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31 de marzo de 2011

Miguel Ángel del Puerto - Crónicas desde Shambala - Entrevista Exclusiva - Débora Goldstern

Miguel Ángel del Puerto

"Crónicas desde Shambala"

Entrevista Exclusiva

Débora Goldstern©


MIGUEL ÁNGEL DEL PUERTO

La entrevista que hoy presentamos en esta tercera entrega del año, tiene como absoluto protagonista a Miguel Ángel del Puerto. Mi historia con este estudioso se inicia fruto de la “casualidad”, cuando un día buscando algunas referencias sobre el “misterio de los misterios”, me topé involuntariamente con su sitio.

Una lectura rápida sobre el contenido del blog, me hizo ver que no estaba ante el típico divulgador del tema, sino que un iniciado y de exquisita pluma, era el responsable de bellos escritos que invitaban a la reflexión desde un lugar nuevo.

Claro que ignoraba que Crónica Subterránea ya había captado la atención del autor de “Crónicas desde Shambala”. Y es que los "espejos", de vez en cuando, encuentran correspondencia ...

Atienda el lector!



Repasando tu biografía, surge que tenías catorce años cuando diste a luz tu primer artículo sobre el mundo del misterio. Tal precocidad supongo, tiene algún disparador, un origen que me gustaría profundices.

El origen es doble. Por una parte, y casi con seguridad, una innata curiosidad seguramente fomentada por experiencias de la niñez que aún recuerdo con mucha claridad, experiencias que quedaron marcadas a fuego quizá como preguntas que no tenían respuesta en aquél momento y que, aún hoy, a pesar del tiempo transcurrido, solo puedo abordar contemplando la realidad como un estado de cosas del que no está todo, en absoluto, dicho.

Por otra parte, no puedo obviar la influencia de mi padre, quien me hiciera llegar las primeras lecturas paracientíficas y alternativas, en un tiempo en el que lo alternativo y paracientífico en España rozaba lo prohibido. De su mano llegaron a mí, lecturas e imágenes que, hoy en día, se han convertido en clásicos de la literatura de lo paranormal. No fue un investigador, pero sí un inquieto y curioso observador que se alimentó muy especialmente, además, de su sentido del humor.

En la década del 70’te vinculaste con el Centro de Investigación de Ciencias Especiales (CICE), especializado en el estudio de los fenómenos anómalos, pionero en su género dentro de España, y del cual más tarde te convertiste en su director. Contame como fue esa experiencia.

Para mí fue una experiencia desbordante, pues siendo un adolescente mi padre me llevó a un lugar en el que lo inusual, lo esotérico, lo paranormal..., se abordaba con total naturalidad y descaro, sin miedo a pensar y a descubrir. A mi edad, poder conocer a tanto buscador e impregnarme de todo ello fue muy importante, y me aportó un bagaje que considero un verdadero tesoro. Hice grandes y buenos amigos que, en aquél tiempo, tenían edad para ser mis padres. Con ellos compartí experiencias, preguntas, investigaciones, debates..., en definitiva búsquedas.

Fue un tiempo en el que, en un país no acostumbrado a hablar y a debatir porque estaba prohibido, hablar y debatir sobre lo inexplicable, lo trascendente, tenía una repercusión enorme en todos, y primordialmente en mí. Aprendí a conducirme, creo que con bastante acierto, en unos contextos donde la mente ha de estar abierta, pero centrada (algo muy importante), donde tener perspectiva es fundamental, donde las más de las veces lo literal no existe sino que debe ser interpretado. Y, en aquellos tiempos todavía juveniles, compartía espacio con investigadores, poetas, médiums, artistas, yoguis, filósofos...

No te puedes imaginar cuánto aprendí y con qué intensidad vivía aquellos momentos. Y en aquella adolescencia, bañada por la certeza de que lo imposible solo era una palabra que transgredir, me adentré en la aventura de leer y escribir, de buscar e intentar encontrar, asumiendo mis propias investigaciones y provocando mis propias experiencias.

Con el paso de los años, y lógicamente ya de adulto, me convertí en su Director. Y tuve así la oportunidad de ser la cabeza visible de una comunidad de hombres y mujeres que no se contentaban con las explicaciones simples y oficiales, y que estaban convencidos (y por ello buscaban) de que existen fenómenos que no tienen una explicación en el marco del conocimiento científico actual y que podían significar además la prueba de la existencia de un mundo invisible o espiritual, o de formas de vida foráneas o, en cualquier caso, desconocidas. Hombres y mujeres que habían comprendido o experimentado que la mente humana tiene potencialidades que parecen vulnerar las leyes físicas, que el ser humano parece estar compuesto de elementos que, con mucho, lo definen como no exclusivamente físico, que el fenómeno de la vida debe ser una generalidad en el universo...

Hombres y mujeres, muchos de ellos, que habían vivido en propia carne lo paranormal. Y así, los amigos y compañeros de CICE se organizaban en grupos de trabajo, en cuyo marco desarrollaban experiencias e investigaciones: Parapsicología, Ocultismo, Ufología, Acupuntura, Yoga..., que se divulgaban en prensa escrita, radio y conferencias.

Mis años en CICE son un verdadero tesoro.


Leyendo tu blog me identifica mucho tu abordaje acerca del fenómeno ufo, al cual asocias dentro de un contexto espiritual. Digamos que tu postura se acerca más a la visión esotérica-ocultista, mirada, que a los ufólogos tradicionalistas parece no agradarles mucho. ¿Coincidís?

Para mí el fenómeno ovni es el fenómeno de fenómenos. Pero estoy convencido de que el fenómeno ovni (la experiencia ovni) no puede ser interpretado de manera literal. En multitud de ocasiones, podríamos estar observando un fenómeno que atiende a razones o motivaciones que no pueden ser interpretadas de forma simple (aún hablando de la hipótesis extraterrestre). Aún así, asumiéndola, el fenómeno debe ser abordado teniendo en cuenta aspectos vinculados a la conciencia, al origen del hombre y a su destino final. Y, a pesar de ello, todavía contemplamos fenómenos que con dificultad podemos asumir como expresión de una forma de vida que se desplaza en el interior de vehículos aéreos, pues a veces el fenómeno se comporta como si, en sí mismo, se tratara de algún tipo de forma de vida energética y aérea que, a nuestros ojos, y a falta de un marco de referencia que lo contemple, interpretamos como naves extraterrestres (sencillamente porque más allá de las aves y de nuestra aeronáutica no conocemos otra cosa que vuele y que tenga un componente inteligente).

Creo que una parte importante del fenómeno está diseñado para modificar la conciencia, y parece corresponder con algún tipo de metalenguaje destinado a entablar una cierta forma de comunicación, y a algún nivel, con el psiquismo colectivo de la humanidad. Y, por otra parte, es capaz de personalizar de manera extrema con el individuo que se aproxima a él mediante su estudio e investigación.

Por lo tanto, el fenómeno ovni es un acontecimiento digamos generacional pero, a la vez, tremendamente personal. Y que roza, por demás, lo dimensional, como si realmente estuviéramos ante un fenómeno que proviene de un continuo espacio-temporal alternativo o diferente.

Quizá fenómeno ovni y ser humano, a un cierto nivel, sean lo mismo. Quizá tengamos orígenes similares o el mismo origen. Quizá compartamos ancestros. Quizá “ellos” llegaron aquí antes que nosotros. Quizá todavía no nos entienden o intentan aún comunicarse con nosotros sin mucho éxito. Quizá tengan la misma dificultad para interpretarnos que la que nosotros tenemos para interpretarlos a “ellos”.

No sé si esta visión puede definirse como espiritual, pero pretende abordar al fenómeno siendo consciente de que el fenómeno, como tal, sólo es la punta del iceberg. Y que, contemplar el contexto donde el fenómeno se desenvuelve, nos puede dar claves importantes para comprenderlo, y nosotros formamos parte de ese contexto.

Estoy convencido que el fenómeno ovni es la manifestación de una forma de vida similar a la nuestra pero, a la vez, tremendamente diferente. Una forma de vida capaz de desenvolverse por el espacio-tiempo con una soltura formidable, al punto de migrar de unos espacios a otros y de unos tiempos a otros, como si tuvieran (y así lo creo) un control dimensional extraordinario, quizá porque han conseguido desarrollar una tecnología capaz de ello o porque su propia naturaleza les permite migrar de unos niveles a otros atendiendo a condicionamientos de su física diferentes con respecto a los nuestros, quizá también porque contemplan una visión y experiencia del universo que no es presa de la concepción lineal y progresiva que hemos asumido del fenómeno del tiempo. Una forma de vida que, a otros niveles, está más cerca que nosotros de comprender en su magnitud lo que llamamos Cosmos y lo que significamos dentro de él y con respecto a ese Cosmos. Aunque quizá no todo en el fenómeno ovni pueda o deba atribuirse a formas de vida supraconscientes y avanzadas.

Desde luego, si tomamos al fenómeno en su conjunto como un único fenómeno, tenemos mucho que pensar todavía sobre ello. Si lo tomamos como diferentes fenómenos que quizá se confunden al manifestarse de manera parecida, aún tenemos más que pensar sobre ello. Y mucho me temo que todavía queda mucho para desvelar todos sus misterios. Pero, indudablemente, estamos en ello. Y, antes o después, lo haremos.

Pienso que, en un tiempo lejano, fuimos de algún modo sembrados, modificados, acompañados, dirigidos y dejados posteriormente (y hasta cierto punto) a nuestra suerte, por seres llegados de otras realidades, de otros puntos del universo. Seres que nos diseñaron, en parte, a su imagen y semejanza. Pero no es fácil hilar una concepción protohistórica de los dioses fundadores o inspiradores de las antiguas civilizaciones con la historia moderna de los ovnis. Y caer en la tentación de hacerlo me hace pensar que, evidentemente, nos faltan muchos elementos de juicio para poder definir un modelo del fenómeno que sea capaz de abarcar al mismo en todos los elementos que demuestra tener y con todas las implicaciones que evidencia en los individuos, en la sociedad, y en las creencias.


Hablemos del "misterio de los misterios", Shamabala. Ciertos enigmas no resueltos del pasado de la tierra, así como algunos elementos incomprensibles de la siempre compleja realidad ovni, tienen a este enclave invisible como uno de sus puntos centrales. El tema sin embargo, parece prestarse a confusión, puesto que muchos buscadores interesados en éste enigma, parecen obviar la iniciación esotérica, como una de las formas de acercarse a sus dominios. En lo personal siento que sin el desarrollo de esa cualidad, el buscador se pierde en el siempre fangoso “mundo intraterreno”, lo cual deriva en el contactismo peligroso, muy lejos de la verdadera realidad de Shambala. ¿Cuál es tu posición?

Creo que la percepción y la experiencia de Shambala (Shambalá la llaman los tibetanos) está ligada profundamente a una experiencia de la conciencia, del ser interno, capaz de vislumbrar a veces y plegar otras la realidad, de tal manera que permite el acceso a lugares físicamente existentes pero enmarcados en contextos espaciales diferentes. Así que, desde luego, sin pretender aportarle un aire de mayor misterio o de exclusividad, creo que la percepción y la experiencia de Shambala está ligada de una forma energética, espiritual si se quiere definir así, a la Conciencia. Como si esta, a un cierto nivel, tuviera la cualidad de sintonizar con frecuencias de la realidad, del universo que compartimos; y así percibirlas o penetrar en ellas. Y para poder sintonizar el dial de la conciencia es necesario generar un nivel de conciencia. Y esto conlleva un trabajo energético vinculado al Ser.

Evidentemente para mí, Shambala ha de tener correspondencias en lo físico, y existen lugares en el mundo vinculados a ella energéticamente. Y este factor es el que vincula consecuentemente el lugar físico con Shambala, es decir, lo energético. Pero desde luego, entendiendo sobre todo que la percepción es fruto de un aprendizaje, a tenor de unos instrumentos sensoriales limitados, la percepción se puede ampliar, se puede modificar. Pero desde luego, hay percepciones y experiencias que solo son consecuencia de un estado mejorado de la conciencia. Y el acceso a Shambala es uno de ellos.

Creo que tenemos elementos en nosotros mismos que nos permiten poner en marcha potencialidades inherentes a la naturaleza humana, pero que permanecen adormecidas a la espera de que sean activadas. Y solo pueden activarse movilizando elementos de nuestra naturaleza energética, y de la conciencia, que funcionan de manera automática, ocupándose del sostenimiento integral de nuestra forma física, psíquica y espiritual. Pero que, una vez movilizados, permiten la activación de esas potencialidades. Digamos que vienen a significar el despliegue de nuestra naturaleza en una dimensión superior de la realidad, algo así como la oruga que se convierte en crisálida y posteriormente en mariposa.

Está claro que pienso que debemos desplegar las alas. Y que la experiencia de Shambala sería el producto, en cierta medida, de ese proceso.

Desde hace casi veinte años los círculos de las cosechas vienen liderando titulares en las noticias mundiales, transformándose en uno de los enigmas populares más convocantes. Siempre me pareció un tema menor, que sentía poco aportaba a la siempre cambiante escena del misterio, sin embargo, me llamó la atención un trabajo que tenés publicado en tu blog, “Una experiencia con los círculos de las cosechas”, el cual me sorprendió por sus derivaciones.

Como fenómenos, sin más implicaciones, es decir, como fenómenos puros y duros, existen para mí tres grandes acontecimientos que vienen a definir la historia de lo paranormal.

En primer lugar (por definirlos enmarcados en el tiempo) el fenómeno de las manifestaciones ectoplasmáticas, sucedidas a finales del siglo XIX y principios del XX, en el marco de la mediumnidad.

En segundo lugar, el fenómeno ovni. No creo que ningún fenómeno haya levantado tanta controversia, a la vez que generado tantas expectativas.

Y en tercer lugar, los círculos de las cosechas. La experiencia que describo en el artículo que refieres fue para mí, y de primera mano, una prueba de la autenticidad del fenómeno. Agustín Amaya realizó un complicado diseño, que muchos pudimos ver. Y años después el mismo diseño apareció en los círculos de las cosechas con una exactitud asombrosa, además de otros efectos secundarios que se describen en ese mismo trabajo.

En aquél momento para mí la respuesta fue clara, aunque lógicamente nunca definitiva: sea lo que sea que genera los círculos, está emitiendo una información cifrada como formas geométricas (algunas de un valor arquetípico incuestionable) dirigida a los seres humanos. Y a lo que parece, esta información llega de manera silente, en un plano completamente inconsciente, creo que con el objetivo de aportarnos algo a algún nivel. Agustín Amaya, de manera involuntaria, extrajo esa información simbólica, la elevó al nivel de la conciencia ordinaria. Y años después apareció en los campos de cereales ingleses. O quizá, sencillamente, la extrajo de un mundo arquetípico pero real en el que los símbolos tienen el valor que tienen, y que aún debemos descifrar.

No podemos olvidar ni obviar el valor y sentido de los símbolos, y la importancia de estos en la historia antigua, moderna y contemporánea de la humanidad.

A sabiendas que no todos los círculos de las cosechas son auténticos, defiendo la realidad de un fenómeno que podría igualmente ser la demostración de la existencia de una forma de vida no humana que, además, ha establecido un sistema de comunicación con nosotros utilizando símbolos que generan contenidos, que aportan una energía, y que hacen que esos contenidos sean incorporados en algún nivel de la conciencia.


El año pasado rememoraste tu vista a la ciudadela pétrea andina por excelencia, la inmortal Tiahuanaco situada en Bolivia, viaje que realizaste en 1999. ¿Qué recuerdos te vienen de aquel periplo en tierras sudamericanas?

Para mí fue un sueño hecho realidad. Ten en cuenta que alimenté mi adolescencia entre otros, con los misterios americanos. ¿Cómo podría yo marcharme de este mundo sin sobrevolar las líneas de Nazca, pisar Machu Pichu, tocar con mis manos las piedras de Ica, o visitar Tiahuanaco?.

Tengo recuerdos extraordinarios que me llevan, además, a Lima, a Paracas, a Cusco por supuesto, a Arequipa, a Sacsayhuaman..., a tantos y tantos lugares hermosos, y llenos de misterio. Y a personas entrañables, entre otras, a quienes ya se fueron..., como Javier Cabrera y Rose Marie Paz.

Fue un viaje en el que enlazó todo de magistral manera, sin un defecto, sin un problema. Un viaje en el que solo encontramos buena gente, gente amable, sincera, de corazón grande, con la mano siempre tendida.

De sus gentes me traje un especial y muy buen recuerdo. Y de lo que vi me traje la firme idea de algo que ya sospechaba: del pasado sabemos muy poco, pero nos gusta creer que sabemos mucho quizá porque eso nos ayuda a situarnos en el tiempo y con respecto a lo que significamos en el mundo. Pero la verdad es que no sabemos nada.

Me pregunto cuál es el secreto que se encierra en el Valle del Ingenio y en sus geoglifos de Nazca, en la magistral forma de trabajar la piedra de incas y tiahuanacos, o en las historias de túneles que unen la inigualable Tiahuanaco con el mismo Cusco. Me pregunto quiénes fueron los wiracochas. Y qué misterios esconde el gran lago Titicaca bajo sus aguas, el enigmático jaguar sobre la piedra que es como un cielo a ras del suelo del altiplano.

Años después mi mujer y yo volveríamos a atrevernos con América, pero esta vez nos fuimos a Guatemala, y por dos veces.

Lo dicho: América, una maravilla que todavía tiene que despertar y que, por supuesto, no fue “descubierta” por Colón. Colón solo la promocionó. Digamos que el último en llegar se llevó el mérito inmerecido de ser el primero. Y uno de los lugares (estoy convencido de ello) al que arribaron en el pasado unos singulares visitantes llegados de ese gran mar de los antepasados que significan las estrellas.


En Miguel Ángel del Puerto parecen convivir muchas identidades, que van desde el periodismo, hasta la investigación ufo, así como el escritor de pluma exquisita que invita a la reflexión, sin embargo, quizás la arista más sobresaliente es la de transmisor de mundos olvidados, y realidades invisibles, lo cual te convierten en una verdadera gema dentro del medio. ¿Con cual de estas identidades te sentís más afín?

Todo eso está en mí, en mayor o menor medida. Sin embargo, es cierto que mi certeza en la existencia de esos mundos olvidados y realidades invisibles es importante y quizá se trasluzca de especial manera en mis trabajos, al punto de intentar transmitir o evidenciar su existencia. Creo que una parte importante de lo que el ser humano significa como tal, pero de manera mucho más profunda, tiene que ver con eso, con la existencia no ya en nuestro rededor (que también), o en alguna realidad alternativa (que también), sino en la propia naturaleza profunda del hombre de esas otras dimensiones, realidades, universos.

¿Qué significa el ser humano en el contexto de un universo extremadamente rico no solo en contenidos, acontecimientos, fenómenos..., sino en sentidos? ¿Qué significamos? ¿Qué somos?

Obviamente, como humanos, algo finito y limitado, aunque en constante crecimiento. Pero como seres trascendentes, vestidos de lo humano, somos la puerta a esas otras realidades que, como digo y por otro lado, forman parte de nosotros, viven en nosotros, como nosotros formamos parte de ellas y en ellas vivimos. Pero nuestra percepción es limitada (está constreñida en un rango limitado aunque ampliable), como limitada es la ideación que de la vida y del universo tenemos. Antes o después, sin embargo, comprenderemos, veremos y daremos el salto.

Pregunta final obligada. ¿Qué recomendarías a todos aquellos que se inician en este camino?

Entender que el fenómeno más interesante que podemos investigar no es otro que el de la propia vida que vivimos, los sentidos que encierra, y las causas que la motivan (en su inicio, desarrollo y fin) es una visión que vendría a completar la visión de un mundo repleto de fenómenos paranormales y hechos inexplicables que rompen todo planteamiento lógico o conformista.

Los fenómenos paranormales vienen a significar lo visible de lo invisible, el punto de transgresión de la otra realidad en la nuestra. Y esa perspectiva debemos adquirirla porque, caso contrario, nos quedaremos tan solo en el estudio de efectos generados por causas siempre desconocidas. Obviaremos lo trascendente y creeremos que lo trascendente (si es que siquiera lo intuimos) es lo evidente, lo fenomenológico.

Existe una cierta tendencia a sostener la creencia de que aplicar un excesivo puritanismo a la hora de valorar o estudiar ciertos fenómenos no solo aporta objetividad a un estudio que sin duda debe tenerla, sino credibilidad. Y esto exige descartar la valoración de lo trascendente, básicamente porque es indemostrable y entra en el ámbito de la creencia. Pero lo trascendente, siendo indemostrable es vivenciado, y puede superar por ello el ámbito de la creencia para llegar al de la experiencia. Y, cuando se convierte en experiencia, se convierte sencillamente en un hecho, y adquiere el valor de los hechos.

Desde mi perspectiva, la estimación de lo trascendente (en cuanto a los fenómenos paranormales) es una consecuencia de los mismos. Del mismo modo que la valoración de lo trascendente conlleva consecuentemente asumir el hecho de la existencia de fenómenos generados desde el ámbito de una realidad paralela que funciona con leyes, cuando menos, ligeramente distintas de las que operan en nuestro día a día.

Así que, dicho lo dicho, solo puedo sugerir mente abierta, pensamiento claro, y visión correcta.


MIGUEL ANGEL DEL PUERTO

http://cronicasdesdeshambala.blogspot.com/

INFINITAS GRACIAS!!!

INFINITAS GRACIAS A TI, DEBBIE. HA SIDO UN HONOR Y UN PLACER


TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS©

29 de junio de 2010

El Filo de la Navaja - Cuando la Hermandad Llama - Débora Goldstern

El Filo de la Navaja
Cuando la Hermandad llama
Débora Goldstern





Hace algún tiempo Marcelo Martorelli me hizo una sabia recomendación, ya que me instó a ver “El Filo de la Navaja”. Aún siendo una cinéfila consumada, admito que el film no me sonaba en la memoria, por lo cual decidí rastrear la película, la cual después de un tiempo de búsqueda, finalmente pude encontrar.

Basada en una novela de William S. Maugham, la historia se enmarca dentro de la tradición inaugurada en Horizontes Perdidos 1933, (James Hilton), en el cual se alude a la existencia de una hermandad rectora en las montañas del Tíbet, y que en "El Filo de la Navaja", 1944, tiene su correlato en el escenario hindú.

Desde el inicio de Crónica Subterránea aludimos a la existencia de un mensaje poderoso, encarnado en una cierta tradición perdida, y que como siempre decimos, es el eje central de nuestra búsqueda.

Si existe o no la Hermandad la respuesta aún no la tenemos, falsos caminos jalonan a quiénes tratamos de satisfacer el interrogante. Sin embargo en todos los tiempos el hombre tuvo acceso a ciertas revelaciones donde la sombra de la Hermandad se yergue.

En "El Filo de la Navaja" esa presencia se sugiere encarnada en palabras, gestos, detalles, y muchos silencios, porque la verdadera Hermandad quizás esté dentro nuestro.






El Filo de la Navaja - Conversación con el sabio



27 de noviembre de 2009

Conde de Saint Germain - Emisario de la Hermandad Blanca - Débora Goldstern

Conde de Saint Germain
Emisario de la Hermandad Blanca
Débora Goldstern





"Desapareceré de Europa, para ir a la región del Himalaya.


Allí descansaré.


Tengo que descansar.


Dentro de ochenta y cinco años se me volverá a ver”.


Saint Germain, 1790


La figura de Saint Germain evoca uno de los misterios más fascinantes y perturbadores, dentro del universo de los enigmas. Inspirador de los relatos más audaces, su leyenda perdura hasta nuestros días, envuelto en un sin fin de rumores, donde el inmortal conde pervive, a pesar del tiempo transcurrido desde que desapareciera del ojo público.

Desde Crónica Subterránea legamos una vez un informe donde “otro
Saint Germain”, se aparece bajo una aureola muy distinta a la que estamos por reseñar, siendo una “contracara” perversa, que poco se asemeja a la criatura que supo encandilar a la Europa de sus contemporáneos.

Uno de los primeros escollos que encontramos al tratar de reconstruir su vida, es la poca visión integradora de la información existente, que no parece capaz de profundizar en el “más allá de Saint Germain”, perdiéndose en datos confusos, y que pretenden racionalizar a este personaje, evitando tratar su costado mítico, que es la clave para acceder a su interior.

Por otra parte Saint Germain es erigido por muchos grupos de corte esotérico como el ideal supremo, que representa el espíritu de muchas de estas órdenes, donde su aspecto mágico y paranormal, termina muchas veces opacando su verdadera esencia.

Nuestro viaje al corazón de Saint Germain llevó incursionar en muchas lecturas, aunque para ser sinceros, salvo la mirada siempre certera de Andrew Thomas, autor más que conocido dentro de este blog, no encontramos sino un conjunto de historias deshilvanadas, que como ya dijimos carecen de una visión integradora, lo cual convierten a nuestro conde dependiendo de la mirada interesada, en un personaje incomprendido, fantástico, fraudulento, o esquivo, lo cual resulta poca evidencia en tratar de dilucidar cual fue la real misión, que motivó la presencia del conde en la Francia pre-revolucionaria.

Como dijimos, este repaso bibliográfico que emprendimos, centró nuestra mirada en Andrew Thomas
[1], porque creemos es quién mejor refleja a Saint Germain, ya que este autor no solo contempla la vida del conde desde una óptica histórica, sino que descubre su vinculación esotérica que conduce hacia los caminos de la Hermandad Blanca, del cual Saint Germain fue uno de sus hijos dilectos, como a continuación veremos. Valga decir que Thomas fue además un iniciado rosacruz, que le confieren una voz especial, puesto que sin esta condición, es imposible lograr comprender el universo Saint Germain.

Veamos los datos recogidos. No hay referencia válida sobre año de nacimiento y deceso, el conde aparece de un día para otro presentándose en la Francia Luis XV, introduciéndose de inmediato en las esferas más altas de la corte, llegando a confraternizar con el mismo rey.

Según la descripción legada “era de estatura media, de bella prestancia y constitución robusta. Se dirigía a los grandes personajes sin consideración de rango o título, mientras que con las personas sencillas era simple y bueno. El conde se sentaba a la mesa de los reyes y de los príncipes, pero no probaba ni alimento ni vino alguno. En su casa su alimento habitual se componía de un planto de sémola, lo cual recordaba poco o más o menos la comida corriente de los tibetanos: la cebada”.

Otras características lo definen como un músico consumado, ya que tocaba maravillosamente el violín, que para algunos podría llegar rivalizar con el mismísimo Paganini. Contaba con el “don de lenguas”, pudiendo expresarse en varios idiomas tales, como “el francés, alemán, italiano, inglés, ruso, portugués, español, griego, latín, sánscrito, árabe y chino”, una verdadera babel que asombraban a sus conocedores. A esto debemos sumarle, sus hazañas alquímicas, que le hacían poseedor de una fortuna incalculable, así como los rumores sobre su envidiable lozanía, cuya edad no se correspondía con su poseedor.

Digamos que Saint Germain no estaba destinado a pasar desapercibido, sino que su misión era precisamente introducirse en las altas esferas europeas, para inducirlos a cambiar de actitud, ante los hechos que estaban por conmocionar aquella Europa monárquica que ya no atendía las suplicas populares que ansiaban cambios a su deplorable situación, donde reinaba la pobreza más esclavizante. Es por eso que de pronto vemos al conde realizando extraños viajes que lo llevaban de un lugar a otro, para tratar de llamar la atención hacia esta causa, y así evitar un derramamiento de sangre, lo cual finalmente como las historia enseña, no pudo ser impedido. Podríamos hablar de fracaso, pero si repasamos una vez más las acciones emprendidas por Saint Germain, vemos que su venida significó un soplo de esperanza, porque demuestra que la Humanidad tiene quién vele por ella, a pesar de su testarudez.

Si alguien duda sobre la relación Hermandad Blanca –Saint Germain, debe entonces adentrarse en el único escrito que se conserva de este fascinante personaje, y que a todas luces revela a un iniciado de primer grado. El texto se conoce como “La Muy Santa Trinosofía”
[2] y se conserva actualmente en la Biblioteca de Troyes, Francia. De por si su lectura es intrincada y sumamente simbólica, pero escudriñando el velo, encontramos señales de nuestra búsqueda del siempre esquivo “mundo subterráneo”.

Como siempre, juzgue el lector.


CAPITULO I

Era de noche, la luna oculta por las nubes sombrías no emitía más que un brillo incierto sobre los bloques de lava que rodean el cráter (de volcán apagado). La cabeza cubierta por un velo de lino, sosteniendo en mis manos el ramo de oro, me dirigí sin temor al lugar donde yo rabia recibido la orden de pasar la noche. Errando sobre una arena quemante, la sentía por momentos ablandarse bajo mis pies; las nubes se amontonaban sobre mi cabeza; el rayo surcaba la neblina, y daba un matiz sangrante a las llamas del volcán... Finalmente, llegué, encuentro un altar de fierro, coloco en él la rama misteriosa..., pronuncio las temidas palabras....

En el mismo momento la tierra tiembla bajo mis pies, el trueno estalla...., los rugidos del Vesubio responden a sus golpes redoblados; sus fuegos se unen, a los fuegos del rayo... Los coros de los genios se elevan en los aires y hacen repetir a los ecos alabanzas del Creador.... La rama consagrada que yo había colocado sobre el altar triangular se enciende; de repente un humo espeso me rodea, dejo de ver. Hundido en las tinieblas, creí descender a un abismo. Ignoro cuanto tiempo permanecí en esta situación, pero abriendo los ojos, buscaba vehemente los objetos que me rodeaban algunos instantes antes. El altar, el Vesubio, la campiña de Nápoles habían escapado lejos de mis ojos, yo estaba en un amplio subterráneo, solo, alejado del mundo entero... Cerca mío había una vestidura larga, blanca; su tejido sin mucha trama me parecía compuesto de hilo de lino; sobre una mesa de granito estaba colocada una lámpara de cobre; encima, una mesa negra cargada de caracteres griegos me indicaban el camino que debía seguir. Tome la lámpara y, luego de haberme puesto la túnica, me dirigí por un camino estrecho cuyas paredes estaban revestidas de mármol negro....

Tenia tres millas de largo; mis pasos repercutían de una manera aterrante bajo las cúpulas silenciosas (de la caverna); finalmente encontré una puerta; ella conducía a unas gradas, las descendí. Luego de haber marchado por mucho tiempo, creí percibir una luz errante delante mío; oculte mí lámpara; fije mis ojos sobre los objetos que entreveía; se disipo, se desvaneció, como una sombra. Sin reproches sobre el pasado, sin temores sobre el futuro, continué mi ruta; la cual se volvía cada vez más penosa.... Metido siempre dentro de estas galerías compuestas de bloques de piedra negra.... no me atrevía a fijar el término de mi viaje subterráneo. Finalmente, después de una larga marcha, llegue a una plaza cuadrada; una puerta se abría al medio de cada una de las cuatro caras; tenia cuatro colores diferentes, y cada una estaba colocada en uno de los cuatro puntos cardinales. Entre por la septentrional; era negra.

Aquella que se encontraba al frente era roja; la puerta del oriente era azul; aquella que estaba al lado opuesto, era de un blanco brillante.... En el centro de la sala estaba una maza cuadrada; una estrella de cristal brillaba al medio. Se veía una pintura en la cara septentrional; representaba a una mujer desnuda hasta la cintura, una tele negra le caía sobre las rodillas, dos bandas de plata adornaban su vestido; en su mano tenia una varita; que ella colocaba sobre la frente de un hombre colocado frente a ella. Una, mesa que tenia un solo píe estaba entre ellos; sobre la mesa estaba una copa y una punta de lanza. Repentinamente una llama se elevo de la tierra y pareció dirigirse al hombre. Una inscripción explica el motivo de la pintura; otra me indicaba los medios que yo debía emplear para salir de esa sala. Quería retirarme luego de haber estudiado el cuadro y la estrella. Iba a entrar en la puerta roja, cuando, volteando sobre sus goznes con un ruido espantoso, se cerró delante mío. Quise tentar la misma suerte sobre la, que estaba pintada de color cielo, ella no se cerro, pero un ruido repentino me hizo dar vuelta la cabeza; ví la estrella agitarse, se desprende de su lugar, rueda y se introduce rápidamente por la abertura de la puerta blanca. Yo la seguí inmediatamente.


[1] Andrew Thomas se explaya sobre Saint Germain en dos de sus obras, “No somos los primeros”, el cual le dedica por completo, y Shambala: Oasis de luz, del cual fueron extraídos algunos pasajes para la realización de nuestro post.
[2] Véase: http://www.upasika.com/docs/masoneria/Saint%20Germain%20-%20Santisima%20Trinosofia.pdf

23 de julio de 2008

El Reino Perdido del Preste Juan

El reino perdido del Preste Juan
Shambhala: Oasis de Luz - Andrew Tomas


Durante la Edad Media, se habló de un fabuloso reino oculto en una región desconocida de Asia. El Vaticano mantuvo contacto con este mítico país, y hasta envío embajadores para entrevistar a su rey, el Preste Juan. Documentos de este extraño encuentro son conservados en los archivos eclesiásticos, que aún hoy día nunca salieron a la luz. Traspasemos los velos de Isis a través de este informe que brinda nuestro ya conocido Andrew Tomas a través de Shambala: Oasis de Luz, para conocer esta historia fascinante.

“Los mapas medievales indican, en Asia, un misterioso país llamado el “Reino del Preste Juan”. Se extiende, geográficamente, desde el Turquestán hasta el Tíbet, y desde el Himalaya hasta el desierto de Gobi. El emplazamiento del lugar presenta curiosas analogías con el señor de Hiarchas (el Santo Maestro), descrito por Filostrato en su biografía de Apolonio de Tiana.

En 1145, el historiador Otto Freising oyó hablar del Preste Juan, un rey-sacerdote que vivía más allá de Armenia y de Persia, en Extremo Oriente. Se supone que pertenecía a la antigua descendencia de los reyes Magos citados en el Evangelio. La crónica de Alberico de las Tres Fuentes, menciona que, en 1165, una carta de este potentado asiático le llegó a Manuel I Comneno, basileo de Bizancio.

Federico I Barbarroja, emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico y otros tres reyes recibieron mensajes semejantes del Preste Juan. Numerosos documentos pertenecientes a esta correspondencia diplomática del Preste Juan se conservan en los archivos el Vaticano, y la mayor parte no se han publicado jamás.

El 27 de setiembre de 1177, el Papa Alejandro VIII dirigió desde Venecia una carta “al ilustre y magnífico rey de la India”. Como observa justamente la Enciclopedia Católica, “a juzgar por los detalles de la carta, es cierto que el destinatario no era un personaje mítico”. Al enviar al “famoso y gran rey de la India” su bendición apostólica, el Papa decía que había oído hablar de él a numerosas personas y, muy especialmente, al Maestro Filippo, nuestro amigo y médico, el cual habló con los grandes y honorables hombres de nuestro reino”.

El doctor Filippo tomó la carta y partió para Asia. Por desgracia, jamás se ha revelado el resultado de su misión. El legado pontificio ¿murió en el curso de su viaje, o permaneció en el reino del Preste Juan?.

Este lejano país, estaba lleno de maravillas. El misterioso emperador lo regía con un cetro de esmeralda pura. Ante su palacio había un espejo mágico en el que el soberano podía ver todos los acontecimientos que ocurrían y no solo en las provincias de su reino, sino también en los países vecinos.
Dragones volantes transportaban rápidamente a los hombres por los aires a grandes distancias. Un “elixir de verdad” purificaba a todos los que lo absorbían, obligándolos a revelar su verdadera identidad.

Esta era la razón por la cual los “espíritus impuros” no se atrevían, en el reino, a apropiarse del bien ajeno.


Gracias a este procedimiento no era necesaria ninguna psicoterapia.


La mayor atracción del país la constituía, probablemente, la Fuente de la Eterna Juventud. Cuando los hombres y las mujeres de bien deseaban ser rejuvenecidos, les bastaba observar un tiempo de ayuno y luego beberse tres sorbos de agua de la fuente. Desaparecían la enfermedad y la vejez y retornaban a los treinta años. Se dice que el propio Preste Juan prolongó su vida hasta la edad patriarcal de los quinientos sesenta y dos años.


Las “piedras del águila” eran no solo capaces de reforzar la agudeza visual, sino que podían asimismo haber invisible a todo el que las llevara como anillo. Otras piedras mágicas podían calentar o enfriar toda sustancia, iluminar el paisaje hasta una distancia de 8 kilómetros, o bien sumir los alrededores en una oscuridad total. La entrada del santuario era guardada por dos ancianos, que solo dejaban entrar a los visitantes virtuosos. Una enorme torre de trece pisos se elevaba en la ciudad del Preste Juan. En el reino no había pobres, prevalecían en él la justicia, y se desconocían el crimen y el vicio. Los informes que circulaban acerca de poderoso monarca asiático –sin duda cristiano- causaron sensación en Europa.

Era el tiempo difícil de las Cruzadas, en que era bienvenido un aliado en Oriente, lo cual explica el interés de los Estados de la Iglesia respecto al rey-sacerdote de la India.

Aunque la historia del Preste Juan tiene numerosos puntos comunes con el de los Hiarchas descrito por Filostrato miles de años antes. Las características geográficas de los dos países recuerdan al Tíbet. Los sabios de los dos reinos tenían el poder de controlar la visibilidad, producir una luz artificial y volar por los aires.


Un párrafo de la carta más conocida del Preste Juan señala, en su reino, la existencia de un mar de arena, que muy bien podría ser el desierto del Gobi. Si fuese así, yo adoptaría enteramente las conclusiones del sabio norteamericano Manly Hall:

La posición primitivamente atribuida al imperio del Preste Juan era en el emplazamiento del desierto del Gobi, donde vivía rodeado de montañas, en un palacio encantado. Si se pregunta a los iniciados que describían este paraíso del Norte llamado Dejung o Shambhala, la misteriosa ciudad de los Adeptos, contestarán que se halla en el corazón del desierto del Gobi. En la vieja arena del Chamo, el Antiguo Mar, está situado el Templo del Gobierno Invisible del Mundo (22, vol.1)


Pueden establecerse interesantes coincidencias mediante el estudio de la historia del siglo XII, época en que se extendió la fama del Preste Juan. La Orden del Temple fue fundada en 1118. En 1184, el trovador y caballero del Temple Wolfram von Eschenbach escribió su Titurel, en el cual condensó todas las leyendas del Grial. Sobrentendía que existía una relación entre el Grial y Asia, y lo describía como una piedra (und dieser Stein ist Gral gennant – Y esta piedra se llama Grial). ¿Hablaba de Shamabhala y de la piedra Chintamani? El trovador medieval aseguraba que Titurel había vivido quinientos años. Extraño paralelismo con la existencia del Preste Juan, que duró quinientos sesenta y dos años.

En efecto, Eschenbach enlaza la leyenda del santo Grial con la del Preste Juan. Su Parsifal llevaría a Asia la copa sagrada (o la piedra). “Así, vemos que las Sociedades Secretas desempeñaban un papel en la perpetuación de la curiosa fábula del Maestro de los Maestros asiáticos”, escribe Manly Hall (22, vol.1)”.

No debemos olvidar que Wolfram von Eschenbach fue caballero de la Orden del Temple.

21 de julio de 2008

Nicolás Roerich -Enviado de Shambhala -Misión en Rusia

Nicolás Roerich -Enviado de Shambhala -Misión en Rusia
Shambhala, Oasis de Luz - Andrew Thomas -Capítulo XII

En las crónicas que venimos publicando, vislumbramos la existencia de unos seres sabios que apartados del mundo mantienen aún viva la tradición, perdida y buscada por los iniciados del mundo. Tal fue el caso de Nicolás Roerich, cuya misión fue difundir el mensaje de estos personajes misteriosos, que retirados en los confines del mundo le encargaron predicar.

Estas criaturas desconocidas y supuestos detentores del conocimiento abolido, no son solo entidades meramente espirituales, sino que también suelen jugar un rol político, interviniendo a veces en acontecimientos históricos claves, como a continuación comprobaremos.

Retomando Shambala: Oasis de Luz, en el capítulo 12: Intervenciones Históricas, encontramos estos conceptos vertidos por Andrew Tomas sobre los interrogantes planteados al comienzo.


“¿Han sido enviados otros agentes de esta misma Autoridad Mundial al siglo en que vivimos? La respuesta debe ser afirmativa En este terreno, surge ahora a la luz la obra de Nicolás Roerich” //”Pintor ruso de fama mundial que abandonó Rusia por Finlandia, poco antes de la Revolución, pasó largos años en Europa y América antes de retirarse al valle himaláyico de Kulu, donde murió en 1947.

Sus lienzos se exponen en las galerías de arte de Estados Unidos, la Unión Soviética, Francia y otros países.

Como representante del Consejo de los Arhats (hombres sabios) Roerich estableció contacto con las superpotencias –la URSS y los Estados Unidos -, en 1926 y en 1935. Cronológicamente, su misión en Rusia se ha de situar en primer lugar. La expedición de Roerich al Asia Central partió de Cachemira (India) en el mes de agosto de 1925. En setiembre atravesó la cadena montañosa, extremadamente difícil, de Karakoram, a 5.575 metros de altitud, donde sus miembros sufrieron falta de oxígeno y trastornos visuales.


Más allá de estas fortificaciones se extendía el poderoso reino de Takla Makan. La expedición permaneció cuatro meses en Jotan, hasta finales de enero de 1926, en que partió hacia Urumtchi, en Mongolia, para alcanzar finalmente, el lago Zaisun, en la frontera chino-soviética en mayo de 1926.

Por mediación del cónsul soviético en Mongolia, Roerich obtuvo el visado para un viaje a la URSS, pese a su condición de emigrado. El 29 de mayo de 1926, Nicolás Roerich, su esposa Helena, y su hijo Jorge atravesaron la frontera rusa y llegaron a Moscú el 13 de Junio.

El comisario del pueblo para Asuntos Exteriores, G.V. Tchitcherine, y el comisario de Educación, A.V. Lunatcherine, expresaron el deseo de ver a Roerich, cuya celebridad artística no había sido olvidad en Rusia.

La República de los Soviets pasaba entonces por una fase crítica. Lennin había muerto hacía dos años, y la lucha entre el poder entre Trostki y Stalin hacía estragos. Cada uno tendía a una política diametralmente opuesta. “¡Extendamos al mundo el fuego de la revolución!”, gritaba Trostki. “Construyamos el socialismo en un país: Rusia”, insistía Stalin y éste último ganó.

En aquel momento de tensión Roerich llegaba a Moscú con una misión especial de los Mahatmas. El pintor ofreció su tela Maitreya el Conquistador –expuesta más adelante en el Museo de Arte Gorki –a los dos comisarios del pueblo Tchitcherine y Lunatcherine. Ofreció asimismo un cofre que contenía tierra del suelo tibetano, con esta inscripción: “Para la tumba de nuestro hermano, el Mahatma Lennin. La palabra Mahatma - como ya hemos dicho anteriormente- significa Alma Grande. Cuando los Arhats califican a una persona de “Alma Grande”, quieren acentuar su importancia respecto a la Historia futura. Este significado se puede apreciar hoy más fácilmente que en 1926, ya que el socialismo ha hecho desde entonces enormes progresos.

Roerich aportaba además a la recién constituida República de los Soviets, un mensaje de los Mahatmas del Himalaya, conservado hoy en los archivos del Estado de la URSS. La traducción de esta breve misiva tiene gran interés:

Desde el fondo del Himalaya sabemos lo que estáis haciendo.

Habéis abolido a la Iglesia, que se había convertido en el crisol de la mentira y la superstición. Habéis destruido a la Burguesía, que se había convertido en el agente de los prejuicios. Habéis aniquilado las Escuelas, que eran casi prisiones.

Habéis condenado la hipocresía de la Familia. Habéis liquidado al Ejército, que dominaba a los Esclavos. Habéis aplastado las arañas de la codicia.


Habéis cerrado las Casas de Tolerancia. Habéis liberado la Tierra del poderío del Dinero. Habéis reconocido la insignificancia de la Propiedad Privada. Habéis comprendido la Evolución Social. Habéis subrayado la importancia del Saber y os habéis inclinado ante la Belleza.

Habéis aportado a los niños todo el poder del Cosmos. Habéis abierto las ventanas de los Palacios.

Para concluir el mensaje:

Hemos evitado una revuelta en la India, por considerarla prematura. Pero, al mismo tiempo reconocemos la oportunidad de vuestro movimiento. Nuestros mejores deseos a vosotros que buscáis el Bien Común.

¿Habrá que sorprenderse de que los hombres más sabios del Planeta expresaran su simpatía por un sistema que, cerrando los burdeles, destruyendo a los especuladores, condenando al colonialismo, instituyendo la enseñanza obligatoria y aboliendo la propiedad privada, se mostraba como el citerium del Estado social?”.

Lo que los sabios acogían era la doctrina pura de Lennin, que como sabemos luego fue desvirtuada con el régimen de Stalin.


Nicolás Roerich