había estado el OVNI, me golpeó el corazón; mucho, pero mucho más cerca de lo que expresan las primeras informaciones periodísticas.

Allí, en ese pequeñín cerro del dique La Florida, a escasos metros de 6 testigos argentinos, quedó instalado definitivamente un nuevo y espectacular caso OVNI, un contacto del tercer tipo, al decir del amigo y excelente investigador Dr. Joseph Allen Hynek.
1)
La investigación le significó el reconocimiento por medio de una declaración oficial de una supuesta caminata extraterrestre suceso único en el mundo, en el Primer Congreso Internacional de Ovnilogía en setiembre de 1978 en Brasilia, Brasil. Pero lo más relevante del caso se daría en el último día de su estadía en la Provincia. El jefe de la Policía en aquel momento, le entregaría a Zerpa el día 18 de febrero de 1978, la declaración oficial con el visto bueno de la autoridades, sobre los sucesos ocurridos esa noche, no sin antes comentarle: "Fabio, yo no sabía que esto se investigaba tan seriamente, con tanto profesionalismo y estaba tan documentado", recuerda. En ese momento le respondió: "Nuestro equipo investiga para encontrar el sí, o para encontrar el no. Nosotros no creemos en los OVNIS, los testigos son los que nos tienen que auténticamente a través de la investigación, decirnos que realmente estamos frente a un caso OVNI". Y trae a colación lo sucedido en Corrientes "que en su primer momento fue un objeto volador no identificado, después resultó de procedencia italiana. Por eso al momento de investigar nos ponemos muy fríos porque hay que auténticamente tratar de profundizar para encontrar la verdad en un hecho de esa naturaleza". Ahora "teníamos las pruebas, las pisadas y las declaraciones de los excelentes testigos, que fueron una valiosa evidencia. Les realizamos estudios psicológicos y biorritmológicos todo para saber si estaban diciendo la verdad y ver también qué características y estado anímico presentaba cada uno de ellos, al momento del contacto con el fenómeno", señaló. Zerpa aún hoy, no puede olvidar las palabras de López, quien en otra oportunidad le dijo "Fabio estos testigos no mienten". La misma impresión se la comunicó la Policía Federal, y para los investigadores fue de gran ayuda ya que "los testigos en un hecho son la columna vertebral de la investigación y si mienten se cae todo el andamiaje del caso", indicó. La Policía ubicó a los testigos y comenzó la investigación a tiempo "porque por ejemplo el día anterior al hecho había lloviznado y las condiciones climáticas podían cambiar en cualquier momento y modificar las pruebas en el terreno". En un análisis más profundo del caso, Zerpa hace mención al fenómeno que se registró cuando la nave desaparece sobre las serranías. Para el investigador "cuando el OVNI se introduce en esa especie de aureola y desaparece como cuando uno introduce una moneda en la alcancía, nos abre la hipótesis de los mundos paralelos. Una observación que nos hizo reflexionar: ¿apertura del viaje al tiempo? ¿apertura hacia otras dimensiones? ¿introducción brusca en el mundo subterráneo de las montañas puntanas?", preguntas para pensar que inquietan y son acicate aún hoy de la investigación.

[2]
"Investigadores (ex policías, como el Sr. Hugo Quiroga) y gente de la ciudad observan y le llaman la atención los "movimientos" de estos extraños personajes (hombres y mujeres) que se dirigieron al lugar de los hechos para ver las huellas dejadas y recabar información sobre los mismos testigos. Hasta la propia dueña del Hotel El Volcán, le llama la atención las actitudes de dichos personajes. Un incidente de suma importancia mundial por las investigaciones realizadas y por la calidad de los testigos, sumado a las huellas físicas encontradas en el terreno y la incursión de personal militar y policial en las investigaciones del mismo, dando a conocer el Primer Comunicado Oficial sobre la caminata de un tripulante de un OVNI sobre nuestro planeta. Los Hombres de Negro, como era de suponer, no podían faltar".
Fuentes:

Giménez, Guillermo. Los misteriosos hombres de negro.
En: El dragón Invisible, nº62 y 63º.
http://dragoninvisible.com.ar/fuego/resumen2.htm

Fenómeno OVNI caso Dique La Florida: segunda entrega-El día después... y el hallazgo de las huellas del supuesto ser.
En:
http://www.grupopayne.com.ar/archivo/04/0402/040205/laprovincia.html

Zerpa, Fabio. Ellos, los seres extraterrestres. Buenos Aires: Ameghino, 1996.

12 de agosto de 2008

San Luis Subterráneo

San Luis Subterráneo

He aquí un relato, aparecido en el número 3 de la revista "Dimensión Desconocida", escrito por el periodista Stephens Wrapp.

La historia, dice lo siguiente:

"Durante el año 1970, un cura jesuita, de origen argentino, piensa en llevar a cabo una experiencia de vida en comunidad cristiana. Expone la idea a los fieles de su parroquia, y con un grupo de familias, como así también de sexos masculinos y femeninos, aceptan con entusiasmo la proposición y deciden llevar a la práctica, lo que en un tiempo antes, sólo era una fantasía, en la mente de un joven y renovador sacerdote jesuita, muy profundamente cristiano y cuyo nombre daré a conocer a través de su nombre de pila, sin apellidos, por las razones justificadas que ustedes apreciarán en el relato.

Guillermo, que así se llama el sacerdote, obtuvo de una familia amiga un predio muy amplio, cerca de la precordillera, a la altura de un cerro, denominado Cerro del Rosario.

Inicialmente partieron cinco familias, un médico y un arquitecto, conjuntamente con el padre Guillermo. Comenzaron a construir sus propias casas, a realizar una experiencia, que ellos designaron con el nombre de Comunidad Cristiana, y que iba a resultar una aventura, que despejaría una de las innumerables incógnitas que, cual una ecuación matemática complicada, posee el mundo subterráneo.

En el mes de septiembre de 1970 los escasos pobladores de la Comunidad Cristiana, estaban prácticamente instalados en sus casas, cuando en la noche del 23 de septiembre, ocurrió algo, que, si bien resultaba totalmente terrestre al principio de la aventura, su continuación era alarmante y fuera de los límites de nuestro viejo amigo, el planeta Tierra.

Aquella noche el padre Guillermo, el médico de la comunidad y el arquitecto, se encontraban comiendo en la casa del médico; eran las dos de la madrugada y conversando sobre los futuros planes de urbanización del poblado, las horas pasaban volando; el café se agotaba en los pocillos, cuando, de pronto, hay un golpe débil, pero insistente, a la puerta.. El médico acudió a abrirla y se encontró con un hombre, cuyo cuadro clínico, acusaba principio de infarto y oclusión laríngea; con voz ronca y segura, pidió auxilio; fue atendido y reanimado por el médico y sus invitados.

Una vez en condiciones casi normales, relató lo siguiente: Aquel día 23 de septiembre, alrededor de las seis de la tarde, se encontraba junto a sus cabras, a las que había llevado a pastorear, sobre la ladera del Cerro del Rosario; apenas comenzó su tarea de arreo, un viento empezó a soplar que bien pronto se convirtió en ráfagas ciclónicas. Esperó unos minutos y el temporal de viento no amainaba; hasta que cansado de esperar, comenzó a recorrer la cueva en la que se había refugiado.

Llamó su atención una serie de peldaños practicados en la piedra y que bajaban hacia las entrañas de la montaña. Pensando que se trataría de una mina abandonada y ante la imposibilidad de salir de la cueva, dado que el temporal seguía creciendo en intensidad, comenzó a bajar los escalones que descendían en forma de caracol.

Llamó su atención el hecho de que en vez de intensificarse la oscuridad a medida que descendía, una tenue claridad de color anaranjado iba iluminando el camino; y la temperatura aumentaba, convirtiendo el ambiente reinante en un lugar cálido; contó trescientos sesenta escalones; su asombro no tuvo límites al llegar al final de la escalera.

Ante sus desorbitados ojos apareció una ciudad perfectamente conformada; con sistema edilicio desconocido en la superficie.

Edificios brillantes como de aluminio o acero, todos ellos terminaban en cúpulas que recordaban las mezquitas orientales o monasterios del Tíbet.

Calles, cuyo firme parecía ser de acrílico transparente bajo el cual corrían hilos de agua de variados colores; vehículos que no circulaban por la calle, sino que se desplazaban silenciosos flotando a tres o cuatro metros sobre su cabeza.

Pero lo que terminó de asombrar a nuestro arriero fueron los habitantes del lugar. Seres cuya estatura sobrepasaba la de un ser humano normal en dos o tres metros y medio. Vestían túnicas blancas las mujeres y negras los hombres. Estos seres en ningún momento prestaron atención al pastor en cuestión, al punto que él comenzó a caminar siguiendo la calle de acrílico, cuya iluminación provenía de unas bolas de tamaño de un balón de fútbol; eran iridiscentes y flotaban en el espacio dando una tonalidad naranja a todo el ambiente; no irradiaban ni calor ni frío. Nuestro pastor cruzó ese mundo subterráneo de lado a lado siguiendo siempre su camino por la extraña calle de acrílico. No se atrevió a internarse por las calles laterales que cruzaban las que él transitaba. Llegó al final de la misma y se encontró con otra escalera de caracol, idéntica a la que utilizó para descender.

Ya prácticamente despavorido, comenzó a ascender; casi desfalleció por el esfuerzo de una ascensión de trescientos sesenta escalones, salió a la superficie, pero apareció en la cara opuesta del Cerro del Rosario al la que había descendido.

Una vez repuesto de su aventura, divisó el poblado de la Comunidad Cristiana, hacia el cual se dirigió en busca de ayuda y, al descubrir el cartel de "médico" en la puerta no vaciló en llamar a la misma.

Dudando de la veracidad de la historia contada por el pastor, el padre Guillermo y el médico le pidieron indicara el lugar exacto por donde había ascendido a la superficie con la finalidad de investigar "in situ".

Al día siguiente partieron Guillermo y el médico unidos de cámaras fotográficas y magnetófonos, a fin de, en caso de ser verídica la historia escuchada, traer pruebas fehacientes de la existencia de un país del que la ONU no sabe nada.

Encontraron el lugar, la escalera de caracol; bajaron.

El médico se internó en aquel poblado enclavado en las entrañas de la tierra. Guillermo quedó al pie de la escalera tomando fotos del lugar. Regresaron en silencio. No había palabras para describir lo indescriptible. Se dirigieron al gobierno de La Rioja[1] con el fin de informar sobre su hallazgo. Dicho gobierno puso a disposición de los investigadores, equipo de hombres y equipo técnico adecuado para el caso.

Cuando llegaron al lugar donde se encuentra la escalera de caracol, sólo se veían tres escalones. El resto se encontraba tras un muro de piedra que cubría la entrada de forma total. Rodearon el cerro y se dirigieron a la otra entrada; idéntica sorpresa. Hasta el día de hoy distintos investigadores se han acercado al lugar, pero el muro continúa impenetrable e inexpugnable".

http://www.editorialbitacora.com/bitacora/mas_alla/argentina/argentina.htm
[1] Se debe hacer una salvedad, ya que aunque se menciona a La Rioja como fuente del relato, Cerros del Rosario se encuentra en la provincia de San Luis.



Siete Cajones - Trapiche - San Luis - Argentina