Mostrando entradas con la etiqueta Incas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Incas. Mostrar todas las entradas

5 de marzo de 2009

El Secreto del Muro Inca en la Isla de Pascua - Renato Longato


Renato Longato es un investigador de origen peruano, que actualmente reside en USA. Considerado como una autoridad en el campo de las civilizaciones desaparecidas, es además un reputado ufólogo, y sus trabajos siempre llevan el sello americanista, que lo convierten en un fiel representante de su país, buscando dislucidar los misterios de las antiguas culturas andinas.

Gran erudito, Renato siempre que sus actividades se lo permiten, realiza incursiones hacia otras latitudes para realizar sus propias pesquisas, que luego vuelca en sus libros, dos de los cuales, ya vieron la luz hace unos años. Presentamos uno de esos trabajos, donde Renato descorre el velo sobre alguno de los misterios de la siempre enigmática Isla de Pascua.


EL SECRETO DEL MURO INKA EN LA ISLA DE PASCUA
---POR RENATO LONGATO© -

El Misterio de los Inkas

Después de varios años de investigaciones y viajes por diversos centros arqueológicos del Peru, me percaté que existía un vacío de información entre lo que nos decían los Historiadores y los Arqueólogos con respecto a las más finas construcciones del Imperio Inka. Había algo que no correspondía con respecto al origen y métodos de construcción aplicados por un selecto y anónimo grupo de Arquitectos. Arquitectos cuyo origen, transmisión de técnicas y herramientas utilizadas para lograr los más increíbles cortes irreproducibles a la fecha que siguen desafiando a entendidos y profanos.


Mi investigación cobró otro rumbo al descubrir la existencia de unos cortes milimétricos en el sector poco conocido del Inkamisana, ubicado en el centro arqueológico de Ollantaytambo, Cuzco. Dichos cortes milimétricos -según el Arquitecto Jean Pierre Protzen, han sido realizados por una herramienta que a la fecha no han sido aún hallados por los arqueólogos. Este detalle me despertó la curiosidad de un tema que venía rondando en mi mente durante un buen tiempo atrás. Con varios viajes a mis espaldas a la ciudad del Cuzco, me percaté que las herramientas que se exhiben en los museos son de calidad inferior. Es mas no existe la capacidad técnica actual para poder levantar o reproducir un muro inka a la fecha. La Isla de Pascua.- Mi interés de convirtió en una búsqueda al tener la oportunidad de realizar un viaje a la remota Isla de Pascua. Pequeña isla de forma triangular de 166 km. ubicada a 3,200 del continente Sudamericano en el Pacífico Sur, en donde existen los misteriosos monumentos de piedra con enigmática y serena expresión facial, llamados por los lugareños Moais. Estos Moais son mudos testigos de lo que realmente ocurrió en éste exótico lugar. La isla de Pascua está llena de misterios y enigmas unidos a un pasado de guerras intestinas que causó un auténtico desequilibrio ecológico que prácticamente los llevó a desaparecer como cultura. Fue allí donde descubrí que pudo haber existido una antigua conexión entre la misteriosa Isla de Pascua y el Cuzco. Ambos lugares son conocidos en su lenguaje de origen como "El centro del Mundo".

El Ahu Vinapu: El Muro Inka.-


Sin embargo, existe un lugar en la isla que no forma parte del típico circuito turístico para el turista común. Cerca de los grandes depósitos de combustible de la isla se encuentra el sector conocido como Ahu Vinapu. En ese sector se yergue solitario un muro construido con piedras volcánicas con la típica técnica de construcción inka.. Este muro estaba catalogado por el aquel entonces Jefe del Departamento de Arqueología y Antropología de la isla de Pascua, el arqueólogo Claudio Cristino, como "una curiosa coincidencia". En un diálogo con el Sr. Cristino le pregunté -off the record- que si por lo menos no existía un similitud con las ruinas en el Cuzco. Me respondió afirmativamente pero fue claro al decirme que no se había encontrado ni en el ADN de los habitantes de la isla un trazo genético andino. Este detalle es cierto, tal como lo pude corroborar posteriormente con el envío de cartas- cuestionarios dirigidas a otros investigadores expertos en la cultura Rapa Nui como la Dra. Georgia Lee Phd de la Universidad de California . Lo que no se ha podido esclarecer a la fecha es el por que el muro fue construido con definida orientación astronómica hacia el continente sudamericano. Posee la típica característica tipo almohadilla con pieza de encaje central. El muro posee una inclinación de 3 a 5 grados, tan igual como las que se encuentran en el Cuzco. La diferencia es que fue construida en roca volcánica a diferencia de las que se observan en los andes construidas en granito andesita principalmente. Decirlo es una cosa pero estar frente al muro Inka en un lugar tan remoto es realmente otra. Si éste muro se encontrase en otro lugar fuera del perímetro del imperio inka, entonces sería catalogado como un atalaya o resto demarcatorio imperial.




A medida que ahondaba mis investigaciones me percaté que existía una serie de investigadores como la del Neozelandes John Macmillan y el sacerdote Sebastian Englert, ambos expertos en la culturas Polinésicas, sobre la existencia de una desaparecida masa de tierra ubicada en el Oceano Pacifico, cual manera de Archipiélago, desde las islas de Hawaii hasta Tahiti , Morea y Bora-Bora. De acuerdo a las investigaciones en fuentes etnológicas , ambos investigadores, tenían la certeza de la antigua presencia de una desaparecida raza blanca en el área. Una raza que tuvo su centro cultural en las ahora dispersos remanentes de islas en todo el Pacífico Sur que fuera destruido por un desastre natural, pero este hecho asumen que ocurrió en épocas históricas. Otro hecho que debe ser tomado en cuenta es la guerra fraticida que los llevó a arrasar el medio ambiente y con ello la destrucción de otros remanentes arqueológicos. Sin conexión ninguna con los investigadores mencionados líneas arriba. Los investigadores Robert Langdon y Darrel Tyron en su libro "The Language of Easter Island: It’s Development and Eastern Polynesian Relationships" sostienen que el lenguaje Pascuense original, llamado Rapa Nui fue compuesto de tres elementos originales. El de Polinesia del oeste, otro de Polinesia del este y un tercer elemento indeterminado de mayor antigüedad que pudo provenir del este -es decir Sudamérica-en tiempos remotos.¿ Es acaso esta antigua y desconocida lengua el aporte cultural de una raza en vías de extinción? Lamentablemente el tiempo borra cualquier prueba de origen lingüístico tornándose confuso el encontrar alguna evidencia. Esta desconocida cultura, bien pudo construir un atalaya con orientación astronómica hacia el continente sudamericano como lo es el "muro inka" del Ahu Vinapu. Este muro quedó como un solitario remanente de su avanzado conocimiento Geoastronómico.




Curiosamente mis investigaciones me llevaron a encontrarme con una serie de informaciones que cual rompecabezas me llevaron a pensar que efectivamente la arquitectura Inka fue un legado cultural de una raza desaparecida. Seres de raza blanca que con el tiempo fueran interpretados como héroes civilizadores. Que en todo caso, como lo recopila la historia en México, con el dios barbado blanco Quetzalcoatl y el mítico Wiracocha en la zona sur andina. Ambos héroes mitológicos con similares características raciales, cuyas imágenes quedaron grabados en los habitantes de América Precolombina antes de la llegada de los Europeos. Sólo los testimonios orales de la presencia de una raza extranjera en el antiguo territorio peruano hace posible entender como podían identificar a los conquistadores como "Wiracochas". Sobre este cuestionado punto llegó a mis manos por una extraña coincidencia un antiguo tomo de Historia del Peru escrito por el distinguido estudioso Luis E. Valcárcel. Entre sus páginas se recoge el testimonio del padre y cronista Alonso Ramos Gavilán quién expresa algo increíble:" se han visto indios , si bien raros, de color tan rubios como el Inglés o el Flamenco que más lo sea...". Mas claro y mejor dicho no puede haber sido escrito. Alonso Ramos no estaba equivocado había identificado claramente lo que habían visto sus ojos!. Esto era a mi entender era solo la punta del iceberg! Los Gigantes de Piedra.-




Claudio Cristino me invitó a realizar una excursión hacia el volcán Rano Raraku, en donde se encuentran las canteras de los famosos gigantes de piedra. Allí en las laderas del enorme cráter del Rano Raraku se encuentra como en un gigantesco cementerio los enormes Moais .Algunos de ellos se encuentran semi enterrados otros inclinados y muchos de ellos en suelo cubiertos por una suave maleza que le da un toque irreal al ambiente. Luego de una regular caminata llegamos a los lugares en donde se pueden apreciar diversas etapas de trabajo de la construcción de los Moais. Frente a mi se encontraban tendidos en el suelo, en posición boca arriba ,aquellos gigantes incompletos sostenidos por dos pequeños pilares en sus espaldas. El proceso de tallado y construcción final era producto de un largo y laborioso ingenio técnico por parte de los Pascuences, que iniciaron un proceso de construcción acompañado de una dosis de fanatismo. Obviamente esto descarta toda creencia popular de quienes ofrecen explicaciones místicas, sin detenerse a revisar alguna bibliografía, expresando que fueron los extraterrestres los encargados en construir esta y otros restos arqueológicos alrededor del mundo. En mi libro titulado “DIOSES DEL PASADO -Enigmas de la Arquitectura Inka”- explico al detalle el proceso de investigación que me llevó a recorrer Cuzco, Puno , Nazca, Tiahuanaco, Marcahuasi y la exótica Isla de Pascua. En mi investigación sostengo que se deben enviar pruebas materiales a un experto mundial en geosíntesis. Una muestra pétrea, para ser analizadas en un laboratorio especializado y saber si las moles de Sacsayhuaman fueron recubiertas de un super-concreto realizado con una secreta formula fito-química utilizada por los inkas. Asimismo, revelo la verdadera historia de la existencia de una serie de túneles secretos que recorren el centro de la ciudad Imperial del Cuzco. Lugar en donde la elite Inka puede haber escondido sus más preciados tesoros sagrados.! Tesoros que nos pueden revelar su relación con los Dioses del pasado!


Sobre el Autor.- Renato Longato, nacido en Lima Peru, realizó estudios de Sociología , Derecho & CCPP en la Univ. Inka Garcilazo de la Vega. Ha publicado los libros "El Mensaje de los Andes" y “Dioses del Pasado”, realizado conferencias en distintas instituciones académicas. Asesor en FOPTUR para el Turismo Místico internacional y representante de la OIFAA del Peru en USA. En su ultimo viaje a Costa Rica asistió a un avistamiento programado de ovnis junto a otros investigadores, en las faldas del Volcán Iraza en Costa Rica. Renato reside en USA desde 1994.


Véase:




A Message from Renato Longato 1 y 2



4 de diciembre de 2008

El Día en que el Sol se Detuvo

El día en que el sol se detuvo
Débora Goldstern

ZECHARÍA SITCHIN

Fue en la década de los 70' cuando se dió a conocer El Doceavo Planeta. Su autor, Zecharía Sitchin, un respetado lingüista de origen israelí, saltó a la fama por éste trabajo, que provocó una verdadera conmoción entre los estudiosos. Su investigación sobre la supuesta conexión sumeria con antiguos habitantes estelares, hizo correr ríos de tintas, y le granjeó una legión de fanáticos seguidores que hicieron del nombre Annunakis una marca registrada.
El Doceavo Planeta fue continuado por otros escritos del mismo estilo, desarrollando una verdadera saga que prosigue en la actualidad. La tesis de Sitchin es que los sumerios, fueron la cultura madre de la cual todas las demás civilizaciones luego se desarrollaron. Aunque respetamos a Sitchin, nuestra posición, si bien tiene puntos de confluencias, es que esa cuna primigenia partió del continente americano, aunque por ahora esta visión no sea aceptada.

En esta oportunidad vamos a enfocar nuestra atención en uno de sus mejores libros, según opinión de esta escritora, además del citado "Doceavo Planeta", hablamos de "Los Reinos Perdidos", donde Sitchin magistralmente da su visión sobre el pasado de las antiguas civilizaciones americanas, poniendo su acento como ya es su costumbre en la influencia sumeria sobre estas culturas. El capítulo elegido para este post, trata sobre un extraño suceso, enigmático e intrigante acaecido en este bendito continente que nunca deja de sorprender.



EL DÍA EN QUE EL SOL SE DETUVO


La avaricia inicial de los españoles por el oro y los tesoros oscureció su asombro por encontrar en Perú, esa tierra desconocida de los confines del mundo, una avanzada civilización con ciudades y caminos, palacios y templos, reyes y sacerdotes -y religiones. La primera oleada de sacerdotes que acompañaron a los conquistadores se inclinaron por destruir todo lo que tuviera que ver con la «idolatría» de los indígenas. Pero los sacerdotes que les siguieron -que, en aquella época, eran los eruditos de su país- se vieron expuestos a las explicaciones de los ritos y creencias nativas a través de los nobles indígenas que se habían convertido al cristianismo.La curiosidad de los sacerdotes cristianos se agudizó al darse cuenta de que los indígenas andinos creían en un Creador Supremo y que sus leyendas daban cuenta de un Diluvio. Y resultó que muchos detalles de aquellos relatos locales eran extrañamente similares a los relatos bíblicos del Génesis. De ahí que fuera inevitable que, entre las primeras teorías referentes al origen de los «indios» y sus creencias, emergiera como idea principal una relación con las tierras y el pueblo de la Biblia.Al igual que en México, tras tomar en consideración a diversos pueblos de la antigüedad, la teoría de las Diez Tribus Perdidas de Israel pareció la más plausible, no sólo por la similitud de las leyendas nativas con los relatos bíblicos, sino también por algunas costumbres de los indígenas peruanos, como la de la ofrenda de los primeros frutos, una Fiesta de Expiación a finales de septiembre, que se corresponde por su naturaleza y fechas con el Día de la Expiación judío, y otros mandatos bíblicos, como el del rito de la circuncisión, la abstención de la sangre en la carne de los animales y la prohibición de comer peces sin escamas.



En la Festividad de los Primeros Frutos, los indígenas entonaban las místicas palabras Yo Meshica, He Meshica, Va Meshica; y algunos de los sabios españoles discernieron en el término Meshica la palabra hebrea «Mashi'ach» -el Mesías.(En la actualidad, los expertos creen que el componente Ira en los nombres divinos andinos es comparable al mesopotámico Ira/Illa, del cual proviene el bíblico El; que el nombre Malquis, por el cual los incas veneraban a su ídolo, es el equivalente de la deidad cananea Molekh («Señor»); y que, del mismo modo, el título real inca Manco se deriva de la misma raíz semita que significa «rey».)A la vista de tales teorías sobre el origen bíblico israelita, la jerarquía católica en Perú, después de aquella primera ola de destrucción, se puso en marcha para registrar y preservar el legado indígena.




A clérigos locales, como el padre Blas Valera (hijo de un español y de una indígena), se les animó a plasmar por escrito lo que sabían y habían escuchado. Antes de que finalizara el siglo XVI, se hizo un esfuerzo concertado y patrocinado por el obispo de Quito para compilar historias locales, evaluar todos los lugares antiguos conocidos y reunir en una biblioteca todos los manuscritos relevantes. Gran parte de lo que se ha sabido desde entonces se basa en lo que se aprendió en aquel momento.Intrigado por estas teorías, y aprovechándose de los manuscritos reunidos, un español llamado Fernando Montesinos llegó a Perú en 1628 y consagró el resto de su vida a la recopilación de una amplia historia cronológica de los peruanos. Alrededor de veinte años más tarde, finalizó una obra maestra titulada Memorias antiguas historiales del Perú, y la depositó en la biblioteca del convento de San José de Sevilla. Allí estuvo, olvidada y sin publicar durante dos siglos, hasta que se incluyeron fragmentos de ella en una historia francesa de las Américas. El texto español íntegro vio la luz ya en 1882 (P. A. Means lo tradujo al inglés en 1920, y fue publicada por Hakluyt Society en Londres, Inglaterra).Tomando un punto de partida común tanto de los recuerdos bíblicos como de los andinos -el relato del Diluvio-, Montesinos siguió la repoblación de la Tierra en línea con los registros bíblicos, desde el Monte Ararat en Armenia pasando por la Tabla de los Pueblos del capítulo 10 del Génesis. En el nombre de Perú (o Piru/Pirua en lengua indígena), vio una interpretación fonética del nombre bíblico Ophir, nieto de Héber, antepasado de los hebreos, que a su vez fue biznieto de Sem.

Ofir también era el nombre de la famosa Tierra del Oro de la cual los fenicios trajeron oro para el templo de Jerusalén que el rey Salomón estaba construyendo. El nombre de Ofir en la Tabla de los Pueblos está justo delante del de su hermano Javilá, que le dio nombre a la famosa tierra del oro de la que se habla en el relato bíblico de los cuatro ríos del Paraíso: Y el nombre de uno era Pisón; es el río que rodea todala tierra de Javilá, donde hay oro.

Montesinos sostenía que fue mucho antes de la época de los reinos de Judá e Israel, mucho antes del exilio de las Diez Tribus a manos de los asirios, que este pueblo bíblico había llegado a los Andes. Y sugería que no era otro que el mismo Ofir el que había liderado a los primeros colonos en el Perú, cuando la humanidad comenzó a extenderse por la Tierra después del Diluvio.


Los relatos incas que reunió Montesinos atestiguaban que, mucho antes que la más antigua dinastía inca, había existido un antiguo imperio. Tras un período de crecimiento y prosperidad, unos fenómenos repentinos asolaron el país: aparecieron cometas en los cielos, la tierra tembló con los terremotos, se iniciaron las guerras. El soberano que reinaba en aquel momento abandonó Cuzco y llevó a sus seguidores a un lugar apartado, a un refugio en unas montañas llamadas Tampu-Tocco; sólo unos cuantos sacerdotes se quedaron en Cuzco para mantener su santuario. Y fue durante esta calamitosa época cuando se perdió el arte de la escritura.Pasaron los siglos. Los reyes iban periódicamente desde Tampu-Tocco a Cuzco para consultar los oráculos divinos. Pero un día, una mujer de noble linaje anunció que a su hijo, Rocca, se lo había llevado el dios Sol. Días después, el muchacho volvió a aparecer vestido con prendas doradas. Dijo que había llegado el momento del perdón, pero que el pueblo debía observar determinados mandatos: la sucesión real se establecería sobre un hijo del rey nacido de una hermanastra suya, aun cuando no fuera el primogénito; y no se debía retomar la escritura. El pueblo acató las órdenes y volvió a Cuzco, con Rocca como nuevo rey; a él se le dio el título de Inca -soberano.Al darle el nombre de Manco Capac a este primer Inca, los historiadores incas lo asimilaron al legendario fundador de Cuzco, Manco Capac, el de los cuatro hermanos Ayar. Montesinos separó y distanció correctamente a la dinastía inca contemporánea de los españoles (que comenzó a reinar ya en el siglo XI d.C.) de la de sus predecesores. Su conclusión, de que la dinastía inca estaba compuesta de catorce reyes, incluidos Huayna Capac, que murió cuando llegaron los españoles, y sus dos belicosos hijos, ha sido confirmada por todos los expertos.Concluyó que Cuzco había sido realmente abandonada antes de que la dinastía inca reinstaurara la realeza en la capital. Montesinos creía que, durante el tiempo de abandono de Cuzco, habían reinado 28 reyes desde un refugio secreto en las montañas llamado Tampu-Tocco. Y, antes de aquello, había existido de hecho un antiguo imperio que tuvo a Cuzco por capital. Allí se sentaron en el trono 62 reyes; de ellos, 46 fueron reyes-sacerdotes y 16 fueron soberanos semidivinos, hijos del dios Sol. Y, antes de todo aquello, los mismos dioses habían gobernado el país.Se cree que Montesinos había encontrado una copia del manuscrito de Blas Valera en La Paz, y que los sacerdotes jesuitas le permitieron hacer una copia. También se basó en gran medida en los escritos del padre Miguel Cabello de Balboa, cuya versión relataba que el primer soberano, Manco Capac, no había llegado a Cuzco directamente desde el lago Titicaca, sino desde un lugar secreto llamado Tampo-Toco («lugar de descanso de las ventanas»). Fue allí donde Manco Capac «abusó de su hermana Mama Occllo» y tuvo un hijo de ella.Montesinos, tras confirmar esto en el resto de fuentes de las que disponía, aceptó la información como basada en hechos reales. Así, comenzó las crónicas de la realeza en Perú con el viaje de los cuatro hermanos Ayar y de sus cuatro hermanas, que fueron enviados a encontrar Cuzco con la ayuda de un objeto de oro. Pero él registró una versión en la que el primero en ser elegido jefe fue un hermano que llevaba el nombre de un antepasado que había llevado al pueblo hasta los Andes, Pirua Manco (y de ahí el nombre de Perú).


Él fue quien, al llegar al lugar elegido, anunció su decisión de construir allí una ciudad. Llegó acompañado de esposas y hermanas (o esposas-hermanas), una de las cuales le dio un hijo al que se llamó Manco Capac. Fue éste el que construyó en Cuzco el Templo del Gran Dios, Viracocha; y, por tanto, fue éste el momento que se dio para la fundación del antiguo imperio y el del comienzo de las crónicas de las dinastías. Manco Capac fue aclamado como Hijo del Sol, y fue el primero de 16 reyes así considerados. En su época, se veneraban otras deidades, una de las cuales fue la Madre Tierra, y otra un dios cuyo nombre significaba Fuego; se le representaba con una piedra que Pronunciaba oráculos.La ciencia principal de aquella época, según Montesinos, era la astrología; y se conocía el arte de escribir, sobre hojas procesadas de llantén o sobre piedras. El quinto Capac «renovó el cálculo del tiempo» y comenzó a registrar el paso del tiempo y los reinados de sus antepasados. Fue él quien introdujo la cuenta de un millar de años como un Gran Período, y de siglos y períodos de cincuenta años, equivalentes al bíblico Jubileo. El Capac que instauró este calendario y esta cronología, Inti Capac Yupanqui, fue el que terminó el templo e instauró en él el culto del gran dios Illa Tici Vira Cocha, que significa «brillante iniciador, creador de las aguas».En el reinado del duodécimo Capac, llegaron a Cuzco las noticias del desembarco en la costa de «unos hombres de gran estatura... gigantes que poblaron toda la costa», que disponían de herramienta-s de metal y estaban arrasando la tierra. Después de un tiempo, comenzaron a entrar en las montañas; afortunadamente, provocaron la ira del Gran Dios y éste los destruyó con un fuego celeste.Liberado de los peligros, el pueblo se olvidó de los mandatos y los ritos del culto. Se abandonaron «buenas leyes y costumbres», pero esto no pasó desapercibido para el Creador. Como castigo, ocultó el sol a aquella tierra; «no hubo amanecer durante veinte horas». Hubo un gran lamento entre el pueblo y se ofrecieron oraciones y sacrificios en el templo, hasta que (después de veinte horas) el sol volvió a aparecer. Inmediatamente después de aquello, el rey reinstauró las leyes de conducta y los ritos del culto.El cuadragésimo Capac en el trono de Cuzco fundó una academia para el estudio de la astronomía y la astrología, y determinó los equinoccios. El quinto año de su reinado, según calculó Montesinos, fue el que hacía 2.500 desde el Punto Cero que, supuso él, marcaba el Diluvio. También fue el 2.000 desde que comenzara la realeza en Cuzco; para celebrarlo, se le concedió al rey un nuevo título, Pacha-cuti (Reformador). Sus sucesores promoverían también el estudio de la astronomía; uno de ellos introdujo un año con un día de más cada cuatro años, y un año extra cada cuatrocientos años.Durante el reinado del quincuagésimo octavo monarca, «cuando se completó el Cuarto Sol», se llevaban 2.900 años desde el «Diluvio». Montesinos calculó que fue el año en que nació Jesucristo.Aquel primer imperio de Cuzco, comenzado con los Hijos del Sol y continuado con unos reyes-sacerdotes, tuvo un amargo final durante el reinado del sexagésimo segundo monarca. En su tiempo, ocurrieron «maravillas y portentos». La tierra tembló con terremotos interminables, los cielos se llenaron de cometas, augurio de una inminente destrucción. Tribus y pueblos comenzaron a correr de un lado a otro, entrando en conflicto con sus vecinos. Llegaron invasores desde la costa, incluso desde más allá de los Andes. Hubo grandes batallas; en una de ellas, el rey cayó bajo una flecha, y su ejército huyó presa del pánico; sólo sobrevivieron a las batallas quinientos guerreros.
«Así se perdió y se destruyó el gobierno de la monarquía de Perú -dice Montesinos-, y se perdió el conocimiento de las letras.»


Los pocos que quedaron abandonaron Cuzco, dejando tras de sí tan sólo a un puñado de sacerdotes para que cuidaran del templo. Se llevaron con ellos al joven hijo del rey muerto, aún un niño, y encontraron refugio en un escondrijo de las montañas llamado Tampu-Tocco; aquél era el lugar donde, desde una cueva, partió la primera pareja semidivina para fundar el imperio andino. Cuando el muchacho alcanzó la edad adecuada, se le proclamó como primer monarca de la dinastía de Tampu-Tocco, dinastía que se prolongaría durante casi mil años, desde el comienzo del siglo n hasta el XI d.C.Durante todos aquellos siglos de exilio, los conocimientos fueron disminuyendo y la escritura se olvidó. En el reinado del septuagésimo octavo monarca, cuando se alcanzó el hito de los 3.500 años desde el Comienzo, alguien comenzó a revivir el arte de la escritura. Entonces, el rey recibió una advertencia de los sacerdotes referente a la invención de las letras. En su mensaje explicaban que había sido el conocimiento de la escritura el que había causado las pestes y las maldiciones que habían llevado a su fin la monarquía de Cuzco.


El deseo del dios era «que nadie se atreva a utilizar las letras o a resucitarlas, pues de su empleo vendrían grandes males [de nuevo]». Por tanto, el rey ordenó «por ley, bajo pena de muerte, que nadie traficara en quilcas, que eran los pergaminos y las hojas de árboles sobre los que se solía escribir, ni utilizara ningún tipo de letras». En su lugar, introdujo el uso de quipos, los ramales de cuerdas de colores que se utilizaron a partir de entonces con fines cronológicos.En el reinado del nonagésimo monarca se culminó el cuarto milenio desde el Punto Cero. Para entonces, la monarquía en Tampu-Tocco era débil e ineficaz. Las tribus leales a ella eran objeto de incursiones e invasiones de sus vecinos. Los jefes de las tribus dejaron de pagar tributo a la autoridad central. Las costumbres se corrompieron, proliferaron las abominaciones. En tales circunstancias, apareció una princesa de la sangre original de los Hijos del Sol, una tal Mama Ciboca.

Anunció que su joven hijo, que era tan hermoso que sus admiradores le apodaron Inca, estaba destinado a reconquistar el trono de la antigua capital, Cuzco. De forma milagrosa, desapareció y volvió vestido con ropajes dorados, afirmando que el dios Sol se lo había llevado a lo alto, instruyéndole en los conocimientos secretos y diciéndole que llevara al pueblo de vuelta a Cuzco. Su nombre era Rocca; él fue el primero de la dinastía Inca, dinastía que llegó a tan ignominioso fin a manos de los españoles.Intentando situar estos acontecimientos en un marco temporal ordenado, Montesinos afirmaba cada cierto intervalo que un período llamado «Sol» había pasado o comenzado. Aunque no se sabe con seguridad cuál consideraba él que era la longitud de un período (en años), parece ser que tenía en mente las leyendas andinas de varios «soles» en el pasado del pueblo.Si bien los expertos sostenían -no tanto en nuestros días- que no había habido contacto de ningún tipo entre las civilizaciones de Centroamérica y de América del Sur, las de estos últimos sonaban bastante diferentes de las nociones azteca y maya de los cinco soles. De hecho, todas las civilizaciones del Viejo Mundo tenían recuerdos de épocas pasadas, de eras en las que los dioses reinaban solos, seguidos por semidioses y héroes y, más tarde, sólo por mortales. Los textos sumerios llamados las Listas de los Reyes registraban un linaje de señores divinos seguido por semidioses, que sumaron un total de 432.000 años antes del Diluvio; después, hacían una relación de reyes que reinaron a partir de entonces a través de tiempos que consideramos históricos, y cuyos datos se han podido verificar, resultando ser exactos.


En las listas de los reyes egipcios, tal como las plasmó el historiador y sacerdote Manetón, se habla de una dinastía de doce dioses que comenzó unos 10.000 años antes del Diluvio; fue seguida por dioses y semidioses hasta los alrededores del 3100 a.C, en que los faraones ascendieron al trono de Egipto. Una vez más, hasta donde sus datos se pueden contrastar con los registros históricos, todo ha resultado ser exacto.Montesinos se encontró con estas ideas en la tradición popular colectiva de Perú, confirmando los informes de otros cronistas de que los incas creían que la suya era la Quinta Era o Sol.
· La Primera Era fue la de los viracochas, unos dioses que eran blancos y con barba.
· La Segunda Era fue la de los gigantes; algunos de ellos no eran benévolos, y hubo conflictos entre los dioses y los gigantes.
· Después vino la Era del hombre primitivo, de los seres humanos aculturizados.
· La Cuarta Era fue la era de los héroes, hombres que eran semidioses.
· Y después llegó la Quinta Era, la era de los reyes humanos, de los cuales los incas fueron los últimos del linaje.

Montesinos ubicó también la cronología andina en el marco europeo relacionándola con determinado Punto Cero (él pensaba que debía tratarse del Diluvio) y, más concretamente, con el nacimiento de Cristo. Comentó que las dos secuencias temporales coincidían en el reinado del quincuagésimo octavo monarca: 2.900 años después del Punto Cero fue el «primer año de Jesucristo». Las monarquías peruanas comenzaron, según él, 500 años después del Punto Cero, es decir, en el 2400 a.C.El problema que tienen los expertos con la historia y la cronología de Montesinos no es, por tanto, el de la escasez de claridad, sino su conclusión de que la realeza y la civilización urbana comenzaran -en Cuzco- casi 3.500 años antes de los incas. Aquella civilización, según la información que amasara Montesinos y aquellos sobre los que basó su trabajo, disponía de escritura, incluyó la astronomía entre sus ciencias y tuvo un calendario lo suficientemente largo como para requerir unas reformas periódicas. De todo esto (y mucho más) disponía también la civilización sumeria, que floreció hacia el 3800 a.C, y la civilización egipcia, que le siguió hacia el 3100 a.C. Otro vástago de la civilización sumeria, la del valle del Indo, llegó hacia el 2900 a.C.¿Por qué no iba a ser posible que este triple despliegue no tuviera una cuarta ocurrencia en los Andes? Imposible, si no hubiera habido contactos entre el Viejo y el Nuevo Mundo. Posible, si los que habían concedido todos los conocimientos, los dioses, fueran los mismos y estuvieran presentes por toda la Tierra.Afortunadamente, por increíbles que puedan sonar, nuestras conclusiones se pueden demostrar.La primera prueba de la veracidad de los acontecimientos y las cronologías recopiladas por Montesinos ya se ha dado.Un elemento clave en la presentación de Montesinos es la existencia de un antiguo imperio, de un linaje de reyes en Cuzco que finalmente se vieron obligados a dejar la capital y a buscar refugio en Un apartado lugar de las montañas llamado Tampu-Tocco. Este interregno duró un millar de años; por fin, se eligió a un joven de noble estirpe para que llevara al pueblo de vuelta a Cuzco y fundara la dinastía inca.¿Existió un Tampu-Tocco, y sería un lugar identificable a partir de las señales que diera Montesinos? Esta pregunta ha intrigado a muchos. En 1911, Hiram Bingham, de la Universidad de Yale, buscando las ciudades perdidas de los incas, encontró el lugar; en la actualidad, se le llama Machu Picchu.Bingham no estaba buscando Tampu-Tocco cuando puso en marcha ésta su primera expedición; pero después de volver una y otra vez y de las exhaustivas excavaciones que se realizaron durante más de dos décadas, llegó a la conclusión de que Machu Picchu era en realidad la perdida capital provisional del Antiguo Imperio. Sus descripciones del lugar, que siguen siendo las más completas, se encuentran en sus libros Machu Picchu, a Citadel of the Incas y The Lost City of the Incas.La razón principal para creer que Machu Picchu es la legendaria Tampu-Tocco es la pista de las Tres Ventanas. Montesinos anotó que «en el lugar de su nacimiento, el Inca Rocca ordenó que se hicieran unas obras consistentes en un muro de albañilería con tres ventanas, que eran el emblema de la casa de sus padres, de los cuales descendía». El nombre del lugar al cual la casa real había ido desde la afligida capital, Cuzco, significaba «refugio de las tres ventanas».No debería de sorprender que un lugar se llegara a reconocer por sus ventanas, dado que ninguna casa en Cuzco, desde la más humilde hasta la más grandiosa, tenía ventanas. Que un lugar se reconociera por un número concreto de ventanas -tres- sólo podía ser como consecuencia de su singularidad, antigüedad o santidad de tal construcción. Esto es lo que sucedía con Tampu-Tocco, en donde, según las leyendas, había una construcción con tres ventanas que jugó un importante papel en la aparición de las tribus y en el inicio del antiguo imperio en Perú, una construcción que debía de ser, por tanto, «el emblema de la casa de sus padres, de los que [el Inca Rocca] descendía».


La leyenda y el legendario lugar aparecen en el relato de los hermanos Ayar. Según lo cuenta Pedro Sarmiento de Gamboa (Historia general llamada Yndica) y otros de los primeros cronistas, los cuatro hermanos Ayar y sus cuatro hermanas, después de que los creara el dios Viracocha en el lago Titicaca, llegaron o fueron llevados por el dios a Tampu-Tocco, en donde «salieron de dicha ventana por orden de Tici-Viracocha, declarando que Viracocha los creó para que fueran señores».El mayor de los hermanos, Manco Capac, llevaba un emblema sagrado con la imagen de un halcón, y llevaba también una varilla de oro que el dios le había dado para que localizara el lugar exacto de la futura capital, Cuzco. El viaje de las cuatro parejas de hermanos-hermanas comenzó pacíficamente; pero no tardaron en aparecer los celos. Con el pretexto de haber olvidado ciertos tesoros en una cueva en Tampu-Tocco, se envió al segundo hermano, Ayar Cachi, para que los recuperara. Sin embargo, esto no fue mas que un ardid de los otros tres hermanos para encerrarlo en la cueva, en donde se convirtió en piedra.Por tanto, según estos relatos, Tampu-Tocco data de tiempos muy antiguos:
«El mito de los Ayar -escribía H. B. Alexander en Latín American Mythology-, nos remonta a la época megalítica y a las cosmogonías relacionadas con el Titicaca».



Cuando los exiliados abandonaron Cuzco, fueron a un lugar que ya existía, un lugar en donde una construcción con tres ventanas había jugado ya un importante papel en acontecimientos aún más antiguos. Sabiendo esto es como podemos pasar ahora a hablar de Machu Picchu, pues es allí donde se encontró una construcción con tres ventanas en una de sus paredes, detalle que no se ha visto en ninguna otra parte del antiguo Perú.

«Machu Picchu, o Gran Picchu, es el nombre quechua de un agudo pico que se eleva a más de tres mil metros sobre el nivel del mar y a más de mil doscientos metros sobre los rugientes rápidos del río Uru-bamba, cerca de la sierra de San Miguel, a dos días de duro viaje hacia el norte de Cuzco -escribió Bingham-.

l noroeste del Machu Picchu existe otro hermoso pico, rodeado de magníficos precipicios, llamado Huayna Picchu, o Pequeño Picchu. En la estrecha cresta que se extiende entre los dos picos se encuentran las ruinas de una ciudad inca cuyo nombre se ha perdido entre las sombras del pasado... Es posible que representen a dos antiguos lugares, Tampu-Tocco, el lugar de nacimiento del primer Inca, y Vilcabamba Viejo.»


En la actualidad, el viaje de Cuzco a Machu Picchu, que se encuentra a una distancia de 120 kilómetros en línea recta, no precisa de dos días de duro viaje, como necesitó Bingham para llegar aquí. Un tren que traquetea montañas arriba y abajo, atravesando túneles y cruzando puentes, y ciñéndose a las laderas que flanquean el río Urubamba, llega allí en menos de cuatro horas. En otra media hora, un aterrador autobús lleva desde la estación del tren hasta la ciudad. La sobrecogedora panorámica es tal como la describió Bingham.

En la ensilladura que hay entre los dos picos se levantan casas, palacios y templos -ya todos sin techo-, rodeados de bancales que cuelgan sobre las laderas, dispuestos para el cultivo. El pico del Huayna Picchu se eleva en el noroeste como un centinela; más allá de él y a su alrededor, los picos compiten entre sí hasta donde alcanza la vista. En el fondo, el río Urubamba forma una garganta en forma de herradura que circunda en parte la alta posición de la ciudad, recortando sus abundantes aguas un sendero blanquecino en el verde esmeralda de la selva.Como le corresponde a una ciudad que, según creemos, sirvió al principio como modelo para Cuzco y después la imitó, Machu Picchu estaba compuesta también por doce distritos o grupos de construcciones. Las agrupaciones reales y sacerdotales están al oeste, y las residenciales y funcionales (ocupadas en su mayor parte por las vírgenes y las jerarquías del clan) al este, separadas por una serie de amplias terrazas.

El pueblo llano, que trabajaba y cultivaba las laderas abancaladas, vivía fuera de la ciudad y en los campos de los alrededores (muchas de estas aldeas se han encontrado desde que Bingham llegara a Machu Picchu).

Los diferentes estilos de construcción, al igual que en Cuzco y en otros emplazamientos arqueológicos, sugieren diferentes fases de ocupación. Las viviendas están construidas en su mayor parte con piedras del campo sujetas con argamasa. Las residencias reales están construidas con sillares colocados en hileras, tan finamente tallados y desbastados como en Cuzco. Después, hay una construcción en donde la obra es tan perfecta que no tiene igual; y también están los bloques megalíticos poligonales. En muchos casos, los restos de la primitiva época megalítica y de los tiempos del Antiguo Imperio han permanecido como estaban; en otros, es obvio que se construyó con posterioridad sobre las primitivas hiladas.Mientras que los distritos orientales ocupaban cada metro cuadrado disponible de la cima de la montaña y se extendían desde la muralla de la ciudad por el sur hasta el norte, en la medida en que el terreno lo permitía, y hacia el este en bancales agrícolas y de enterramientos, el grupo de distritos occidental, que también comenzaba en la muralla, se extendía hacia el norte sólo hasta los límites de una plaza sagrada, como si una línea invisible demarcara el terreno sagrado que no podía ser invadido.Más allá de esa línea invisible de demarcación, y frente a la gran plaza aterrazada que hay al este, están las ruinas de lo que Bingham identificó como la Plaza Sagrada, principalmente «porque en dos de sus lados están los templos más grandes», uno de los cuales muestra las tres ventanas cruciales. Es aquí, en la construcción de lo que Bingham llamó el Templo de las Tres Ventanas y, junto a él, en la Plaza Sagrada, el Templo Principal, donde los bloques megalíticos poligonales se utilizaron en Machu Picchu.

La forma en la que se tallaron, se modelaron, se desbastaron y se encajaron, sin argamasa, los sitúa junto con los bloques ciclópeos de piedra y las construcciones megalíticas de Sacsahuamán; y, sobrepasando cualquier poligo-nalidad vista en Cuzco, uno de los bloques de piedra de Machu Picchu tiene 32 ángulos.El Templo de las Tres Ventanas se levanta en el extremo oriental de la Plaza Sagrada; los ciclópeos bloques de piedra de su muro oriental se elevan muy por encima del nivel de la terraza que hay al oeste , permitiendo una amplia visión en esta dirección a través de las tres ventanas . De forma trapezoidal, sus alféizares se recortan en las piedras ciclópeas que forman la pared misma.

Al igual que en Sacsahuamán y en Cuzco, el tallado, el modelado y la angulación de las duras piedras de granito se hizo como si se tratara de suave masilla; también aquí, los bloques de piedra de granito blanco tuvieron que ser traídos desde grandes distancias, a través de terreno escabroso y ríos, bajando valles y subiendo montañas.


El Templo de las Tres Ventanas sólo tiene tres paredes, estando su lado occidental completamente abierto; hay allí un pilar de piedra de algo más de dos metros de alto.Bingham supuso que podría haber soportado un techo, pero admitió también que habría sido «un dispositivo que no se había encontrado en ningún otro edificio». Según nuestra opinión, aquel pilar, junto con las tres ventanas, cumplía algún fin de orientación astronómica.


Frente a la Plaza Sagrada, por el norte, se encuentra la construcción que Bingham llamó el Templo Principal; tiene también sólo tres paredes, de algo más de 3,5 metros de altura. Descansan sobre bloques de piedra ciclópeos o están construidas con ellos; la pared occidental, por ejemplo, está construida con sólo dos bloques de piedra gigantes, sujetos con una piedra en forma de T. Un enorme monolito, que mide 4,2 por 1,5 por 1 metros, descansa contra la pared central norte, en la cual hay siete hornacinas que imitan ventanas trapezoidales, aunque no lo son (Fig. 75).Una sinuosa escalinata lleva desde el límite septentrional de la Plaza Sagrada hasta una colina cuya cima se allanó para que sirviera como plataforma del Intihuatana, una piedra tallada con gran precisión para observar y medir los movimientos del Sol.

El nombre significa «lo que ata al sol», y se supone que ayudaba a determinar los solsticios, cuando el Sol se mueve muy al norte o al sur, momento en el cual se celebraban ritos para «atar al Sol» y hacerlo volver, no fuera que siguiera yéndose y desapareciera, devolviendo a la Tierra a una oscuridad que ya había sufrido en una ocasión anterior, según las leyendas.


En el extremo opuesto de esta parte -sagrada y real- occidental de Machu Picchu, justo al sur del distrito real, se eleva otro magnífico (e inusual) edificio de la ciudad. Llamado el Torreón por su forma semicircular; está construido con sillares -piedras talladas, modeladas y desbastadas- de una perfección nunca vista, sólo pareja a la de los sillares del muro semicircular que rodeaba el Santo de los Santos de Cuzco.

El muro semicircular, que se alcanza a través de siete escalones, crea su propio recinto sagrado, en cuyo centro hay una roca tallada y modelada con incisiones de ranuras. Bingham encontró evidencias de que esta roca y las paredes cercanas sufrían los efectos de fuegos periódicos, y llegó a la conclusión de que tanto la roca como el recinto se utilizaban para sacrificios y otros rituales relacionados con la veneración de la roca.


(Esta roca sagrada en el interior de una construcción especial nos trae a la cabeza la roca sagrada que forma el corazón del Monte del Templo en Jerusalén, así como la Kaaba, la piedra negra oculta en el interior de la mezquita de La Meca.)La santidad de la roca de Machu Picchu no proviene de su protuberante extremo superior, sino de lo que se encuentra debajo. Es una enorme roca natural en cuyo interior existe una cueva, ampliada y modelada artificialmente con formas geométricas precisas que, aunque no lo son, parecen escaleras, asientos y antepechos

Además, el interior se mejoró con sillares de granito blanco del color y el grano más puros. Bingham supuso que la cueva natural original se amplió y se realzó para conservar momias reales, traídas allí por la sacralidad del lugar. Pero, ¿por qué era sagrado, y tan importante como para albergar a los reyes fallecidos?
Esta pregunta nos lleva de vuelta a la leyenda de los hermanos Ayar, uno de los cuales fue encerrado en una cueva en el Refugio de las Tres Ventanas. Si el Templo de las Tres Ventanas era aquel lugar legendario, y la cueva también lo era, las leyendas confirmarían el lugar como la legendaria Tampu-Tocco.Sarmiento, uno de los cronistas españoles que a su vez fue también un conquistador, daba cuenta en su Historia de los incas de una leyenda local según la cual el noveno Inca (hacia el 1340 d.C), «teniendo curiosidad por las cosas de la antigüedad y deseando perpetuar su nombre, fue personalmente hasta la montaña de Tampu-Tocco... y entró en la cueva en la que se tiene por cierto que Manco Capac y sus hermanos entraron cuando iban hacia Cuzco por vez primera... Después de hacer una inspección minuciosa, veneró el lugar con rituales y sacrificios, y puso puertas de oro en la ventana de Capac Tocco, y ordenó que, de entonces en adelante, aquel sitio debería ser venerado por todos, convirtiéndolo en un lugar sagrado de oración para sacrificios y oráculos. Después de esto, volvió a Cuzco.»

El sujeto de esta historia, al noveno Inca, se llamaba Titu Manco Capac; se le dio el título adicional de Pachacutec («reformador») porque, tras su regreso de Tampu-Tocco, reformó el calendario. Así es como las Tres Ventanas y el Intihuatana, la Roca Sagrada y el Torreón confirman la existencia de Tampu-Tocco, el relato de los hermanos Ayar, los reinados preincaicos del antiguo imperio y los conocimientos de astronomía y calendáricos, elementos clave en la historia y cronología que compiló Montesinos.La veracidad de los datos de Montesinos puede recibir un apoyo adicional si se demuestra que tenía razón en lo referente a la existencia de escritura en los tiempos del imperio antiguo. Y nos encontramos con que Cieza de León sostiene el mismo punto de vista, afirmando que «en la época precedente a los emperadores incas existió escritura en Perú... sobre hojas, pieles, tejidos y piedras».Muchos expertos sudamericanos se unen ahora a los antiguos cronistas en la creencia de que los nativos de aquellas tierras tenían una o más formas de escritura en la antigüedad.En numerosos estudios se habla de petroglifos («escritos en la piedra»), que se han encontrado por todas partes, en donde se observan diversos grados de escritura pictográfica o jeroglífica. Rafael Larco Hoyle, por ejemplo (La escritura peruana preincaica), sugería, con la ayuda de imágenes, que el pueblo de la costa hasta Paracas estaba en posesión de una escritura jeroglífica similar a la de los mayas.

Arthur Posnansky, el destacado explorador de Tiahuanacu, presentó voluminosos estudios en los que demostraba que los grabados que aparecían en los monumentos eran de una escritura pictográfica-ideográfica -un paso anterior a la escritura fonética. Y un famoso descubrimiento, la Piedra de Calango, que se exhibe actualmente en el Museo de Lima (Fig. 79), sugiere una combinación de pictogramas con una escritura fonética, quizás incluso alfabética.

Uno de los mayores exploradores de América del Sur, Alexander von Humboldt, trató de este tema en su principal obra, Vues des cordilléres et monuments des peuples indigenes de l'Amerique (1824).

«Recientemente, se ha puesto en duda -escribió-, que los peruanos tuvieran, además de Quippus, conocimientos de una escritura de signos. Hay un pasaje en El origen de los indios del Nuevo Mundo (Valencia, 1610), página 91, que no deja lugar a dudas a este respecto».
Después de hablar de los jeroglíficos mexicanos, el padre García añade: «Al principio de la Conquista, los indios de Perú se confesaban pintando caracteres que hacían una relación de los Diez Mandamientos y de las transgresiones cometidas contra ellos».


Es posible concluir que los peruanos estaban en posesión de una escritura de imágenes, pero que sus símbolos eran más burdos que los jeroglíficos mexicanos, y que, en términos generales, la gente hacía uso de los quippus.Humboldt también contó que, estando en Lima, oyó hablar de un misionero llamado Narcisse Gilbar que había encontrado, entre los indios panos del río Ucayali, al norte de Lima, un libro de hojas plegadas, similar a los que habían utilizado los aztecas en México; pero nadie en Lima podía leerlo. «Se decía que los indígenas le contaron al misionero que el libro hablaba de antiguas guerras y viajes.»

En 1855, Ribero y Von Tschudi dieron cuenta de otros descubrimientos y concluyeron que en realidad había existido otro método de escritura en Perú además de los quipos. En una obra que Von Tschudi hizo por separado hablando de sus propios viajes (en Reisen durch Südamerika), éste habla de la emoción que sintió cuando le enseñaron una fotografía de un pergamino de piel con marcas jeroglíficas. El pergamino real lo encontró en el museo de La Paz, en Bolivia, e hizo una copia de la escritura que figuraba en él.
«Estos símbolos me provocaron el mayor de los asombros -escribió-y estuve durante horas delante de este pergamino de piel», intentando descifrar «el laberinto» de su escritura.

Determinó que la escritura comenzaba por la izquierda, después continuaba en la segunda línea desde la derecha, en la tercera línea volvía a comenzar desde la izquierda, y así sucesivamente, serpenteando. Concluyó también que estaba escrito en la época en que se adoraba al Sol; pero no pudo ir más lejos.Localizó el lugar de origen de la inscripción en las costas del Lago Titicaca. El padre de la misión eclesiástica del pueblo lacustre de Copacabana confirmó que aquélla era una escritura conocida en la zona, pero la atribuyó al período posterior a la Conquista. Claro está que la explicación no resultaba satisfactoria, dado que, si los indígenas no hubieran tenido su propia escritura, habrían adoptado la escritura latina de los españoles para expresarse. Aun cuando esta escritura jeroglífica evolucionara después de la Conquista, dice Jorge Cornejo Bouroncle (La idolatría en el antiguo Perú), «su origen debe de haber sido mucho más remoto».Arthur Posnansky (Guía general ilustrada de Tiahuanaco) descubrió más inscripciones sobre las rocas de dos islas sagradas del lago Titicaca, y señaló que eran muy similares a las enigmáticas inscripciones descubiertas en la isla de Pascua, conclusión con la que, en la actualidad, suelen coincidir los expertos. Pero se sabe que la escritura de la isla de Pascua pertenece a la familia de las escrituras indoeuropeas del Valle del Indo y de los hititas.

Un rasgo común a todas ellas (incluidas las inscripciones del Lago Titicaca) es su sistema «como de arado de buey»: la escritura de la primera línea comienza por la izquierda y termina por la derecha; en la segunda línea es al revés, terminando por la izquierda; en la tercera es igual que en la primera, y así sucesivamente.

Sin querer entrar ahora en la cuestión de cómo llegó al lago Titicaca una escritura que imita a la de los hititas , parece que queda confirmada la existencia de una o más formas de escritura en el antiguo Perú. Así pues, también a este respecto, la información proporcionada por Montesinos demuestra ser correcta. Si, a pesar de todo esto, al lector le resulta todavía difícil de aceptar la inevitable conclusión de que hubo una civilización del tipo del Viejo Mundo en los Andes hacia el 2400 a.C, entonces aportaremos algunas evidencias más.Los expertos han ignorado por completo como pista válida la reiterada afirmación de las leyendas andinas de que hubo una terrorífica oscuridad en tiempos remotos. Nadie se ha preguntado si no sería ésta la misma oscuridad -la no aparición del sol en el momento en que debería de haberlo hecho- de la cual hablan las leyendas mexicanas en el relato de Teotihuacán y sus pirámides. Pues, si de verdad sucedió este fenómeno, que el sol no salió y la noche se hizo interminable, debió de ser algo que se pudo observar en todo el continente americano.Los recuerdos colectivos mexicanos y los andinos parecen corroborarse entre sí en este punto, apoyando así la veracidad de ambos, como dos testigos ante un mismo acontecimiento.Pero, por si esto no fuera lo suficientemente convincente, podemos recurrir a la Biblia en busca de evidencias, y podemos recurrir nada menos que a Josué como testigo.Según Montesinos y otros cronistas, un acontecimiento de lo más inusual tuvo lugar durante el reinado de Titu Yupanqui Pachacuti II, decimoquinto monarca del Imperio Antiguo. Fue en el tercer año de su reinado, en que «las buenas costumbres se olvidaron y la gente se entregó a todo tipo de vicios», cuando «no hubo amanecer durante veinte horas». Es decir, la noche no terminó cuando tendría que haberlo hecho, y la salida del Sol se retrasó durante veinte horas. Después de un gran lamento, de confesiones de los pecados, sacrificios y oraciones, el Sol apareció finalmente.Esto no pudo ser un eclipse: no fue que el Sol se viera oscurecido por una sombra. Además, ningún eclipse dura tanto, y los peruanos eran conocedores de estos eventos periódicos. El relato no dice que el Sol desapareciera; dice que no salió -«no hubo amanecer»-durante veinte horas.Fue como si el Sol, dondequiera que estuviera escondido, se hubiera parado de pronto.Si los recuerdos andinos son ciertos, en algún otro lugar -en la otra parte del mundo-, el DÍA tuvo que ser igual de largo, y no debió terminar cuando debería de haber terminado, por ser un día veinte horas más largo.Increíblemente, este acontecimiento está registrado, y en ningún sitio mejor que en la misma Biblia. Fue cuando los israelitas, bajo el liderazgo de Josué, acababan de cruzar el río Jordán y de entrar en la Tierra Prometida, después de tomar las ciudades fortificadas de Jericó y Ay. Fue cuando todos los reyes amorreos formaron una alianza para crear una fuerza combinada contra los israelitas. Una gran batalla tuvo lugar en el valle de Ayyalón, cerca de la ciudad de Gabaón.

Comenzó con un ataque nocturno de los israelitas, que puso a los cananeos en fuga. Al amanecer, cuando las fuerzas cananeas se reagruparon cerca de Bet Jorón, el Señor Dios, «arrojó grandes piedras desde el cielo sobre ellos... y murieron; hubo más de ellos que murieron por las piedras, que los que murieron por la espada de los israelitas».

Entonces Josué le habló a Yahveh, el día en que Yahveh entregó a los amorreos a los Hijos de Israel, diciendo:«A la vista de los israelitas,que el Sol se detenga en Gabaóny la Luna en el valle de Ayyalón.»Y el Sol se detuvo, y la Luna se paró,hasta que el pueblo se vengó de sus enemigos.Cierto es, pues todo esto está escrito en el Libro de Jashar:el Sol se detuvo en mitad de los cielosy no se apresuró en bajaren casi un día entero.

Los expertos han estado pugnando durante generaciones con este relato del capítulo 10 del Libro de Josué. Algunos lo han descartado como mera ficción; otros ven en él los ecos de un mito; y otros más intentan explicarlo en términos de un eclipse de Sol inusualmente prolongado. Pero no sólo es que estos eclipses de Sol son desconocidos, sino que, además, el relato no habla de la desaparición del Sol. Al contrario, relata un acontecimiento en el cual el Sol continuó viéndose, colgado en los cielos, durante «casi un día entero» -¿digamos veinte horas?El incidente, cuya singularidad se reconoce en la Biblia («no hubo un día como aquél, ni antes ni después»), al tener lugar en el lado opuesto de la Tierra con respecto a los Andes, describiría por tanto un fenómeno que sería el inverso al sucedido en América. En Canaán, el Sol no se puso durante unas veinte horas; en los Andes, el Sol no salió durante el mismo lapso de tiempo.¿Acaso no describen los dos relatos el mismo acontecimiento y, por provenir desde dos lados diferentes de la Tierra, atestiguan su veracidad?Lo que pudo suceder todavía es un enigma. La única pista bíblica es la mención de las grandes piedras que cayeron del cielo. Dado que sabemos que lo que los relatos describen no es la detención del Sol (y la Luna), sino una alteración en la rotación de la Tierra sobre su eje, una explicación posible sería la de que un cometa hubiera pasado demasiado cerca de la Tierra, desintegrándose en el proceso. Y, dado que algunos cometas orbitan el Sol en dirección opuesta a las manecillas del reloj, que es la inversa a la dirección orbital de la Tierra y el resto de planetas, su fuerza cinética podría haber contrarrestado temporalmente la rotación de la Tierra, provocando una ralentización.Sea cual sea la causa exacta del fenómeno, lo que nos interesa ahora es su ubicación temporal. La fecha generalmente aceptada para el Éxodo es la del siglo XIII a.C. (hacia el 1230 a.C), y los expertos que propugnan una fecha anterior en unos dos siglos se encuentran en franca minoría. Sin embargo, en nuestras obras anteriores (véase Las guerras de los dioses y los hombres), nosotros hemos llegado a la conclusión de que el año 1433 a.C. encajaría a la perfección este acontecimiento, así como los relatos bíblicos de los patriarcas hebreos, con los acontecimientos contemporáneos conocidos y las cronologías de Mesopotamia y Egipto.

Después de la publicación de nuestras conclusiones (en 1985), dos eminentes arqueólogos y expertos bíblicos, John J. Bimson y David Livingstone, llegaron, tras un exhaustivo estudio (Biblical Archeology Review, Septiembre/Octubre 1987) a la conclusión de que el Éxodo tuvo lugar hacia el 1460 a.C. Además de sus propios descubrimientos arqueológicos y de un análisis de los períodos de la Edad del Bronce en el Oriente Próximo de la antigüedad, los datos bíblicos y el proceso de cálculo que emplearon fue el mismo que utilizamos nosotros dos años antes.

(También explicamos entonces por qué habíamos decidido reconciliar las dos líneas de datos bíblicos fechando el Éxodo en el 1433 a.C. en vez de en el 1460 a.C).Dado que los israelitas erraron por los desiertos del Sinaí durante cuarenta años, la entrada en Canaán tuvo lugar en 1393 a.C; y el acontecimiento observado por Josué tuvo que ocurrir poco después.La pregunta ahora es la siguiente: el fenómeno opuesto, la noche interminable, ¿ocurrió en los Andes al mismo tiempo?Desgraciadamente, la forma en que los escritos de Montesinos han llegado hasta los expertos actuales deja algunas lagunas en los datos relativos a la duración del reinado de cada monarca, y esto nos obligará a obtener la respuesta dando un rodeo.

El acontecimiento, según nos informa Montesinos, tuvo lugar en el tercer año del reinado de Titu Yupanqui Pachacuti II. Para determinar este momento, tendremos que calcular desde ambos extremos. Se nos dice que los primeros 1.000 años desde el Punto Cero se cumplieron durante el reinado del cuarto monarca, es decir, en el 1900 a.C; y que el trigésimo segundo rey reinó 2.070 años después del Punto Cero, es decir, en el 830 a.C.¿Cuándo reinó el decimoquinto monarca? Los datos de los que disponemos sugieren que los nueve reyes que separan al cuarto del decimoquinto monarca remaron un total de unos 500 años, colocando a Titu Yupanqui Pachacuti II en los alrededores del 1400 a.C. Y calculando hacia atrás desde el trigesimosegundo monarca (830 a.C), llegamos al 564 como número de años transcurridos, dándonos la fecha de 1394 a.C. para Titu Yupanqui Pachacuti II.De ambos modos llegamos a una fecha para el acontecimiento andino que coincide con la fecha bíblica y la fecha del acontecimiento en Teotihuacán.La impactante conclusión es evidente:


EL DÍA EN QUE EL SOL SE DETUVO EN CANAÁN FUE LA NOCHE SIN AMANECER EN LAS AMÉRICAS.


El acontecimiento, así verificado, se levanta como una prueba irrefutable de la veracidad de los recuerdos andinos de un Imperio Antiguo que comenzó cuando los dioses concedieron a la humanidad la varita de oro en el lago Titicaca.
Véase:
Sitio Oficial de Zecharía Sitchin
Los Reinos Perdidos



Los Incas



Los Conocimientos Incas

31 de octubre de 2008

¿Hallaron la tumba del Inca Atahualpa?

¿Hallaron la Tumba del Inca Atahualpa?




El 26 de Julio de 1533 el último emperador inca, Atahualpa, fue ejecutado por los españoles, a pesar del cuantioso rescate que sus súbditos entregaron a los europeos para salvar su vida.


El entierro de su cuerpo tuvo lugar en Cajamarca, al norte del Perú, pero misteriosamente, días después, su cadáver desapareció del lugar, transformándose con el tiempo en uno de los enigmas más apasionantes que por siglos desveló a los historiadores de todo el mundo.

Buscado por muchos investigadores a lo largo de los siglos, los restos de Atahualpa, así como el teosoro, que según la leyenda acompaña su descanso eterno, fue la meta de muchos aventureros que arriesgaron su vida para tratar de llevarse uno de los premios mayores de la oscura historia del continente americano.


Ahora parece que la luz se hizo, y una noticia comienza a circular con fuerza, dando cuenta que finalmente su tumba se halló, aunque aún no hay un anuncio oficial, ya que el descubrimiento fue realizado por una antropóloga que no cuenta con el aval institucional del Perú.


De concretarse esta hazaña, estaríamos ante una de las noticias más relevantes del nuevo siglo, y quizás una de las más importantes. Sin embargo las presiones no tardaron en presentarse, y recién conocida la novedad, los obstáculos comenzaron a surgir. Espero que este descubrimiento se libre de los escollos, y se de a conocer con todos sus detalles.


Aquí la buena nueva:


¿HALLARON LA TUMBA DEL INCA ATAHUALPA?

23/10/2008 01:58:01 PM

El Hallazgo


Así lo afirma, contundentemente, la Doctora Natividad Vásquez Pérez, cajamarquina, antropóloga, dedicada treinta años de su vida a la búsqueda de las tres Huacas Reales del Inca Atahualpa, en Cajamarca. Según refiere, el hallazgo arqueológico se encuentra en el distrito de San Miguel de Palleque, próximo al caserío de Jangalá, pintoresco y típico pueblo serrano, con sus casas de adobe y pileta de piedra. Nadie podría imaginar que en estas tierras se escondería el tesoro más grande referido a los últimos tiempos del imperio incaico, como serían las tres Huacas reales del Inca Atahualpa y su cámara mortuoria.

Esta información ha conmocionado, porque de certificarse el hallazgo, sería la noticia del siglo. Tal descubrimiento no sólo sería Patrimonio del Perú sino también de la Humanidad, por la importancia que encierran el hallazgo en si mismo, y la cantidad de conocimientos ancestrales guardados celosamente por los indígenas de aquellas épocas.


Es bueno recordar que cuando el Inca Atahualpa fue tomado prisionero por los españoles en Cajamarca, ofreció llenar dos cuartos de plata y uno de oro, hasta donde alcanzara su mano, a fin de lograr su liberación. Y mandó a sus huestes por todos los confines del imperio a traer los preciados metales. Según refiere la arqueóloga Vásquez, esto fue una estrategia de Atahualpa. Porque al mismo tiempo envió a sus huestes tapar con tierra, y hacer “falsas montañas” de sus tres Huacas, disimulando y resguardando de esta manera, todo un verdadero tesoro que quedó así, celosamente protegido. En las inmediaciones han encontrado túneles, entradas cubiertas con enormes piedras, cursos de agua hacia las partes mas altas, conocimientos que aplicaron sus ancestros para “deslizar” el agua hacia las alturas.


Ella nos cuenta que desde pequeña escuchó los relatos de sus abuelos, que a su vez, lo escucharon de sus abuelos. Así por tradición oral, sabía que esas tierras que la vieron nacer, guardaba secretos ancestrales. Después de estudiar antropología, se avocó al estudio de los cronistas de Indias, a los vestigios de la zona, a los relatos de los pobladores, y a la tradición oral. Ella conoce palmo a palmo el terreno donde afirma, están ubicadas las tres Huacas Reales del Inca Rey Atahualpa, como lo llama, muy reverentemente.


Afirma que es imprescindible rescatar todo el riquísimo material allí guardado, especialmente los ceramios, por el significado de sus imágenes, “son verdaderas bibliotecas que guardan los conocimientos del mundo andino” asegura. Ella ha aprendido a descifrar la iconografía, “es menester traducir el significado de esos signos, pues allí podemos leer sobre la cultura de nuestros antepasados y que nos fuera negada” dijo. Sólo espera poner este hallazgo en manos de instituciones autorizadas para que sean resguardadas y estudiadas.


Un recordatorio más. Cuando el Inca fue traicionado, porque a pesar de cumplir con su promesa de llenar de metales preciosos el famoso cuarto de rescate, lo acusaron de poligamia, idolatría, fratricidio (por enviar matar a su hermano Huáscar), incesto, y también de ocultar un tesoro. Los españoles le concedieron dos opciones, ser bautizado y luego ahorcado o ser quemado vivo. Escogió la primera. Fue ejecutado el 26 de julio de 1533. Enterrado en la iglesia de Cajamarca, días después su cadáver desapareció misteriosamente.


Se cree que sus súbditos lo escondieron para preservarlo. La noticia de su muerte originó una gran anarquía, muchas etnias incas se sublevaron e intentaron recuperar su independencia.

Los incas sabían muchas cosas


Un recordatorio más. Cuando el Inca fue traicionado, porque a pesar de cumplir con su promesa de llenar de metales preciosos el famoso cuarto de rescate, lo acusaron de poligamia, idolatría, fratricidio (por enviar matar a su hermano Huáscar), incesto, y también de ocultar un tesoro. Los españoles le concedieron dos opciones, ser bautizado y luego ahorcado o ser quemado vivo. Escogió la primera. Fue ejecutado el 26 de julio de 1533. Enterrado en la iglesia de Cajamarca, días después su cadáver desapareció misteriosamente. Se cree que sus súbditos lo escondieron para preservarlo.

La noticia de su muerte originó una gran anarquía, muchas etnias incas se sublevaron e intentaron recuperar su independencia.


Natividad asegura que los incas ya conocían la brújula, los mapas y las rutas náuticas. Ellos viajaban hacia culturas lejanas para aprender. A su vez recibían aquí a profesores y alumnos de otras regiones del mundo. Así es, hasta el Perú llegaron egipcios, chinos, europeos e indios norteamericanos. Estudiaban en las huacas que servían como universidades. “El tocado los identifica, no son tocados que se utilicen acá”, sostiene la doctora refiriéndose al ceramio de una estudiante china en el Museo de Arqueología, Antropología e Historia del Perú.


Las rutas náuticas que usaban estos viajeros las publicará Natividad en un próximo libro.

EL INC no cree nada


Al respecto, Eduardo Cáceres, jefe del INC-Cajamarca, refirió que en Jangalá hay construcciones de origen preínca, pero que esto no demostraría nada. Más bien, considera que la investigadora ha causado daños en el lugar. “Hemos comprobado que hay serios daños que, aparentemente, fueron ocasionados por la doctora y sus ayudantes, por lo que la semana pasada enviamos una denuncia por este caso a la Fiscalía”. Agrega que el INC no cree en la versión de Vásquez porque la misma no tiene respaldo científico.


Sin embargo, no descarta que en el lugar existan restos importantes. “No podemos decir que allí estén los restos de Atahualpa, pero tampoco podemos negar nada pues la zona no ha sido aún investigada”, indicó.

El Pueblo de Jangalá Celebra


Un recordatorio más. Cuando el Inca fue traicionado, porque a pesar de cumplir con su promesa de llenar de metales preciosos el famoso cuarto de rescate, lo acusaron de poligamia, idolatría, fratricidio (por enviar matar a su hermano Huáscar), incesto, y también de ocultar un tesoro. Los españoles le concedieron dos opciones, ser bautizado y luego ahorcado o ser quemado vivo. Escogió la primera. Fue ejecutado el 26 de julio de 1533. Enterrado en la iglesia de Cajamarca, días después su cadáver desapareció misteriosamente.


Se cree que sus súbditos lo escondieron para preservarlo. La noticia de su muerte originó una gran anarquía, muchas etnias incas se sublevaron e intentaron recuperar su independencia.

Los pobladores del pueblo de Jangala y su Alcalde Guillermo Espinoza Rodas, han expresado su total júbilo por tal noticia. Se han puesto a disposición y esperan colaborar en todo lo que fuere necesario para preservar este patrimonio. “Esto corresponde a nuestros ancestros y lo defenderemos celosamente” expresaron.

FUENTES:


Enigmas Perú:










PROYECTO ATAHUALPA